Justo después de la caída, todos esperaban poder relajarse pero no fue así; de un momento a otro una alarma comenzó a sonar y luces alumbraron por completo al Going Merry.
Sin pensarlo, los sombrero de paja abandonaron el barco, el cual estaba siendo rodeado por barcos de guerra de la marina; para su mala suerte su lugar de aterrizaje había sido una base de la marina.
Un día entero fue lo que les costó salir enteros de aquel lugar y el poder encontrar el Merry para por fin escapar antes de ser aniquilados, vaya que fue una gran aventura.
Ya que por fin habían logrado escapar de las garras del comandante Jonathan, algo terrible ocurrió.
— ¡NO! ¡No esta!— grito Nami aterrada saliendo rápidamente a cubierta — ¡tenemos que regresar!—.
— ¿Qué sucede Nami-chan?— preguntó Sanji preocupado.
— ¡¿Qué?! ¿Estás loca? si apenas y logramos escapar— se quejó Usopp espantado.
— ¡Mi tesoro, se lo llevaron!— grito ella a los demás.
—Pero me costó mucho abrir esa enorme puerta— se quejó Luffy colgado desde la cabeza del Merry.
—Un buen pirata no huye y deja su tesoro atrás ¿o sí?— comenzó a persuadirlos Nami en un intento desesperado de hacerlos volver a la fortaleza — ¿acaso no eres un gran pirata, Luffy?—. El chico solo asintió con una gran sonrisa —además, junto con el tesoro estaba el cristal que nos entregó el anciano— confeso la peli naranja.
— ¿Por qué lo dejaste ahí?— le regaño Usopp.
— Es uno de los lugares más seguros que había en el barco— se defendió ella con una sonrisa —está decidido, ¡volveremos por mi tesoro!—.
—Jeje, esto será divertido— comento Robín.
—Bien este es el plan— dijo Nami entusiasmada.
— ¡No esta!— grito Usopp aterrado al encontrarse frente a una bóveda completamente vacía; su plan para recuperar el oro se vino abajo y detrás de ellos todo un batallón cubriendo la salida.
— ¡Oh! Atrapar ese pez ha de ser increíble— comento Luffy mirando asombrado la imagen del exótico pez que se encontraba colgando en la pared de la bóveda.
—Tonto, eso no importa— le regaño Usopp aterrado —tenemos que salir de aquí y encontrar nuestro oro—.
—Hay otros lugares donde podría estar, pero puede que estén vacíos como esta— comento Robín recordando el mapa que había robado.
—Entonces, si no hay oro aquí salgamos a buscarlo— dijo Luffy aminado.
—No creo que sea tan fácil, tenemos que derrotar a todos esos tipos primero. ¡Si no lo hacemos no podremos destruir esa puerta!— se quejó Usopp preocupado.
— ¿Y cuál es el problema?— dijo Zoro confiado y preparando sus katanas.
— ¡Exacto! No creo que quieran pelear— grito Luffy excitado preparándose para pelear.
— ¡En nombre de Navarone, los derrotaremos!— grito molesto el comandante de la tropa de marinos formada frente a ellos.
—Usopp al cubierto, empieza la batalla— susurro Usopp mientras lenta y silenciosamente se escondía dentro de unos de los agujeros de la puerta de la bodega. Robín astutamente se paró detrás de unos de los enormes engranes y se puso en posición; pero justo antes del primer disparo un enorme estruendo interrumpió la escena y la enorme puerta que bloqueaba la salida comenzó a abrirse.
— ¿Kondoriano?— dijo Usopp confundido al ver a un hombre alto y delgado entrar por la puerta.
—Yo te conozco, eres el tipo que estaba en la celda con Zoro y Usopp ¿Por qué te las das de importante?— le saludo Luffy el cual ahora estaba sentado sobre la puerta. Este comentario molesto al inspector, pero por alguna razón se estaba aguantando las ganas de gritarles.
