CAPITULO 3: "El Brindis"

A la mañana siguiente el despertador taladró en mi más temprano de lo habitual, Pyrrah y Jaune esperaban el fic corregido por la tarde y lo habían solicitado por medios electrónicos, los novatos suelen burlarse de mi por escribirlo primero a mano y después pasarlo a la computadora, pero mi mentor solía decir, "si no es a puño y letra, no sientes lo que escribes", [además, para eso está Carmen]. Teníamos hasta poco después de las once para entregar el fic, por suerte ya teníamos buena parte del fic digitalizado y solo faltaba la parte que había escrito la noche anterior.

Carmen llegó a la oficina alrededor de las siete de la mañana, yo estaba desactivado en mi escritorio esperando a que estuviera listo el café.

-Vaya noche la noche de anoche, ¿no? –Dijo Carmen al verme, tenía en su rostro su habitual sonrisa de villana, me limité a dedicarle una mirada sin cambiar de expresión y luego señalé con la cabeza a su escritorio donde estaba listo el manuscrito para ser digitalizado, Carmen suspiró y se dirigió hacía su escritorio, el café estuvo listo unos segundos después, pero tenía demasiada pereza para ir por él, después de un rato Carmen me dijo:

-Soy tu asistente, no tu sirvienta, y no eres tan guapo como para que te haga el favor.

Parpadeé muy fuerte y me resigné a servirme mi café y también le llevé una taza a Carmen, con el primer sorbo me sentí un poco más cerca a la realidad.

-Lo siento –Dije a Carmen– anoche fue algo loco y sí que estaba fuera de forma.

-Yo también lo siento, hacía mucho que no me desvelaba, solo terminemos con esto y tomaré una siesta en el sofá.

-Me parece una muy buena idea, yo haré lo mismo en el sillón cama.

Carmen comenzó a escribir el guion corregido en la computadora y yo empecé a hojear el fic de VixLamar, empecé a recordar su sueño, una ciudad con edificios erigidos con odio, ese árbol hecho enteramente de un pensamiento subliminal, y la historia escrita por él, de principio a fin plasmada en árbol.

Carmen terminó después de unas horas, y se lo envió muy satisfecha a Jaune y Pyrrah, después se dirigió al sofá de la sala y se acomodó para dormir, con su sombrero playero sobre su cara y de brazos cruzados, se miraba tan cómoda que decidí hacer lo mismo, puse el letrero de cerrado en la puerta y armé el sillón cama de atrás de la oficina y me sorprendió lo cómodo que era con respecto a veces anteriores.

Estaba en un bosque extraño pero muy familiar a la vez, estaba desorientado y a lo lejos escuchaba una voz que se hacía cada vez más fuerte, giré en dirección de la voz y vi que era un ave enorme la que estaba llamando, no fue hasta que se posó sobre mi hombro que reconocí a Mathew.

-Vamos chico –Dijo Mathew– tengo algo que decirles a ambos y no tienen todo el día.

-¿Ambos? –Pregunté.

-Sí, tu amiga también está aquí, esperándote en la vigilia.

Comprendí de inmediato que estaba en un sueño, pero Mathew había llegado a mí y a Carmen para decirme algo importante, me dirigí a donde Mathew me indicó y ahí estaba la puerta por donde seguramente él había entrado, al cruzarla encontré a Carmen del otro lado.

-¿Vienes por aquí seguido? –Dijo ella guiñándome un ojo.

-Solo cuando estás tú –Contesté.

–Podrán mandarse tarjetas de amor en su mundo –Dijo Mathew- aquí hay trabajo que hacer, ¿recuerdan a la pesadilla que los atacó, bien la capturamos, pero dejó un verdadero desastre en el sueño del chico, y no podremos encontrar nada hasta que su mente vuelva un poco sobre sus casillas, lo único claro aquí es que no llegó a ese sueño por motivos naturales, alguien la dejó entrar ahí pero al parecer solo le dejaron el camino libre, nunca vio quien le ayudaba a meterse en el sueño por debajo de nuestras narices.

-¿Qué dice Sueño de esto? –Pregunté

-Ja, el jefe está realmente enojado, tiene al corintio aterrorizando a todas las demás pesadillas, investigando lo que podamos.

-Alguien nos tendió una trampa –Dijo Carmen.

-Todo parece apuntar a eso señorita. –Dijo Mathew– Escuchen, por el momento lo único que podemos hacer es cuidarlos mientras duermen, yo y Lucien nos haremos cargo, pero ustedes tendrán que cuidarse las espaldas cuando estén despiertos, ahora vuelvan, están a punto de ser despertados.

-Oh, por cierto –dijo Mathew– recordarán esta conversación algo borrosa estando despiertos, pero sabrán que tienen que estar alerta.

-Tan práctico como siempre –Dije.

-Oye así funcionan las cosas aquí.

Mathew se retiró y me quedé a solas con Carmen.

-¿Esto es algo normal para los escritores auxiliares? –preguntó ella.

-No, pero desde que te contraté nada es normal.

Ambos nos dirigimos a nuestras respectivas puertas de sueño.

Desperté al arrítmico son de golpes en la puerta, era Ishikawa algo impaciente.

-Oigan lo que sea que estén haciendo déjenlo y ábranme, sé que están ahí.

Salí de la parte trasera de la oficina, Carmen aún estaba recostada en el sofá, se levantó el sombrero de la cara y me miró con una expresión de asombro, me hizo una seña para que no le hablara del sueño. Abrí la puerta e Ishikawa entró como si fuera su casa.

