Seh un nuevo capítulo de citas a ciegas... personalmente no me gusta xD Pero creo que aquello siempre lo escribo. Así que ignorenme y ojalá les guste el nuevo capítulo. Y nop, no se termina aquí xP

Las advertencias de siempre. Muchas gracias por leer y comentar ^^

Ah si, salió algo emo el capitulo, prometo que el que sigue será mejor, ya pensé en algunas cosas.

Citas a ciegas

Lentamente fue abriendo los ojos, confundido observó el oscuro techo, ante ello supuso que ya era de noche. Se sentó de golpe al recordar al que fue su cita, pero luego se relajo al ver el rostro preocupado de Alfred entre sus recuerdos. Tembló por el recuerdo y ante ello se abrazó tratando de calmarse. Si Alfred no lo hubiese encontrado quizás ese tipo… quizás cuantas cosas horribles le hubiese hecho.

La puerta se abrió de golpe rebelando a Alfred, ambos se miraron por unos momentos y Arthur rápidamente deshizo su auto abrazo para que el otro no pensara mal o se preocupara.

- Hola. – Susurró con timidez, retándose mentalmente por ello.

- Hola. – Respondió el americano con una tranquilidad bien fuera de carácter. Arthur no se movió cuando lo vio acercarse lentamente, aun con el cuarto a oscuras, siendo iluminada con la luz del pasillo. - ¿Cómo te encuentras?

- Ah… bien. – Bajó la vista apenado.

- ¿Qué te hizo? – La pregunta hizo que se pusiera nervioso, no se esperaba algo tan directo. Su nerviosismo creció al sentir las manos de Alfred en su rostro, obligándolo a verlo.

Arthur no pudo expresar palabra al ver aquella expresión en el rostro de su amigo… furia, ira, odio… nada podía describir aquel peligroso brillo en los azules ojos de su amigo.

- ¿Qué te hizo? – Volvió a preguntar, esta vez con un tono más duro y casi autoritario. Arthur no evitó temblar, mas no supo si era por rabia o miedo ante el modo de hablar del americano.

- Veo que has despertado Arthur.

El aludido al no sentir la mano de Alfred giró su cabeza para encontrarse con el rostro preocupado de Kiku. El japonés prendió la luz y se acercó a los jóvenes.

- ¿Estás bien?

- Si… no te preocupes por mí. – Escuchó un bufido molesto por parte del Alfred, mas Arthur lo ignoró por completo, sonriendo de la mejor forma que sus inestables emociones podrían darle. Lo que menos deseaba ahora era preocupar a sus amigos, o al menos más de lo que ya estaban.

Perdió su mirada por algunos momentos, al fin percatándose de algo ¿Cómo pudo Alfred rescatarlo de aquel loco? No sabía a donde había sido llevado, pero ¿Cómo fue que Alfred logró encontrarlo? Se mordió el labio, aquello era lo de menos por ahora, debía agradecerles por rescatarlo de aquel desagradable momento. Se sonrojó, no estaba acostumbrado a agradecer, pero lo habían ayudado, lo habían salvado de quien sabe cuántos horrores.

- Gra… - No pudo continuar ya que Alfred lo cayó con sus gritos.

- ¡Eres un idiota! ¡Un verdadero idiota!

- A… Alfred… - Kiku intentó calmar a su amigo. – Tranquilo Alfred. - Más aquello sólo provocaba que el otro alzara aún más la voz.

- ¡No sabes lo preocupado que estábamos!

- … - Dejó que el otro gritara y apretó sus manos fuertemente. Lo que menos deseaba ahora era una pelea.

- Alfred por favor. – Intentó nuevamente calmar el ambiente un afligido Kiku.

- ¡¿Por qué diablos te dejaste vendar los ojos? – El inglés levantó la vista con sorpresa. Cómo…

- ¿Cómo sabes eso?