— ¡Hola, Kondoriano! ¡Me alegro de que hayas podido escapar!— le saludo Usopp intentando seguir con la farsa que habían hecho al principio.
—Parece que te encuentras mejor— le saludo Robín siguiendo el juego de Usopp.
— ¡Cállate! ¡Soy el inspector especial del Cuartel General de la marina! ¡El inspector Shephard!— grito molesto el inspector, tomo algo de aire y mantuvo la compostura. Bueno, digan lo que quieran, sus actos me han hecho pasar por demasiada humillación. ¡Les devolveré el favor personalmente!—. Haciendo una señal con la mano uno de sus hombres le trajo un enorme maletín del cual saco varias piezas extrañas y comenzó a armar una enorme bazuca.
Este es su fin— dijo el sonriendo y en menos de un segundo tiro del gatillo, dejando salir al proyectil el cual en vez de ir de frente salió hacia atrás haciendo volar a todos sus refuerzos y causando confusión en sus líneas.
—Aprovechemos la confusión— sugirió Robin comenzando a correr entre el caos; detrás de ella Luffy, Zoro y Usopp comenzaron a seguirla. No les costó mucho salir de aquel lugar pero ahora estaba el asunto de que no sabían dónde buscar su tesoro.
Dilucidando que harían, llego Nami junto con Sanji los cuales habían tenido éxito en su misión de recuperar el waver —me imagine que sería una trampa— comento Nami después de escuchar su relato — ¿pero dónde estará nuestro tesoro?—.
—El hombre carpintero me dijo que al comandante le gusta pescar— comentó Usopp sin comprender muy bien sus propias palabras. Dijo algo como, le gusta tener su carnada frente a sus ojos o algo parecido—.
—La carnada— dijo pensativa Nami — ¡eres un genio!—
— ¡¿EH?! ¿Yo?—
—Luffy, ¿recuerdas dónde está la habitación del comandante?—
—Si— respondió energético el capitán.
—Bien, entonces Luffy vienes conmigo, los demás vayan al Merry— les ordeno Nami subiendo de nuevo al Waver junto con Luffy.
—De alguna forma logramos escapar— comento Nami algo aliviada, se acaban de encontrar con el comandante Jonathan cara a cara, mas encima habían estado rodeados por hombres armados y Luffy había sido capturado con una red de Kairoseki. Pero gracias a las habilidades de Nami, ambos lograron escapar de la trampa y también recuperaron su oro — ¡dime si vez al Merry!— gritó sobre su hombro al capitán que venían atrás.
— ¡No está por ninguna parte! ¡Solo esta ese barco de la marina frente a nosotros!—
—Perfecto— dicho esto acelero para encontrarse de frente con dicho barco, que en realidad era el Merry disfrazado.
Mientras tanto donde el comandante Jonathan, acaba de llegar el inspector Shephard. ¿Acaso piensa dejarlos escapar?— pregunto este molesto.
—Tranquilo, todo va de acuerdo el plan, justo a las 9 de la noche caerán en mi trampa— respondió relajado el comandante que ahora tomaba asiento en su escritorio.
— ¿Por qué esta tan tranquilo? ¿Y qué tiene que ver eso de las 9?—
—El mar de Navarone mostrara sus colmillos, no hay nadie que logre escapar de el— mostro una astuta sonrisa —si no bajan su ancla serán devorados por el mar—.
— ¡Hemos llegado al fondo!— grito desesperada Nami al sentir el movimiento brusco del barco chocando contra las rocas.
— ¡Se está metiendo por todas partes!— grito Usopp bajando a la parte más baja del Merry, en ella habían dos enormes agujeros por los que se colaba el agua. Zoro, Sanji y Chopper bajaron en su auxilio, pero justo cuando estaban por hacer algo el agua dejo de entrar. Curiosos los cuatro hombres se asomaron por el enorme agujero —Ah el barco está completamente en el fondo—-
— ¡Me estoy ahogando, me estoy ahogando! ¡Que alguien me ayude!— gritaba bobamente Luffy el cual nadaba sobre la superficie ahora completamente seca.