-Vaya ya era hora, ¿Estaban jugando en la parte de atrás de la oficina? –Dijo Ishikawa con una sonrisa.

-Anoche fuimos a la biblioteca de Lucien, y entramos a un sueño, estábamos cansados y tomamos una siesta.

-Que bien que hayas decidido volver a la biblioteca, pero, ¿durmiendo juntos en el trabajo?, nada profesional amigo, esperaba más de ti –Dijo Ishikawa en tono burlón.

- ¿Venías a algo, Yorito? –Dijo Carmen en tono enojado.

-Oh cierto.

Ishikawa sacó de su abrigo una carta.

-Señor Black –Dijo él mientras me entregaba la carta– Usted está cordialmente invitado a la cena en homenaje a Makoto Yoshida, por sus más de 30 años como editor en jefe de la editorial Yoshida, organizada por la academia de literatura de la ciudad.

-¿Tu jefe?

-Sí, el viejo se retira y lo hará oficial en la cena, puedes llevar un acompañante –Dijo él mientras le guiñaba el ojo a Carmen.

-Gracias, pero no gracias –Dije tratando de devolverle la carta.

-Vamos hombre todo escritor auxiliar que sea alguien estará ahí, y mi amigo el independiente capitán Black es alguien.

-¿Capitán Black? –Preguntó Carmen

-Trabajo en los puertos, arreglo shipeos –señalé a Ishikawa con el pulgar –Tengo amigos ebrios, solo hay que sumar uno más uno y el resultado es un apodo.

-Lo que me recuerda que habrá barra libre y habrá una que otra cliente invitada, y ya sabes quienes son nuestras clientes.

-Bueno, ya que lo pones así creo que podemos hacernos un espacio para visitar al viejo.

-Me alegro, no sería lo mismo sin ustedes, será el viernes a las ocho de la noche y no lleguen tarde o se perderán la cena, oh y, por cierto, ya era hora de que arreglaras esa puerta, la última vez que vine casi me disloqué el hombro tratando de abrirla.

Cuando Ishikawa se fue Carmen me miraba algo enojada.

-De él me lo esperaba, ¿pero tú?, ¿Con dobles de la 34?

-No acepté por ellas y por la bebida, si todos los escritores auxiliares importantes estarán ahí puede que obtengamos algo de información.

-O puede que nos tiendan otra emboscada.

-Talvez, pero creo que vale la pena, además, el viejo ha salvado a las historias japonesas desde los setenta, lo veas desde donde lo veas uno como escritor auxiliar no rechaza una invitación así.

Antes solía acompañar a mi mentor a la premiación anual de literatura auxiliar, él siempre era un favorito al mejor auxiliar del año, cuando se retiró pasó un tiempo antes de que me invitaran exclusivamente como nominado al mejor independiente del año, creo que mi rivalidad con Mazzini inició desde el momento en que vio como el premio pasó de las manos del presidente a las mías.

El lugar habitual de fiestas de la academia era el salón Allighieri, a unas cuantas calles de la biblioteca principal, el mejor salón, en la mejor parte de la ciudad. Carmen me mandó un mensaje al celular, me dijo que simplemente estaba loco si creía que iba a dejar que la vieran salir de un corsica en una cena de gala con su mejor vestido, así que yo llegaría primero y me aseguraría de poner su nombre en la lista hasta que ella llegara. Cuando llegué a la avenida principal el tránsito se hizo notar, debieron de pasar 45 minutos si no es que la hora completa antes de que pudiera llegar al ballet, cuando me vio llegar salió apresurado a recibirme, pero no como yo esperaba

-Llegas realmente tarde –Dijo él muy enojado– además, se supone que los meseros deben entrar por la calle de atrás y dejar la avenida principal para los invitados.

Me limité a enseñarle el sobre con la invitación y su cara cambió de enojo a sorpresa.

-Disculpe señor Black, llega justo a tiempo.

Cambié las llaves por el boleto de estacionamiento y me dirigí hacía la entrada donde el portero estaba recibiendo a los invitados.

-Buenas noches, -Dijo él- su nombre por favor.

-Francisco Black

El guardia buscó mi nombre en la lista, pero después de un momento me miro y me hizo a un lado de la fila.

-Lo siento señor Francisco, usted no está en la lista.

Me quedé sorprendido un momento, cuando recordé la invitación y que Ishikawa era quién me había invitado.

-Pruebe con Francis Black –Dije enseñándole la invitación.

-Sí, lo siento señor Black, pero nos piden que seamos estrictos y busquemos el nombre real y no los seudónimos, por si alguien se quiere pasar de listo.

["Mi seudónimo"]

-No hay problema, –Dije– Disculpe, estoy esperando compañía, podría agregar a Carmen Sandiego como mi invitada.

-Claro que sí señor Black, me encargaré de ello.

Crucé la puerta del salón y me dirigí hasta mi mesa, ahí estaban Ishikawa y dos personas más, con tres sillas vacías, [supongo para Carmen, yo y alguien más]. Cuando Ishikawa me vio se levantó a recibirme.

-Francis, llegas justo a tiempo, -Dijo Ishikawa- ven te presentaré con los chicos, amigos, este es Francis Black, el capitán.

-Mucho gusto señor Black, Uryu Takeda, trabajo arreglando incestos.

-Yo soy Ando Fukoda, trabajo arreglando yaoi, mucho gusto.

Saludé a ambos y tomé asiento.

-¿Dónde está Carmen? si no llega pronto se perderá la cena

-Dijo que no quería que la vieran en el corsica y la confundieran con una mesera, así que llegará por su cuenta, por cierto, ¿Quién se sentará en la silla faltante?

