"ALGO RARO"

CAPITULO 3: "QUE TIENE ELLA"

POR: YADIRA KURAN (P.Y.J.)

«...Hay momentos en que lo más importante es aprender a vivir. Si aprendemos a vivir aquellas decisiones que en algún momento llegamos a tomar sin importar el resultado. Eso no significa conformarse con los resultados.

Cuando solo vivimos con la compañía de la soledad, esa compañera inseparable. Cuándo todo lo que queremos es olvidar y nos encerramos en cosas superficiales como el trabajo, vicios y quizás hasta con depresiones que al final nos destruyen.

Cuando crees que todo es oscuridad. Justo en ese instante es cuando llega esa luz de esperanza la cual no debes dejar pasar, la debes tomar sin basilar. Porque quizás no vuelva a ver otra oportunidad...»

Era un lugar muy bonito donde casi no había gente, no era como en Nueva York que tenía que estar escondiéndose de las admiradoras y los reporteros sensacionalistas. Qué es lo que estaba pasando. Porque había aceptado la propuesta de esa chica cuando él trataba a toda costa de no hablar con las personas y mucho menos con extraños. Esa era la razón por la cual nunca salía por la puerta principal "tratar de evitar a la muchedumbre". No se presentaba a las recepciones que se ofrecían después de cada debut o fin de temporadas y mirarse sentado en aquél restauran tomando café con una completa desconocida ¿Cómo era posible? Si solo creía haber conocido una persona que logro que socializara. Sin embargo desde su partida todo cambio. Él ahora era más huraño, prepotente, arrogante, déspota y sobre todo evitaba a la gente a toda costa. Pero esta joven le impedía comportarse de esta manera y, por el contrario se estaba comportando amable y gentil, atento y caballeroso. Algo tenía esta chica que lo atraía a comportarse de tal manera.

— «Cuando la vi llorando esta mañana me recordó a ella. Por eso comencé a tocar, trate de animarla con "la melodía "que ella gustaba. Por un instante creí que realmente se trataba de ella y fue entonces que decidí verla de frente. Al mirarla no encontré esas esplendorosas esmeraldas, mas sin embargo me topé con dos pedazos de cielo y ahora que la veo de cerca no se parecen en nada. Es verdad, esta jovencita me transmite esa paz que jamás creí volver a sentir...» — Los pensamientos de Terrince fueron interrumpidos por una dulce voz.

— ¿Así que eres actor? — pregunto Serena mientras jugueteaba con la servilleta.

— Si. ¿Y tú, a que te dedicas?

— Estoy a punto de terminar la preparatoria.

— Ya decidiste que carrera vas a estudiar.

— No. En realidad aun no lo he pensado "a lo mejor me dedique a la actuación" — sin proponérselo un tono de coquetería apareció en sus labios.

— Se ve fácil. Lograrlo realmente no lo es, necesitas mucho trabajo y esfuerzo no es solo decir quiero ser actor y ya.

— Voy a tener al mejor maestro. Ya que los rumores cuentan que eres el mejor de América —poniendo esa carita que nadie podría decirle no. Ni el mismo ogro Grandchéster — porque me vas a enseñar ¿Verdad?

— Necesitas demostrar que realmente lo deseas y no es solo una forma de escape o para matar el tiempo.

— Ésta bien, está bien. Ya entendí — milagro — Cambiando de tema. ¿Así que eres americano?

— Si y no — fue la respuesta contradictoria del chico.

— ¿Cómo es eso? No puedes ser y no ser. No entiendo — la confusión de Usagi era más que notorio.

— Deja explicarte. Mi madre es americana y padre es inglés. Un noble inglés, "el más alto noble inglés" — su palabras eran sarcásticas al referirse a su padre. Pero no solo eso se percibía un resentimiento enorme.

—"El más alto noble ingles" — repitió Serena — ha de ser enorme tu padre.

— No me refiero a su estatura — una leve risilla cubrió sus labios — Si no a su posición social. Intachable — el sarcasmo se hizo presente una vez más.

— ¡Oh! ya entendí y por lo que veo no te llevas bien con él. No sé qué causo su enojo pero sea como sea es tu padre y no debes guardar ningún rencor hacia él.

— Como no hacerlo si abandono a mi madre y me alejo de ella cuando tan solo tenía cuatro años, y no solo eso se casó con otra mujer y me la impuso. Ella me detestaba y no se cansaba de demostrarme su odio a cada momento. Restregándome en la cara el pecado de mi madre, el ser un bastardo. Si le agregamos que poco tiempo después me abandono en un colegio de niños malcriados. Me arruino la vida. Siempre él. Además también la perdí... — nuevamente al recordarla detuvo su charla. Darse cuenta que esta chiquilla atolondrada logro que esa rabia que sentía en su pecho saliera al igual que con ella. Eso realmente le aterro.

