Lexa casi se atragantó con el chicle al ver a aquella chica de pie en la puerta. No estaba segura si era por el susto, la impresión de haber sido pillada con las manos en la masa o porque de repente se había dado cuenta de que la princesa rubia era jodidamente guapa. O quizás solo tenía que ver con el hecho de que estaba usando una camiseta con un escote muy pronunciado al que Lexa no pudo evitar mirar.

-¿Qué demonios haces aquí?-Fue lo que pudo preguntar atropelladamente. Aunque por suerte su voz sonó fuerte y no tembló de la forma en la que estaba temblando su sentido común en ese momento al mirar el adorable lunar que tenía sobre el labio.

-Oye, creo que si alguien debería estar enfadada aquí soy yo-Respondió ella con las manos metidas dentro de los bolsillos de la chaqueta-Ya sabes, porque estás revisando mis cosas y tal…

Lexa devolvió las cosas a su lugar y apartó la mirada, saliendo del auto para enfrentarla.

-Estamos cerrados-Fue lo que le dijo acercándose, sosteniendo su mirada para demostrarle quien tenía el control de aquella situación.

Clarke la miró aún con las manos en los bolsillos.

-Lo sé. Pero vi las luces encendidas y necesito mi libro de semiología, que como pudiste comprobar está allí…-Le dijo señalando el auto sin dejar de mirarla.

Lexa se cruzó de brazos y las dos se miraron durante unos segundos.

Entonces recordó que aún tenía el chicle en la boca y lo comenzó a masticar con fuerza.

-¿Es una costumbre de las princesas aparecer a cualquier hora en los talleres de autos?, porque ya sabes… existe un horario.

Clarke frunció el ceño.

-¿Sueles juzgar así a todos los que no conoces?-Lexa no le respondió-No me conoces. No tienes ni idea de cómo es mi vida, Lexa.

Ella se sorprendió de escuchar su nombre en los labios de esa molesta chica. Y se quedó paralizada al notar que le había gustado la forma en la que lo había dicho.

No. No.

Se acercó aún más a ella y Clarke no se movió ni un milímetro. Bueno, tenía que concederle que no parecía amilanarse ante su presencia. Y eso pocos lograban conseguirlo.

-No necesito conocerte para saber que has tenido todo fácil en la vida… Clarke-Pronunció su nombre con sorna-Solo basta con ver el auto y la ropa que llevas. Y la forma en la que exiges las cosas. Como si todos estuviéramos a tu servicio.

Ojalá.

Pensó Clarke. Ojalá Lexa estuviera a su servicio… y entonces podría hacerle todo lo que estaba pasando por su mente en ese momento.

Cosas muy muy indecentes…

-Había pensado que quizás tu odio hacia mí no era personal… pero ahora como que estoy comenzando a pensar lo contrario.

Y entonces ocurrió algo que Clarke nunca pensó que ocurriría. Lexa sonrió. No fue una sonrisa amplia, ni amistosa. Fue una media sonrisa, algo cínica. Pero que iluminó su rostro haciendo que Clarke quisiera dar un par de pasos, coger su rostro entre sus manos y pedirle que sonriera todo el tiempo.

-No eres lo suficientemente importante para mí como para que te odie, princesa-Dijo entonces Lexa y la magia se rompió.

-Pues yo creo que si lo soy, sino ya me habrías dado el libro y yo me habría ido hace unos cinco minutos.

-¿Lo ves?, no es necesario que yo sepa nada de ti. Tu misma te delatas. Te das demasiada importancia.

-Pues aunque no lo sepas tú también te delatas-Pasó a un lado de Lexa quien se quedó bastante confundida y caminó hacia el auto cogiendo su libro-Probablemente me odias porque represento todo lo que siempre has querido. No por vanidad, no porque creas que eres mejor que yo o que nadie más. Sino porque crees que mi vida ha sido una vida tranquila y sin sufrimientos, y de alguna forma envidias eso-Continuó mirándola luego.

La vena del cuello de la chica afloró haciendo que Clarke lo adorara y que entendiera que había dado justo en el blanco.

-Ahora eres tú la que no sabes nada mí.

-Ah, no lo sé, he visto tres psicologías en la universidad… creo que soy bastante buena leyendo a la gente.

-No, no lo eres.

-¿Y tú sí?-Ladeó la cabeza, desafiante.

Ambas se miraron y Lexa lo volvió a hacer.

Volvió a sonreír y por dios que Clarke adoró esa pequeña sonrisa.

-Tienes carácter…

-Tú tampoco te quedas muy atrás.

Los ojos verdes de la chica brillaron divertidos y Clarke se relajó, acercándose de nuevo a ella. Se sentía atraída a ella como una abeja a la miel.

Al acercarse, movió sin querer con el pie la palanca de una de las plataformas, haciendo que esta descendiera sobre ella de forma precipitada.

Un enorme estruendo aceleró el corazón de Clarke y antes de darse cuenta, Lexa estaba sobre su cuerpo protegiéndola.

