Hola de nuevo n.n!!... disculpen el retraso .o. … no tengo excusa T.T…

Bueno… pasando al capítulo… me complace informarles que este si es el penúltimo nOn… y kiero agradecer a Hikari-senshi por su apoyo, ánimos y por ser tan linda conmigo n///n… sin ella nunca habría escrito ninguno de mis recientes one-shots, ni las actualizaciones que escribiré en este mes.

Amigo mío

Capitulo III

(Penúltimo)

La confesión

POV of Saga:

Hace un rato que llegamos a casa y ninguno de los dos ha dicho nada. Kanon permanece sentado en el sillón, aparentemente relajado; con una cara que nunca le había visto: Parece feliz, ilusionado; tan enamorado que me da miedo pedirle a Camus que rompa el encanto y le diga que todo fue un error, una ironía de la vida. Porque mientras él hacia todo en bienestar de Milo, se lo entregaba en bandeja de plata a mi propio hermano gemelo.

Separado de nosotros, de frente a la ventana que da a la calle, se encuentra Camus parado; mirando la calle oscura, o el cielo estrellado. No sé. No estoy seguro; pero creo que la razón por la que no está aquí, dirigiendo su atención a cualquiera de los dos, es porque no quiere que leamos su dolor.

Cuando lo llevaba cargando, me dijo entre gritos que Milo estaba por aparecer, y que yo tendría la culpa si él y Kanon se encontraban. Entonces lo bajé y lo miré directamente para saber si era una broma o algún pretexto para bajarlo; pero no lo encontré. Entonces caminamos de regreso por el pasillo, hasta que los vimos. Estaban juntos, hablando; y después, ya se besaban. Creo que fue un golpe muy fuerte para Camus, porque desde entonces no ha vuelto a hablar. Me pregunto si su silencio durará toda la vida...

-"Así que... tú y Milo ya son... 'algo'..."- Al parecer me equivoqué. Ha vuelto a hablar; pero sigue observando algo fuera de la ventana.

-"¿Eh?"- Mi gemelito parece muy distraído. Suspira y responde: -"Creo que si. Más bien, si. Podría decirse que después de algunos años de silencio, por fin tengo lo que quiero."- Y sonríe mucho más de lo normal. Me atrevería a decir que esta más feliz por este hecho, que por cualquier tipo de broma gastado a mi persona. –"Pero no entiendo muchas cosas. Una de ellas es que me hablaba de unas famosas cartas que yo le escribía"- Me mira a mi –"¿Tuviste algo que ver en esto?"- Trato de sostenerle la mirada, intentado que mis ojos no se centren en la figura de mi pelirrojo amigo, buscando apoyo, y lo delaten, mientras mis labios se abren y se cierran sin ninguna explicación.

-"Fui yo."- Comenta Camus. Tanto Kanon como yo lo miramos; yo ligeramente tranquilo. –"Milo estaba pasando por un mal momento y tuve que inventarle un enamorado."- Si mi quijada no estuviera pegada, juraría que se me hubiera caído la mandíbula con su confesión.

-"¿Y por qué pensaste en mi?·- Le pregunta mi hermano. Yo me aguanto la ganas de ahorcarlo, pensando que esto sólo abrirá más grietas en el corazón de mi amigo; sin embargo, él continúa respondiendo. Creo que ahora que sabe lo que ha hecho, no intentará componer las cosas para su conveniencia, sino para lo que cree mejor.

-"Porque le dije que era alguien cercano a mí, alguien que lo conocía desde hace tiempo y que siempre había estado enamorado de él... porque, ha sido así, ¿verdad?"

-"¿Todo este tiempo lo supiste?"- Camus asiente con la cabeza. Mi hermano sonríe a más no poder. -"Y yo que creí que nadie se había dado cuenta."- Ríe Kanon.

-"Eras bastante obvio"- Miente Camus. Él y yo sabemos que lo dice para no intranquilizarlo y para no decir que fue un verdadero idiota. Mi hermano únicamente ríe, endulzado por esta conversación. Entonces se levanta del sillón, tomando su celular y marcando algunos dígitos en el comunicador, al tiempo que camina para salir de la sala

-"¿A dónde vas?"- Le pregunto. Él me mira desconcertado, como si mi consulta fuera la más tonta del universo

-"A llamar a Milo, por supuesto."- Responde como si nada. Enseguida sale, dejándome a solas con Camus.

