Capítulo 3

Mierda.

Ese era mi pensamiento, no sabía que hacer por primera vez en mi vida, ¿Debería quedarme o huir? Hice lo que mis pies decidieron y lentamente me acerque al coche, ¡Demonios! El coche estaba totalmente destruido, me metería en grandes problemas por el amor de dios, provoque un accidente.

Siendo abogado sabía que significaba eso, cárcel y una linda mancha en mi expediente/curriculum, no podría conseguir empleo de forma fácil, también mi familia me la armaría en grande por lastimar a una persona….., persona… ¡persona! Oh dios ay una persona adentro, me acerque más y abrí la puerta del conductor adentro se encontraba una chica, lo que me asusto mas era descubrir su cabeza contra el volante, al parecer su bolsa de aire no se abrió con suma delicadeza coloque a la chica en posición de 90°, su cabello cubriéndole el rostro cubierto de sangre, mi corazón estaba latiéndome demasiado rápido, estaba asustado en nombre de los dioses.

Su celular vibro y empezó a sonar, eso me trajo de regreso a la realidad, tome mi celular y le hable a servicios de emergencia, por el momento era todo lo que podía hacer, quite el cabello de su rostro y revise si estaba respirando, suspire aliviado así era, con sumo cuidado le quite el cinturón de seguridad pero al parecer estaba atascado aplique un poco más de fuerza y cedió, la chica expandió mas su pecho por lo que me di cuenta que hice lo correcto.

Cuando llegaron los paramédicos empezaron a hacer cosas que en mi vida había visto, lo último que vi es a la mujer subiendo a la ambulancia y a mí mismo subiendo con ella, ¿Por qué no simplemente me fui? No lo sabía pero lo que si sabía era que estaba metido en grandes problemas.

-Tranquilo joven, su pareja ya va a ponerse bien, ya casi llegamos al hospital. – me dijo un paramédico, no me había percatado de lo desesperado que las personas me veían. Entramos corriendo al hospital y varios médicos y enfermeros fueron a auxiliar a la mujer.

-Paciente femenino con fuertes congestiones, dos costillas rotas, no sabemos si puede tener el pulmón perforado, es lo más posible. –Decía una mujer de treinta años talvez más, -pérdidas de sangre, -informaba otra persona soltó un pequeño grito. –su corazón se detuvo – y mi respiración también, le abrieron su camisa y le aplicaron las plaquetas para animarla nuevamente. Pasaron algunos minutos hasta que reacciono.

Una doctora se unió al grupo.

-¡Oh dios! ¿No es la ahijada de Tzunade? – pregunto mientras tomaba muestras de sangre; talvez para saber su tipo de sangre, volteo y por primera vez en horas, según yo, alguien me notaba. –Lo lamento señor, no puede estar aquí.

Trataban de sacarme sin embargo no podía alejarme de ella hasta saber que estaba bien, tuvieron que llamas a dos enfermeros para sacarme a la sala de espera. Me senté y me di cuenta que yo tenía el abrigo de la susodicha, busque en sus bolsillos y encontré su celular, no se cuento tiempo transcurrió.

Mi cabeza tenía un plan, cuando despertara le explicaría los hechos talvez entenderá y no me demande, le compraría un nuevo auto en agradecimiento pero tendría que encontrar la manera de hablar con ella antes que la policía o alguien más.

-Disculpe – pare a una enfermera – la chica que entro hace unos minutos ¿Cómo está? – mi voz sonaba extraña, generalmente sonaba segura ahora sonaba con un eje de ¿miedo?

-¿Usted es familiar? – Negué con la cabeza y ella suspiro – lo lamento señor no puedo informarle nada sobre la paciente. – Mi cerebro trabajaba a mil por hora, tenía que decir algo.

-¡Es mi futura esposa! – Vale ¿Qué había sido eso? – Es mi prometida tengo el derecho de saber cómo se encuentra – Mi voz rompió el eje de tranquilidad, ahora sonaba desesperado.

-Oh – fue lo único que salió de sus labios, se dirigió hacia una mujer, medico por lo que podía ver la enfermera empezó a contarle y se sorprendió, se dirigió hasta quedar enfrente de mí.

- Así que usted es el prometido de Saku – Mis manos empezaron a sudar asentí de todos modos, ella la conocía – vaya, no perdió el tiempo en los dos años que se fue a Londres, mmm bien… - No conocía mi nombre y esperaba que se lo dijera.

-Uchiha, Uchiha Sasuke – ella sonrió y me hizo un gesto para que la siguiera.

