Coincidencias Capítulo 3
Corría desesperadamente, sin rumbo fijo. Eso era lo de menos, lo único que deseaba era alejarse de su casa, desaparecer del mundo, no existir. No le importaba siquiera el hecho de que las gruesas gotas de lluvia se clavaran en su delicada piel como dagas, ni que su ropa pareciera una segunda piel de tan mojada que estaba.
Se estaba ahogando, el dolor que sentía en el pecho no le permitía respirar, era demasiado intenso, le laceraba las entrañas sin piedad, necesitaba con urgencia detener su sufrimiento como fuera, tan sólo deseaba ser feliz, pero ello no había nacido para ser feliz, estaba condenada a la miseria.
Todo ocurrió tan rápido que no hubo tiempo para reaccionar, primero escuchó un estruendoso sonido, luego una intensa luz la cegó y por último su cuerpo fue impulsado hacia algún lado y aterrizó con brusquedad sobre el asfalto.
Si estaba muerta ¿por qué aún sentía las gotas de lluvia sobre su rostro? ¿Por qué seguía sintiendo su cuerpo? ¿por qué notaba un peso sobre ella?... Quería decir que no había muerto... Ni siquiera la querían del otro lado... "Patética" pensó con asco de sí misma.
Algo húmedo y caliente pasó por su rostro, confundida se sentó ¿qué estaba sucediendo? Frente a ella se encontraba un perro de tamaño descomunal, blanco, y las orejas oscuras. Recordaba haber visto en algún lugar a aquel animal, tal vez en el instituto.
-¡Apártate, Akamaru!-fijó su vista en el muchacho castaño y de rasgos salvajes que estaba de pie a su lado ¡Era Inuzuka Kiba! Un chico que iba a su mismo instituto, pocas veces cruzó palabras con él (por ser extremadamente tímida), sabía que era muy simpático y amable, porque coincidían en algunas materias y formaba equipo con él generalmente y con Aburame Shino.-Hola, Hinata, lindo día ¿ne?-el chico le extendió un brazo, caballerosamente.
-Hola Kiba-kun-no quería mirarle, temía que el chico llamara su padre.
-¡Ven! ¡Vamos a mi casa!-aún sosteniéndole de la mano la guió hasta una modesta casa que estaba ubicada cerca de allí.- ¡Te ves terrible!-bromeó.-Es mejor que te cambies o cogerás una gripe.
-Yo... no quiero... molestar... Kiba-kun, es mejor que regrese a mi casa...
-Nada de eso-Exclamó el chico, abriendo la puerta de la vivienda.- ¡Con esa tempestad tú no saldrás de nuevo!-Hinata agachó la cabeza, escondiendo su rostro con sus largos cabellos azulados. Era una excusa perfecta para no regresar a su casa, al menos no hasta el día siguiente.- ¡Okaasan!-llamó.
- ¿Qué sucede Kiba? La cena estará dentro de unos minu...-La señora Inuzuka se detuvo en seco observando a ambos chicos, chorreando agua en su vestíbulo.-tos.-finalizó y su semblante cambió a enojado.- ¡Inuzuka Kiba! ¿A caso estás loco? ¿Cómo se te ocurre salir con este temporal?
-Okaasan, déjame explicártelo.
-Soy toda oídos.-la madre se cruzó de brazos, respirando hondo para tranquilizarse.
-Verás, yo estaba mirándola lluvia por la ventana, la programación en la TV era una mierda...
-¡Cuida tu vocabulario frente a la señorita!-le espetó, amenazadoramente.
-Lo siento, Hinata.-se disculpó.
-No importa, Kiba-kun.
-Cómo decía, la programación en la TV era un fiasco, y yo miraba por la ventana, cuando me pareció ver a una chica en la lluvia. Pensé que podría tratarse de alguien que estuviera perdido o mal herido, y por eso salí.
-¿Te das cuenta de que podría haberte pasado algo?-Kiba iba a responder pero un gesto de su madre le hizo callar.- ¡Claro que no! Porque te haz vuelto un pandillero nada te preocupa, te haz vuelto un temerario. Te he permitido hacer lo que quieras, siempre y cuando no pusieras en riesgo tu vida.