Silencio. Alfred apartó la vista con molestia y retándose en su mente por tirarse al agua solo [1]. Kiku en cambio se mantuvo en silencio. Aquello sólo provocó que un extraño enfado se apoderara de Arthur analizando rápidamente la situación ¿Por eso Alfred lo había llamado antes de aceptar?, ¿Acaso vio todo?

- ¡¿Cómo diablos sabes eso! – Su cuerpo temblaba de ira, de miedo, tantos sentimientos confusos.

- Te vimos sin querer Arthur. – Y la voz calmada de Kiku relajó aquel tenso ambiente.

- ¿Me vieron? – El japonés asintió.

- Estábamos en una cita cuando…

- ¿Cita? – Le interrumpió bruscamente el inglés y luego señaló a ambos jóvenes con el dedo. – Ustedes… - No quería terminar la frase, no quería terminar la frase. -¿Están saliendo?

Kiku con las mejillas rojas por la vergüenza y cierta timidez asintió al inglés. Alfred continuaba en silencio, observó por un momento a Kiku y luego sonrió como siempre mientras se colocaba al lado del japonés.

- Así es Arthur… quería decírtelo hoy cuando te vimos con ese sujeto y bueno… - Se mordió el labio, odiaba mentir, mas si era a Arthur.

Arthur por su parte siempre había sido bueno en saber si Alfred mentía o no, pero en esta ocasión el shock era tan grande que apenas pudo fijarse en las expresiones de sus amigos.

- Yo… - Levantó la vista y sonrió lo más sinceramente que pudo. – Me alegro por ustedes.

- Gra…gracias. – Respondió el japonés con timidez. Alfred observó el rostro de su amigo ¿Realmente Arthur lo había olvidado luego de su rechazo? Ensanchó la sonrisa ante el comentario de Kiku.

- Oh bueno un héroe necesita de su pareja para evolucionar.

Aquel comentario golpeó fuertemente a Arthur, más continuó sonriendo. Kiku por otro lado observaba a ambos jóvenes sin evitar sentirse culpable al respecto, definitivamente tendría que haber inventado otra mentira, una que no se hubiese malinterpretado de este modo.

- Bueno… debo irme. – El inglés se levantó de la cama, sólo para ser detenido por el americano. Por primera vez sintió que aquel toque le quemaba la piel y no evitó temblar al respecto, mas no dijo nada por ello.

- No puedes… - La expresión de Alfred ahora era una preocupada.

- Y ni siquiera has respondido a nuestras preguntas. – Finalizó Kiku.

- Estoy bien. – De algún modo se soltó del agarre de Alfred y se levantó. Fingiendo poca importancia del asunto comenzó a tomar sus cosas. – No pasó nada, me ayudaron antes de… - Malas emociones invadieron su cuerpo y rápidamente las ocultó. – Como sea… no los interrumpo más.

- Pero si no interrumpes. – Alfred intentó acercase, mas Arthur lo detuvo con una tranquila sonrisa.

- Estoy bien… felicidades por su relación, nos vemos mañana en clases.

Sin darle tiempo a los otros jóvenes de reaccionar, el inglés se retiró. Cuando Kiku prendió las luces se dio cuenta de que estaba en la casa del japonés, aquel hogar se encontraba a unos quince minutos en locomoción en donde él, Alfred y otros niños arrendaban cuartos.

"Caminar… necesito caminar"

Rápidamente se retiró de aquella casa y corrió hasta donde pasaba la locomoción, mas no se detuvo en la parada de buses, simplemente continuó su camino a pie. Tardaría ahora una media hora en llegar. No era mucho tiempo, pero lo suficiente para mantener algunas ideas en orden.

Alfred llegó minutos después a la parada, un bus ya había partido.

- Maldición. – Exclamó con molestia, pensando que el inglés se había ido en esa locomoción, sin más regresó a la casa de Kiku por sus cosas y luego se retiraría para hablar con Arthur. Aunque, lo que más invadía su mente ahora, era poder vengarse de aquel que intentó tocar al inglés.

- Alfred. – Kiku lo vio con sorpresa cuando entró al cuarto.

