DISCLAIMER: los personajes le pertenecen ha Masashi Kishimoto la re-adaptacion le pertenece ha Alishadow quien muy amablemente me permitió la pre-adaptacion de este maravilloso ficc yo solo los uso sin fines de lucro y como mero entretenimiento para aserles pasar un agradable rato.

Sipnosis: Sasuke, Itachi y Naruto son los integrantes de un famoso grupo de musica. Sin embargo, Sasuke tiene un problema: canta canciones de amor, pero nunca se ha enamorado. ¿Podra solucionar esto una chica de ojos color jade?

Capitulo 2: Apuesta

POV Sasuke

Salí del escenario casi corriendo, saltando de alegría. ¡Por fin había terminado la gira y tenía vacaciones!

Ayame nos esperaba detrás del escenario, ansiosa.

Solo me vio aparecer, se acercó rápidamente a mí. De lo eufórico que estaba, incluso le di un abrazo.

- ¡Ya hemos terminado! –exclamé, riendo, mientras me separaba de ella.

Ayame me miró y vi que tenía un leve rubor cubriendo sus mejillas.

- ¡Enhorabuena! –exclamó, sonriente, con sus ojos fijos en los míos- ¡Lo habéis hecho fenomenal!

- Gracias –respondí, orgulloso.

En aquel momento Naruto e Itachi abandonaron el escenario, también casi a la carrera.

- Tío, que deprisa te has ido –rió Itachi.

- Dos segundos antes que vosotros, Em –dije, poniendo los ojos en blanco.

- Chicos, este ha sido uno de los mejores conciertos que habéis hecho –sonrió Ayame.

- ¡Gracias, Ayame-Chan! –volvió a reír Itachi, junto a Naruto.

Habíamos terminado el último concierto de la temporada, el cual había sido en Tokio, y daba la casualidad de que esa era mi ciudad natal, donde había nacido, y donde aún tenía a mi familia, al igual que Itachi.

Itachi era un chico grande, enrome. Según él, no necesitaba ningún guardaespaldas, porque él ya era el suyo propio. Éramos amigos desde pequeños, y nos considerábamos casi de la familia.

A nosotros siempre nos había gustado la música, y ya de pequeños tocábamos instrumentos de juguete en el garaje de alguno de los dos.

Con el tiempo, aquellos instrumentos de juguete fueron reemplazados por instrumentos auténticos, y así fue como fundamos un pequeño grupo.

Cuando teníamos dieciséis años, encontramos un concurso musical, en el cual, si ganabas podías empezar una carrera musical. El problema era que el concurso se celebraba en Hong Kong. Itachi y yo, tras largas súplicas y promesas, convencimos a nuestros padres para que nos dejasen ir.

En Hong Kong fue donde conocimos a Naruto.

La noche antes del concurso nos lo encontramos sentado solo en una cafetería. Itachi, tan extrovertido como era y al ver que él llevaba una guitarra, se acercó a hablar con él, seguido de mí. Así conocimos al tercer integrante del grupo, el cual aquella noche decidió nuestra oferta de unirse a nuestro grupo.

Naruto pudo acoplarse perfectamente a nuestras canciones en menos de un día, y así participamos en el concurso, el cual ganamos.

Un año después, salió nuestro primer disco, y al ser tan jóvenes, nos ofrecieron llevar gorras y llamarnos solo por el principio de nuestros nombres, para no ser reconocidos y así cuando quisiéramos podríamos ir por la calle sin problemas. Aceptamos, y gracias a ello, era por lo que podíamos caminar tranquilamente por la calle, sin que ningún grupo de chicas se nos lanzase encima al reconocernos.

Ayame era la hija de uno de los jefes de la discográfica.

Cuando cumplió los dieciocho, le rogó a su padre ser nuestra representante, y su padre aceptó, porque se lo pidió la niña de sus ojos. No era una mala chica, aunque desde el primer momento noté sus intenciones con respecto a mí, por lo que decidí mantener las distancias con ella.

- Bien chicos, antes de que os marchéis, debéis ocuparos de una última cosa –nos comunicó Jessica.

- ¿De que se trata? –preguntó Naruto por nosotros, mientras nos dirigíamos a los camerinos.

- La Universidad de Tokio nos pidió permiso para haceros una pequeña entrevista –respondió nuestra representante- es un trabajo que ha sido asignado a uno de sus estudiantes. Mejor dicho, a una de sus estudiantes –esto último lo dijo un poco con mofa.

- ¡¿Cómo? –exclamó Itachi- ¡Oh no, me niego a aguantar a una de esas locas…!

Estaba riéndome junto a Naruto sobre la reacción de Itachi, cuando recordé algo.

