1.2. Yellow

Louis había subido corriendo al piso superior del autobús. Le encantaba, desde pequeños, cuando iban juntos al colegio siempre tenían que ir arriba. A Eena tampoco le molestaba viajar ahí porque tampoco tenía inconvenientes. Se sentaron hacia la mitad de la planta al lado izquierdo del autobús. Él al lado de la ventana y ella al del pasillo. Tenían veinte minutos de trayecto y ya llegaban tarde. Aunque tampoco importaba, o al menos a Eena no le importaba. Pero Louis lo odiaba.

— Es que no se puede llegar pronto contigo nunca. Sí, ríete.

— Tranquilo. ¿Pero por qué tanto empeño en llegar pronto? Hoy estás muy pesado con ello.

— Es que quiero llegar puntual.

— Uh, ¿con quién hemos quedado? ¿Eh? ¿Con la novia?—empezó Eena a chincharle.

Se llevaban dos años, pero siempre habían ido a todos sitios juntos, excepto a clase. Sus padres se conocían desde hacía mucho tiempo, antes de concebirlos a ellos dos, y ahora eran ellos los que eran inseparables. Louis consideraba a Eena su hermana y Eena consideraba a Louis su hermano y mejor amigo. No había nada de la vida de él que ella no supiera y al revés. Y aunque todos sus amigos siempre decían que acabarían juntos, que era imposible que hombre y mujer fueran sólo amigos estaban muy equivocados. Ambos consideraban que nunca se enamorarían uno del otro. Después de 17 años de relación era inimaginable algo así. Tenían la mejor relación que cualquiera quisiera tener con sus amigos. Y no es necesario decir que sus personalidades eran iguales, se comportaban de la misma manera y pasarían perfectamente por gemelos si no fueran tan distintos físicamente.

Eena sabía que no habían quedado con ninguna chica, si fuera verdad ya lo habría notado en el tono de voz de Louis o con su comportamiento. Si hubiera sido verdad no la habría llevado con él. Pero había algo que le desconcertaba y era que no dejaba de mirar el reloj. Pues si no era una chica... ¿qué?

Cuando llegaron a Retford bajaron del bus en la parada que quedaba más cerca de la plaza del mercado. Esperaron a que el bus continuara calle abajo antes de cruzar la calle y llegar al centro de la plaza. Estaba abarrotada. Era domingo y verano, así que era normal que la gente saliera a pasar la mañana fuera de sus casas.

— Allí están —señaló Louis con el brazo extendido hacia dos chicos sentados en uno de los bancos.

Estaban de espaldas, así que Eena no podía decir con exactitud si los conocía o no. Uno de ellos tenía el pelo rizado, pero el otro llevaba una gorra así que era aún más difícil identificarlos.

Cuando llegaron hasta ellos se levantaron para saludarles. Definitivamente, Eena no los conocía de nada. Pero uno de ellos, el del pelo rizado le recordaba a alguien que ahora no conseguía adivinar.

— Estos son Paul y Charles —le presentó Louis a su amiga— Charles es el primo de Harry. ¿Recuerdas a Hazza?

— No sé, ¿es Harry el chico ese famoso que está en una banda llamada One Way? — bromeó ella.

En realidad si conocía a Harry era por la televisión y todo lo que le contaba Louis puesto que nunca se habían encontrado en persona. Y dado que ellos dos eran tan amigos nunca había tenido la posibilidad de encontrárselo.

— Te va a matar, ¿lo sabes? — dijo Charles entre risas.

— Lo sé, pero no es culpa mía. Es ésta que siempre llega tarde— respondió Louis señalando con desgana a Eena.

— Chicas...—soltó Paul con desdén.

Eena se hizo la loca y empujó a Louis para que se empezaran a mover. No tenía ni idea de quién era esa persona que iba a matar a Louis. Lo cierto, es que no entendía nada, porque su mejor amigo no le había contado nada sobre lo que harían, quién verían ni cuándo volverían.

La chica iba detrás de los chicos. Estaban enfrascados en una interesante conversación de algo que ella consideraba un pelmazo, así que decidió apartarse un poco de ellos y distraerse mirando a su alrededor. Era extraño, porque aquél 22 de julio hacía un calor nada normal en la parte media de Inglaterra. Pero no le desagradaba, iba bien poder disfrutar un poco de las temperaturas altas, ya tendría tiempo para sufrir el gélido invierno...

No sabía dónde la llevaban, aunque tampoco se lo podría haber imaginado, no conocía nada de Retford, todo y estar justo al lado de su pueblo natal. Así que les siguió hasta unas calles más abajo, al llegar a un típico pub inglés. Eran ya las 13.17 (exactamente, porque Eena lo acababa de ver en el reloj de la torre más alta de la iglesia de la localidad, que sobresalía entre las casas) y tendrían que comer algo. Los tres chicos se adentraron hasta llegar a la parte más honda del local, dónde unos gritos despertaron el interés de la morena. Había una pareja (un chico y una chica) sentados en una mesa redonda y saludaban con entusiasmo a los recién llegados. A él sí le conocía pero a ella no le había visto nunca.

— ¡Eh! ¿No me digas que ha sido culpa de Eena otra vez?—preguntó el chico sentado en la mesa.

Era Liam, Liam Payne. Uno de los miembros de la banda de la que formaba parte Louis, junto a su amigo de pelo rizado, Harry.

Genial, pensó Eena. Louisyasehaencargadodedecirleatodoelmundoquesoylaresponsabledehacerleperdereltiempo.Empezamosbien.La chica sonrió tímidamente, como asumiendo que sí, en efecto, era verdad que ella era la responsable.

— Tranquila, seguro que Louis también tiene su parte de culpa.

— ¿Qué? ¡No! Yo soy siempre puntual —mintió Louis.

Antes de que siguieran discutiendo sobre cosas sin sentido, Charles, le hizo callar y se sentó en uno de los asientos que quedaban libres alrededor de la mesa, cosa que todos los demás imitaron. Pero sobraba una silla entre Eena y la chica desconocida.

— Mejor apartar esta silla, ¿no?—dijo la morena de ojos azules.—Si no la vamos a utilizar...

— No, no, que sí que se va a ocupar—replicó rápidamente Liam antes de que Eena se pudiera levantar para llevar la silla a otro lado—es que está en el baño.