2º- La fuga
Edward y Bella dormían en su celda, abrazados el uno al otro, cuando un ruido procedente del pasillo despertó a Edward. Se incorporó en la cama y miró fijamente el lugar del pasillo de donde provenía aquel ruido, como no veía nada, se levantó y se acercó a la reja intentando divisar algo, y de pronto los vio. Allí, por aquel pasillo, estaban su padre, su hermano y su cuñado. Los tres llegaron hasta la celda y se pararon en la puerta.
-Nos marchamos de aquí- Dijo con un susurro Carlisle- Despierta a Bella.
Edward fue hasta la cama y movió un poco a Bella, esta abrió los ojos lentamente, estaba muy cansada y le costaba.
-Preciosa, nos marchamos de aquí- Dijo Edward sonriendo.
-¿Nos marchamos?- Bella no entendía nada debido al sueño- ¿A donde?
-No importa, yo te llevo- Edward la tomó entre sus brazos y ella enroscó sus brazos en el cuello de Edward. Fueron a la puerta que ya estaba abierta, esperándoles para marcharse- Tú dirás por donde, papá.
-Seguidme en silencio.
Caminaron rápidamente pero sin hacer ruido por los pasillos, fueron al patio donde siempre paseaban, de allí pasaron a la zona de lavandería donde había una ventana abierta, pero no fueron por ella. Bajo la cama había una trampilla muy bien oculta, imperceptible si no sabías que se encontraba ahí.. Sin mover la cama, Carlisle se deslizó por la trampilla, Edward le pasó a Bella y de uno en uno fueron bajando los cinco. Cuando pasó Emmet, Carlisle cerró la trampilla con cerrojo para que si la encontraban les costara más abrirla. Después encendió una linterna y caminaron lentamente por los pasillos subterráneos de la prisión, Carlisle parecía saberse de memoria cada pasillo y donde y no debían pisar. Llegaron a una salida bajo un montículo de tierra, allí había un río, tuvieron que meterse en él. Al contacto con el agua Bella despertó asustada.
-Tranquila, no pasa nada- Le susurró Edward al oído para calmarla- ¿Puedes andar o sigo llevándote?
-Puedo andar.
Edward la bajó y tomó su mano para caminar por el río, estuvieron caminando durante algunas horas, casi amanecía cuando Carlisle les indicó que salieran del agua. Junto al borde del río había ropas secas para ellos, las tomaron y se cambiaron al instante, cogieron sus ropas de presidiarios y se las llevaron, cuantas menos pistas dejaran mejor. Caminaron un rato más por las proximidades de un barranco hasta llegar a una carretera donde había un coche esperándoles. Subieron a él y vieron a Esme en el asiento del conductor, en cuanto subieron apretó el acelerador y se marcharon por la carretera, alejándose completamente de la prisión.
-En cuanto hayamos pasado la frontera estaremos a salvo- Exclamó Carlisle entusiasmado- Pronto se acabará todo- Miró a Esme y le dedicó una sonrisa.
Los chicos sonrieron ampliamente al escuchar eso, pero Bella parecía estar en trance, aunque nadie se percató de ello, estaban demasiado eufóricos para notar nada más.
Cerca de las ocho de la mañana pasaron por la frontera que separaba Estados Unidos de Canadá y por fin estuvieron a salvo. Edward se giró para besar a Bella y se asustó al verla pálida e inconsciente.
-En cuanto lleguemos me ocuparé de ella- Le dijo su padre intentando que se relajara. Edward solo asintió mientras la abrazaba fuerte y acariciaba su espalda.
Pronto notaron el clima invernal de Canadá, sintieron frío, pero no les importaba, ahora solo importaba que eran libres. Iban por las calles desiertas de Toronto, a esas horas aun no había nadie. Esme desvió el coche por un camino estrecho, junto al linde del bosque, y se detuvo junto a una casita que ahí había, cerca de la población pero lo suficiente alejada de curiosos. Salieron del coche, y mientras Rosalie y Alice se lanzaban a por sus maridos, Edward llevaba a Bella al interior de la casa, seguido por sus padres.
-Éntrala a mi despacho- Ordenó Carlisle- No tiene buen aspecto.
Edward no dijo nada, solo obedeció a su padre, entró en el despacho y la tumbó en el diván que ahí había, se quedó en pie junto a ella, y Esme le tomó la mano. Los demás no tardaron en llegar junto a ellos para transmitirle fuerzas a Edward.
Carlisle la revisó cuidadosamente y su cara no reflejaba nada bueno, lo peor fue cuando examinó el sexo de Bella para comprobar si estaba bien.
-¿Como han sido tan bestias?- Carlisle estaba horrorizado- ¡Menudos animales!
-¿Qué le ocurre?
-No se con que se lo han hecho, pero cuando la forzaron utilizaron algo para hacerle daño y se lo introdujeron a la fuerza en repetidas ocasiones por su intimidad- La cara de Edward se contrajo- No puedo decir que utilizaron pero fuera lo que fuera era de un tamaño excesivo y eso ha provocado una hemorragia interna. Si lo hubiera sabido hubiera buscado otra ruta, el agua helada del río ha empeorado la situación.
