Disclαimer αpplied.
Pólvorα & Polvo
III
Esto es obrα suyα
Se veía magnífico en ese momento ataviado con el impecable uniforme militar y las medallas en su pecho. Naraku no se intimidaba ante nada, pero debía admitir que era una imagen imponente.
El general terminó de leer el informe concienzudamente y lo miró. En sus ojos dorados se reflejaba la severidad.
—Quiero oír el informe de tu propia boca, Tsuki —ordenó.
Naraku quiso rodar los ojos con fastidio, pero se abstuvo. Debía recordar muy bien su rango y su ubicación en la cadena alimenticia del ejército si deseaba quedarse y ascender.
—El capitán Taishō y yo fuimos asignados por el mayor Onigumo como espías en una misión secreta que consistía en ubicar una aldea al norte, señor. El capitán cayó en una trampilla para animales oculta en el suelo y se lastimó. Incapaz de regresar por sí solo, me ordenó que volviera y buscara a Jaken para que lo atendiera.
—¿Lo dejaste solo a tres días y medio de camino hacia ninguna parte? —inquirió el general de brigada.
—Fue una orden superior, señor —dijo Naraku.
—¿Al menos tuviste la deferencia de dejarle comida y agua para que no muera de inanición durante la espera?
—Le cedí todas mis provisiones y me quedé con lo más básico —asintió.
—Señor, si me lo permite, esta es una gran falta de parte del teniente —intervino el mayor Onigumo—. Sugiero que se le castigue como es debido.
Pero si fuiste tú quien nos pusiste en este predicamento en primer lugar, maldito traidor de mierda, pensó Naraku, y bajó la mirada. Estaba seguro de que sus ojos chispeaban y no quería que sus superiores lo notaran.
—No habrá castigo, mayor —dijo el general—. Teniente, organice una pequeña brigada e intérnese en el bosque. Taishō es estratégico para esta misión.
—Así será —respondió Naraku, se enmarcó en un saludo militar, y se marchó afuera de la base, aliviado.
—Señor, permítame… —comenzó Onigumo.
—¿Mandar a Taishō a una misión de rango inferior, mayor? ¿Se puede saber en qué estabas pensando, Onigumo?
—Estábamos faltos de personal, señor —se excusó.
—No es un argumento válido. Retírate.
—Pero señor…
—Retírate antes de que empiece a considerar un castigo para ti en lugar del teniente Tsuki. No puedo creer que salgo unos días de este lugar y vengo solo para encontrarme con tamaño desastre. Vete.
Cuando Onigumo se hubo marchado de la estancia, el brigadier sintió que sus hombros se hundían bajo el peso de diez años más. No pudo tenerse en pie y se desplomó en una silla vieja.
Inu Taishō suspiró pesadamente. Naraku también le había informado que habían regresado inmediatamente al lugar donde había dejado a Sesshōmaru pero que no lo habían encontrado y se temía lo peor dadas las circunstancias.
Vuelve, quiso decirle. Vuelve, Sesshōmaru.
Ya una vez había perdido a un hijo. No podía volver a revivir ese dolor con el único vástago que le quedaba.
—*—
El opio le estaba produciendo sueños raros, y se preguntó si Rin había cumplido con aquella amenaza del primer día, o tal vez era él que se estaba convirtiendo en un jodido adicto a esa maldita cosa.
Soñó con sus padres, su país, sus inicios. Pero esa noche fue más allá.
La pradera se extendía hasta donde se perdía la vista y millones de nomeolvides azules florecían a sus pies. Vestía su uniforme de gala inmaculado, el sable japonés a un costado, los guantes blancos. De lejos se distinguían dos figuras borrosas, una grande y la otra mayor.
Mujeres, pensó mientras se acercaba a ellas. A medida que iba colocando un pie tras otro podía distinguirlas mejor, pero al estar completamente cerca de ellas, se dio cuenta de que ninguna tenía rostro.
—Señor —susurró la pequeña, tomó su mano derecha y lo guió hasta la mayor—, venga. Aquí, aquí.
La voz le sabía conocida, del mismo modo que sabía que en el no rostro de la mayor se había compuesto una sonrisa.
—Venga. —También la voz de la mayor le sonaba conocida—. Quiero que admire su obra, señor.
Él no dijo nada, confuso. Se limitó a seguir a ambas mujeres hasta lo alto de una pequeña colina. Y entonces lo vio.
Soldados, aviones, fuego y destrucción. Se giró a ver a sus acompañantes y las encontró en llamas, y el paisaje idílico que había detrás de ellas se desvaneció.
—Usted nos hizo esto.
Abrió los ojos de golpe y se encontró con la figura de Rin sentada cerca de él, observándolo.
—¿Le ocurre algo, señor Sesshōmaru? —preguntó.
—No. —Se llevó las manos a la cara—. Hace frío.
—Esta mañana ha caído un poco de aguanieve. Se acerca el invierno. —Le extendió una bandeja con arroz, pescado asado y sopa—. Coma, más tarde irá a las termas. ¿Puede levantarse y andar?
Sesshōmaru asintió, Rin se marchó y él procedió a comerse lentamente su desayuno. Una vez terminada su comida dejó a un lado la bandeja con los utensilios e intentó levantarse.
Estuvo a punto de aullar de dolor cuando vio los ojos dorados de Inuyasha en el dintel de la puerta.
—Das lástima, japonés —dijo al verlo renguear hacia él.
—¿Qué haces aquí? —preguntó.
—¿Acaso crees que te vamos a dejar vagar por ahí sin supervisión? Yo seré tu carcelero, o tu guía si lo prefieres así. —Sonrió y le enseñó el cuchillo que tenía guardado entre sus ropas—. Ya te lo ha dicho Miroku: es muy difícil escapar de aquí en invierno, y ya estamos casi al final del otoño.
Por un momento extrañó tener sus armas y sentirse protegido. Inuyasha le dio un golpe en el costado luego de caminar por un trecho más o menos corto.
—Aquí, japonés. Las termas. —Le tendió una muda de ropa a la cara—. Date un baño, apestas.
Y se juró por su orgullo que, cuando se recuperara y volviera a la aldea con todas las de la ley, el primero en pagar sería Inuyasha.
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¿Se merece un review?
Bitácorα de Jαz: Es cierto que me correspondía actualizar el domingo, pero surgió un proyecto de viaje y seguro que al regresar voy a estar demasiado cansada como para actualizar. Puede que no sea así y esté trabajando en otros proyectos en su lugar. La verdad es que no quería fallarles.
Amo fuerte sus reviews [corazones]. No voy a dejar de agradecerles el recibimiento que me dieron en esta ship. Bebés de la casa.
»Milagros Ala.
»Rin Hudson.
»Invitada.
»Cath Meow
»arq. melber
»Invitada II.
»Abisley Abi.
¡Gracias totales por sus reviews!
¡Jajohecha pevẽ!
26 de julio de 2018, jueves.