Mis ojos se concentran en su espalda, en su cabeza ahora gacha y en sus puños apretados.

Si su imagen me muestra tal sufrimiento, aún no comprendo porque está haciendo esto. ¿No sería mucho más fácil decirle a Kanon que está enamorado de Milo, y que se aparte porque es suyo?

Eso le haría la vida más fácil; incluso me la haría a mí. ¡Pero no!. Prefiere ser el mártir del cuento y dejarme a mí con un sabor amorgo en la boca, y una culpa que me llena el pecho.

Y no sé si Camus está leyendo mis pensamientos, o percibe como me siento, puesto que en este momento intenta la retirada de camino, seguramente, hacia su alcoba. Así que yo me le adelanto y bloqueo su paso; mas, enseguida me arrepiento porque he conseguido que sus ojos me miren, y que sus lágrimas se claven como dagas en mi corazón

No sé cuanto tiempo ha pasado, o si el reloj se ha detenido; pero podría jurar que ambos nos hemos quedado inmóviles, mirándonos, durante un buen rato. Entonces mi mano, no sé si por si impulso, se resbala por una de sus mejillas, impregnándose de un líquido cálido, que en mi dermis se vuelve helado. Él retira mi contacto y agacha la cabeza. Yo regreso mi extremidad a mi costado y ladeo la cabeza, mirando otro punto de la habitación. Y no sé porque, pero me siento extraño; sin embargo, está sensación no me dejará mudo.

-"¿Por qué no se lo dijiste?"- Le pregunto con severidad, como si fuera cosa mía. Él intenta evadirme y pasar; pero yo le vuelvo a bloquear el paso. –"¿Estás loco, eres masoquista o algo por el estilo?"- Las cobas de mi amigo se posan en mi semblante, en mis propias pupilas; estás me declaran como una persona injusta. Lo sé.

-"Porque es mi mejor amigo... porque lo quiero con locura... y porque haría cualquier cosa por él..."- Sus palabras provocan que mis ojos se abran más de lo debido, y que mi anterior 'enojo' de paso a una sensación de compasión y bondad por sus sentimientos.

Aprovechando mi turbación, él pasa a mi lado, siendo seguido por mis pupilas hasta que asciende por las escaleras y lo pierdo de vista en el pasillo.

Su amor por Milo es tan grande que habiendo visto lo feliz que era en los brazos de mi hermano, decidió guardar sus propios sentimientos en vez de lastimarlo. Una verdad como la que Camus lleva escondida, podría romper para siempre el lazo entre ellos, un lazo que ahora es el único salvavidas de Camus, en medio de este mar de dolor y confusión.

POV of Camus:

Aún puedo ver sus brazos alrededor de tu cintura, sus labios disfrutando los tuyos, y ti tan satisfecho y feliz, permitiéndole deleitarse con lo que en un principio debió ser mío.

Si no hubiera sido tan cobarde... Si el timbre de la escuela hubiera sonado diez segundos después, cuando yo hubiera logrado alcanzar mi objetivo, mi rostro ahora no estaría totalmente empapado, ni mi corazón hecho pedazos.

Mis brazos se encuentran extendidos en forma de cruz, colocados sobre el colchón. Mis piernas sobresalen la arista de la cama, por lo que la planta de mis pies toca la alfombra. Mis ojos inexpresivos y cristalinos, se enfocan en la oscuridad del techo, intentando vencer en vano, la imagen que me ha martirizado toda la tarde.

Los párpados me ofrecen mayor oscuridad.

Ya no quiero pensar. Me gustaría más morir...

Desde que descubrí lo mucho que te amaba me prometí a mi mismo que ganaría todas y cada una de las batallas por obtener tu corazón. Me convertiría en tu sombra si era preciso con tal de brindarte confort, protección. Seria incluso capaz morir por ti. Pero ahora mis fuerzas se han ido. No podré ser más tu súper héroe. No podré librar todas esas batallas en tu honor, porque Kanon estará ahí, y no me atrevería a interferir entre ustedes; no podría perdonarme si por mi culpa está tristeza que carcome mi pecho, se adueñara de tu corazón y lo envenenara hasta matarlo.

