Bueno aquí está el capitulo final de Mi Hermosa Haruka. Este capitulo contiene +18. Espero que hayan disfrutado de este fic como yo disfruté escribiendolo. Saludos y gracias por sus reviews. Tal vez a futuro escriba más cosas heterosexuales de algun otro genderbender estén atentos. Buen día!
Caer lentamente sobre el colchón, el joven dudaba mientras que Haruka era más directa y certera. Makoto aun con su gran cuerpo estaba por encima de ella besándola con la amabilidad necesaria de sujetarse con sus brazos para no presionarla con su peso. Como aquella vez que se besaron, aunque esta vez era un poco más intenso.
Se separaron a tomar un respiro, definitivamente ser besada era como nadar, era suave y amable como el agua, te robaba el aire, te haca feliz. Ambos con un pequeño carmesí en las mejillas, entrecerrando los ojos y dejando que el instinto los arrastrara. Una pequeña caricia por parte de Haruka, una respuesta similar por parte de Makoto y los besos que se perdían en sus mofletes mientras la chica apretaba los ojos y entreabría las piernas para mayor comodidad.
Un movimiento inconsciente hizo darse cuenta que la intensidad del contacto había causado efecto en el castaño quien empezó a disculparse exageradamente con un sonrojo invadiéndole el rostro.
—Yo…l..lo…lo siento Haru… no puedo controlar…ah….que vergüenza… —el chico quería que la tierra se lo tragara justo en ese momento, o el océano, lo que fuera, quería desaparecer. Ella suspiró sin soltarlo y cerró los ojos bufando levemente, movió la cadera contra el otro sin pensar y Makoto lanzó un leve gemido —¿Ha...Haru?...
—Está bien…sigue… —dijo sin mirarlo mientras el otro abrió los ojos de par en par ¿A qué se refería con seguir? No podía estar pasando ¿O si? ¿Se refería a 'eso'?
—Ha..Haru ¿Estás segura? —la chica le reprendió con los ojos y Makoto tembló asustado. —Es solo que pensé que…
—¿Es necesario que te diga las cosas para que las entiendas?...—el corazón de Makoto se detuvo de la emoción, sintió los ojos enrojecer y negó con la cabeza mientras pegaba su frente a la de la chica.
—Lo he entendido… —susurro mientras se movió contra ella arrancándole un suspiro, un movimiento más y otro. Podía verla por encima como se mordía el labio inferior.
Las manos se colaron por su camisa dudosas, ella arqueó el cuerpo para darle paso y le permitió que la arrancase. Era un milagro que no tuviera su traje de baño debajo si no un sencillo sostén que ocultaba sus pequeños montes. Makoto tragó saliva mientras la chica miraba a otro punto. Con lo poco que se había separado de ella se arrancó la corbata del uniforme y empezó a desabotonarse la camisa mostrando más claramente sus brazos más su pecho seguía escondido bajo esa camisa desmangada que le hizo perder el aliento. Y aun cuando lo veía sin camisa en el club de nado verlo así frente a ella con detenimiento le hacía entender por qué Gou tenía esa obsesión con los músculos.
La respiración cálida de Makoto sobre sus hombros, ella alzaba el cuello al sentir como este ascendía al mismo y a pesar de derrochar tanta pasión casi podía oír el corazón del otro latir con fuerza y sus manos temblar mientras se paseaban por su cintura hasta el borde del short. Lo bajó lentamente mientras ella alzaba las piernas, mientras él aprovechaba del contacto de las mismas. Tan suaves y finas, tan largas y perfectas.
Las manos de Haruka se aferraron a la camisa sin mangas de Makoto y le invitaron a quitarla de su piel mientras el joven alto se arqueaba con una risa nerviosa para ayudarle. Ahí sentados ella se acercó y le dio un beso fugaz mientras con una mano lo invitaba a recostarse sobre la cama quedando por encima de su cuerpo. El cabello de Haruka caía por los costados estorbando y ella solo hizo una mueca de fastidio mientras Makoto reía.
—Parece que no se llevan bien… —dijo el tomando de un lado la cabellera y moviendo todas las hebras a un costado dejando libre la mejilla de Haruka.
—Parece que no.—respondió y volvió a besarle mientras las manos del castaño le recorrían la espalda temeroso, no queriendo tocar más de la cuenta. Esa amabilidad que tenía que gustaba, le hacía suspirar. La chica torpemente desabrochó la hebilla de su pantalón y él prefirió terminar el trabajo quitándoselo con los zapatos y los calcetines en el proceso, mostrando su bóxer de pequeñas orcas con esa erección latente.
