APARIENCIAS


III. Liberación.

Pansy está al final de la mazmorra, sentada en el suelo. Todos sus compañeros de casa están en silencio, esperando.

¿Qué esperan?

Algunos quieren que aparezca una figura de negro y los libere, anunciando que el mundo es suyo.

Otros solo quieren salir de aquel agujero claustrofóbico.

Pansy, en cambio, tiene miedo de poner palabras a su esperanza.

Al final, un buen rato después de que cesara cualquier sonido arriba, la puerta de la celda se abre. Todos los alumnos de Slytherin se miran entre ellos, dubitativos. Como nadie se decide, Pansy se levanta y es la primera en atravesar los barrotes de metal.

Sigue su camino en silencio, sin esperar a nadie, hasta llegar al Gran Comedor. Mira a su alrededor: hay cadáveres por todas partes, gente en camillas y otros muchos sentados donde pueden, recuperándose de la batalla.

Y en medio de la sala, el cadáver del que se proclamaba el mago más poderoso del mundo.

Nada en la expresión de Pansy deja denotar la alegría que siente por dentro, pero por primera vez, tal vez en años, puede respirar aliviada.

Aquel es el primer día del resto de su vida.