—Eso significa que ya no hay forma de escapar, pareciera que lo tenían todo planeado— comento Zoro.
—El único que no se da cuenta es el— dijo Sanji molesto al ver como Luffy seguía pidiendo ayuda.
El crujir de los cañones de la fortaleza llamo su atención, enormes focos volvieron a alumbrar por completo al Merry — ¡Sombrero de paja, Luffy! ¡También toda su tripulación!— se escuchó a la voz del comandante hablar por los enormes megáfonos.
—Han luchado bien hasta ahora, admiro su fuerza y determinación, incluso siendo ustedes mies enemigos pero, esto es un jaque mate—
Durante el discurso la tripulación subió al Merry para dilucidar su siguiente paso.
—Podríamos usar el Impact Dial para elevarnos en el aire— comentó Usopp
—Y después usar el pulpo para volar— dijo Nami alegre —pero ya no lo tenemos—
—El pulpo— dijo Sanji cabizbajo.
—Yo lo tengo— comentó Luffy sonriente.
—Él dice que lo tiene— respondió Usopp.
—Él lo tiene— le siguió Nami.
— ¿Enserio lo tiene?— preguntó Robín.
— ¡Lo tienes!— gritaron todos al unisón al captar lo que acababa de decir.
—Sí, justo aquí— respondió sonriente hurgando en sus pantalones, cuando entonces saco de el al pequeño pulo rosa.
—Bien ahora solo nos falta ver quien será el que active el impact dial— comento Usopp, al instante sintió unos tremendos escalofríos, y todos lo miraban con astucia.
— ¿De quién es el impact dial?— preguntó Luffy de una forma siniestra.
—Es de Usopp— contesto Zoro de la misma forma.
—El que da la idea es el que la ejecuta— dijo Sanji sonriente.
—Eres muy valiente Usopp— le animo Nami.
Todo el mundo estaba en posición, estaban listos para escapar de aquel erizo de mar; hicieron la cuenta regresiva y entre Zoro, Sanji y Luffy ayudaron a Usopp a sostener el impact dial durante el despegue.
— ¡Vuela!— gritaron todos al elevarse por los cielos, inflaron al globo-pulpo y salieron flotando de aquella fortaleza, frente a ellos el mañana de un nuevo día y el camino libre para su siguiente aventura.
DIA 5
—Volveremos al anochecer, si quieres cierra temprano— dijo el señor Javier con una sonrisa, se veía bastante animado.
—Vayan con cuidado— respondí con una sonrisa, frente a mi Jack y su padre, Javier, salían de la herrería. Ya han pasado 5 días desde que desperté en esta isla; Jack amablemente me invito a vivir con él y su familia.
Con miedo acepte, pero después del primer día conviviendo con todos me di cuenta de que no eran malas personas, me tratan bien como si fuera parte de la familia, incluso ayudo con el negocio familiar.
Mi trabajo es sencillo, solo me siento en la parte de enfrente de la herrería y anoto los pedidos o entrego los terminados; no es la gran cosas, incluso hay veces en que no viene nadie, ahí es cuando el señor Javier me deja entrar a la parte de atrás para ver como hacen los trabajos, debo admitir que es entretenido.
—Recuerda, si piden algo diles que estará hasta mañana— dijo Jack antes de salir con una sonrisa, al parecer es feliz cuando sale con su padre.
Apenas se fueron todo quedo en silencio, como no habría herreros trabajando los hornos estaban apagados, lo único que se podía oír era el lejano arrullo de las olas, de alguna forma me tranquilizaba.
Las horas pasaron, y yo sin nada que hacer, mire el reloj apenas eran las 12 del día —dios que lente pasa el tiempo— me queje dando vueltas sobre la silla. Hubiera ido con ellos, así mínimo aprendería algo— me queje soltando un suspiro.
