Kurt suspiró en desesperación. Iba cuatro meses de embarazo, su panza estaba comenzando a tomar una curva que día a día se notaba más, lo que causaba que ninguno de sus pantalones le entrara.
Estaba probándose su pantalón más grande y le era imposible abrochar el botón. Se acostó en la cama.
"Bien… uno, dos, tres". Tomó una bocanada de aire y trató de abrocharlo pero no lo logró. Sus brazos cayeron a sus costados y gimió exasperado.
Una risita se escuchó desde la puerta. Levantó la cabeza y vio a Blaine apoyado contra el umbral de la puerta, comiendo un tazón de cereales.
"Sabes, si usaras unos pantalones de tu tamaño y no dos talles más chicos todavía te entrarían" comentó burlón.
El castaño tomó un cojín y se lo tiró por la cabeza. "Cállate y tráeme un par tuyo"
El ojimiel le sacó la lengua y se dirigió a su habitación, volviendo minutos después con una jean negro. "Creo que te quedaran un poco sueltos pero el largo estará bien"
El castaño los tomó y se dio vuelta, se sacó sus pantalones y se puso los del moreno. Cuando terminó se fijó su reflejo en el espejo y caminó hasta Blaine.
"Bien, vamos"
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Blaine tomó un pequeño gorro de lana azul y lo observó detalladamente. La prenda era del tamaño de su mano. "¿Tan pequeños son los bebés?"
Kurt levantó la vista de unos escarpines blancos y levantó una ceja. "¿Acaso nunca viste un bebé?"
El moreno se encogió de hombros. Dejó el gorro en su lugar y se acercó a unas mantas con personajes de Disney. "¿Qué estamos buscando exactamente?" preguntó.
"Nada, por lo menos por ahora. No compraré nada hasta saber el sexo del bebé" explicó el castaño. Blaine asintió.
"Y… ¿Qué piensan tus padres de todo esto?" preguntó casualmente acercándose al ojiazul. Kurt se tensó visiblemente. "¿Kurt?"
"Todavía no les conté"
El ojimiel frunció el seño. "¿En serio? Es decir, ¿No crees que se sorprendan cuando te vean? Porque no te estás haciendo más pequeño, ¿sabes?"
El castaño miró una pared para luego mirarlo. "Me acabas de llamar gordo"
El moreno rodó los ojos. "No es lo que me refería y lo sabes"
Kurt suspiró. "Lo sé… Es que, es, yo- no sé cómo decirles"
"Te doy una idea. 'Mamá, papá, estoy embarazado, ustedes saben, ya que tengo vagina… conocen el procedimiento' blah, blah, blah."
Una mujer que estaba a su lado viendo unos pantalones abrió los ojos, dejó el pantalón y caminó hasta la otra punta del negocio.
El ojiazul tomó una de las mantas y lo golpeó en el brazo. "Idiota…" murmuró.
"Discúlpame por querer ayudar" exclamó ofendido el ojimiel. "… Pero en serio tienes que decirles"
"Ya sé"
Blaine se tomó la barbilla y pensó por unos segundos. "¡Ya sé!, invítalos a casa"
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"Papá" saludó Kurt a Burt Hummel cuando entró a la casa. Su padre lo abrazó con fuerza.
Se separaron y el castaño repitió el mismo proceso con Carole. La mujer le sonrió y lo besó en la mejilla.
"Hola cariño"
Kurt cerró la puerta detrás de ellos y miró como sus padres miraban cada detalle de la casa.
"Kurt, ¿Por qué vives en un lugar tan… lujoso? ¿Acaso eres traficante de drogas?" preguntó su papá.
"Si, papá, para eso los invité, para contarles que soy narcotraficante" dijo rodando los ojos.
Burt se encogió de hombros y se sacó la gorra, rascándose la cabeza. Justo en ese momento Blaine apareció por la puerta de la cocina.
"Buenas tardes, Sr. Hummel, un gusto conocerlo" saludó el moreno mientras le extendía la mano.
El hombre frunció el seño. "Hola…"
El ojiazul se acercó a los dos hombres y los presentó. "Papá, el es Blaine Anderson. Blaine, mi papá, Burt Hummel y esta adorable mujer es Carole Hudson, mi madrastra"
El ojimiel se acercó y saludó a Carole. "Un gusto señora"
Burt se acercó a su hijo. "Kurt… ¿Quién es él?"
"¿Por qué no hablamos durante la cena?" preguntó el castaño mordiéndose el labio.
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Los cuatro estaban sentados en la mesa cuando Burt habló.
"Bien, es la cena, explícame Kurt porque estamos aquí exactamente"
Kurt suspiró y asintió. "Bien… ambos saben de mi… condición". Los dos adultos asintieron. "Bueno, resulta que tengo todos los órganos femeninos, internos y externos"
"Si…" dijo lentamente Burt.
"Hace unas semanas me enteré que tengo las mismas posibilidades para concebir como cualquier mujer"
"No entiendo Kurt" comentó su padre rascándose la cabeza.
El moreno rodó los ojos. "Kurt está embarazado" exclamó.
"Cuanto tacto…" murmuró el ojiazul.
Un profundo silencio se formó en la habitación, el cual fue roto con la risa de Burt. Al ver que nadie más reía paró. "¿Es una broma verdad?"
"No papá, estoy embarazado"
Burt soltó la servilleta de tela y se colocó una mano sobre su pecho.
"Burt, tranquilízate" dijo Carole mientras lo tomaba por el hombro.
"¿Tranquilizarme? ¿Cómo quieres que me tranquilice cuando mi hijo me dice que está esperando un bebé?" gritó.