- Se fue antes de que pudiera alcanzarlo. – Fue su simple respuesta.

- Ya veo… - El japonés bajó la cabeza. – Lamento haber dicho aquella mentira.

- No importa.

- ¿Eh? – Levantó la cabeza sólo para ver una sonrisa amigable por parte del americano.

- Sé que lo hiciste para que Arthur no se molestara conmigo… gracias.

- No hay de qué. –Sonrió en respuesta.

Una vez Alfred tenía todas sus cosas, Kiku lo acompañó hasta la entrada.

- No olvides mi pedido Kiku.

- Claro… - El japonés sonrió. –Te daré todos los datos respecto a esa persona.

- Haremos que no le den ganas de volver a tocar a alguien más. – El rostro de Alfred era uno serio al igual que del japonés.

Kiku asintió ante ello, comprendía los sentimientos de Alfred hasta cierto punto. El tampoco podía perdonar a ese sujeto por haber lastimado a uno de sus valiosos amigos.

- Me voy. – Con su expresión de siempre Alfred se retiró. Kiku observó al joven por la ventana y luego suspiró, esperaba que su pequeña mentira no causara grandes problemas a futuro.

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Arthur caminaba tranquilamente, sin percatarse del cielo nublado o de las pequeñas gotas que lentamente comenzaban a caer, para luego pasar a transformarse en lluvia. Su cuerpo estaba empapado, mas no le importaba, por ahora nada le importaba.

Escuchó unas risas, se volteó inconscientemente sólo para ver a una pareja comiendo un helado y observándose de forma enamorada, de una forma que Arthur nunca recibiría por parte de Alfred. Se mordió el labio inferior y metiéndose en un callejón, se apoyó en la pared, levantó la cabeza y lloró.

Sonrió al pensar que la lluvia camuflaría sus lágrimas ante la vista de otras personas, más sabía que nunca podría mentirse a si mismo.

- Idiota Arthur... Día de mierda…

Bajó la cabeza, observando el suelo. Siguió llorando en silencio, jurándose que aquella sería la última vez que lo haría por Alfred. Ya había llorado demasiado por aquel joven que siempre lo miraba con ojos amistosos y sentimientos de amistad. Era su turno de cambiar, por algo se había inscrito en aquel programa de citas, sabía de antemano que el haberlo hecho por las burlas de que Francis lo molestaba había sido una simple excusa.

Ya no podía seguir mintiéndose. Debía superar a Alfred, debía seguir tal como él lo había hecho al escoger a Kiku, pero ahora y sólo por hoy se permitiría llorar libremente y por última vez ante sus sentimientos rotos. Simplemente sacaría todo su dolor, lo sacaría todo y así lo superaría.

No supo cuanto tiempo pasó, más ya se encontraba mucho mejor y tranquilo. La lluvia continuaba y sus ropas se encontraban empapadas, por lo que supo que ya era momento de regresar a su cuarto y con la realidad que le había tocado vivir.

Se levantó y comenzó la caminata, mas una mano en su boca lo sorprendió, antes de poder hacer algo un cuerpo lo empujó hasta la muralla, resultándole imposible hacer algún movimiento, se movió con fuerza ¿Acaso su maldito día no iba a terminar nunca?, ¿Qué mierda había hecho de mal para merecer esto?

- Aquella vez me tomaste por sorpresa… - Se congeló al reconocer la voz de su atacante. – Pero esta vez no tendré piedad.

Tembló, era el… era su última cita el cual intentó abusar. Se movió con más fuerza cuando una mano comenzó a recorrer su cuerpo, más no podía hacer mucho, sus brazos se encontraba prisioneros entre su cuerpo y la muralla, una pierna de ese sujeto se encontraba entremedio de las suyas y el peso de aquel cuerpo le impedía moverse.

