Capítulo 3
Era jueves. La primera parte de las clases había terminado ya, y la hora de descanso había llegado. White, en esos
tres días, había tenido la oportunidad de conocer mejor a sus compañeros, pero a la que le tenía más confianza era
a Bianca. Después estaba Black, el chico amigable y jovial de al lado. Curiosamente, White había empezado a
hablarle a Cheren, y cada vez se sentía más cómoda y alegre con sus compañeros y clases.
-Y este Pokémon se llama Musharna. ¿Verdad que es preciosa? –Le decía Bianca a White en esos momentos
mientras sostenía una tarjetita descriptiva de ese Pokémon-. Dicen que es capaz de ver tus sueños y ponerte a
dormir simplemente por inhalar el humo que desprende. Interesante, ¿cierto?
White, desde su silla, asintió.
-¿Tú lo tienes? –Le preguntó la de los cabellos color café.
-No, pero me gustaría. –Respondió Bianca-. Si mal no recuerdo, su preevolución se llama Munna. La buscaré en estos días.
White asintió.
-Suerte con eso.
En ese instante, la profesora Fennel llegó al salón cargando un grueso paquete de hojas blancas.
-¡Tú! Eres Bianca, ¿no es cierto? –Preguntó la maestra mientras se acercaba a la rubia, aún cargando todas sus hojas.
-Sí, maestra, ¿por qué? –Dijo Bianca inclinando la cabeza levemente a su derecha, curiosa.
-¿Me podrías hacer un favor? Ah, y tú también. –Añadió al percatarse de White.
-Uh, claro, ¿Qué necesita? –Preguntó Bianca.
-La famosa profesora –y amiga de su servidora- Juniper vendrá a la escuela a recoger unas cosas. ¿Podrías ir con ella y guiarla a la sala de profesores por favor? Ella reconocerá sus cosas, así que no te preocupes. –Fennel se volteó para mirar a White y le dio las hojas que llevaba-. ¿Podrías llevar esto al salón de 2º grado, por favor? Perdonen la molestia, chicas, pero es que estoy muy ocupada. En fin, ¡gracias y nos vemos en un rato!
Y dicho esto, desapareció tan rápido como entró.
Las dos chicas se miraron entre sí. Bianca suspiró.
-No sé dónde veré a la profesora Juniper, pero supongo que la esperaré en la entrada de la escuela… White, nos vemos en un rato, ¿vale? ¡Adiós! –Dijo Bianca para después retirarse del aula.
White cargó bien el paquete de hojas y se dirigió a su destino.
La chica caminaba entre los pasillos de segundo año. "Nunca había pasado por aquí" pensó White. Alzó la vista. "Salón de 2º" anunciaba un letrero, y la joven entró al salón que estaba al lado.
No había nadie. A diferencia de ella y muchos compañeros más, todos los jóvenes de 2º preferían salir en el recreo en vez de quedarse en el salón. Dejó las hojas de Fennel en el pupitre del maestro y se dirigió a la salida, pero alguien le detuvo el paso en el marco de la puerta.
White alzó la vista.
Unos ojos verdes la observaban tranquilamente.
La chica se estremeció.
-Perdón. –Pudo decir ella.
-No te preocupes. –Dijo su acompañante; era un hombre alto con largo cabello alborotado del mismo color que sus ojos y tez blanca-. ¿Son anotaciones de la profesora Fennel?
White echó un vistazo a las hojas que acababa de dejar.
-No estoy segura, sólo me pidieron que trajera esas hojas a este salón. –Dijo ella. El chico asintió con la cabeza.
-Ya veo. Tendremos clase con ella en unos momentos más, así que no dudaría que sí lo fueran.
White no supo que decir.
-¡Ah! Mi nombre es N. Perdón, soy un maleducado por no haberme presentado antes. –Mencionó el chico.
-Um, soy White, mucho gusto. –Dijo ella.
-Es un lindo nombre. Eres de primer grado, ¿no es cierto? No recuerdo haberte visto por aquí antes.
-Sí… -dijo ella casi en un susurro. ¿Qué hacía ella ahí? Había terminado su encargo, así que podía irse ya.
-Yo… esto… tengo que… -Comenzó ella, pero no supo cómo decirle.
-Perdón, te he estado quitando tu tiempo. Espero podamos hablar otro día. –Y dicho esto, N abrió paso. White lo miró, hizo una ligera reverencia a modo de agradecimiento y se alejó del lugar caminando lo más rápido posible.
-¿N? No me suena –Dijo Bianca sobándose la barbilla-. Aunque es un nombre un poco raro.
-Parecía un poco extraño, pero fue amable conmigo. –Mencionó White mientras guardaba sus cosas; la escuela había terminado ese día y era hora de volver a casa.
-Ya lo volverás a ver, estoy segura. –Sonrió Bianca.