La joven miró sorprendida la misma mientras que el chico no pudo detenerla. Inexpertos y guiados por el instinto siguieron besándose, tocándose, haciéndose suspirar. Makoto no pudo más, la batalla contra el sostén era la más dura de todas las batallas y se sentía muy torpe sin poder arrebatarlo. Haruka pegó la frente contra su hombro y terminó por separarse.
—Disculpa…—ella no dijo nada y se quitó la prenda lentamente ante sus ojos liberando aquellos lindos pechos con dos botones rosados en el centro. Makoto la observó sorprendido, sonrojado, con el corazón agitado. Haruka solo bajó la vista sintiendo algo de vergüenza por ser observada así —Oh lo siento yo no quiero incomodarte.
—Está bien, no me molesta…—susurró mientras Makoto suspiraba tranquilo. La tomó por la cintura y la recostó de nueva cuenta sobre el colchón mientras sus labios buscaron los de la joven, mientras sus manos dudosas acariciaron esos montes y jugaron con esos botones. Haruka apretó los labios reprimiendo un sonido involuntario, conociendo apenas la sensibilidad de esa zona.
Su última prenda bajó, desapareció al ser arrebatada a través de sus piernas. El chico tragó saliva, sabía lo que pasaba, era tonto no saberlo puesto que en la escuela les habían dicho solo que en ese momento a ninguno pareció importarle.
Makoto se quitó su última prenda mostrando su falo. La chica no mostraba mayor expresión pero estaba algo sorprendida mientras el otro dejó de lado la vergüenza pues estaban en igualdad de condiciones. Se colocó entre sus piernas y le besó la mejilla con ternura sonriéndole en la cercanía.
—Haru-kun… si necesitas que pare no dudes en decirlo…—le susurró al oído haciéndola estremecer y preguntándose como un simple comentario podía haber logrado que en ella afloraran tales sentimientos tan devastadores y ahora adictivos. Makoto le tomó con delicadeza colándose entre sus piernas mientras ella le cedía el paso levantando un poco la cadera.
Una pequeña punzada, un leve quejido acompañado de un suspiro. Dolía un poco sentir como entraba en aquel lugar, como le rosaba las paredes y despertaba sus placeres. Le hundía en el deseo y robaba el aliento. Encontrarse con su mirada deseosa, perder sus manos en los músculos de su pecho y ver indiscretamente aquella unión entre sus cuerpos para sonrojarse un poco más de lo habitual. Le acostumbró, se mantuvo ahí mientras ella con una mano arrugaba las cobijas y con la otra suavemente la colaba hasta su hombro.
—¿E..Estás bien, Haru?...
—Lo estoy…—susurró ella. Expulsó el aire de sus pulmones y se movió un poco para indicarle que continuara por que pedirlo de sus propios labios le parecía algo impropio. Makoto lo entendió y salió lentamente para después volver a entrar haciendo que la joven atrapara aire con la nariz y relajara el cuerpo después. Lento, seguro y con sutileza se movía contra el cuerpo de Haruka quien paso a paso dejaba las sensaciones de punzadas en su interior para ceder a un nuevo placer.
Incrementaba el movimiento, la cama empezaba a hacer un leve sonido y ella solo podía terminar por decidir en poner ambas manos sobre los anchos hombros de Makoto dejando que el hiciera lo suyo, dejándose llevar por él. Algo torpe y descompensado pero poco a poco encontrando el ritmo, la manera en que ella aumentara esos quejidos en gemidos nacientes de su pecho, tan naturales, tan imparables.
Cada momento entrando en ella con fuerza y Haruka solo se limitaba a abrazarlo, a rodearlo, a buscar más contacto. Makoto lo entendía, la atrapaba con sus brazos moviéndose, sometiéndola con amor, susurrando su nombre a su oído. Besarle los labios y lentamente rodar hasta que ella quedase de nueva cuenta encima. A Haruka le parecía muy laborioso llevar el ritmo pero estaba tan embriagada en el deseo que no se contuvo y saltó sobre aquella erección.
—Ma…Makoto…—dijo ella pro primera vez temblando, aferrándose a su pecho mientras apretaba más los ojos con la punta de los dedos, mientras sus pequeños pechos saltaban al ritmo de sus movimientos y sus caderas se movían en diferentes direcciones. —aah…
—Haru….—y sin saber cómo volvió a estar encima de ella haciéndolo con más velocidad, con más fuerza pero sin buscar herirla, solo quería hacerla sentir bien, sentirse bien. Las leves perlas de sudor, el olor a sexo y los susurros.