"No… no de nuevo"

Cerró los ojos con fuerza, sintiendo las manos por su cuerpo y una lengua en su cuello, era asqueroso, era horrible. El frió se sintió por su cuerpo y de golpe abrió nuevamente los ojos al percatarse de que le habían bajado los pantalones. Abrió la boca para gritar, mas el tipo supo lo que estaba por hacer, rápidamente lo tomo del pelo, Arthur gritó ante aquella acción, pero apenas fue un pequeño grito ya que de un fuerte movimiento lo golpearon contra la muralla, recibiendo el golpe en su cabeza quedando confundido y mareado.

Apenas sintió el frió suelo de aquel callejón y la lluvia en su pecho al ser arrancado de un movimiento brusco su camisa. Aun mareado levantó su mano tratando inútilmente de detener los movimientos de aquel sujeto.

- No – Gritó, más se escuchó como un débil susurro, giró la cabeza observando a las personas pasar sin preocuparse de nada a su alrededor.

Cerró las piernas al sentir como las manos bajaban lentamente por su estómago.

- ¡No! – Esta vez su voz se elevó un poco más, pero estaba seguro que no lo suficiente. Escuchó como el otro se burlaba de él, de la misma forma en aquel lugar en donde lo llevo. Continuó intentando alejar aquel cuerpo del suyo, siguió sintiendo el mundo de forma diferente por culpa de aquel golpe.

- Tan lindo…

Tembló nuevamente, aquellas mismas palabras se las había dicho algunas horas atrás.

"Alfred"

No evitó pensar en su amigo, su mente confusa le mostró la imagen sonriente del americano y el pesar le inundó. Más, rápidamente la imagen fue suplantada por una de Alfred y Kiku, apretó sus manos con fuerza, la imagen se fue al sentir como intentaban abrirle las piernas.

- ¡Déjame! - Levantó la mano para golpearle el rostro con fuerza, escuchó como el otro se quejaba y tomando aquello como una oportunidad de escapar comenzó a moverse. Mala jugada, su última cita sonrió logrando al fin abrirle las piernas a Arthur para colocarlas alrededor de su cuerpo, había fingido dolor y Arthur cayo completamente en la trampa.

- Esta vez te tocaba a ti caer Arthur. – Sin que el adolescente pudiera hacer algo, tomó al rubio de los hombros y lo golpeó con fuerza en el suelo, aturdiéndolo nuevamente.

El inglés se desesperó. Ahí estaba siendo humillado por un maldito desconocido, ahí estaba con sus ropas rotas, mostrándole todo su cuerpo a un imbécil, ahí estaba a punto de ser violado en un callejón de mala suerte mientras llovía fuertemente y siendo lo peor que nadie parecía escucharlo.

"¡Alfred!"

Gritó en su interior aquel nombre, con la esperanza de que este lo salvara. Notó como acomodaban su cuerpo al otro, sintió con horror aquel duro miembro entre sus muslos y supo de inmediato lo que venía. No evitó sentir asco. Cerró los ojos con fuerza esperando la penetración.

Mas no sucedió nada y con un fuerte movimiento aquel horrible cuerpo fue separado del suyo.

Con rapidez abrió los ojos, notando una silueta justo entre él y su atacante. Su mente confusa le hizo ver a la persona que tanto deseaba, no evitó sonreír, mientras se sentaba del suelo.

- ¡Alfred!

- ¿Da?

Su salvador se giró y el inglés pudo ver que no era el americano quien lo había salvado.

- ¿Estás bien?

Aquel desconocido y ahora salvador se acercó a su lado, Arthur tembló inconscientemente, mas pudo apreciar el rostro del joven.

- Si… si. – Aquellos ojos brillaban de un modo extraño, estaba oscuro por lo que no pudo reconocer el color de estos. Llevaba un abrigo y una larga bufanda, pero lo que más llamó su atención fue aquella sonrisa.

- Estuvo cerca ¿Eh?

Arthur asintió con timidez, intentando inútilmente de tapar su desnudes. Buscó sus ropas, pero sólo vio pedazos de tela ¿Cómo regresaría a casa? Antes de pensar en algo vio como el sujeto le extendía su abrigo.

- Ten… lo necesitas más que yo.