-¿No te lo dije?, Lorenzo también fue invitado y pidió sentarse con nosotros.

-Creo que olvidaste mencionarlo –Dije en tono sarcástico.

Volteé la mirada hacía el salón y ubiqué al viejo Yoshida en la mesa del centro junto con el presidente de la academia y unos cuantos miembros, a su lado estaba un joven que parecía estar recibiendo elogios.

-Es Arata, el hijo de Yoshida –Dijo Fukoda– Cuando se retire le dejará la editorial.

-No suenan muy emocionados por eso –Dije.

-El tipo es un pelmazo de "la nueva era" –Dijo Takeda –Nosotros somos los que arreglan los fics, y cuando le damos el borrador nos regaña durante 2 horas por no apegarnos a la nueva corriente, después entrega nuestro trabajo con su nombre en letras grandes en él y nosotros aparecemos como colaboradores.

Volví mi vista hacía Arata y noté que miraba en nuestra dirección con una sonrisa fingida.

-Bueno, creo que a Carmen y Lorenzo no les importará que empecemos a celebrar sin ellos –Dijo Ishikawa mientras comenzaba a repartir los vasos de whisky que estaban en el centro de la mesa.

-¿Por qué es una celebración que tu nuevo jefe sea un pelmazo? –Pregunté

-Porque, ¿Recuerdas lo harto que estaba de los netorares?, bueno, entré a la oficina del aquel entonces editor Arata y le dije "Mira amigo, estoy harto de ser el único infeliz en toda la editorial que termina con el alma destrozada porque tiene que arreglar cada maldito netorare que entra por esa puerta, así que o consigues ayuda extra o me voy", y ese tipo quiso blofear conmigo y me dijo que tuviera suerte encontrando otra editorial que pagara tanto en plena temporada de estrenos, pero yo le hablé de mi amigo en los muelles- dijo guiñándome un ojo– y de cómo mis clientes habituales (cuyo número es considerable), se irían conmigo; y unas cuantas negociaciones después tengo más sueldo, más ayuda y menos horas de trabajo.

-Y tendrás que soportar un montón de novatos recién salidos de la nueva escuela –Dijo Takeda.

Ishikawa levantó su vaso, los nipones brindaron con "kanpai", yo me limité a brindar con "Salud", de repente sentí una mano en mi hombro, volteé y vi una cara un tanto familiar que me sonreía mientras brindaba con un "cin cin".

Tardé unos segundos en reconocer a Lorenzo a quien Ishikawa y yo saludamos alegremente.

-Mazzini, creí que estarías demasiado ocupado en el corazón de los bosques para poder venir.

–En la actualidad el número de creepypastas mediocres se redujo y también mis órdenes de trabajo, -dijo Lorenzo– además, no me perdería la reunión del kínder por nada –dijo él

-Aguarda, -dijo Fukodade repente- ¿Usted es Lorenzo Mazzini?, ¿Ganador del premio al mejor independiente tres años consecutivos?

-¿El guardabosque Mazzini? –Preguntó Takeda– ¿El mejor arreglando creepypastas?

-El que tuvo que hacer un viaje de tres horas desde los bosques hasta aquí y alquilar la habitación de un hotelucho para ver a mis viejos compañeros, mucho gusto señores.

-Ellos son Fukoda y Takeda, compañeros de la editorial –Dijo Ishikawa presentando a sus amigos

-¿Así que el capitán, el guardabosques e… Ishikawa-kun fueron al mismo kínder? –Preguntó Fukoda.

-¿Al mismo kínder?, ja, algo así –Dijo Ishikawa –Cuando los tres éramos novatos nuestro primer trabajo fue como asistentes de Jeremy Rant arreglando crossovers para la editorial Amalgama.

-¿Jeremy Rant, el bardo? –Preguntó Takeda.

-Nosotros lo conocimos como Rant el barbardo –Dije yo volviendo a la conversación.

-Cierto, su bufanda retornable –Dijo Ishikawa entre risas.

-¿Recuerdan la vez que se disgustó con mi historia de "Batman" y "Night Owl", –Dijo Lorenzo entre risas– Y cuando la arrojó a la trituradora de papel su barba quedó atorada?

Todos echamos a reír recordando los viejos tiempos y reduciendo poco a poco la botella de wiski.

Un punto rojo entró al salón y volteé para ver que se trataba de todo un conjunto que empezaba en un familiar sombrero que le cubría el ojo izquierdo, y bajaba a un vestido moderadamente escotado que reflejaba su buena figura, el vestido dejaba libre su pierna derecha y dejaba ver el largo de sus botas negras de tacón que hacían muy buen juego con sus guantes y su bolso. Carmen se acercó hacía mi con una sonrisa roja como el fuego y unos tacones que sabían hacer música al caminar, todo un espectáculo.

-Francis, querido, debiste decirme que debía usar "tu nombre real" como referencia, -Dijo ella mirando a Ishikawa- no fue hasta que me di cuenta que en un evento como este deben cuidar la entrada y exigir solo el nombre real para entrar.

Ishikawa alzó su vaso sonriente hacia ella en señal de aceptar la indirecta

-La entiendo perfectamente señorita –Dijo Lorenzo– Pero se sorprendería al saber cuánta gente trata de colarse a los eventos de la academia de escritores, en la premiación del año pasado pasé junto a una fila considerable de hombres que se hacían llamar el guardabosques.

-Me temo que no nos han presentado señor…

-Lorenzo Mazzini –Dijo él saludándola de mano– trabajo en los bosques corrigiendo creepypastas.