- Bien, Sasuke, al parecer, el daño que sufrió Sakura fue peor lo que se veía a lo que estaba, tiene 2 costillas rotas, moretones y una gran herida en la cabeza que expulso sangre, sin embargo, no fue gran cosa para lo que pudo ser sanara en un par de semanas y las costillas sanaran en un mes y medio talvez dos, dependiendo de la alimentación y cuidado que tenga. – llegamos a una habitación y en el centro estaba ella tendida en una camilla con aparatos que registraban sus signos vitales. – Saku es algo así como mi prima así que cuídala mucho.

Me dejo en la habitación con ella, me acerque a ella, realmente era bonita, aun con todo y moretones, me acerque a ella y le retire un mechón de cabello.

-Lo siento, realmente lo siento – me disculpe con ella en susurro el resto de la noche me la pase ahí, cuando me acorde de los documentos de mi padre, apenas eran las 4:30 a.m. y seguramente tendría suerte y me encontraría a un taxi afuera del hospital y así fue.

Fui a mi departamento en breve, empaque mi laptop, imprimí los documentos y guarde todo en mi maletón, antes de irme otra vez al hospital pase por el baño y vi mi reflejo. Oh dios, parecía desesperado con el cabello revuelto, mis ojos un poco rojos, pero eso es normal cuando me enojo y después me calmo, me metí a bañar y me puse ropa más cómoda pantalón de mezclilla y una playera azul marino, toda mi ropa era de marca o de diseñador hecha a la medida, no tarde demasiado en salir, tome mi suéter y enzima me puse otro abrigo, cogí mi maletín y Salí, el taxi todavía estaba esperándome, cuando llegamos al hospital le pague y observe el nombre del hospital, me sorprendió ya que era el mejor de New York, no precisamente por las instalaciones, aunque era lujoso habría mejores, hablaba de los médicos, la mejor atención medica la obtenías ahí, Itachi una vez trato de afiliarnos y recibió una negativa por parte de la directora, disfrute ver la cara de mi padre aunque después lo paso desapercibido.

Llegue a la habitación y ahí estaba ella todavía inconsciente pero estable, me alegre por eso no quiero cargar con la muerte de una hermosa mujer, si quitamos los moretones y la herida de su frente seguramente me la hubiera tirado en el baño de un bar, y si era lo suficientemente buena la habría llevado a mi departamento.

- Sasuke. ¿Por qué no te vas a descansar? Me pregunto la doctora que era casi prima de mi supuesta prometida, negué con la cabeza, quería ser el primero con el que hablaría para explicarle o incluso sobornarla para que no pase a mayores.

- No gracias estoy bien aquí – respondí lo más calmado que pude – Sin embargo quisiera ir por un café ¿Quiere una? – pregunte amablemente, si toma gente de mi lado mejor.

- Claro es bueno que mi prima tenga un hombre como tú – En algún momento le dirá la verdad pero por el momento no – Sabe ella es testaruda y no se rinde fácilmente, adelanto un par de años en secundaria y termino un poco antes la carrera de medicina, nunca pensé que tuviera tiempo en Inglaterra para encontrar el amor.

- Bueno yo tampoco soy un hombre que dispone tanto tiempo libre, talvez por eso nos acomodamos también el uno con el otro – Vaya, era inteligente, ¿adelantar años? Eso era de reconocerse, yo había adelantado años en la universidad y había estudiado Administración Internacional y leyes aparte de varios idiomas - ¿Cree que vaya a estar bien?

- Tal vez por el golpe en la cabeza tenga amnesia postraumática, y no recuerde lo que pasa al momento del accidente, - Nunca una noticia me había alegrado tanto, llegamos de nuevo a la habitación #153 y adentro se encontraba una rubia de dos coletas y una gran delantera, estaba revisando a Sakura y tenía pequeñas lagrimas acumuladas en los ojos Tzunade-sama llego – la pequeña que estaba a mi lado hablo con cierta preocupación en su voz.

- Shizune, Sakura está herida y tu estas coqueteando – su voz era tan dura, esa mujer tenía carácter, talvez por eso era la dueña del hospital – y usted ¿podría largarse de mi hospital? Mi ceño se frunció.

-¡Tzunade-sama! Por dios él es el prometido de Sakura, la voz de Shizune era diminuta en comparación, la susodicha me volteo a ver con sorpresa sin embargo todavía no quitaba su ceño fruncido.

- Sakura nunca me menciono nada – me puse un poco nervioso, ella no creería tan fácil el cuento de que ella era mi prometida.

- Es mi culpa, Saku se lo quería decir pero yo quería pedirle oficialmente la mano de Sakura-sude un poco, todavía no sabía ¿quién era ella de mi futura nada?