- S… si… - Con vergüenza lo tomó y rápidamente se lo colocó. Observó a su atacante, se encontraba en el suelo, quizás inconsciente.

Comenzó a levantarse lentamente, la cabeza le dolía y la lluvia no lo ayudaba. Sintió una manó en su brazo, rápidamente giró la cabeza, sólo para ver aquel rostro infantil sonreírle con tranquilidad.

- Te ayudo da. – De un movimiento Arthur ya se encontraba parado. Inconscientemente se aferró al otro cuando un nuevo mareo estuvo a punto de regresarlo al suelo.

- Lo siento… - Susurró aun avergonzado. – Yo…

- ¿Quieres que llamé a una ambulancia? – Aquella persona no parecía molestarse por el gesto del inglés.

- No… - Pidió. – Sólo quiero ir a casa.

- ¿Podrás ir solo?

Arthur lentamente se soltó del otro cuerpo, comprobando que sus sentidos regresaban lentamente, asintió.

- Si, no está muy lejos.

- Muy bien. – Seguía sonriendo con tranquilidad, luego señaló el cuerpo de su agresor. – Yo llamaré a la policía y me encargaré de este sujeto.

- Gra… - Se aferró al abrigo mientras asentía. – Gra… gracias… - Vio como el otro ensanchaba la sonrisa.

- No hay de qué.

Arthur se despidió y acomodándose las ropas emprendió el camino a su cuarto.

Necesitaba un baño y el botiquín de primeros auxilios. Un poco más calmado se dio cuenta que había olvidado preguntar el nombre de su salvador, mas no quiso regresar… lo más importante ahora era llegar a su cuarto.

Algunas personas lo observaban extrañados, mas a Arthur no le importaba. Su prioridad era otra en estos momentos.

No le tomó mucho tiempo llegar hasta el lugar en donde arrendaba. Con un suspiro tranquillo se percato que las luces de todos los cuartos estaban apagadas, con calma se dirigió a su cuarto.

Se quedó unos minutos frente a la puerta y con el brazo extendido. Un miedo inconsciente se apoderó de su mente y cuerpo impidiéndole abrir la puerta. ¿Y si había alguien esperándolo?, ¿Y si aquella persona que lo rescató fue atacada y ahora ese violador lo esperaba? Tembló asustado apoyando su frente en la puerta ¿En qué momento el miedo comenzó a paralizarlo?

- Alfred… - Susurró en un lamento desesperado.

- ¿Arthur?

El inglés no evitó girarse en completa sorpresa, pero tal como en el callejón, era otra persona la que se encontraba a su lado.

- ¿Qué quieres Francis? – Intentó sonar malhumorado, más sabía que aquello no convencería al francés, menos por el modo en que se encontraba ahora.

- ¿Qué te ha pasado? Te ves horrible. – Francis se rió burlón, pero aquello sólo provocó que Arthur explotara.

Con paso decidido y llenó de furia se dirigió al francés.

- ¡¿Y qué si me veo como una mierda? – Aquellos ojos verdes brillaban de forma amenazadora. - ¡¿Cuál es tu puto problema conmigo maldita sea?

- A… - Francis no salía de su sorpresa.

- ¡He tenido un maldito día de mierda, apenas tengo las fuerzas para entrar a mi casa, casi me…! – Se calló y sin quererlo las lágrimas comenzaron a salir sorprendiendo aun más al francés.

- ¿Estas… estas bien? – El pobre no sabía qué hacer ante semejante visión.

- Claro que no estúpido. – Arthur continuó llorando en silencio, siendo observado por un preocupado Francis.

No supo muy bien como pasó, pero de algún modo cuando Arthur ya se sentía más calmado se dio cuenta de que ya no estaba en el pasillo. Ahora se encontraba dentro de la habitación del francés. No evitó temblar con miedo y se recriminó ante ello, aun sin dejar de temblar.

Sintió una mano en su hombro y con un fuerte golpe la apartó de su lado, corriéndose a su vez de donde se encontraba. Se sonrojó al ver el rostro confuso del francés mientras en sus manos tenía una caja de primeros auxilios.