-Carmen Sandiego, ex ladrona profesional y actual asistente de escritor auxiliar.

Fukoda y Takeda también se apresuraron en presentarse, cuando todos estuvieron sentados comenzaron a llegar los meseros a preguntar por menú vegano o normal, solo Takeda pidió menú vegano. Cuando llegaron los meseros con los platillos, el presidente de la academia pidió un momento para hablar.

-Queridos compañeros de la academia, esta noche honramos a un gran editor que desde sus inicios ha sido un nombre importante no sólo en su distrito, sino también en toda la ciudad, démosle un cálido recibimiento a Makoto Yoshida, fundador de la editorial Yoshida.

Todos aplaudimos mientras el viejo Yoshida se ponía de pie.

-Gracias, amigos, muchas gracias, ¿saben?, hace 30 años unos amigos me invitaron a un bar de la avenida 34 y conocí a una chica que resultó ser una doble que acababa de salir de una sesión de fotos para un doujinshi y se quejaba de como las originales podían arreglar sus fics si querían, pero ellas no; como estaba tratando de impresionarla me ofrecí a escribirle algo para el fin de semana, cuando le entregué el doujin corregido estaba tan impresionada que reunió un grupo de amigas y cuando me di cuenta tenía más ordenes de las que podía arreglar yo solo en una semana, así que renuncié e inicié con mi editorial independiente. Cuando mis amigos vieron lo bien que me iba, me pidieron empleo y de repente crecimos tanto que tuvimos que alquilar en una oficina en plena avenida 34. -Se tomó un tiempo para mirar su copa y recordar su juventud.

-Treinta años es un largo camino, -Estuve ahí cuando las computadoras empezaron a sustituir las máquinas de escribir, ¡Un botón de retroceso!, ahora les parece algo natural, pero en aquellos tiempos no saben cuánto deseábamos algo así cualquier escribano –hizo una pausa para permitirse a él y a todos reír con el comentario.

-Conocí a muchas buenas personas estos años, vi de primera mano lo mejor y lo peor que tienen los mundanos para nosotros, y también he visto como cada nueva obra trae consigo un nuevo grupo de habitantes que no tienen más remedio que amontonarse en sus respectivas avenidas y enfrentarse a los problemas de una sobrepoblación en aumento, pero los tiempos cambian y también lo hace la forma en la que los mundanos escriben, con algo de suerte, esta nueva era de escritura romperá más clichés y aumentará el espacio en la ciudad, pero yo ya estoy muy desactualizado para seguir esta nueva corriente, por eso es que aprovecho esta hermosa velada que la academia ha organizado tan amablemente y anunció oficialmente que me retiro de la pluma (aunque en estos tiempos es el teclado), y… -Yoshida fue interrumpido por una ola de aplausos que lograron conmoverlo, el presidente y todos en su mesa se tomaron el tiempo para abrazarlo y reconfortarlo, cuando se recobró continuó lo que iba a decir.

-Gracias, amigos, no saben cuánto se los agradezco, estoy seguro que mi hijo Arata es el indicado para surcar esta nueva ola que está entre nosotros y es por eso es que yo y todos los directivos lo hemos nombrado como el editor en jefe sucesor.

Todos aplaudimos mientras el viejo se sentaba y el joven se levantaba para saludar amablemente y tomar la palabra.

-Agradezco a mi padre y a la junta directiva por darme esta oportunidad, sé que puede resultar extraño y sospechoso que sea yo quien reciba el puesto que ocupó mi padre, pero les prometo a ustedes y a toda la academia de escritores que demostraré lo que vale la editorial Yoshida al confiar en que todos nuestros hábiles escritores podrán sacar el mejor provecho de la nueva corriente, es un gusto trabajar con ustedes.

Volvimos a aplaudir al joven Yoshida y éste se sentó, el presidente volvió a tomar la palabra para decirnos que disfrutemos de la comida, Ishikawa y sus amigos de la editorial ya habían comenzado, seguramente cuando Arata comenzó a hablar.

-Así que dígame señor Mazzini –Dijo Carmen– ¿cómo fue que obtuvo su apodo?

-Bueno verá señorita, -Empezó Lorenzo– Como estoy seguro que sabrá, en la vieja avenida 34 se encuentra el material… erótico, y las batallas se filman en la avenida clímax de pelea, bueno, los creepypasta ocurren en los bosques y sus alrededores, mi oficina está en la zona urbana, pero constantemente tengo que adentrarme en ellos para encontrar referencias, la verdad es que cuando me di cuenta ya me llamaban el guardabosques.

-¿Y cómo fue que decidió arreglar creepypastas?

-Bueno, Francisco, Ishikawa y yo solíamos trabajar para el bardo, en ocasiones nos encomendaba una orden entera a nosotros tres, Ishikawa se encargaba de la comedia, Cisco de los romances y yo me encargaba de que todo cuadrara para el final, pero tras años de escribir finales felices empecé a aburrirme, y cuando me independicé quería escribir algo más allá del clásico "El héroe, su novia y su mejor amigo salvan el día", así que vi en los creepypasta una excelente oportunidad para salir de los finales felices.

-Así que el capitán, el guardabosques y el bardo, supongo que tu apodo sería el pervertido, ¿No crees Ishikawa?

Ishikawa se limitó a alzar su vaso como si estuviera brindando por el comentario.

-Ishikawa recibirá un buen apodo cuando salga de la comodidad del sueldo fijo que ofrece una editorial y trabaje por la cantidad de órdenes que reciba al mes. –Dijo Lorenzo mientras se concentraba en cortar el pollo.