— Terrince — con suave voz Serena hablo — Solo quería saber si eras de América con eso era suficiente — estas palabras estremecieron a Terrince — si las cosas son tan dolorosas es el momento de extirpar el veneno el tiempo lo ha decidido. Pero no es necesario que me lo digas. Al final solo soy una admiradora a la cual le estas regalando un poco de tu tiempo

— Perdón señorita Tsukino — el lioso corazón del chico apenas le permitieron exculparse —no debí de comportarme de esa manera. Exhibiendo mi mísera vida — un dejo de tristeza cubrió su mirada.

— No es eso. Por el contrario gracias por confiar en mí. Creo que los formalismos concluyeron así que soy Serena.

— Si tú prometes llamarme solo Terry — sabía lo que Serena intentaba hacer. Así que aprecio ese detalle.

— ¡Hecho! — se oyó al unísono sus voces.

— Creo que ya no eres una simple admiradora Serena. Estoy bien hace tiempo que aprendí a no sentirme tan miserable porque mis padres me alejaron de ellos. Salí adelante sin el dinero de mi padre y soy un gran actor gracias a mi esfuerzo y no al gran renombre de mi madre.

— Mira que yo no soy nadie para aconsejarte porque siempre he tenido a mis padres conmigo. Incluso a mi hermano lo quiero mucho aunque todo el tiempo me esté molestando.

— Que buena suerte. Ahora me puedes explicar que pretendes al utilizarme de esta manera "como salida de escape".

— Lo siento — la mirada de la chica busco sus manos que jugaban con la servilleta — Realmente lamento haberte arrastrado pero al verlo no supe que hacer. Esto fue lo primero que se me ocurrió. Mi vida es muy...

— Lo amas mucho ¿Verdad?

— Como jamás pude imaginar amar. Cuando lo conocí no paraba de pelear con él. Siempre peleando en todos lados. Me lo encontraba sin proponérmelo, siempre diciendo esa frase:" Serena tonta", "cabeza de chorlito" molestándome por todo. Creí que era un hombre tan detestable y cuando me di cuenta ya estaba perdidamente enamorada de él — una mezcla de ilusión y dolor reflejaba su azulina mirada — Eso creí, pero realmente me equivoque al creer conocerlo.

— Porque los hombres somos así.

— ¿Cómo?

— Neciamente estúpidos. No sabemos cómo demostrar lo que sentimos y para llamar su atención las molestamos sin medida. Ya que la obtenemos, la traicionamos, la herimos. La destruimos. Olvidamos todo lo que con anterioridad luchamos por conseguirle. Somos neciamente estúpidos.

— ¿Cómo es?

— ¿Quién?

— La chica de la que estás enamorado.

— Es hermosa, sincera, pura, lista es... extraordinaria. Tan similar a ti — lo que dijo fue sin pensar o siquiera planearlo. En lo profundo esas palabras fueron tan sinceras que a cada instante que pasaba con esa chiquilla le preocupa — creo que ya es un poco tarde para que una jovencita este fuera de casa con un completo desconocido — algo plena y estúpido se le escapó al intentar evadir su razonamiento.

— Ya no lo eres.

Un joven que pasaba por la acera de enfrente vio algo que llamo su atención y al ver de qué se trataba decidió esperar.

— Nos vamos — pregunto Terry al pagar la cuenta.

— Yo pago. Fui la que te metió en esto — protesto la rubia.

— Jamás lo permitiría antes que todo soy un caballero — la chica ante tales palabras ya no pudo seguir alegando.

Al salir del establecimiento Terry camino un poco mientras que Serena se detuvo ya que se le había caído su chalina, al levantarla y ver que Terry estaba ya un poco retirado corrió a alcanzarlo. Sin fijarse resbalo con una botella haciéndole llegar hasta Terry. Él solo alcanzo a sujetarla con sus brazos para evitar que cayera dejando sus rostros muy cerca el uno del otro, tal parecía que se darían un beso. Serena sintió como los nervios se empezaron apoderar de ella, sintió como el tono se le empezaba a subir. Por otro lado Terry sintió como su cuerpo empezó a sentir una muy suave corriente eléctrica ambos abstraídos se miraron a los ojos sin decir una palabra.

— « ¿Que me pasa? ¿Por qué me siento así? » — eran unas de las cuantas palabras que Terrince sostenía internamente. — « Que cálido se siente » — Claro que el castaño no era el único Serena estaba en la misma condición. El mágico momento fue abruptamente interrumpido por una voz masculina al momento que tomaba por el hombro al castaño virándolo hacia el dueño de ella.