¡No puedo, maldición! Prefiero sacarme los ojos, aunque eso signifique no volver a ver, antes que ser autor en el desgarre de tu alma.

Y me duele tanto, que si este sentimiento no existiera, sabría que no te amo...

A mis oídos llega una melodía familiar. Se trata de mi celular, de la música de piano que alguna vez interpretaste en el recital del colegio, y que coloqué como alarma para saber el momento en que tú llamaras. Mi mano se mueve mansamente hacia mi cintura, al sitio donde mi comunicador debe encontrarse.

No tengo ganas de hablar con nadie, ni siquiera contigo; así que rogaré porque cuelgues antes de que mi mano logré alcanzarlo. Entonces, cuando mis dedos rodean por fin mi celular, el sonido cesa; así que tomo el aparato y lo coloco con desgana a un lado mío, más cerca, como si esperara que volvieras a llamar. 'Milagrosamente' así sucede. Aquella pieza que tocaste con el corazón, vuelve a inundar mi silenciosa habitación.

Suspirando pesadamente tomo el celular y contesto

-"¿Diga?"- Mi voz no suena a yo. Es decir, pareciera que habla alguien más en mi lugar; es lo mismo que notas tú

-"Lo siento... creo que marqué mal…"- Y cuelgas. Mi tímpano recibe tu voz, y enseguida el tono del termino de la llamada. Suspirando otra vez, aprieto el botón para hacer lo mismo. Y es cuando el celular vuelve a sonar

-"¿Qué pasa?"- Pregunto irritado.

-"¿Camus? ¿De verdad eres tú?"

-"Si llamas a mi celular, ¿quién más podría responderte?"- Al escucharme decir esas palabras, reacciono. –"Lo siento..."- Me disculpo, esperando no haberte lastimado.

-"Para hablarme así debes estar muy enfermo"- Es todo lo que dices; pero no pareces molesto.

-"¿Enfermo?"- Cuestiono extrañado.

-"Kanon me dijo que habías estado muy extraño toda la tarde. A decir verdad, yo también lo noté; pero no quise comentarte nada... Estoy muy preocupado por ti"

-"¿Lo estás?... es decir... Si, lo sé..."- Me corrijo antes de que pienses que te ataco.

-"Eres una de mis personas favoritas, y no sabes cuanto te aprecio."

-"Soy de tu mismo parecer..."- Es lo único que digo, ya que no sabes cuanto te amo y cuanto me está costando mantener esta conversación contigo; aún más, después de escucharte pronunciar su nombre. –"Y dime ¿en qué puedo ayudarte?"- Te pregunto después de un incómodo silencio. Tú sueltas un suspiro

-"Agradecerte por lo de Kanon..."- Creo que hubiera sido mejor que me enterraras un cuchillo un pecho, o que me amputaras sin un sedante alguna parte de mi cuerpo, antes que oírte decir eso. El tono en el que lo dices me hace infeliz y satisfecho al mismo tiempo; porque mientras tú serás pleno en sus brazos, yo me consumiré en mi propia tumba. –"Creo que te quedaste corto al describirlo... Sobrepasa mis expectativas..."

No lo hará... él no lo lastimara, lo sé. Kanon es otra persona importante para mí y sé que lo hará feliz.

-"¿Sigues ahí?"- Me preguntas. Yo sonrío débilmente, en tanto mis dedos se encargan de secar mis mejillas

-"Si, lo siento. Sólo tengo un poco de sueño..."- Te miento en tono cansado. No creo que un último engaño te lastime; después de todo, el primero te hará inmensamente dichoso.

-"Ah... si. Perdóname. ¿Nos vemos mañana?"

-"Si, y todo será como en un principio..."- Respondo sin pensar.

-"¿Eh?"

-"Quiero decir que volveremos a los tiempos en los que Kanon y Saga nos acompañaban, y tú y yo éramos los mejores amigos..."- Le explico, le miento. No tiene caso decirle que si yo no me hubiera acobardado, esta charla seria acerca de nuestros planes para mañana, y no un agradecimiento que no necesito.

-"Tienes razón. Bueno, te dejo descansar."

-"Gracias. Buenas noches."- Y finalizo la llamaba, dándome la vuelta para que todo mi peso quede sobre mi lado diestro, mientras aviento el celular sin importarme que termine su trayecto en el piso.