Un gran dolor se extendió por su brazo derecho. Pero Clarke a penas lo notó… porque el cuerpo de Lexa se sentía caliente y estupendo sobre el suyo.

Sus curvas se ajustaban a las suyas y Clarke casi deseó colocar sus manos en la parte baja de la espalda de la otra chica acercándola más, sintiéndola aún más. Quería fundirse con ella… quería tocarla y sentirla con sus manos.

Abrió los ojos y se encontró con unos ojos verdes que la miraban con preocupación.

Lexa olía de forma dulce y dura al mismo tiempo. Como si mezclaras cigarrillos y melaza.

-¿Estás bien?-Le susurró la morena.

Y Clarke pudo jurar que sus bocas estaban a un centímetro de distancia. Tanto, que pudo percibir su aliento.

Olía a menta y era una tentación.

-Si… creo… mi brazo…

Lexa pareció darse cuenta de lo comprometedora que era la situación y se puso de pie enseguida estirando luego la mano para ayudar a Clarke a incorporarse.

Esta cogió los dedos de la morena y para variar, su contacto hizo que una extraña electricidad recorriera su espina dorsal.

Basta, Clarke.

-Pudiste haberte matado-Gruñó con los dientes apretados.

Y ahí estaba otra vez. Esa mascara de impenetrabilidad. Ese malhumor característico.

Clarke quería arrebatársela, quería a la Lexa vulnerable que había visto cuando se había ido en esa motocicleta y que la había mirado con preocupación unos segundos antes.

-Estoy bien-Se defendió Clarke.

-No, no lo estás-Clarke se sorprendió al sentir los dedos de Lexa cogiendo su brazo-Tienes sangre-Se miró el brazo y entonces vio su chaqueta favorita empapada del líquido ambarino.

-Probablemente no es nada. Créeme, estudio medicina.

-Sí, y también eres bastante cabezota aparentemente, te has cordato con metal. Quítate la chaqueta-Lo último lo dijo en un tono que no dejaba dudas de que era una orden.

-¿Sabes?, generalmente me gusta que me inviten al menos a una cita antes de desnudarme.

Dos segundos después se arrepintió de haber dicho eso.

¡¿Por qué había dicho eso?!

Tenía un serio problema a veces para callarse las cosas.

Pero cuando vio que Lexa intentaba no sonreír algo en su pecho se iluminó.

-No voy a pedirte una cita, princesa-Contestó entonces la morena cogiendo el botiquín que estaba en un estante-Probablemente tendría que llevarte a un sitio elegante…

Clarke sonrió a medias.

-Vaya, sabes hacer chistes. Eso es nuevo.

Lexa la fulminó con la mirada. Aunque parecía divertida y eso alegró a Clarke.

Estuvieron en silencio mientras se sentaban y Clarke se quitaba la chaqueta. Notó que los ojos de Lexa se iban unos segundos a su escote y una ráfaga de diversión la invadió.

Al principio no había estado muy segura de si ella había mirado su escote antes, pero ahora no tenía duda.

Vaya, vaya.

Así que no le era tan indiferente a Lexa "la seria".

La otra chica sacó alcohol y unas gasas, tirando el chicle que tenía en la boca y con el que casi se atraganta por segunda vez al empujar a Clarke para que no muriera aplastada, a un lado.

Clarke por su parte comenzó a hablar sobre porque el alcohol era tan bueno en heridas no profundas (aunque ella prefería el agua oxigenada) y le explicó a Lexa que debía aplicarlo solo alrededor de la herida para no dañar el tejido y entorpecer la curación.

Lexa no paraba de pensar en lo adorable y sexy a la vez que era la voz de esa molesta chica. Era ronca y tenía una entonación que hacía que los nervios de su espalda se despertaran.

Y si era sincera, otras partes de su cuerpo también se despertaban sin que ella pudiera evitarlo...

La vio poner una mueca de dolor mientras hablaba y se detuvo dándose cuenta de que había estado mas pendiente de su voz y de su sexy lunar que de curar realmente la herida.

-Lo siento, ¿te he hecho daño?-Le preguntó enseguida acercándose más.

Y Clarke que estaba distraída mirándose la herida giró la cabeza, haciendo que sus rostros quedaran muy cerca.

Y otra vez los labios de Lexa eran una tentación que Clarke no estaba segura si era capaz de resistir.

Deseaba probarlos, deseaba morderlos, deseaba escuchar la forma en la que Lexa suspiraba sobre su boca…

-¿Lexa?-Ambas se sobresaltaron y Clarke vio a un chico con el cabello rubio y los ojos verdes mirándolas-Escuché ruidos…¿Estás bien?-Clarke se preguntó quién era…

-Todo está bien, Aden-Lexa se puso de pie.

Oh así que ese era Aden…

Clarke se alegró de que no fuese su novio. Porque no lo era ¿verdad?, no podía serlo…

No, decidió que no lo era. Era solo un niño, por dios.