— ¡Como te atreves a poner tus sucias manos encima de ella! — un tremendo puñetazo fue lo que acompaño esas palabras estampándose en el rostro de Terry, acto que lo hizo caer.

— ¿Qué es lo que te pasa idiota? — Levantándose y limpiando un pequeño hilo de sangre que corrió al instante de su labio inferior — ¡Que mierda sucede contigo! — su florido vocabulario vulgar salió a flote para luego responder el golpe en el rostro de Darién que no era otro más que su agresor.

El ojinegro ahora fue quien limpio el hilo de sangre que broto de su nariz — ¡Te arrepentirás de haber puesto tus ojos en ella! — bufaba.

— ¡Basta! — grito Serena. Interponiéndose entre los dos jóvenes, quedando frente a Darien — ¡Ya basta! — Su voz se hizo frágil al ver directamente los ojos de sus "novio" — ¿Darién que se te pasa?...

— Así que lo defiendes — sus ojos se ancharon de rabia, sus puños apretaron aún más — Ahora entiendo. Que estúpido fui al creer en ti, no vales nada Serena.

— No vuelvas hablarle así o te arrepentirás — ahora fue Terry quien se interpuso.

— No te preocupes Terry él solo intenta escudar su error.

— Apenas lo conoces y ya lo tuteas.

— Sí que eres un cínico. Mira que después de engañarme ahora te portas como la víctima.

— Eres una cualquiera. Reí es mucho mejor que tu...— No termino cuando sintió nuevamente el puño del actor.

— No vuelvas a llamarla así advertí. No sabes lo que has dejado ir. Ahora exijo una disculpa.

— Las mujeres de su calaña merecen eso y más — Darien devolvió el golpe directo al abdomen de su adversario.

— Piensa lo que dices no te vayas arrepentir y cuando te des cuenta de tu error sea demasiado tarde.

Serena no paraba de llorar al oír las palabras del pelinegro. No podía creer lo que Darién pensaba de ella. Ella que siempre lo amo pero al oír de sus propios labios lo que sentía por Reí no lo soporto más. Justo cuando Terry devolvía el golpe alguien se interpuso.

— ¡Detente! — Haruka tomo el brazo de Terry obstruyendo el golpe.

— ¿Que sucede aquí? ¡Darién! ¿Te encuentras bien? — Michiru revisaba a Darien quien tumbado en el suelo estaba.

Las chicas también llegaban al lugar. Mina corrió al lado de Serena al verla llorar — Serena ¿Qué pasa, porque estas así?

— Darién me engaño — fue lo único que pudo articular.

— ¿Qué? ¿Darién? ¿Con quién? — Mina parecía no creer.

Las demás chicas habían ido al lado de Darién.

— ¿Que sucede? — Ahora fue Lita quien pregunto.

— ¿Te encuentras bien? ¿Qué paso? — Amy revisaba las ya visibles lesiones del chico.

— Lo que sucede es que Serena es una traidora — El tono de voz que Darien uso fue tan alto que todos lo miraron. Unos confusos y un par más incrédulos.

— En que te basas ¿"Cabeza de bombón"?

Todas las chicas voltearon a ver a Serena esperando una respuesta cuando se disponía a contestar su acusador le ganaba.

— No la ven ahí muy feliz al lado de su "amante" — cegado por sus celos y no queriendo ver más allá de lo que se imaginaba — es una cualquiera.

— Te dije que no la volvieras a llamarla así — Terry estaba dispuesto a golpearlo de nuevo ya que antes que todo era un caballero y jamás permitiría que ofendieran a una mujer de tal manera tan infame.

— No te atrevas — Michiru advirtió mirando al moreno — Serena ¿Qué significa esto?

— Es mentira — Se defendió de inmediato Serena.

— Vas a negar que estaban a punto de besarse cuando llegue. Chicas incluso ustedes la vieron al final de la obra como lo miraba y tomaba de sus manos.

— Es eso verdad Lita — Pregunto Haruka.

— Es...este sí, per... — No termino de hablar ya que no se le permitió.

— Lo ven — una seguridad de repente invadió a Darien — díganme si estoy mal en querer romperle la cara a este desgraciado.

Todas chicas estaban impresionadas por la noticia. Visto que todo estaba en contra de la rubia de los hodongos y creyendo por completo en Darién comenzaron a darle la espalda a Serena. Todas menos una.

Mina en el fondo confiaba en su amiga y sabía que no era como Darién decía, la conocía muy bien y sabia cuanto lo amaba. Sabía que ella jamás se atrevería a engañarlo.