-Que maravilloso es reunir a la pandilla otra vez para hablar de lo mucho que deberías tenerles envidia, -dijo Ishikawa– deberíamos hacerlo cada viernes.

-Hablando de apodos –Dijo Lorenzo –Cisco, ¿Qué es esa estupidez de Francis?

Carmen y yo nos miramos un momento para compartir la gracia del chiste que solo los dos conocíamos.

-Déjame contestar por ti Francis, "Salió del mismo lugar de donde vino el capitán, esa es la verdad" –dijo Ishikawa con la peor parodia de mi voz –lleva diciéndome eso por años.

-Bueno, pues es la verdad. –Dije yo.

Dejamos la charla por un momento y todos nos dedicamos a disfrutar la cena hasta Lorenzo volvió a iniciar la conversación.

-Y dígame señorita Sandiego, ¿Cómo es que una estrella como usted decidió trabajar como asistente de escritor auxiliar?

-Bueno –Comenzó Carmen– Cuando los mundanos dejaron de darme papeles hace unos diez años, tenía dos opciones, la primera era quedarme en mi vieja guarida en las montañas a esperar que los mundanos se acordaran de mi o salir a buscar algo qué hacer, cuando me enteré que un escritor auxiliar solicitaba asistente con habilidades de detective no quise dejar pasar la oportunidad de desempolvar mi primer oficio y de visitar la biblioteca subterránea junto con el sueño de un mundano, cosa que recién pude hacer el otro día.

-Disculpe si soy imprudente –Dijo Fukoda-, pero, ¿para qué necesita un escritor auxiliar un asistente con dotes de detective?

-Estaba teniendo bastantes problemas trabajando yo solo y pensé que un detective podría ver cosas que yo no.

-Y ¿Qué le pareció el sueño, Señorita Sandiego? -Dijo Lorenzo volviendo al tema

-Fue algo fascinante, ver cómo el subconsciente de un mundano puede revelar tanto de su forma de escritura, aunque, debo admitir que fue una experiencia tenebrosa.

Detuve mi bocado para mirar sorprendido a Carmen

-Verá cuando estuvimos en su subconsciente vimos un árbol de lo más peculiar.

Mientras Carmen continuaba hablando yo me ponía cada vez más nervioso, estaba a punto de comprometernos a todos en el mismo problema.

-¿Un árbol? –Dijo Lorenzo

-Sí, un árbol que tenía un fruto amorfo y traslucido, cuando lo vi me acerqué a él y dentro vi un montón de colores chillones un torrente agua turbia.

Salvo Carmen y yo todos en la mesa echaron a reír, yo miré confundido a Carmen y ella me guiñó su ojo visible.

-No hay nada de tenebroso en esos árboles, se lo garantizo, Cisco, no puedo creer que no le hayas explicado qué son los pensamientos subliminales –me dijo Lorenzo mientras yo trataba de descifrar el plan de Carmen– Verá señorita, esos árboles son pensamientos que con el tiempo, echaron raíz y crecieron en el subconsciente a tal punto que forman parte de la personalidad del mundano; de alguna forma, los mundanos utilizan infinidad de mensajes ocultos que solo su subconsciente es capaz de percibir para sembrar ideas en sus mentes, el resultado es un fruto que crece en el árbol más vulnerable a estos mensajes, el fruto que describe pertenece a una marca de refrescos, lo he visto en siete de cada diez mundanos que visito en sueños.

-Que fascinante –dijo Carmen con genuino interés, o al menos eso parecía –dígame qué otros tipos de frutos hay.

-He visto de todo tipo, de frutos y árboles; rosas, con formas graciosas, frutos que les dicen en quien confiar, como vestirse, que persona les debe gustar, el tipo de trabajo que deben tomar; admito que esto sí es un tanto tenebroso, pero bueno, ese es problema de los mundanos.

-¿Por qué es tan tenebroso señor Manzinni?

-Porque jugar con el subconsciente de un mundano es algo muy serio, trabajando con creepypasta, de vez en cuando encuentro sueños en los que sus subconscientes son algo digno de una casa del terror, una vez estuve en una mente tan revuelta que encontré dos árboles que compartían el mismo fruto.

-Yo una vez encontré un fruto que compartía todas las ramas del árbol –Dijo Fukoda.

-Yo una vez encontré un árbol que tenía muchos frutos diferentes en las mismas ramas –dijo Takeda.

Comprendí entonces el juego de Carmen, su plan era conseguir información aprovechándose de lo encantador que era su vestido, a veces olvido que se trata de una villana después de todo

-Yo una vez creí escuchar como un fruto parecía estar hablando –Continuó Lorenzo.

-¿Hablando?, eso sí que es peculiar –dijo Carmen.

-Lo sé, quise ir en la dirección que escuchaba, pero el mundano estaba a punto de despertar, así que tuve que correr a la puerta; al día siguiente quise volver a su sueño para investigar, pero el mundano se había quitado la vida antes de la siguiente noche.

-Vaya, eso es realmente triste.

-Sí, la mente de un mundano es todo un enigma, y pensar que gran parte de la población viene de allí.

Mientras Lorenzo impresionaba a Carmen con su gran conocimiento sobre la mente de los mundanos, una banda comenzó a ubicarse en el escenario del salón, no tardaron en estar listos e iniciaron con una pieza de jazz suave, me encontraba terminando mi platillo cuando sentí una mano en mi antebrazo, era Carmen que me miraba sorprendentemente muy alegre.

-Vamos cariño, –Dijo ella– Recuerda que me prometiste la primera pieza.