— ¡¿Dónde está?!— una voz furiosa detrás de mi hizo que saltara de mi lugar. Rápidamente gire para toparme con un hombre enorme y corpulento que traía mala cara.
— ¿De… de quien habla?—
— ¡No sé cómo arreglaran esto, pero quiero esa espada lista para hoy en la tarde!— bufó molesto.
—Pe…. Pero señor, el herre… —
—Y si no está para esta tarde— dijo acercándose intimidante hacia mí, entonces azotó algo sobre el mostrador mirándome con mala cara —lo pagaran caro—. No dijo más y se fue molesto dando una patada a la puerta; una vez que lo perdí de vista me deslicé por la silla hasta caer de rodillas al suelo.
— ¿Por qué justo cuando no hay nadie?— chille intentando calmarme, entonces el ahora nuevo rechinar de la puerta sonó, levante la vista para encontrarme con otro señor, aunque este era más bajito y anciano.
—Parece que acaba de pasar la tormenta— comento con una media sonrisa, lo mire con cara de pocos amigos mientras me levantaba con trabajo. Supongo que lo mejor será que regrese en otro momento—
—No, está bien, ¿dígame en que le ayudo?— dije rápidamente.
—No hay prisa, es un pedido—
—Si quiere lo tomo y cuando llegue el señor Javier él se encargara de todo— le dije con una sonrisa.
—No, además ya tienes bastante de que preocuparte— dijo señalando la puerta — ¿Qué piensas hacer?— pregunto con cierto interés.
— ¿Pues qué opción tengo? Tendré que hacerlo—
— ¿Tu sola?—
—Sí, no puedo molestar a la señora con esto, no debe de acercarse a los hornos con él bebe—
—Oh— me miro por un momento — ¿tienes alguna idea de cómo hacerlo?—
—No, pero tengo que intentarlo— dije seria mirando el papel que había dejado en señor.
—Toma— me dijo el anciano entregándome un par de cuchillos viejos, los filos tenían manchas de su uso y estaban ya algo rotas —arréglalas, no te preocupes no tengo prisa— con una media sonrisa y dejándome sin habla salió del lugar.
—Pero…. ¡Señor!— le llame pero el solo hizo un guiño con la mano, que hombre tan extraño. Sin perder más tiempo tome el papel del mostrador y los dos cuchillos y yo que pensaba que sería un día aburrido.
El tiempo enserio vuela cuando estas entretenida, llevo 4 horas metida en el horno, ya me queme dos veces y tengo algunas cortadas en las manos pero nada grave, la verdad me estoy divirtiendo aunque estoy segura de que no debería de tardarme tanto. He hecho todo lo que hacen Jack y su padre, tomas el enorme pedazo de metal y lo comienzas a moldear según lo que necesitas.
Para eso hay que calentar el metal, golpearlo para que tome la forma, pero se enfría bastante rápido; a estas alturas realmente no sé de qué material el señor quería su espada, pero hare lo que pueda con ella. Todo lo que he hecho es lo que he visto que ellos hacen, algo debía de aprender de solo observarlos aunque, sé que este trabajo no será tan bueno como el del señor Javier.
He decidido tomarme un descanso, de todas maneras solo me falta lijar los bordes para darle filo, me senté en mi lugar habitual y mire a mi alrededor; estaba agotada pero de algún modo me sentía bien conmigo misma —definitivamente esto es lo mío— dije observando mis manos. Durante los últimos 5 días me había sentido fuera de lugar, pero no entendía muy bien la razón, pero al trabajar en esto, sentir el calor en mis manos, el ardor, el sonido del metal; no lo sé pero me calmaba bastante.