-¿Se va a morir?- Edward estaba aterrado, solo pensar que Bella podría dejarle hacía que se derrumbara.
-No si de mi depende- Carlisle cogió a Bella en brazos- Pero hay que operarla. No podemos llevarla al hospital sin levantar sospechas sobre lo que le ha ocurrido. Debo hacerlo en casa, la llevaré a una habitación- Todos asintieron- Bien, Rosalie, sube conmigo, como enfermera que eres deberás ayudarme.
-Muy bien.
-Emmet y Jasper, id a una farmacia y comprad montones de vendajes, esparadrapo de tela esterilizado y algún desinfectante fuerte- Les ordenó- Si os preguntan les decís que soy el nuevo médico del hospital y estoy preparando mi maletín. Aquí ya saben quien soy- Los dos salieron rápidamente- Alice, prepara una habitación para cuando acabemos, deberá estar en cama unas semanas- Alice subió a preparar una- Esme, llévate a Edward a dar un paseo.
-¡Yo no me muevo de aquí!
-Edward, ven conmigo- Le pidió Esme- Será más fácil para ti no verlo y tu padre trabajará mejor sin presión- Edward accedió.
Los dos salieron de la casa y caminaron lentamente en dirección al pueblo. Edward estaba sumido en sus pensamientos mientras Esme contemplaba el paisaje.
-¿No corremos peligro de salir en las noticias si nos quedamos aquí?
-No, está todo bien calculado- Respondió Esme sonriente- ¿Sabes por que os llevaron a esa prisión? No tiene nada que ver con lo que pasó hace tres años- Edward paró de golpe- Hemos estado investigando. Al parecer, esos hombres que abusaron de nosotras eran peces gordos del gobierno y vuestro testimonio podría haber hecho que el presidente tuviera que entregar su dimisión- Esme cogió la mano de Edward- No pueden hacer pública vuestra fuga porque sería sacar a la luz todo lo que ocurrió en la realidad.
-¿Y que ocurre con la fuga de Bella?
-Tengo la ligera sensación de que a ella le ha ocurrido algo parecido a ti- Respondió muy convencida de ello- La han condenado sin pruebas, eso es por algo. Pero ya pensaremos en ello, por el momento, paseemos y confiemos en tu padre.
Caminaron durante casi dos horas, hasta que el móvil de Esme empezó a sonar.
-Dime cariño- Respondió al descolgar- En seguida vamos para allí- Colgó y sonrió a Edward- Tu padre ha acabado, quiere hablar con nosotros.
Edward echó a correr y Esme lo siguió de cerca, sonriendo al comprobar que de verdad quería a Bella. Llegaron enseguida a la casa, Edward entró y subió por las escaleras, vio a Rosalie salir de una habitación con una cesta llena de gasas y sábanas ensangrentadas, pero estaba sonriente.
-Pasa, no te preocupes.
Edward entró rápidamente en la habitación y vio a Carlisle colocar a Bella en la cama con delicadeza, él se quedó mirando y pronto pudo notar la mano de su madre en su hombro. Los dos se acercaron a la cama y miraron a Bella, había recuperado algo de color.
-Se recuperará- Dijo Carlisle haciendo que los temores de Edward desaparecieran- Hay que tener cuidado con los movimientos que hace y con los cambios de frío y calor, pero hemos solucionado el problema.
-¿Sabes que es lo que le habían introducido?
-Si, y me sorprende que hubiera una en una prisión- Carlisle suspiró- Utilizaron una botella de cristal, de alguna bebida alcohólica que además estaba mal cerrada. Han dejado restos de alcohol.
-Soy un idiota, debía haberme dado cuenta de que ella no estaba bien- Se lamentó Edward- Pero ella no se quejaba, no dijo nada.
-¿Te refieres a que tuviste relaciones con ella después de lo que le hicieron?- Edward asintió- Tiene mucha fuerza si fue capaz de aguantar una relación estando como estaba.
-¿Pero por que no me dijo nada?
-Porque te quiere- Dijo Esme- Ten en cuenta el trato que hicisteis, ella no quería perderte.
-Soy un completo estúpido- Se recriminó a si mismo.
-Ahora eso da igual- Carlisle abrazó a su hijo- Lo que importa es que ella va a recuperarse y que vais a ser felices los dos juntos- Cogió a su esposa y se encaminó a la puerta- Avísame cuando despierte.
Los dos salieron de allí dejando a Bella al cuidado de Edward, observándola con sumo cuidado y disfrutando de verla tan serena. Edward averiguó, mientras la miraba, que no podría vivir sin ella.
Aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste.
Siento si voy más rápido de lo que os gustaría, pero dispongo de poco tiempo, y cuando escribo no me doy cuenta, aun así, intentaré hacer las situaciones más lentas, pero repito que me cuesta.
Bueno, ¿que os parece? Os aviso que Edward en esta historia no es tan dulce como parece ahora, ha sufrido mucho y se va a notar en su carácter, tampoco es un maltratador, pero tiene poca paciencia.
Gracias por la cantidad de reviews que dejasteis en el pasado, muchísimas gracias.
Nos leemos en el siguiente