- Yo… - Se sonrojó.

- Siéntate aquí. – Fueron las simples palabras del francés.

Arthur dudo un momento, pero luego obedeció. Con lentitud y ciertas dudas se sacó el abrigo, vio como el francés recorría su cuerpo con la mirada y tembló. Más para su sorpresa Francis se acercó y comenzó a limpiarle la cabeza, sin comentar algo por su desnudes, sin burlarse o diciendo algo hiriente.

En silencio se dejó curar, cerró los ojos tratando de calmarse.

- Es algo tonto no haberlo pedido antes. Pero antes de vendarte me gustaría que te dieras un baño.

- ¿Eh? – Arthur apenas salió de sus pensamientos.

- Un baño Arthur.

- Cla… claro. – Se mordió el labio ¿Por qué seguía tartamudeando?

Se colocó el abrigo nuevamente y luego se dejó llevar hasta el baño, sin esperar alguna palabra por parte del francés se acercó a la ducha.

- Te traeré algo de tu ropa.

- No es necesario. – De algún modo Arthur comenzó a odiar la idea de quedarse solo.

- Pero…

- Cualquiera de tu ropa me servirá.

- ¿Estás seguro?

- ¡Que si maldición!

- Jaja eso si suena a Arthur. – Aun riendo Francis se dirigió a su pieza.

Arthur terminó de bañarse, escuchó algunos ruidos de ollas y supuso que se encontraba cocinando algo, aquello lo relajó. No estaba solo y era bueno saberlo. Buscó la ropa, encontrándose con unos blue jeans, una camisa de cuadros, ropa interior y pantuflas. Se secó y se vistió notando que le quedaba un poco grande, pero no lo suficiente para molestarlo. Sin más se dirigió a la cocina, encontrándose con una taza de té.

Para su sorpresa Arthur comió todo lo preparado por el francés, conversaron de cosas sin sentido y sin que se diera cuenta ya se sentía nuevamente como el Arthur de siempre. Por muy estúpido que aquello le sonara.

Se estaba riendo de un chiste de Francis cuando se percató del rostro serio de este.

- Ahora Arthur… realmente me gustaría saber que pasó.

- … - La expresión alegre del inglés fue rápidamente eliminada y cambiada por una seria.

- Arthur. – Francis se acercó lentamente al inglés, llevando una de sus manos a la pálida mejilla. Notó como el cuerpo se tensaba ante el contacto. - ¿Quién se atrevió a tocarte?

Arthur lo observó en completa sorpresa, pero luego lo observó con molestia.

- ¿De qué diablos hablas?

- Arthur. – El inglés se levantó de golpe cuando el francés intentó acercarse.

- No pienso ayudarte a pagar el agua. – Francis lo observó con tranquilidad.

- No me importa aquello.

- Bien.

- Me importas tu Arthur.

Antes de decir algo Francis se encontraba justo frente a él. Se alejó inconscientemente ante la cercanía.

- Eres un maldito mentiroso…

- Pero si es la verdad. – El francés se sentó nuevamente y con tranquilidad le hizo un gesto al inglés para que le imitara. Arthur dudó, pero lentamente le hizo caso. Aun no se sentía con ganas de regresar a su cuarto.

- ¿Tienes más té?

- Ya sabes dónde encontrarlo.

Arthur se levantó y fue a prepararse más de aquel agradable brebaje.

- ¿Fue Alfred?

- No sé de qué hablas. – Arthur le estaba dando la espalda mientras esperaba a que el agua hirviera.

- Estuvo frente a tu puerta por varias horas. – Expresó sin mucho interés, Arthur bajó la vista ante aquello. – Se veía culpable.

- … - El inglés suspiró y luego apagó el fuego sin que el agua estuviera listo. – Me voy.

- Arthur.

- Mañana te devolveré la ropa. – Fue su única respuesta y luego se dirigió hasta la salida. Se congeló cuando una mano le impidió abrir la puerta.