-No exageres, okaasan. Estoy bien, mojado, pero bien. Sólo salí a la esquina.-la señora Inuzuka iba a comenzar un nuevo discurso, pero la suave voz de Hinata la interrumpió.
-Lo siento mucho señora Inuzuka, fue todo mi culpa.-hizo una reverencia, avergonzada.-Si Kiba-kun no hubiera salido yo no estaría aquí, él me salvó la vida.
-¿A qué te refieres querida?-su tono se suavizó al dirigirse a ella.
-Iba cruzando la calle y no me finé, Kiba-kun me salvó de ser atropellada.-explicó.
-Bueno, si fue por eso, entonces retiro todo lo que te dije. Estoy muy orgullosa de ti, hijo.-se retractó.-¡Hana!
-¿Si, okaasan?-Una chica de cabellera castaña y con los mismos rasgos salvajes que la madre y el hijo, asomó su cabeza desde la sala.
-Esta niña necesita un baño de agua caliente y ropa seca, ayúdale, por favor.
-Claro. Soy Hana, la hermana de Kiba y tu...-Kiba le lanzó una mirada de advertencia.- ¿Cómo te llamas?
-Hinata... Hyuga Hinata.
-Es un placer. Eres muy mona ¿te lo habían dicho ya?
-No.-respondió mientras se perdía escaleras arriba, junto a Hana. Kiba suspiró aliviado, su hermana casi lo ponía en evidencia.
-¿Cómo te sientes ahora?-preguntó Kiba, sentándose en el borde de la cama, donde la chica reposaba.
-Mejor.
-¿Por qué saliste con este clima?-Hinata desvió la mirada, triste.-Si no quieres, no tienes que decirme nada. Sólo pregunté por preguntar... Los siento, no quise ser cotilla.
-No Kiba-kun, no te disculpes.-dijo suavemente.-Soy yo la que debe pedir disculpas, te he causado muchos problemas a ti y tu familia. Los siento.
-Pero ¿qué dices? Si te hemos atendido gustosos, no nos has causado ningún problema. No seas tonta.
-Muchas gracias, Kiba-kun.
-Jeje.-se rascó la cabeza, sonrojado, pero ella no lo notó.-Deberías llamar a tu padre, para avisar que estás bien.
-Yo... etto... él no... Yo me escapé de casa, Kiba-kun.-confesó con los ojos cristalinos.
-Fue lo que pensé.-pensó Kiba.
-¿Por qué?
-Porque nadie me quiere allí, Kiba-kun, soy un cero a la izquierda.-apretó las sabanas, reprimiendo el llanto.
-¿No crees que es una acusación demasiado grave? No puedo creer que todos te odien ¿que hay de tu padre? ¿Y tu imoutou? ¿Y tú primo?
-No.-negó suavemente.- Mi padre me odia y Neji aunque ya no me odia, hubo un tiempo en que si lo hizo... Yo soy la hija mayor de Hyuga Hiashi, el líder de la familia principal, y por lo tanto yo debería heredar el liderazgo. Él comenzó a prepararme cuando yo apenas tenía tres años, como hizo su padre (mi abuelo) con él a la misma edad. Cuando yo tenía cuatro años me secuestraron para vengarse de mi familia, pensaron que si asesinaban a la heredera de la familia principal, nos debilitarían y seríamos vulnerables. Ya sabes que mi tío intentó rescatarme, sustituyendo a mi padre, y murió en el intento, por eso Neji me odiaba y a mi padre.-las lágrimas rodaron por sus mejillas y su cuerpo se vio sacudido por espasmos, provocados por contener el llanto.-Después de ese incidente, papá prosiguió con mi educación, pero yo quedé muy traumatizada, desconfiaba de todo y de todos, tenía miedo de salir a la calle, y me volví introvertida. Papá no se complicó mucho, dijo que yo era un caso perdido y comenzó a entrenar a Hanabi...-sollozó.-Mi hermana menor tomó mi lugar... no es que mi importe el liderazgo de la familia, yo no sirvo para eso... pero él me hizo a un lado con mucha facilidad... No es fácil... para nadie... ser rechazado...-Kiba apretó el abrazo, la chica sufría mucho, y no se lo merecía, ella era la persona más amable que había conocido, no era justo.-Siempre creí que los padres querían a sus hijos a pesar de todo... aunque éstos no tuvieran cualidades...