—N….—intentó negarse a sus propias emociones pero se contuvo para que Makoto no parara pero llego a un instante en que sintió que no podría respirar, en que el aire hizo falta pero el placer sobraba desbordándose y no lo entendía pero lo sentía y solo pudo aceptarlo y soltar un gemido más sonoro, contraer las paredes de su interior ante el inminente orgasmo provocando a Makoto.
—Ah….—gimió con voz ronca y en un par de estocadas terminó dentro de ella. La chica estaba sensible, temblaba, y buscaba aferrarse más al castaño con miedo, con placer y con duda. Aquello había sido maravilloso, novedoso, emocionante y satisfactorio como nadar, tal vez un poco más, tal vez.—¿Ha..Haru?
Salió de su interior y la vio avergonzada cubrirse el rostro mientras intentaba calmar su respiración y ese temblor en sus piernas. Makoto estaba sorprendido viéndola como aquella chica que actuaba tan fría fuera tan sensible en esas situaciones. Río levemente y se tiró a su lado abrazándola, rodeándola con sus brazos como lo hacían desde hace días al dormir solo que ahora desnudos, satisfechos y en calma les fe más difícil pegar el ojo. Estaban en parte asustados por crecer y por dejar de ser esos niños que jugaban en el parque para ahora ser los adultos que hacían esas cosas.
Pero definitivamente entre todas las cosas estaban felices de que la persona que eligieran para dar ese paso fuese el opuesto y sentirse correspondido en sentimientos.
Pudo escuchar nuevamente esa risa pasar por el pasillo, cerrar los ojos y dormir. Esa risa sonaba hermosa.
No se podía decir que los días después de ese la relación entre Haruka y Makoto cambiara. El chico era muy tímido como para hablar al respecto y la joven no tenia precisamente la actitud para decir las cosas claramente a menos de que se lo preguntasen. Rei y Nagisa lo habían notado y suspiraron algo cansados pensando que después de aquella visita de Rin las cosas estarían mejor entre ellos pero habían pasado tres semanas y nada.
—Oh, vamos chicos. Esto empieza a ser irritante —dijo tallándose los rubios cabellos.
—¿Pasa algo, Nagisa? —preguntó Makoto dejando su bento de lado mientras Gou, Haru y Rei les observaban.
—Claro que pasa algo, ustedes dos se quieren desde no se hace cuánto y son incapaces de decirlo así que lo diré por ustedes. —todos se sonrojaron ante la osadía de Nagisa menos Haruka que seguía comiendo caballa. Nagisa sacó de su mochila dos pequeños llaveros, era un delfín y una orca y los puso de frente. —Haru-chan debo decirte algo…
—Oh ¿Realmente va a hacer esto? —dijo Rei escondiendo su rostro mientras Makoto lanzaba una pequeña risa apenado ante la representación de una declaración amorosa.
—No me interesa, quiero nadar…—dijo Nagisa imitando la dulce voz de Haruka pero más chillona.
—Yo no sueno así…
—Pero es importante Haru-kun yo…—unió a los dos llaveros y sonrió — tu…me gustas!
—Excelente actuación Nagisa —dijo Gou aplaudiendo entusiasmada.
—Esa no es una declaración hermosa —decepcionado de su amigo Rei hacia un drama que era ignorado por todos.
—No es tan difícil chicos, háganlo por nosotros —dijo Nagisa con estrellas en los ojos, ambos se miraron por un momento y Makoto sonrió.
—Haru sabe lo que siento por ella no es necesario decir más… —Gou gritó de la emoción jaloneando a sus compañeros mientras Haruka alzaba los hombros.
—Yo…Yo lo sé —susurró ella mientras los otros estaban sorprendidos de la declaración tan simple y sin gracia pero emocionante y esperada a fin de cuentas.
—¿Entonces? ¿Ya? ¿Al fin? ¿Son novios? Ah…—Gou se tiró de espalda conmovida mientras los otros cuatro le observaban y soltaban una carcajada.
Ese día Makoto la acompañó a casa como siempre pero al detenerse en el umbral de casa de Haruka se inclinó y la besó. Ella deseó que así fuera todos los días.
Al día siguiente todos se reunieron en la piscina de la escuela la cual estaba vacía, por los bajos recursos necesitaban ellos darle mantenimiento y bajo la supervisión de la profesora Miho empezaron a limpiar la misma de todas esas suciedades que se acumularon durante un año. Ya casi estaban terminando cuando Haruka empezó a ascender por la escalera que habían adecuado para salir pero dio un paso en falso.
