Leo amaba a sus hijos, pero odiaba a Calypso.
La cosa era que Leo sabía que sus hijos no tenían que ver a sus padres peleando, sabía que les hacía daño, además, ambos niños apenas entraban a su adolescencia, a Leo le dolía mucho la situación y el momento en el que se dieron las cosas, sabía que no era el mejor momento para ellos y menos, con sus padres separados.
Calypso era muy bonita, sí, pero Leo sabía que no lo amaba, que se había casado con él por lástima y tal vez en su momento por agradecimiento.
Pero ella siempre le gritaba y por más que Leo lo intentara, siempre terminaba cayendo en su trampa y empezaba a discutir con ella por tonterías. Y después ella se hacía la víctima. Tal vez eso era lo que más odiaba de ella, que todo el mundo le creía más a ella. Los únicos que no le creían eran Jason y Pipper.
Pero eso no sirvió de mucho cuando Calypso le quito a sus niños, de alguna manera había comenzado un proceso legal y al final una jueza le había quitado el derecho de ver a sus hijos cuando él quisiera. Únicamente podía verlos los fines de semana, el viernes los podía recoger de la escuela y tenía que regresarlos el domingo antes de las 8 p.m.
-Bueno niños, ¿quién quiere ir a la playa? -acababan de entrar al carro. Ambos aceptaron emocionados, Leo manejo una hora hasta que pudieron llegar. Ahí se quitaron los zapatos y salieron corriendo a la playa. Después Leo se unió a ellos brincando y riendo todo el rato hasta que ninguno podía brincar más.
Se quedaron platicando, sentados un rato en la arena, afortunadamente era un día caluroso, porque ninguno traía ropa. Cuando el sol empezaba a descender y la temperatura comenzaba a ceder un poco se levantaron.
Sammy buscaba pedazos de madera mientras Esperanza regresaba de la tienda con un par de bolsas en las manos.
Sammy fue corriendo a ayudarla para ver que le había traído.
-¡Papá! Compré bombones
-Gracias al cielo que no se te olvidaron -dijo Sammy. Una vez todo reunido y acomodado se sentaron alrededor de la fogata. Esperanza cantaba su nueva canción favorita mientras Sammy trataba de llevar el ritmo con una tabla de madera. Leo sólo observaba y disfrutaba. Ambos eran muy talentosos con eso de la música. Cuando terminaron de cantar Leo ya les tenía preparados unos sándwiches, comieron entre bromas e historias. Cuando terminaron, ya había oscurecido y se sentía un poco de frío, pero el fuego los calentaba mientras asaban bombones, Esperanza y Sammy había vuelto a cantar. Leo estaba muy orgulloso de sus hijos. No podía tener mejores hijos.
Lo lamento, no había podido subirlos porque mi vida ha sido una basura completa y las cosas se están poniendo mal :(
Y no sé si a ustedes les agrade todo eso de Caleo, pero no me agrada mucho que digamos :(