Me estire y sin querer patee los cuchillos del anciano, los tome con cuidado y los levante; mirándolos por un momento me di cuenta de que no eran cuchillos nada normales. Eran solo un poco más grandes que mi mano, ambos tenían un agujero en la parte más baja del mango, y no solo eso, eran bastante livianos pero se notaba que eran letales, ya que las manchas que tiene, parecen ser de sangre.
Intente no espantarme, ya que para que otra cosa se utilizarían, son armas después de todo; di un suspiro y me acerque a la mesa de trabajo —sí que están gastadas, veamos qué puedo hacer— me acerque a la mesa donde tenían los materiales y busque un poco de hierro; por desgracia, el hecho de que Jack y su padre salieran hoy fue para comprar más materiales ya que no nos quedaba nada, literalmente nada; así que todo este tiempo me las he ingeniado para crear una espada con las sobras que habían en el taller.
Limpiando el sudor de mi frente mire agotada el reloj, ya había cumplido con el día normal de trabajo ya eran las 9 de la noche, buena hora para cerrar. El dueño gruñón de la espada hecha de sobras vino por su pedido, han sido los 5 minutos más tensos de mi vida o al menos de los días que logro recordar; después de todo el ajetreo mi cuerpo comenzó a pesar, estaba bastante cansada así que decidí irme a casa y dormir.
Apague los hornos y recogí todas las herramientas que había utilizado, intente dejar todo como lo habían dejado el señor Javier y Jack para que no sospecharan de nada cuando llegaran; además así hacia algo de tiempo para entregarle sus cuchillos al anciano. No tarde mucho, pero el anciano no aparecía —diablos, pues se los entregare mañana, talvez ya debe de estar dormido— dije al aire al asomarme por la puerta y no ver a nadie por la calle, estaba vacío; volví a entrar y deja los cuchillos sobre el mostrador envueltos en un rollo de papel —pues, buenas noches— dije dándoles unos golpecitos y saliendo por la puerta principal, claro cerrándola antes de irme completamente.
Querido diario:
Sé que no he escrito como es debido, pero desde que el doctor me dijo que tenía que hacerlo (hace 4 días) la verdad no había nada bueno que escribir.
Desperté en este lugar extraño llamado Isla Tortuga, aunque no es tan malo, el único inconveniente es que no recuerdo nada, así que el doctor de la isla me dijo que debía escribir un diario para anotar todo lo que recuerde y lo que me suceda ya que no sabemos si volveré a olvidar todo. ESPERO QUE NO D:
Y bueno a lo que vine, primero esta noche ha sido bastante rara, es la primera vez desde que desperté aquí que he soñado algo y lo peor de todo es que ha sido bastante raro.
Soñé que hablaba con alguien, la verdad no recuerdo ni se con quien, no se veía pero sí que recuerdo lo que decía:
"Mis favoritos, o al menos los que más aprecio, son Luffy, Ace y Sabo"
Si lo sé es extraño ni yo sé qué diablos, por lo que me entiendo es que son nombres pero ¿de quién? Tengo miedo de preguntar por los nombres, a lo mejor no son recuerdos y solo fue un sueño pero vaya sueño.
Y en otras noticias, hoy por primera vez hice algo más que solo escribir pedidos y ver a Jack trabajar, ¡Me toco hacer una espada! Aunque vaya forma de pedir las cosas, el hombre llego furioso a reclamarme de un pedido no terminado que nunca había hecho, y no había nadie que pudiera hacer el trabajo así que tuve que tomar cartas en el asunto. Debo admitirlo no quedo como las que hace el señor Javier, sus trabajos son obras de arte, pero…. Tampoco quedo tan mal.
También llego un anciano muy peculiar y me dejo sus cuchillos para arreglarlos, ya quiero entregárselos para ver qué me dice, me cayó bien aunque no hablamos mucho.
Y hasta aquí el reporte, juro que intentare escribir mas solo espero que ocurra algo interesante en los siguientes días o que logre recordar más; también intentare preguntar por los nombres de mi sueño, espero no sea nada malo.