Solo pudieron escuchar el golpe de ella sobre el suelo y un leve quejido.
El grito de Makoto y Nagisa corriendo para auxiliarla. El castaño la cargó y como pudo la sacaron de ahí. La maestra la revisó y extrañamente se le veía pálida, cansada y no reaccionaba del todo bien. Aquello asustó mucho al chico y rápidamente la llevaron al hospital en el vehículo de la maestra.
Tal vez haber trabajado bajo el sol en la limpieza le había afectado y junto con el golpe la habían dejado fuera de juego. No debió sobre exigirse si se sentía mal, debió cuidar más de ella, se supone que era su novia y su trabajo era protegerla como siempre lo ha hecho pero ahora estaban ahí en el hospital mientras Makoto caminaba de un lado a otro y los jóvenes intentaban calmarle.
—Si le pasa algo a Haru…yo…
—No le pasará nada, Haru-kun es muy muy muy fuerte Mako-chan —dijo alzando los brazos Nagisa y en ese momento salió el médico.
—¿Familiares de Haruka Nanase? —los jóvenes de Iwatobi se pusieron frente al médico quien alzó una ceja pero decidió darles la información. —ella está estable, en un momento más pueden pasar a verla aunque habrá que hacerle unos estudios más solo para estar seguros.
Con aquello les regresó el alma al cuerpo y suspiraron hasta dejarse caer en los asientos esperando poder verla. Dentro de la habitación la joven veía la ventana con los ojos algo enrojecidos, una pequeña lágrima rodó pero la talló inmediatamente al oír que la puerta se abría. La chica giró la vista y después bajo la mirada al ver entrar a un pequeño. Supuso que se había equivocado de cuarto pero no dijo nada. El niño cerró la puerta con dificultad detrás de él y vio como corrió hacia la cama de Haruka.
—¿Duele? —dijo el señalando la aguja de la chica por donde el suero pasaba. Ella negó y el niño sonrió con dulzura.
—Seguro tus padres te buscan —dijo la joven al pequeño y curioso niño que le observaba con sus hermosos ojos expresivos.
—Papá está llorando mucho porque mamá está enferma. No quiero verlo triste… —Haruka sintió un hueco extraño en el pecho y apretó las manos.
—Tu papá está preocupado por que ama mucho a mamá…—susurró y el niño asintió muy seguro.
—Lo sé… pero… quiero que él se lo diga porque mamá no lo sabe y quiero que mamá se recupere para que se lo diga a papá… no quiero que estén tristes… —hizo un puchero encantador y Haruka sonrió levemente.
—Seguro pronto se lo dirán…ve con él —el niño asintió sonriendo con dulzura y corrió hacia la puerta. Antes de salir giró y emitió una leve risa clavando sus orbes verdes en la chica.
—Ah… soy Mizu, ponte bien pronto mamá…—salió del cuarto cerrando la puerta mientras Haruka con los ojos muy abiertos escuchaba al niño reír y correr por el pasillo como lo había escuchado desde hacía varios días hasta que el sonido se disipó.
Se cubrió los labios con una mano y empezó a sollozar de forma lastimera, triste mientras que con la libre sujetaba su vientre. La puerta volvió a abrirse y sus amigos entraban pero se detuvieron de golpe al verla así llorando tan desgarradoramente.
—Haru…kun— el rubio detuvo su andar y Makoto se abrió paso hasta ella para ver que le pasaba.
—¿Haru? ¿Qué pasa? ¿Te duele algo? —la chica negó con la cabeza y estiró un brazo para atraerlo. Makoto se sentó a lado de ella mientras la joven se le aferraba llorando en silencio en su hombro, sollozando en ocasiones, temblando un poco mientras sus amigos preocupados le miraban.
—¿Llamo al doctor?— Makoto negó, entendía que el dolor de Haruka no tenía que ver con su caída.
—Haru…—susurró — …sabes que siempre puedes decirme que pasa…muchas veces yo lo sé es solo que hoy…hoy no entiendo lo que intentas decirme…
Ella se aferró más mientras sus cabellos le cubrían parte del rostro, Makoto sentía la humedad de esas lagrimas por el hombro y como le apretaba las ropas. Sollozaba bajo cada vez más tranquila y buscaba palabras para decir lo que ocurría.
—Makoto… estoy asustada… —dijo ella mientras el castaño se sorprendió pues nunca imaginó a Haru asustada.