Tengo que hacer un trabajo… las palabras de la chica que había conocido aquella mañana, Sakura, vinieron de nuevo a mi mente.

¿Era ella la que nos haría la entrevista?

Mi corazón dio un vuelco, al hacerme aquella pregunta, y de inmediato deseé que la respuesta fuese afirmativa. Sakura había resultado ser una chica realmente interesante; Era la única, hasta la fecha, a la que no le gustaba nuestra música, que no le gustaba nuestro grupo. Cuando me despedí de ella aquella mañana, de inmediato tuve ganas de volverla a ver y de volver a hablar con ella.

Durante el concierto, había pensado en ella. ¿Habría presenciado nuestra actuación? Por ello, había puesto muchas más ganas cantando, y por ello, el concierto resultó ser uno de los mejores que habíamos hecho, como antes nos dijo Ayame.

- De momento yo la he visto una chica bastante tranquila –dijo Ayame, intentando tranquilizar a Itachi.

- ¿Tranquila cómo?

- Pues eso, que más bien estaba impaciente por irse.

- ¡¿Qué? –esta vez fueron Itachi y Naruto los que preguntaron, sorprendidos.

Yo cada vez lo veía más claro; era Sakura la chica que nos haría la entrevista.

- Sí…-Ayame dirigió la vista hacia delante nuestro, y una sonrisa se formó en su rostro- ¡Esa es!

En un banquillo delante de nuestro camerino, había una chica de pelirosada , con la cara en forma de corazón, pálida, y con unos preciosos y grandes ojos color jade, los mismos ojos en los que yo llevaba pensando todo el día.

No me había equivocado, aquella que iba a hacernos la entrevista era Sakura además cuantas mujeres tienen el cabello rosa no es muy común que digamos.

Nos acercamos a ella con gesto despreocupado.

Levantó la mirada, al sentir nuestra presencia, con una expresión inescrutable.

- Sakura, aquí están los chicos –le dijo Ayame.

Ella rodó los ojos, con un gesto que decía: eso es algo claramente obvio

- Volveré dentro de un rato –prosiguió nuestra representante, ignorando el gesto de Sakura.

Ésta asintió y Ayame asintió, antes de guiñarnos un ojo a nosotros y desaparecer pasillo abajo, tras girar una esquina.

- ¿Vamos a hacer la entrevista aquí fuera? –preguntó Sakura, algo aburrida.

- No, vamos a nuestro camerino –respondió Itachi, con tono algo molesto.

Supongo que no terminaba de comprender porque a aquella chica no le gustaba nuestro grupo; yo también me había ofendido en un principio, pero, como después pensé, cada uno tiene unos gustos diferentes. No éramos perfectos, por lo que no podíamos gustar a todo el mundo.

Itachi, Naruto y yo nos sentamos en nuestros sillones, mientras Sakura tomaba asiento en uno de los taburetes de las maquilladoras.

Iba a proponerle cambiarle el sitio, pero me eché atrás, al darme cuenta de que hubiese cometido una estupidez, ya que se hubiese negado en rotundo.

Quitó la tapa de su boli y se preparó para escribir, mirándonos directamente.

Contuve el aliento, rezando para que no me reconociese. Si lo hizo, no dijo nada al respecto.

- Bien, empecemos –empezó, se presentó rápidamente y tras agradecernos dejarle hacer la entrevista ya que eso la ayudaría en su nota, miró al primera pregunta que tenía anotada.

Lo que vi en su expresión me hizo sonreír. Parece desconcertada por lo que fuese que allí había escrito.

- Emm…creo que termino de descubrir el puno débil de Anko –susurró, más para ella que para nosotros.

Sin embargo, llegamos a escucharlo, ya que reímos.

Mi risa se mezcló con la suave de Naruto y la fuerte y profunda de Itachi. Sakura nos miró, algo avergonzada por la situación.

- Empecemos por las preguntas fáciles –dijo, con sus mejillas sonrojadas.

Estaba adorable con aquel tono rosado puesto en sus mejillas.

De inmediato me regañé a mí mismo por pensar aquello. El efecto de euforia por mis vacaciones parecía hacer mella en mí.

- ¿Qué sentís cuando termináis un concierto? –preguntó al fin.

Preguntas como esas fueron respondiéndolas mis dos amigos durante un buen rato.

No me atrevía a hablar, por si reconocía mi voz.

Sabía que era algo tonto; muchas veces había hablado delante de las cámaras, así que ya debería conocer mi voz, pero al ser nuestro primer encuentro tan reciente, decidí no tentar a la suerte.

Estaba absorto presenciando como Sakura nos hacía preguntas y Itachi y Naruto respondían, mientras ella cogía apuntes rápidamente, que casi me sobresalté cuando sus ojos color jade se pusieron sobre mí.

sasu, esta pregunta es sólo para ti –se volvió a sonrojar violentamente, fijando de nuevo su vista en el papel- pero no se si hacértela.