Milo siempre ha sido lo más valioso en mi vida, la persona a la que he jurado proteger sin importar cómo o qué hacer. Y ahora que está con él, matándome, me doy cuenta que no hay nadie mejor que Kanon para ocupar mi lugar; después de todo perdí mi oportunidad, y no le reclamaré, ni culparé a nadie por lo que me ha ocurrido, ni siquiera al destino que tantas veces se opuso a que le dijera que lo amaba. Y es que si esto ocurrió fue porque Milo no era para mi, y porque yo escogí una forma estúpida por demás, para confesar mi verdad.

Así que quiero pensar, y eso haré, que mis acciones son acertadas; y no escucharé a esta parte resquebrajada que en silencio grita 'Milo, te amo'

-v-v-v-v-v-

(Un año después)

POV of Milo:

Me sonríes con ternura, sensualidad, con todo el amor que desbordan tus ojos y que tus labios escriben sobre mi piel. Mis manos en vano intentan sobrellevar el mismo ritmo de las tuyas, pero no cuentan con tu experiencia ni entereza.

Me has querido como a nadie estos últimos años. Lo has demostrado firmando tu declaración en el tiempo que llevamos juntos. Yo he intentado responder tus sentimientos; aunque a veces no sé si te correspondo de una forma correcta.

¿A qué se debe mi duda? A que en momentos de tal pasión como esta, mis pensamientos se encuentran enfocados en una sola persona: mi mejor amigo, Camus.

Desde que tú estas conmigo él se muestra distante, ausente; sus sonrisas se encuentran opacas y sus ojos delatan tristeza. Infinidad de veces he intentado hablar con él sobre este asunto; pero siempre me evade, o no tenemos la oportunidad para comunicarnos. ¿Y sabes? Extraño esos tiempos en que sólo éramos él y yo...

Para este momento ya no puedo pensar más en mi amigo. Tus labios me han robado el aliento cuando se posan sobre mi abdomen.

Hago esfuerzos para halar, abriendo la boca; pero el aire no acude a mis pulmones, y me siento enloquecer. En este punto sé que pronto perderé el control. Por fortuna, eres tú el que establece el alto, cuando tu rostro asciende hacia el mío y tus pupilas esmeralda se sitúan en mis zafiros

-"Pronto cumpliremos un año"- Anuncias, sonriente. –"Un año como amigos cariñosos..."- Yo sonrío ampliamente, soltando una suave risa. Es lo que siempre me provoca ese nombramiento.

-"Es cierto, cumpliremos un año."- Jamás me imaginé durar tanto con alguien, ni quererlo en la forma que tú me has hecho hacerlo.

-"¿Nuestro tiempo te parece poco?"- Me preguntas con una mirada y sonrisa que no descifro.

-"¿A ti te parece mucho?"- Respondo con otra pregunta, arqueando la ceja.

-"Sólo si a ti se te hace cansado"- Y rozas mis labios efímeramente.

-"A tu lado, nunca"- Contesto abochornado.

-"Entonces... vivamos juntos..."- Me propones, dejándome pasmado. Será que no oí bien, o que en algún momento me quedé dormido.

-"¿Lo dices enserio?"

-"Tan sólo mira mis ojos."- Si algo he aprendido estos meses, es a discernir cuando bromeas y cuando mientes; así que sonriendo ampliamente respondo:

-"Si. Por supuesto…"

POV of Saga:

Ha terminado un día más en el trabajo. El reloj en mi muñeca me indica que son las diez de la noche cuando piso por primera vez la alfombra del vestíbulo.

-"¡Ya llegué!"- Me anuncio, quitándome el abrigo y colgándolo en el perchero. Nadie me responde. Tal pareciera que a ninguno de los habitantes les importa si dormí en el restaurante, en la calle o si me pasó algo de camino a casa; así que me dirijo a la sala, donde encuentro a mi pelirrojo amigo parado de espaldas a la ventana, con la mirada perdida en sus manos, en una hoja de papel que sostiene, claramente perturbado. –"¿Te pasa algo Camus?"- Le pregunto, preocupado. Él no se inmuta; lo que me hace pensar que sigue perdido en sus cavilaciones. Entonces camino hasta él y colocó la mano en su hombro; lo cual le despierta

-"Saga, hola."- Me saluda sonriendo, guardándose el papel en el bolsillo. –"¿A qué hora llegaste?"- Mis ojos no se despegan del lugar donde escondió el documento.