De pronto sentí como me apretaba el brazo con una fuerza sorprendente y antes de que pudiera decir "Dos pies izquierdos", ya estaba en la pista balanceándome de un lado a otro junto a ella.

-No sabía que te gustara tanto bailar –dije yo.

-Me encanta bailar, sobre todo si es el único lugar donde podemos hablar del plan sin levantar sospechas.

-Hablado del cual, me encantaría conocer.

Mientras decía esto último ella nos dirigió hacía la zona más ruidosa de la pista y me dijo al oído:

-Nos vemos en la mesa en tres horas, y trata de conseguir tantas historias raras con árboles como puedas.

Me le quedé viendo un tanto extrañado y estaba a punto de preguntarle qué se supone que haría, pero antes de que pudiera abrir la boca, llegó un sujeto que estaba sentado en la mesa principal junto al presidente de la academia y los Yoshida.

-Disculpe mi intromisión, -Dijo el sujeto- pero si no le molesta, estaría enormemente honrado si pudiera concederme la siguiente pieza, señorita.

Carmen me guiñó el ojo y comenzó a bailar con el otro sujeto, yo por mi parte, decidí dirigirme a mi mesa original, pero me llevé una sorpresa al ver que los muchachos ya no estaban, y en lugar de tres tipos alegres y un narcisista, en la mesa solo estaba Arata, el nuevo jefe de Ishikawa.

-Usted debe ser el señor Black –Dijo Arata-, he oído mucho de usted, y no solo de Ishikawa-san, le agradezco mucho que haya podido venir.

-Mucho gusto señor Yoshida –Lo saludé-, su padre y mi mentor fueron buenos amigos, no me lo hubiera perdido por nada.

-Sí mi padre me ha hablado de aquellos tiempos desde que era niño, aunque me sorprende que el señor Rant aún no haya llegado.

-No se preocupe, no vendrá, nunca le gustaron los sentimentalismos, él le comunicará a su padre su apoyo… a su manera.

-Es curioso, mi padre me mencionó algo parecido al momento de enviarle la invitación, aunque no creí que fuera cierto, pero, para ser honesto estoy más emocionado de hablar con usted que con el señor Rant.

-¿Conmigo?

-Oh, no sea modesto señor Black, no a cualquiera le otorgan el premio al mejor independiente, sobre todo en una categoría tan competitiva como lo es la suya, no puedo imaginarme las cantidades de trabajo que debe manejar usted solo, y además otorgarles la dedicación suficiente para reescribir historias que dejen tantos clientes satisfechos.

-No me lo tome a mal, pero no creo haya abandonado la mesa principal para elogiar a la competencia.

-Me descubrió –Dijo él con una sonrisa- Señor Black, estoy decidido a demostrarle a la ciudad entera que no me convertí en el editor en jefe de la editorial Yoshida precisamente porque mi apellido sea Yoshida, y para eso quiero expandir la editorial hasta donde nadie más haya pensado, ¿Le interesaría ser el director de nuestra nueva sucursal en los muelles?, estoy bastante seguro que a estas alturas Ishikawa ya le habrá mencionado algunos de los beneficios que el puesto trae consigo.

-Le agradezco mucho la oferta señor Yoshida, pero debo decir que la razón por la que no trabajo para una editorial es porque tengo un pequeño problema con los jefes.

-¿Pequeño problema? –Dijo Lorenzo sentándose súbitamente- debió de ver a este chico defendiendo sus borradores contra el mismísimo Bardo, ni él mismo podría haber escrito peleas tan intensas.

-Bueno caballeros, no quisiera interrumpir una reunión de camaradas, además hay algunos directivos a los que debo jurarles que no les haré perder dinero, señor Black, por favor piense en la oferta, estaría dispuesto a darle toda la libertad creativa que pueda.

-Le prometo que pensaré en ello.

Arata se despidió y en la mesa quedamos solo Mazzini y yo.

-Disculpa el súbito abandono Cisco, pero creímos que estarías bastante bien acompañado e Ishikawa quería presentarme a algunas de sus clientes, y hablando de compañías gratas, ¿Dónde está tu adorable asistente?

["adorable"]

-No le puede decir que no a su público –dije haciendo un gesto para señalarla en la pista donde estaba, para mi sorpresa ya estaba bailando con otro tipo.

-Así que… la contraste para que ampliara tu visión.

Lorenzo me hablaba en un tono un tanto acusatorio, me limité a beber un trago y le dije:

-Era ella o Ace Hart, para ser honesto lo hubiera contratado a él, pero, Carmen supo cómo hacerse destacar en la entrevista… por méritos, no por cualquier otra cosa que te imagines.

-Tranquilo, no soy Ishikawa, pero creo que disfrutas bastante la idea de pasearte por la ciudad con una linda latina en lugar de un lindo pastor alemán con sombrero.

-Si te preguntan, tú lo dijiste, no yo.

Los dos echamos a reír y chocamos los vasos en señal de complicidad.

-Así que el capitán volvió a la mar, y por la mar me refiero al sueño.

-Sí, a decir verdad, no quería admitirlo frente a Ishikawa, pero creo de verdad me hacía falta volver allí abajo.

-Sabes Cisco, cuando te extraviaste en el sueño de ese mundano todos nos preocupamos por ti.

-¿Cómo supiste qué…

-No eres el único con amigos allí abajo Cisco.

-¿Freddy Krugger?

-No –dijo Lorenzo entre risas- él no. Sabes, cuándo desapareciste no fue un buen tiempo para los auxiliares, sobre todo para los independientes, estuvieron a punto de prohibirnos la entrada a todos, cuando por fin apareciste milagrosamente.

-¿Qué más te dicen tus amigos?