- Mmm ¿Dígame joven? ¿Cómo conoció a mi ahijada? Porque según tenía entendido Sakura no tenía tiempo para andar noviando – Pregunta dura, ¿Qué debería decir?

Hubo un grito que nos sacó de nuestro pequeño interrogatorio. Ambos volteamos a ver a nuestro alrededor y por la puerta entro un rubro escandaloso.

-¡Sakura-chan! – Grito Naruto, oh dios, no creo que el destino sea tan irónico como para que la mujer que casi muere por mi culpa sea hermana de mi mejor amigo - ¿Sasuke?

-¿Lo conoces? – Pregunto Tzunade, el rubio asintió – Naruto podríamos hablar afuera un minuto – otra vez asintió, ambos salimos de la habitación, quedando adentro Shizune y yo.

Esta misma se disculpó y se retiró dejándome solo, ahora tenía que pensar cual iba a ser mi próxima jugada. Era tiempo en que les dijera que yo había sido el causante del accidente, sin embargo la dueña y directora del hospital era la madrina de la chica que estaba en la cama.

- Recupérate pronto – susurre, ya no quería tener tantos problemas.

- ¿Sasuke?, ¿qué haces aquí? – genial mi hermana también estaba aquí.

- Yo solo…

- Estaba cuidando a mi ahijada, por lo visto – interrumpió Tzunade – Hinata tu novio está en la cafetería. – Mi hermana salió no tan convencida. Ahora que estamos solos ¿Podría decirme que es esa tontería de que se van a casar? Usted y Sakura.

- Tranquila, yo solo estoy esperando a que se despierte para aclarar todo –mi voz volvió a ser la misma, segura y ese tono de "métase en sus asuntos"

- Todos los Uchihas son iguales, orgullosos, prepotentes y sobre todo unos ¡Idiotas! – Me golpeo atrás de la cabeza no me lo esperaba así que no lo esquive, esa mujer tenía una fuerza monstruosa, pero no me queje – veo que Sakura también le dio una probada de su fuerza, ya que no se quejó.

-Hmp.

La vieja loca se fue, y me pude tranquilizar , ahora tenía que revisar ahora tenía que revisar los documentos todavía era temprano así que me senté y saque respectivamente mis cosas, empecé a revisar los contratos, me reí, a simple vista todo era normal sin embargo si se las enseñabas a un abogado que era experto como lo era yo leerás entre líneas, querían estafar a mi padre, si se firmaba esto no obtendríamos ningún beneficio, decidí llamarlo y contarle lo que había descubierto, claro aunque se mostró sorprendido no me agradeció por cuidarle la espalda, en cambio me dijo "era hora de que ayudaras", fruncí el ceño e hice un par de respiraciones. Renunciaría en su cara.

-Sasuke-la voz de mi hermana sonó en un susurro-¿Qué haces aquí? En serio- Mi hermana era prudente y sabia manejar las cosas con paciencia, me encogí de hombros- Hay algo importante que debes saber- la volteé a ver- Itachi, Ino-chan y mama están abajo.

-Maldición, Hina necesito que me ayudes, me metí en algo y necesito tus concejos- mi hermana asintió- ve con tu novio seguramente te necesita- sonrió y salió de la habitación.

Quede solo en la habitación, suspire y me senté en la cama de la mujer, era bonita, tenía el cabello rosa, un tanto exótico, sus labios eran apetecibles y su nariz respingada, lo único que me faltaba de ver eran sus ojos, ¿serian azules como los de Naruto?

Mi cabeza paso a otro tema, cuando renunciara volvería a Londres, lejos de mi padre y del perfecto de mi hermano, cada vez que lo repetía sonaba mejor y mejor, todavía tenía mi departamento allá y varios amigos, sentí que la cama se movía, volteé a ver a la susodicha y empezó a respirar más rápido.

-Hola- dije cuando abrió los ojos, eran de un color verde, sorprendentes casi podría jurar que me puedo perder en ellos- ¿Cómo estás?- mi pregunta fue calmada no quería acelerarla, su mirada se dirigió a todas partes de la habitación hasta que se topó de nuevo conmigo, sentía sorpresa en ellos y poco a poco fueron suavizándose.

-Quién…-se aclaró un poco la garganta-¿Quién eres?- su voz era suave sin embargo se notaba un poco ronca por la falta de uso. Su pregunta me tomo de sorpresa.- ¿podrías llamar a alguien?

-Yo… mmm… tengo que decirte algo- formulaba la oración de mi cabeza sin embargo las maquinas empezaron hacer un ruido extraño, me asuste.

-Llama a un médico, quien quiera que seas, por favor- su voz sonaba adolorida y salí de la habitación para hacer lo que me pidió.