-"Hace un rato, no importa mucho. ¿Qué estabas leyendo?"- Inquiero, mirándole a los ojos. Él baja la vista, inseguro. Pareciera que no confía en mi...

-"Recibí una carta"- Responde, haciéndome notar que estaba errado.

-"¿Una carta?"- Pregunto extrañado. Entonces Camus me mira a los ojos de nuevo, sonriente, y sacando el papel de su bolsillo

-"¡Me aceptaron en Oxford!."- Proclama, emocionado.

-"¿Qué?"- No lo puedo creer.

-"¡Que me voy a Reino Unido!"- Exclama, abrazándome después.

Sé que esta oportunidad la había buscado desde hace mucho tiempo, y que su deseo se acrecentó cuando mi hermano y Milo comenzaron a salir; sin embargo, no estoy listo para dejarlo ir. Sé que no me pertenece; pero guardo la esperanza de que por fin entienda que nadie lo ama como yo.

Hace unos meses yo también caí victima de Cupido, mientras Camus se negaba a comer, y sonría o fingía hacerlo para que Milo no se preocupara. Fue en ese tiempo que yo comprendí que algo me pasaba con Camus. Y me bastó entender su sacrificio para que mi corazón fuera poseído de esta forma.

Una tarde después lo besé, y aunque me rechazó de la forma más sutil que pudo, eso no logró evitar que su negativa me doliera. Sé que peco por guardar una esperanza muerta; pero no puedo evitar quererlo de este modo, no cuando posee un corazón así y antepone la felicidad de quien ama, antes que la suya. Algo que podrá parecer estúpido para algunos; pero al menos sé que su opinión disfraza su envidia, puesto quien piensa así, es porque jamás amó en verdad.

Lo quiero, y lo quiero mucho, y si por mi fuera haría hasta lo imposible por separar a Kanon de Milo para que este estuviera con Camus; sin embargo sé que al hacer una cosa así, iría en contra de la felicidad de Camus...

A pesar de mis pensamientos, y de mi sentir, todo lo que hago es abrazarlo también, apoyando mi mejilla en sus cabellos rojizos y mis brazos alrededor de su cintura.

POV of Milo:

Kanon y yo bajamos los escalones, con nuestras manos entrelazadas y nuestros labios curveados con una esplendorosa sonrisa.

Me siento feliz y satisfecho por la decisión que hemos tomado, puesto que sé que estaré más tiempo con la persona que amo; y que podré entregarme plenamente, como él se merece.

Cuando ya hemos llegado a la planta baja, nos dirigimos hacia la sala, donde suponemos se encuentran Saga y también Camus; a quienes hemos de comunicarles que viviremos juntos. Un paso muy importante en una relación. Pero apenas nos paramos en la entrada de la estancia, la escena que tenemos delante nos paraliza...

Bueno... no es una escena grave, y siempre supe que terminarían juntos; no obstante, me siento... extraño...

Es una sensación de antaño. La tuve cuando fui a buscar a Camus a los casilleros, el día que me topé con Kanon: Esa vez estaban los tres hablando, no entendí muy bien lo que decían; sólo recuerdo que llamaste al gemelo de Saga por su nombre, que yo até cabos y que me di cuenta que se trataba de él de quien me habías hablado todo este tiempo. Y no me importaba entonces, ya que acababa de descubrir que todo este tiempo mi mejor amigo me había gustado, y que no había otra persona con la que yo quisiera ser más feliz; pero entonces, Saga se te acercó y tú te sonrojaste. Te llevó cargando, alejándote de mí y de lo que quería decirte. En aquel momento comprendí que entre ustedes había otra clase de vínculo, y que por bien de ambos, YO debía borrarte...

En el transcurrir de estos días no había vuelto a sentirme así, y creí que esa sensación no volvería mientras estuviera con Kanon...

Tranquilo Milo... Tranquilo... Sólo estas confundido...

¡Vaya!... Eso no me consuela. Únicamente puedo decir que cuando estoy a solas con alguno de los dos la sensación es diferente: A Camus lo quiero mucho porque siempre ha estado conmigo; a Kanon lo amo porque me quiere, por todas las atenciones que tiene conmigo.

