Capítulo II:

Esta vez no me arrepentiría… Y lo digo en serio, pero me miró, y frente a esa mirada quedo paralizada.

- ¿Eres la mejor amiga de Catalina?-. Su voz lleno mis oídos y en verdad muy pocas veces había escuchado su voz.

- Uhm, supongo que sí-. Respondí con la estupidez en mi boca, di un paso pero sentí que todo daba vueltas.

¿Es verdad o es un sueño? ¿Estoy hablando con él? ¿Una conversación seria?

Sacudí mi cabeza y caminé decidida, su sonrisa estaba dibujada en su cara. Tomé asiento frente a él.

- Supones que eres la mejor amiga de Catalina… Me parece interesante.- Me reí mirando su café.

- Bueno, no lo supongo, lo soy.- Mi voz era tímida y sentía que mis mejillas estaban rosadas. Mis piernas temblaban y mis manos sudaban del nerviosismo.

- Siendo nuestros mejores amigos unos tortolitos enamorados, nos dejan de lado.- Su voz tenía alegría y disgusto mezclado.

- Yo creo…- Sentí que mis palabras no eran aporte con la conversación y él sabía que yo estaba totalmente débil frente a él…- Bueno, no es que me importe, en realidad a veces necesito tiempo conmigo misma.- Le dije mirándolo fijamente a los ojos. Él me miraba con atención y seriamente.

- Estoy de acuerdo contigo.- Tomó su taza y bebió.

Miré hacia la entrada, deseando que viniera algo que trajera acción pero solo sonó la campana y eso significa clases.

- Está bien, fue un placer hablar contigo, que te vaya bien.- Me puse de pie luego de decir esas palabras. Él tomó mi mano. Lo miré a los ojos porque pude sentir unas ondas de calor que traspasaba por mi cuerpo. Sus ojos estaban en mis tatuajes que bajaban por el brazo y ahora estaban rodeando la muñeca.

- Gracias, por hacerme compañía.

Solté su mano, todos en el internado sabían que tenía especie de tatuajes en mi cuerpo, pero nadie sabía el por qué ni se atrevían a preguntarlo. Aunque yo tampoco sabía que significaban podía sacar mis conclusiones. Era mi destino y el destino de alguien más que aún no sabía quién era pero era un hombre a juzgar por cómo se referían mis tatuajes a esa persona. Cambiaban cada segundo, aunque yo no lo sentía simplemente sentía las letras correr sobre mi cuerpo.

Me fui caminando y sentía sus pasos detrás de mí hasta que llegué a la sala y me senté al final, porque ese era mi puesto y siempre venía Catalina y se sentaba conmigo, hoy raramente no lo hizo, ni siquiera entró a la sala. Gaspar tampoco apareció y mucho menos Francisco, o sea ¿era la única responsable de mi supuesto grupo?

Escuché la clase hasta que el profesor comenzó a decir x e y, miles de letras más que no entendía ni en pintura.

Comencé a leer lo que estaba rodeando mi muñeca hace un rato, esto era mío.

"Verás más allá de lo superficial"

¿Qué es eso? ¿Qué significa eso?

Veré más allá de lo superficial… Me fijaré en algo que no solo veo…

Hace un año, los tatuajes, me hablan de mí y de alguien más, supongo que hace un año entiendo que son letras y que es el destino de una persona y de mí.

Tenía que averiguar pronto de quién era ese destino, porque según mis tatuajes le sucedería algo que le daría un giro de 360 grados a su vida.