-¿Has cenado ya?-El chico asintió mientras miraba a Clarke con curiosidad-Tienes la nariz más hinchada, ¿te duele?

-Sí, me duele bastante-Le explicó con un quejido-Pero estoy bien...-Dijo luego orgulloso.

Clarke notó entonces que la tenía morada, como si hubiese recibido un golpe.

Esperaba que no fuese de Lexa…

-Ven aquí-Lo llamó y el chico se acercó.

Clarke se dio cuenta de la forma en la que cogía al chico del hombro con una mano y con la otra pasaba sus dedos por su nariz de forma maternal, así que decidió que Lexa no era capaz de levantarle la mano a ese chico.

Y ahí estaba.

La Lexa que le hacía sentir cosas, muchas cosas que ahora mismo no podía explicar.

Bueno, solo había una cosa que podía identificar: Deseo.

Un absurdo e inexplicable deseo.

-¿Te pusiste hielo como te dije?-Le susurró.

-Sí, y me sigue doliendo…

-No estoy segura de sí está rota…-Murmuró la chica.

Clarke se quitó la gasa que había estado sosteniendo sobre la herida y se puso de pie.

-¿Puedo…?-Preguntó y Lexa la miró de reojo.

La princesa estudiaba medicina así que supuso que estaba bien que echara un vistazo.

Se hizo a un lado y Clarke inspeccionó la hinchada nariz.

Estaba inflamada, pero más allá de eso no parecía haber nada roto.

-¿Te cuesta respirar, Aden?-El chico negó lentamente.

-Vale…-Siguió tocando-No hay nada roto aquí-Miró a Lexa que parecía estar sufriendo con el dolor del chico-Dale un antinflamatorio cada ocho horas y mucho hielo. Mañana debería estar mejor.

-Ya la escuchaste, ve y ponte hielo. Yo iré en un segundo.

Aden miró a Clarke sin decir nada y se fue con la mano en la nariz.

-¿Es tu hermano?-Preguntó la rubia curiosa. No se le ocurría de que otra forma podían estar emparentados.

-Si-Respondió Lexa mirándola-Se ha metido en un lío hoy en el colegio…

-Mmm, así que tiene mal carácter. Me pregunto de quien lo habrá sacado…-Las comisuras de los labios de la otra chica se levantaron de forma casi imperceptible-Entonces… ¿vivís aquí mismo?-La morena simplemente asintió.

Clarke supo que había llegado al máximo de preguntas personales así que no dijo nada más.

-Gracias, Clarke-Dijo Lexa y parecía agradecida de verdad. Como si Clarke le hubiese salvado la vida o algo parecido, cuando había sido todo lo contrario. Ella solo le había dado un vistazo a una nariz hinchada.

-Yo soy quien debería darte las gracias por salvarme de morir aplastada... y curarme.

Lexa sonrió a medias.

-Supongo que ya estamos a mano.

-Supongo que sí.

Ambas se miraron y Clarke apartó la vista sintiendo que sus mejillas ardían. Lexa la enloquecía. Quería besarla, quería besarla hasta cansarse y eso estaba muy mal porque aún no estaba segura de sí Lexa se sentía igual o no.

Probablemente no. O si… dios santo.

Quizás era el tiempo que tenía sin tener sexo lo que la estaba afectando.

-Creo que debería irme… tengo… quiero adelantar algunas cosas sobre…-Se agachó cogiendo el libro que había acabado en el suelo

-¿Estarás bien?-Le preguntó luego Lexa señalando su brazo, la herida se veía al menos más limpia.

-Créeme, sobreviviré.

-Supongo que sí que te juzgué mal, princesa…-Se cruzó de brazos- Eres más dura de lo que pensaba.

Clarke quiso decirle que ese mismo día había usado el transporte público y había sobrevivido. Pero sonaría patético y además, había cogido el auto de Octavia para ir esta vez hasta allí y no quería aceptar que había odiado el transporte público delante de Lexa.

Era tan patética...

-Tu por el contrario no eres tan dura como pareces…-Lexa pareció descolocada-Es algo bueno, Lexa. Es un cumplido…

Ella no pareció muy convencida.

-Ya. Y para que conste cerramos a las seis-Dijo luego haciendo reír a Clarke entre dientes.

-Entendido-Respondió la rubia imitando un saludo militar y los ojos de Lexa brillaron divertidos-Buenas noches-Se despidió comenzando a caminar hacia la puerta.

-Buenas noches, Clarke.

Lexa la miró salir y frunció el ceño al darse cuenta de que estaba sonriendo a medias tontamente.

¿Pero qué demo…?

Ella no sonreía de forma tonta por nadie.

Apartó la vista y se dio cuenta de que había algo sobre uno de los taburetes.

Era la chaqueta de Clarke.


De nuevo mil gracias por cada review, follow y fave! se que da la sensación de que esto va algo lento para ser M, pero créanme, habrá escenas M y muchas xD. Déjenme saber su opinión que me encantaría saber que les va pareciendo la historia! intentare actualizar prontito.