"Papá, por favor"
"Kurt, tienes 19 años, por Dios Santo, ¿en que estabas pensando?"
"Papá, no sabía que esto podía suceder, creí que era imposible"
"Es inusual pero no imposible" dijo Carole.
"¿Tu sabías?" preguntó Burt. Su esposa asintió. "¿Por qué no me dijiste?"
"No creí que llegara a suceder"
El hombre respiró por su nariz unas cuantas veces para tratar de tranquilizarse. "¿Por qué no te cuidaste? ¿Sabes lo irresponsable que es eso?"
"Disculpe señor, pero Kurt es lo suficientemente maduro como para tomar sus propias decisiones" comentó Blaine.
Burt le lanzó dagas con la mirada. "¿Tú fuiste? ¿Tú fuiste el que lo embarazó?" preguntó mientras se paraba. "¿Acaso eres pedófilo o qué? ¿No ves que solo es un niño?"
"¡Papá!" gritó el castaño. "Blaine no me arrastró hasta su cama, yo tomé la decisión de venir con él"
Su padre suspiró y se volvió a sentar. Kurt caminó hasta su lado y lo abrazó dejando que las lágrimas caigan por sus mejillas.
"Estoy asustado" susurró el ojiazul en su oído.
Burt acarició su espalda mientras suspiraba. "No te preocupes, todo estará bien"
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Kurt estaba sentado en la camilla del consultorio usando nada más que una bata y sus boxers. Blaine estaba sentado en una de las sillas prácticamente saltando de la intriga.
"Para" siseó el castaño.
El moreno se quedó quieto, dejando sus manos debajo de sus piernas. "Lo siento, es que estoy emocionado"
El rostro del castaño se suavizó. "Yo tambien"
Abi entró al consultorio y le ofreció a ambos una sonrisa. "Bien, ya les hecho esperar mucho, manos a la obra" dijo aplaudiendo sus manos una vez. Kurt se acostó y levantó su bata.
La doctora colocó el gel sobre su estomago. "¿Estan emocionados?"
"Mucho" respondió Blaine.
"¿Tienen algun sexo en especial?"
El ojiazul contestó "Niña" al mismo tiempo que el moreno dijo "Niño", logrando que Abi soltara una carcajada.
"En ese caso cualquiera estará bien" dijo con una sonrisa el castaño.
La doctora siguió buscando en la pantalla por unos minutos. "Bien, ¿Estan listos?"
Ambos asintieron.
"Va a ser... ¡un niño!"
Blaine soltó un grito de felicidad. Kurt suspiró dramáticamente pero se podía ver una sonrisa en sus labios.
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"¡Ardilla!" gritó Cooper cuando vio a su hermano acercándose a su mesa. Se levantó y lo abrazó rápidamente.
"Hey, Cooper" sonrió el moreno.
Ambos se sentaron en la mesa y pidieron sus órdenes. Estuvieron hablando por unos minutos hasta que sus platos llegaron.
"Me sorprendió que me llamaras" dijo Cooper después de un tiempo.
"Si... siento no haber llamado antes"
"No hay problema, yo tampoco lo hice" dijo su hermano encogiéndose de hombros.
"Te llamé para contarte sobre... una noticia que tengo"
"Soy todo oídos"
El moreno suspiró. "Serás tío"
Cooper rió. "Blaine, la única forma para que me convierta en tío sería-"
"Que yo esté esperando un hijo" terminó la frase el ojimiel.
"¿En serio? Es decir, eres gay"
Blaine abrió la boca varias veces. "Es dificil de explicar pero embaracé a un hombre"
Cooper se quedó en silencio por unos minutos antes de comenzar a reír. "Oh por Dios, esto es genial. Y yo que creí que eras gay para evitar los embarazos" dijo entre risas.
El moreno lo miró con una ceja levantada. "Entonces puedo suponer que estás bien con todo esto"
"Claro, siempre quise un sobrino" comentó su hermano antes de comer un poco de su hamburguesa.
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Cuando Blaine regresó de su encuentro con su hermano se dirigió hasta su habitación. A mitad de camino frenó al oír a alguien cantar. Dio unos pasos para atrás y se dio cuenta que la voz provenía de la habitación de Kurt.
La puerta no estaba completamente cerrada por lo que se acercó y se asomó ligeramente. El castaño estaba sentado en la cama doblando la ropa que habían conseguido para el bebé unos días atrás mientras tarareaba una canción de cuna que no conocía.
Sonrió con dulzura y se fue a su habitación.
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Más tarde esa noche se encontraban los dos en el living. El ojiazul estaba sentado en el sofá de dos cuerpos, sus pies debajo suyo y una revista Vogue en el apoyabrazos. El moreno estaba en el sillón de un cuerpo leyendo el diario.
Kurt cerró la revista y miró al hombre. "Tenemos que elegir un nombre"
El moreno lo miró con una ceja levantada por la frase salida de la nada pero asintió. "Bien... ¿Qué estabas pensando?"
"No lo sé, yo solo había pensado nombres de mujer" dijo encogiéndose de hombros el ojiazul.
Blaine rodó los ojos. "Bueno... tiene que ser un nombre que quede bien con nuestros apellidos"
"Umm, ¿Max?" preguntó Kurt.
El moreno negó con la cabeza. "No... ¿Nathan?"
"Puede ser... ¿Ted?"
"No..." el moreno se quedó en silencio por unos minutos. "De pequeño siempre le decía a mi hermano que me hubiera gustado llamar Tyler"
"Tyler... Tyler Anderson-Hummel... me gusta" dijo con una sonrisa el castaño.
El ojimiel respondió la sonrisa. "Tenemos un nombre"