-Me dicen que una pesadilla escurridiza te recibió con los brazos abiertos.

-Vaya, sí que tienes oídos allí abajo.

-¿Puedo preguntar qué sucedió?

-Dejémoslo en que fui atacado y hay alguien que está investigando

-¿Por alguien te refieres a…? –Pregunto Lorenzo chasqueando los dientes

-Tú lo dijiste, no yo.

-Así que, ¿Qué es todo este asunto con los árboles?

Lorenzo estaba mejor informado de lo que podría haber esperado

-Tienes mucha curiosidad en un tema del que nos recomendaron hablar al mínimo.

-Estoy tomando mis precauciones, si es peligroso para ustedes también lo puede ser para cualquiera, un escritor que frecuenta toda clase de subconscientes, por ejemplo.

Sería mejor proceder con cuidado, Lorenzo, es un tipo listo y no quisiera que supiera más de lo necesario, eso si no es que sabe algo que nosotros no.

-Cisco, amigo relájate, como ya te dije, solo estoy tratando de cuidarme; si te sirve de algo, no he bajado en casi tanto tiempo como tú, puedes preguntárselo a Lucien.

-Bien, es bueno saberlo, y si tienes cualquier información interesante sobre los árboles, me ayudarías mucho.

-¿Debo asumir que encontraron un árbol muy extraño en la mente de tu chico?

Asentí lentamente con la cabeza

-Bien, esto es lo que se me ocurre, por lo que escuché los suicidas tienen toda clase de pensamientos revueltos, por lo que mentes inestables, tienen árboles inestables, ¿Recuerdas que te hablé de la fruta que hablaba en el chico que se suicidó?

-Eso es… un buen comienzo

Voltee a ver a Carmen, seguía bailando, pero con otro tipo, imagino que a estas alturas habrán sido varios hombres en una sola canción.

-Déjanos conocer a tu amigo y te podremos decir más del asunto

-El asunto es que a mi amigo le gustaría mantenerse alejado de tus amigos de allá abajo.

La canción terminó y Carmen se estaba despidiendo de un nuevo sujeto.

-Ahora vuelvo.

Terminé mi vaso de whisky de un trago y me apresuré en buscar a Carmen, pero un nuevo sujeto estaba bailando con ella cuando iba a medio camino, no me sorprendía la rapidez con la que conseguía compañero, pero sí me sorprendí un poco al ver que era Arata, me dirigí al baño para disimular mi prisa [y también para ir al baño]. Al salir me vi al espejo y me sentí como un chico de preparatoria que no puede invitar a bailar a la reina de la primavera; salí del baño y me dirigí de nuevo a la mesa donde habían regresado Ishikawa y sus compañeros con más compañía.

-Black, amigo, que bueno que llegas –Dijo Ishikawa, se notaba en su forma de hablar que el whiskey empezaba a hacer efecto- te presento a algunas clientes satisfechas de la editorial Yoshida.

Saludé cortésmente y las chicas me recibieron de una forma muy simpática.

-Les contaba a las chicas de los viejos tiempos con el viejo Barbardo (así solíamos llamar a Rant) –Decía Ishikawa impresionando a sus risueñas amigas- vamos cuéntales de la vez que nos prestó el corsica y terminaste chocándolo.

-Sí Francis –dijo Lorenzo acercándose a una de las chicas- al día de hoy nunca supe muy bien la historia completa.

Carmen le aceptaba un vaso de whisky a Arata, [La reina del baile y el niño rico]

-Verán chicas -tomé un vaso nuevo de una bandeja llena en el centro de la mesa- los corsica no están hechos para correr a altas velocidades, y eso lo aprendí de la mala manera cuando… -Empecé narrarles la historia de cómo obtuve mi primer auto y a medida que íbamos reviviendo el pasado, los vasos de whiskey se acababan, Carmen continuaba bailando con Arata [¿Cómo puede bailar tanto con esos tacones?], una de las chicas me dio su número telefónico.

El tiempo y el whiskey habían pasado, sin darnos cuenta más gente llegó a nuestra mesa, habíamos comenzado brindando por el ascenso de Ishikawa y terminamos brindando por cualquier excusa.

-Brindo por los escritores auxiliares –Dijo una de las clientes de Ishikawa-, porque ellos llenan los huecos que los mundanos nos hacen protagonizar.

-Brindo por los mundanos –Dijo algún otro escritor auxiliar-, porque gracias a ellos tenemos pan en la mesa.

-Brindo por la nueva era –Dijo algún novato seguramente-, que termine con los clichés, y expanda la ciudad a nuevos límites que aún no hemos imaginado.

Todos gritaron salud antes de terminar de un trago su bebida.

-No recuerdo la última vez que te vi tan alegre –Dijo Carmen cuando regresó a la mesa.

-Creo que necesitaba un descanso después de todo –Dije.

Después de un tiempo Carmen me dijo

-Francis, Cariño, ha sido una velada estupenda, pero estoy muerta de tanto bailar será mejor que me retire. ¿Quieres que conduzca tu auto?

-No creo que me quedaré un rato más y…

Carmen me miraba fijamente con ojos alegres y a la vez muy autoritarios, comprendí que no me estaba haciendo una pregunta, o más bien, sólo había una opción para responder esa pregunta.

-Sabes creo que también fue suficiente para mí, te lo agradezco Carmen.

Nos despedimos de todos y fuimos al ballet por el auto, cuando nos pusimos en marcha estaba haciendo un esfuerzo por no quedarme dormido.

-Si por cada vaso conseguiste una pista, ya debes de saber qué es lo que está pasando.