—Todo está bien…—le acarició los cabellos y ella negó pegada a su oído.
—Makoto… quiero que él esté bien quiero oírlo correr por los pasillos y reír…su risa debe ser hermosa yo… —Makoto lucía confundido por lo dicho y se separó viéndola a los ojos, esos ojos llenos de lágrimas por llorar — temo haberlo perdido…
—¿De qué hablas, Haru?
—De nuestro bebé… —los otros tres jóvenes en la habitación contuvieron el aire mientras Makoto abría los ojos sorprendido —…el doctor dijo que revisaría pero la caída pudo dañarlo y yo…no estaba segura de que así fuera pero lo estoy… —se aferró con fuerza a su pecho y pegó la cabeza en él —y estaba tan asustada de estarlo pero ahora no quiero perderlo…
—Haru…yo… —Makoto estaba en shock y la abrazó con fuerza mientras el medico entraba a la habitación. —te amo, Haru…—la chica abrió los ojos sorprendida y lo miró sin notar la presencia del doctor. Entrecerró los ojos y apretó los labios asintiendo.
—Yo también te amo Makoto…los amo a los dos y los quiero a mi lado… —siguieron así abrazándose hasta que el doctor captó su atención —doctor…
—Solo necesito hacer una pequeña revisión —los jóvenes asintieron mientras Makoto se alejaba sonriéndole para darle confianza y se reunía con sus aun sorprendidos amigos que le daban su apoyo dándole un par de palmadas, mientras que fuera de la vista de la chica se tallaba las lágrimas. El médico revisó algunas cosas y sonrió.—es un pequeño puntito pero muy fuerte…
Los ojos de Haruka se iluminaron y Makoto giró sorprendido. El doctor asintió mientras apuntaba cosas en su libreta y se incorporaba.
—Doctor eso quiere decir que…
—Te tendremos vigilada jovencita pero mientras puedo decirte que los estudios que te hicimos antes tuvieron buenos resultados. Resulta que tu pequeño es muy fuerte pero ahora te pediré que te cuides mucho porque las siguientes semanas son importantes ¿Entendido? —la chica asintió y miró al castaño quien sonreía junto a sus amigos —cuando el suero se acabe pueden ir a casa.
—Gracias Doctor… —el medico se retiró y los chicos se acercaron a la joven para rodearla totalmente felices y celebrando que pronto un pequeño se uniría al grupo.
Estaban sorprendidos, claro que sí, pero más que nada felices por que veían que Makoto y Haruka serían unos estupendos padres.
Y Haruka no pensaba que ser madre fuera un requerimiento para ser una gran mujer pero en su caso le dio gran felicidad y agradeció estar teniendo la oportunidad de procrear una vida a lado de la persona que amaba.
Ver a Makoto besar su abultado vientre, cumplirle sus antojos, esforzarse tanto para darles lo necesario. Hundirse en la tina de la casa que ahora compartían y ver su vientre tan grande mientras que detrás de ella Makoto le abrazaba pegando su cabeza a la de ella.
No le faltaron besos ni le sobraron. Siempre tenía abrazos y tantos ánimos. Los tíos estaban contentos por que pronto nacería, pronto habría una luz en sus vidas.
Y nada pudo superar ese momento. Dentro de aquella tina especial para recibir los partos, así lo decidió Haru tras leerlo en una revista y Makoto recuerda como le miró con los ojos iluminados sentada en el comedor y con una expresión de felicidad aun cuando no había una sonrisa, Haruka quería que su pequeño naciera bajo el agua.
Algo de sangre, algunas contracciones y se aferraba al brazo de su pareja. Quejidos, suspiros y se disponía a empujar mientras el agua limpiaba el carmesí, mientras el medico ayudaba a que saliera la criatura. Casi estaba añorando en ese momento que creciera para escuchar esa risa, para escuchar que le llamase mamá.
Salió, dio un par de patadas bajo el agua y con cuidado el doctor sacó a la criaturita quien tuvo su primer sorbo de aire. Un llanto leve y pausado, Makoto se aferró a la chica y ella miraba con sorpresa como entre los dos habían traído al mundo a un hermoso bebé.
—Mizu…su nombre es Mizu…—susurró ella con cansancio cuando ya cortado el cordón y limpio se lo pasaron. Lo acunó en su pecho, el pequeño se tranquilizó en brazos de su madre bajo las caricias de su padre con el agua tocándole los piesitos.
Haruka ya no temía crecer, era fabuloso hacerlo.