Se mordió el labio inferior, indecisa.

- ¿Qué clase de pregunta es? –quiso saber Itachi, riendo.

- Una bastante personal –respondió ella, aún sonrojada- esta profesora mía no está bien de la cabeza –resopló.

- Hazla, venga –la animé, mientras internamente cruzaba los dedos para que no me hubiese reconocido la voz.

Ella me miró, con el ceño levemente fruncido.

¡No, no, no, que no se haya dado cuenta!, imploré en mis pensamientos.

Pero su fruncimiento no se había producido por mi voz, sino por lo que había dicho.

- ¿Estás seguro?

Asentí, sonriendo.

- Está bien…-me miró de reojo, con la vista aparentemente en el papel- ¿Has perdido la virginidad? Y en tal caso, ¿A qué edad y con quién?

Itachi y Naruto estallaron en carcajadas, mientras el sonrojo de Sakura iba en aumento.

Sonreí, permitiéndome un suspiro. Preguntas peores me habían echo.

- No voy a responder a eso, lo siento.

Sakura asintió, con una sonrisa.

- Ya lo imaginaba.

- ¿Querías saber la respuesta acaso? –pregunté, socarrón- puedo decírtelo en privado si quieres…

- ¡Ni de broma! –gritó, con la cara de nuevo roja como un tomate.

Nosotros tres reímos, mientras ella fruncía los labios, molesta. Se levantó, guardando los papeles en el pequeño bolso que llevaba consigo.

- Gracias por desperdiciar vuestro maravilloso tiempo contigo, pero debo pediros un último favor, si es que sus señorías me lo permiten.

Tanto Naruto y yo paramos de reír, algo contrariados por sus palabras y su tono de voz, sin embargo, Itachi rió aún más fuerte.

- Di, plebeya.

Mis mejores amigas me habían pedido que si podía las dejase entrar a veros…

- Por supuesto –sonreí.

Itachi y Naruto me miraron, un tanto molestos por mi rápida respuesta afirmativa, pero Sakura no les dio tiempo a negarse:

- ¡Ahora vuelvo!–exclamó, echando a correr, mientras salía por la puerta.

Solo la cerró, me quité la gorra, quitándome el sudor de la frente. De inmediato, volví a sentir las miradas inquisitivas de mis dos compañeros sobre mí.

Genial, ahora venía otra tanda de preguntas, solo para mí.

- ¿Qué? –inquirí, ante sus miradas.

- ¿La conoces? –preguntó Itachi, con una pequeña sonrisa.

Iba a negarlo, pero de inmediato supe que no se tragarían la mentira; así que no tuve otro remedio que contarles lo ocurrido aquella mañana.

- ¡No podemos permitir que no le guste nuestro grupo! –farfulló mi gran amigo.

- ¿Y por qué no? Cada persona tiene unos gustos diferentes.

- Bueno, rectifico: ¡Tenemos que hacer que le guste nuestra música!

- ¿Has pensado que tal vez no sea de su estilo? –intervino Naruto- puede que le guste más el estilo heavy…

- ¡Que no! ¡Algo tenemos que hacer!

Naruto y yo rodamos los ojos. Itachi nunca se rendía en sus propósitos.

Escuchamos pasos y una voz eufórica en el pasillo.

Rápidamente volvimos a ponernos las gorras –ya que ellos también se las habían quitado- y nos vino justo a tiempo, ya que la puerta se abrió de par en par, dejando entrar a lo que me pareció un duendecillo.

Cuando se paró en medio de la habitación, dando saltitos, abrí los ojos de forma desmesurada, al igual que mi boca. Sabía que mis dos compañeros habrían tenido la misma reacción que yo.

¿Qué hacía Hinata allí?

- ¡Holaa! –gritó tan rápidamente, que apenas pude captar lo que decía.

- Hinata…¿Qué estás haciendo aquí? –le preguntó Itachi.

La pequeña duende –apodo que le habíamos puesto en nuestra niñez- nos guiñó un ojo, y continuó su teatro.

En aquel momento, entraron Sakura y otra chica rubia, la cual no conocía. Era muy guapa, pero no era mi tipo. Por la reacción de Itachi, que se quedó mirándola como si hubiese visto un ángel, supe que ella sí era el suyo.

- Estás són Hinata e Ino –suspiró Sakura, señalándolas cansinamente con la mano- chicas, no hace falta que os los presente.

- ¡¿Podéisfirmarmeunautogáfo? –gritó Hinata, mientras daba saltitos.

Sakura rodó los ojos con un resoplido, lo que hizo que su pequeña amiga le diese una mirada reprobatoria.