-¿Qué me dices tú, alcanzaste a escuchar pistas en medio de la música, sonriendo a los halagos de Arata? –Me sorprendió escuchar un poco de enojo en mi voz

-¡Oh, que tierno!, estás celoso –Dijo ella mientras me pellizcaba una mejilla- no te preocupes querido, el joven y adinerado Yoshida solo quería saber si estaba satisfecha con mis encargos de reescritura y si no requería los servicios de la nueva sucursal Yoshida en el lado occidental de la avenida 34

-¿No le dijiste que no te han dado papeles en más de diez años?

-No, él y todos los demás creyeron que era una de mis dobles, así que pensé, "¿Por qué dejar que ellas se lleven toda la diversión?", y decidí divertirme un rato con ellos.

-¿Y supongo que la gente es más comunicativa con las dobles?

-Ya lo creo señor choca-autos.

-¿Cómo…?

-Amigo, te diré que no llegué tan alto dejándome emborrachar con cada copa que me ofrecieron en el camino con la esperanza de que terminara en la cama de alguien, y valla que fueron muchas copas.

-Creí que eras de una serie para niños

-De un juego educacional para niños –Dijo corrigiéndome-, y hay muchas cosas que mi biografía no dice de mi –Dijo ella guiñándome un ojo.

-Así que… -continuó ella- ¿Descubriste algo interesante hablando con las amigas del pervertido, además de su teléfono?

-A decir verdad, tuve una charla muy interesante con Mazzini, al parecer está enterado de lo que nos sucedió tanto o más que nosotros

Le conté a Carmen acerca del amigo misterioso de Mazzini, su opinión de los árboles en las mentes inestables, su preocupación por mantenerse a salvo y su exceso de información en mi pasado.

-No me dijiste que estuvieron a punto de prohibir la entrada a la vigilia cuando desapareciste –Dijo ella.

-No lo sabía, me lo acaba de decir Mazzini, al parecer su amigo es alguien de quien deberíamos de cuidarnos.

-Puede ser, aunque me gustaría saber un poco más antes de marcarlo como sospechoso, ¿Es lo único que conseguiste?

-Sí, solo él y tu amigo Arata me hablaron en tu ausencia, quería que me uniera a su próximo monopolio editorial en la ciudad, al parecer le dio el aumento a Ishikawa para impresionarme de alguna manera y no porque Ishikawa sepa negociar.

-Ja, creo que tus celos están mal infundados, al parecer te quiere más a ti de lo que aparenta querer a una doble.

Por alguna razón (el whisky) sus comentarios irónicos no me hacían tanta gracia como usualmente, de hecho, sentía un poco más de enojo cada que la escuchaba sentirse dueña de la situación, me sentía enojado y quería desquitarme.

-Si tanto te gusta la idea de ser doble, ¿Por qué no le hablas a Arata o alguno de los tipos con los que estuviste bailando hoy y te vas con ellos a un hotel de la 34?

Me sorprendí aún más que antes al oírme decir eso, me arrepentí en cuanto esas palabras salieron de mi boca y noté que, a pesar de su humor tan tolerante, mi comentario no le había gustado a Carmen. Tomó una mirada mortalmente seria como nunca la había visto y la enfocó en el camino. Esta vez sí que había metido la pata y por falso que pudiera parecer, era mi obligación como hombre tragarme mi orgullo y disculparme.

-Yo… lo lamento, bebí demasiado y…

No completé mi patética excusa y Carmen salió de la avenida principal y tomó hacia la derecha, a una calle menos concurrida.

-Tu sabes que no pienso así realmente, es solo que me molestó que un hijito de papi se sienta con derecho de venir a…

Carmen giró en dirección opuesta a donde sea que planeaba ir, vaya que debía estar enojada para olvidar el camino a casa [O eso fue lo que creí que pasaba mientras aun había whisky en mi].

-Muy bien lo admito, sí, estaba celoso, hay algo en ese junior que me da mala espina, y de repente te invita whisky como si fuera un galán…

Carmen giró bruscamente el auto hacia la izquierda y comenzó a acelerar, no debería de acelerar en el corsica, lo sabe muy bien.

-¿Quieres véngate de mí desquitándote con el auto, es eso?¡Bien, destrózalo si quieres, pero di algo antes de que nos mates, maldición!

Sin apartar su mirada asesina del camino me dijo muy secamente

-Nos están siguiendo.


Hola de nevo, aquí MeltedWolf con un capítulo nuevo.
Este el capítulo más largo que he hecho hasta ahora, me planteé la posibilidad de dividirlo en dos pero sentía que quedaría incopleto si no lo publicaba de esta forma.

De ahora en adelante las cosas comienzan a complicarse para Carmen y Francis, poco a poco tendrán que unir todas las pistas para saber qué está pasando.

Esta es una de las razones por las cuales me alegra haber elegido a Carmen Sandiego como coprotagonista, sentí que una villana que en algún momento fue una de las mejores detectives era ideal para una historia de este tipo.

Espero que no esten muy confundidos por el asunto de "Francis/Francisco", si aún no quedó claro, su nombre real es Francisco, pero la gente comenzó a llamarlo "Francis"; me temo que aún falta mucho para explicar esto en su totalidad, pero es algo que en verdad quieo agregar a la historia y espero que puedan tenerme paciencia con este asunto.

Bueno, eso es todo por ahora, me temo que para el próximo capítulo tendré que demorarme más, pero espero que dentro de dos semanas pueda volver a escribir. Recuerden que sigo recibiendo sus reseñas y me interesa mucho saber lo que opinan. ¡Hasta la próxima!