- Me importas Arthur. – Le susurró el francés al oído, percatándose de la tensión en el otro cuerpo.

- Déjame.

- Puedo ayudarte a superar a Alfred.

- No sé de que hablas. – Arthur se mantuvo quieto, su corazón palpitaba con fuerza.

- Yo creo que sí. – Francis llevó sus manos a los hombros del inglés, sintió la tensión, pero no dijo nada al respecto y lentamente hizo que el inglés le observara. – Me interesas Arthur.

- Mentiroso.

- Arthur. - ¿Por qué diablos el inglés era tan cerrado? – Hablo enserio.

- Y yo también. – El inglés lo miró con molestia y seriedad.

- De verdad me interesas.

- Claro. – Ahora Arthur hablaba con un tono irónico. – Me lo demuestras todos los días burlándote de mí.

- Al menos es una buena forma de llamar tu atención.

- Idiota.

El silencio reinó por algunos minutos. Arthur no podía creer en las palabras del francés, es decir, aquel joven desde que se conocieron se había burlado de su ser, desde siempre se peleaban ¿Cómo diablos podía decir aquello? Francis como siempre debía estar bromeando. Aunque si lo pensaba bien con Alfred también pasaba peleando y… se retó internamente, no era el momento de pensar en estupideces.

- Arthur, déjame ayudarte a olvidar a Alfred. – Arthur suspiró.

- No necesito de tu ayuda y no necesito olvidar a Alfred.

- Por dios… - Francis sonrió. - ¿Por qué lo niegas tanto?

- ¡Porque no hay nada que afirmar maldición! Ahora déjame regresar a mi cuarto.

Se miraron fijamente, uno intentando expresar sus sentimientos, otro ignorándolos por completo. Francis sonrió y luego le abrió la puerta. Arthur se despidió con tranquilidad y sin más se retiró.

Francis cerró la puerta. Había sido un gran fracaso aquella charla, pero no importaba. Aun tenía muchas oportunidades de conquistar al inglés. Aun tenía tiempo para demostrarle a Arthur lo maravilloso que sería tener a Francis como pareja.

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Arthur cerró la puerta de su cuarto. Miró hacia el reloj, con sorpresa vio como aquel aparato marcaba las cuatro de la mañana. ¿Cuánto tiempo estuvo fuera y luego con Francis?

Sintió el cansancio en su cuerpo, dejó las luces apagadas y sonrió al no sentir el miedo de antes. Fue bueno haber hablado un rato con el francés, tantas mentiras y estupideces le habían ayudado a relajarse.

Se acostó en la cama con la ropa del francés, no tenía ganas de cambiarse, se quedó observando el techo. Estaba cansado, pero ¿Por qué no podía quedarse dormido? Nuevamente la imagen de Alfred y Kiku llenó sus pensamientos, maldijo en su interior.

No supo en qué momento logró quedarse dormido, mas todos sus sueños fueron desagradables, incómodos y dolorosos. Incluso en sueños aquella ex-cita lo atacaba.

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Alfred estuvo esperando a Arthur frente a su puerta cerca de las una. Había golpeado la puerta y nadie le había respondido. Golpeó, habló, gritó y no obtuvo respuesta.

Vio a Francis y preguntó por el inglés, más este no sabía en dónde se encontraba, suspiró pensando que quizás Arthur no quería hablar con él. Se tranquilizó al pensar que vería al inglés en clases al siguiente día y con más tranquilidad se dirigió a su cuarto. Llamaría a Kiku para saber cómo iba su investigación y mañana aclararía las cosas con el inglés.

Si, definitivamente mañana arreglaría las cosas.

Continuará…

[1] Echarse al agua solo: No estoy muy segura si todos saben de este término, pero en fin. Según mis palabras es auto acusarse xD Esop.

Inicio – 31 – 05 – 10

Término – 27 – 06 - 10

Gracias por leer y dejarme comentarios, me hacen muy feliz.

Ya lo sabes, cualquier cosa ya saben donde escribir.