- Creo que os espero fuera –anunció, pero Hinata no se lo permitió.

- ¡De ninguna manera! ¡Tú nos harás las fotos con ellos!

Sakura asintió, no muy contenta por la nueva labor que le había asignado.

Tuve que aguantarme la risa, cuando se situaba sin muchas ganas para hacer la foto y Hinata le gritaba que pusiera más empeño. Ino se puso junto a Itachi, para alegría de este, mientras que la pequeña duende se situaba al medio de de él y mío.

- Os habéis olvidado de que estamos en Tokio –me susurró, de forma que solo yo lo escuché- ¿es que ni siquiera recordáis donde estudio?

- Sinceramente, no.

Me miró, con una gran sonrisa, escondiendo la mirada asesina que en verdad me estaba dirigiendo.

Sakura por fin hizo la foto y luego tuvimos que firmarles autógrafos a Hinata y a Ino.

- ¡Hasidounhonorconoceroschicos! –continuó actuando Hinata- ¡Mehagustadomuchoelconcierto,esperovolveraverosen…!

- ¡Hinata, vamonos! –le ordenó Sakura, arrastrándola fuera de la habitación, junto a Ino.

Una vez echó a la pequeña duende y a la rubia del camerino, volvió a entrar, recogiendo sus cosas.

- Perdonad el comportamiento de mi amiga, es muy efusiva –sonrió, a modo de disculpa.

- Nos hemos encontrado en peores circunstancias –confesó Naruto, riendo.

- Oh, entonces no debería preocuparme, ¿cierto? –se unió a nuestras risas, y luego se dispuso a salir del camerino- muchas gracias chicos, espero que os siga yendo tan bien en vuestra carrera.

Y dicho esto, salió del camerino.

Me quedé unos instantes mirando la puerta por la que había salido, con horror descubriéndome deseando que volviese a entrar, solo para poder volver a contemplar sus ojos color jade que me habían hipnotizado desde la primera ves que los vi, pero al voz de Itachi me sacó de mis pensamientos:

- No sabía que mi hermana hiciese tan bien el papel de fan histérica –se carcajeó- tiene que llevar a esas dos chicas por el río de la amargura.

Naruto y yo asentimos, en señal de aprobación.

Mientras nos estábamos quitando de nuevo las gorras, el móvil de Itachi sonó. Lo cogió, con gesto al contrariado al ver quién llamaba.

- ¿Qué quieres, duendecillo? –preguntó.

Naruto y yo cruzamos una mirada.

Después de un par de sí y no hay problema y un par de bromas, cortó al comunicación.

- Mañana tenemos que ir a comer a casa de mi hermana –suspiró.

¿Qué? ¿Por qué?

- Dice que quiere charlar con nosotros –sonrió y añadió- hace casi un año que no estamos con ella en condiciones. Y vienen sus amigas.

- ¡¿Cómo? –gritó Naruto. ¡Me niego a ir vestido como "N"!

Itachi rió aún más fuerte que las veces anteriores.

- Iremos como Itachi, Naruto y Sasuke. No como los componentes de los Dark Caps. No tienen porqué saber quienes somos en realidad.

Naruto asintió, aliviado.

Itachi se volvió hacía mí, con una sonrisa traviesa en su rostro.

- Tengo una brillante idea para ti, mi querido amigo.

- No me gustan tus brillantes ideas –dije, con los ojos entrecerrados.

- Oh, pero esta te encantará. ¿Qué te parece si hacemos una apuesta?

. ¿Una apuesta? –repetimos Naruto y yo.

Sí. En el tiempo que estemos aquí, tienes que hacer a la amiga de mi hermana le guste nuestro grupo.

- ¿Y como se supone que voy a hacer eso? ¡Ella odia nuestra música, y no creo que quiera quedar con "Sasu"…!

- Pero si con Sasuke, ¿no? Además, ya os conocéis de antes –dijo, guiñándome un ojo.

No tenía otra opción que aceptar, aunque no tenía ni idea de cómo ganar. Además, Itachi siempre se salía con la suya.

- ¿Y que pasa contigo si gano? ¿O si pierdo?

- Si ganas, iré en tu lugar por un mes a las firmas de discos. Si gano yo, te tocará hacerlo en mi lugar.

- Acepto –dije sin pensar.

Las firmas de discos, era la cosa más estresante que jamás hayas podido vivir.

Iba a luchar por ganar aquella apuesta, aunque Sakura me lo pusiera difícil.

hola!

Sugoii me encanta que les guste ami en lo personanal me facina jeje ayer soñé algo sumamente extraño pero eso me recordó a una historia que tengo parada desde que comenze en fanficction alomejor en estos días la actualize bueno las dejo ya me dio hambre y me voy a desayunar …