White parpadeó, perpleja.
-No es como si yo quisiera volver a verlo. –Manifestó White. Bianca iba a decir otra cosa, pero en ese momento Cheren la tocó por el hombro.
-¿Es esto tuyo? –Le preguntó el joven a la rubia mostrándole una pluma verde. White lo observó; él siempre estaba serio ante todo.
-¡Oh, sí, gracias Cheren! –Dijo Bianca, y después tomó la pluma. Cheren hizo un movimiento con la mano para despedirse, pero Bianca lo detuvo.
-¡Espera! Tengamos una batalla Pokémon un día. –Exclamó la joven. El chico la miró, esbozó una media sonrisa y asintió con la cabeza para después salir del aula.
-Ahora que lo pienso, ¿Qué PKMN tienes, Bianca? –Preguntó White una vez que Cheren desapareció. Bianca rio tímidamente.
-Solo tengo un Snivy. –Le contestó ella.
Ya afuera, White decidió tomar un camino más largo pero más atractivo visualmente para regresar a su casa. Era una ruta rodeada de árboles y bancas, muy hermosa, ideal para pasar el tiempo.
La luz de sol penetraba entre los árboles nítidamente, dando una sensación de suavidad y paz al lugar. A White le encantaba ese camino por toda la belleza que se apreciaba. Mientras caminaba entre los árboles, con lentitud y calma, la chica escuchó el pedaleo de una bicicleta. En un abrir y cerrar de ojos, Black se detuvo enfrente de ella, montado en su bici mirándola. La chica se asustó notoriamente.
-¡White! Perdón, no quise asustarte. ¿Te vas a casa? –Le preguntó el chaval mientras se bajaba de su bici color rojo.
-S-sí. –Contestó ella, aún ligeramente asustada-. ¿Y tú?
-Yo vivo justo al término de este camino. –Black rio levemente-. Vivo muy cerca y podría venir caminando, pero me gusta sentir el viento chocar contra mi cara cuando voy en la bici.
-Ya veo. Se siente muy bien, ¿no es así? –Sonrió White tímidamente. Black asintió.
-¡Así es! ¿Tú también vives por aquí?
-No exactamente, es solo que me gusta tomar esta ruta.
-Es hermosa, ¿no crees? Tantos árboles, y esos rayos del sol, y la paz que se siente aquí… -Murmuró Black mientras miraba a su alrededor.
-Sí… es hermoso. –Dijo White mientras hacía lo mismo. Entonces, en ese momento, los dos quedaron en profundo silencio. Black parpadeó instantes después, como despertando de un sueño.
-¡Woah! Nos hemos quedado callados. –Dijo él sobándose la cabeza, levemente nervioso.
-¡Oh, tienes razón! Nos quedamos apreciando la belleza de la ruta que olvidamos que estábamos aquí. –Murmuró White. Black sonrió.
-Me gustaría tener una batalla contigo. –Le dijo él-. ¿Entrenas Pokémon?
White bajó la mirada y negó con la cabeza.
-¿Huh? ¿Tienes algún Pokémon? –Preguntó el joven. White volvió a negar con la cabeza.
-Me… gustaría ser una entrenadora Pokémon, pero la verdad es que me da miedo no ser buena o no saber pelear o tratar a los Pokémon. –Dijo White no sin cierta timidez. Se sentía extraña, pues eso era algo personal y no se lo había contado a nadie antes. Black se quedó pensativo unos momentos. Finalmente la miró:
-Creo que todos tienen la capacidad para pelear, es solo intentarlo y practicar. Es normal tener miedo, pero si no lo intentas, no lo perderás. Y no temas por los Pokémon, ¡trátalos con cariño y ellos te tratarán igual! –Mencionó, alegre, Black. White lo observó y meditó sus palabras unos instantes.
-¿Enserio lo crees? G-gracias… -Eusurró ella.
-Si el Pokémon es el asunto, yo puedo ayudarte. ¿Vendrías conmigo más tarde? –Ofreció el chico. White se quedó perpleja. Al ver esta reacción, Black rio suavemente y aclaró:
-No te preocupes, será para que tengas a tu primer Pokémon.
-¿Huh? Pero ¿cómo? –Empezó ella, pero Black no la dejó continuar. Se señaló a sí mismo con el pulgar derecho y sonrió para después decir:
-Déjamelo a mí.
Y se subió a la bici nuevamente.
-Te veo aquí mismo dentro de tres horas, ¿te parece bien? –Propuso el chico, y White asintió-. ¡Hasta entonces!
Y dicho esto, comenzó a pedalear a través de la ruta y se alejó poco a poco. White lo observó partir, y no pudo reprimir sentir pena y ruborizarse levemente. "Qué amable…" pensó. "Mi primer Pokémon…" Y posteriormente siguió caminando con dirección a su hogar.