-Pero tú tienes cualidades... todos las tenemos...
-Yo no...
-No digas eso...
-Es la verdad... mi hermana menor es todo lo que yo no soy, y sabe hacer todo lo que yo no, es fuerte, firme, temeraria, inteligente y sagaz... por eso otousama la quiere y a mi no... Mis amigas dijeron lo mismo que tú, que yo poseía cualidades... pero no es verdad, mis "cualidades" no sirven... no aporto nada al grupo... Temari es la "madre" del grupo, nos da buenos consejos y nos ayuda en lo que puede; Tenten es la fuerza; Ino es la belleza y Sakura es la inteligencia ¿Y yo? Yo... soy inútil... un estorbo... el mundo estaría mejor sin mi...
-¡Deja de tenerte lástima! ¡Tú no eres nada de eso! ¡Tú eres Hinata la chica amable y dulce, inocente y pura, a la que todos en el colegio queremos! ¿Qué importa que el idiota de tú padre no te quiera? Él es el tonto que no sabe la grandiosa hija que tiene.
-Kiba-kun.
-Hay una frase que dice: "Si no te gusta este mundo cambia tu primero, si no te gusta la idea, cierra tus ojos, cubre tus oídos y vive en soledad". No puedes pasar el resto de tu vida amargada, Si tú no te quieres no puedes pretender que los demás lo hagan... si tú no te valoras, nadie lo hará por ti... Primero tú debes quererte y valorarte para que los demás lo hagan.
-Kiba-kun... yo... lo siento... tienes razón... en todo... yo lo siento mucho...
-No tienes que sentirlo, yo sólo te dije la verdad, porque te quiero y deseo que seas feliz.
-Muchas gracias, Kiba-kun.-sonrió agradecida, las palabras del castaño le habían abierto los ojos y ahora se sentía estúpida por haber actuado de esa forma, pero también se sentía mejor, porque se desahogó, ya no retenía veneno en su interior.
-¿Puedo darte otro consejo?-ella asintió con la cabeza.-Dile a Naruto lo que sientes por él, no tengas miedo de lo que sucederá, sólo hazlo.
-No puedo... cada vez que estoy cerca de él me falta el aire y no puedo hablar...
-Eres valiente, lo conseguirás, no te digo que lo hagas de inmediato, piénsalo, practica frente al espejo.-Hinata rió.-O con alguna de tus amigas y ve a por él.
-A Naruto-kun le gusta otra chica, oí a Suigetsu burlarse de él por ello.
-¿Y qué mierda importa (lo siento)? Si te rechaza es porque no vale la pena, hay otros peces en el mar.-La chica, volvió a reír.
-Temari siempre me dice que debo querer sólo a los que me quieren, los demás no merecen mi cariño.
-Muy sabia, debe ser la edad.
-¡No digas eso! Temari no es tan vieja.
-Sólo bromeaba.-rió ante la expresión de la chica.-Bueno, creo que es hora de que descanses, ya te he agobiado mucho.
-Estoy algo cansada por haber corrido, además el baño y la deliciosa cena de tú madre me dieron sueño.-confesó.
-Oyasumi nasai.
-Oyasumi nasai.-Kiba cerró la puerta detrás de si al salir de la habitación.
No cabía en si de tanta felicidad, el destino le había dado la mejor oportunidad de su vida para acercarse a la chica, porque no contaban las pocas horas que pasaba con ella en clases pues sólo hablaban de la materia. Ahora tenía la amistad de la joven y eso para él era más que suficiente, porque la amaba y deseba más que nada su felicidad, aunque no fuera a su lado, y lo único que pedía a cambio era permanecer a su lado.
Esa noche Kiba durmió como nunca antes, sintiendo aún el aroma que emanaba de Hinata. Definitivamente, los días de lluvia eran sus favoritos.
OWARI
Espero que les guste, cualquier duda estoy para responderlas.