Aún sin notar nuestra presencia, ambos se separaran; pero Saga sigue estando demasiado cerca de Camus. Creo que quiere besarlo...

Instintivamente carraspeo, atrayendo la atención de un mundo añil y uno caoba; salvo que el segundo inmediatamente rehuye a mi contacto, 'escondiendo algo' en el bolsillo de su chaqueta.

-"Parece que hoy es un día lleno de festejos"- Comenta Kanon adentrándose en la sala; jalando aún mi mano para que lo imite. Camus y Saga intercambian una mirada de extrañeza. –"Sabía que tarde o temprano ustedes acabarían como 'amigos cariñosos'..."- No me gusta que los llame así.

-"Te equivocas"- Lo desmiente Saga, sorprendiéndome. –"Entre Camus y yo no hay nada."- La anterior molestia desaparece, dando paso a una sonrisa en mis labios. Mis pupilas enfocan el semblante de mi amigo, con quien comparto una breve mirada, antes de que él mire hacia otro lado y suspire.

-"Si tú lo dices"- Habla Kanon en un tono de 'no te creo'. –"Y aunque ustedes no nos tengan confianza, nosotros los apreciamos y por eso..."- Su mano libera la que me sostenía, para que su brazo diestro se coloque por detrás de mi nuca y me abrace –"Quiero informarles que mi querido niño y yo hemos decidido vivir juntos..."- Instintivamente mis ojos buscan los de Camus, los encuentran, escrutan en su interior.

-"Me alegro por los dos."- Dice, sonriendo; pero una sombra en sus pupilas lo contradice. Saga lo mira fijamente, como si quisiera encontrar algo que yo no veo.

-"Si, muchas felicidades."- Comenta mi cuñado, ahora dirigiendo su atención a nosotros.

-"Gracias chicos."- Habla Kanon. –"Por eso mañana temprano Milo y buscaremos un lugar donde vivir..."

-"¿Piensas irte de la casa?"- Le pregunta Camus.

-"¡Claro! No quisiera abusar de tu hospitalidad trayendo un nuevo inquilino"- Y ríe; pero mi amigo no lo imita. Él sólo me mira de una forma muy diferente a la que suele usar; podría decir que es la misma que usó aquella tarde bajo el árbol, cuando estuvimos tan cerca...

-"Por mi esta bien."- Responde Camus. –"No te olvides que Milo es... una persona a la que aprecio mucho; además, Saga se sentirá muy abandonado si se marchan. Él no podría quedarse solo en mi casa..."- Algo en sus palabras no me gusta.

-"Espera..."- Por primera vez hablo –"¿Por qué dices que Saga se quedara solo en tu casa? ¿Qué no estarás tú viviendo con él?"- Ahora que lo digo y que lo pienso, me molesta un poco el que ellos dos vivan juntos. Quizá porque pueden compartir muchas más cosas que Camus y yo...

-"No podré hacerlo, a menos que él viniera a estudiar a Oxford conmigo"- Al decir esto sonríe, sacando de su cacheta un papel. –"Me aceptaron en la universidad que quería, Milo, ¡en Oxford!. Si quiero tener todo listo antes de la temporada de clases, lo mejor será que parta antes del fin de semana..."

¿Qué se va?... pero... ¡no puede!. Es decir, hemos estado juntos tanto tiempo que decirle adiós será algo sumamente difícil. No puedo aceptar lo que esta diciendo. No quiero creer que se irá a un país que está del otro lado del mar, a donde no volveré a verlo.

-"Por eso les ofrezco mi casa. Pueden rechazarla sin ningún problema..."

-"Gracias, Camus…"

-"No quiero."- Interrumpo a mi… ¿qué es de mi?... Bueno, a Kanon. Mi tono es molesto, destilado con las facciones de mi semblante. Saga y su hermano me miran de forma inquisitiva, mientras que tú te ves dolido. –"Me rehúso a que te vayas."- Camus únicamente agacha la cabeza, meneándola; enseguida camina hacia la entrada, por donde estamos Kanon y yo, y antes de pasar a mi lado dice:

-"Es una decisión irrevocable que ni siquiera tú puedes cambiar."- Me dice en voz baja. Y sigue de largo, subiendo hacia su habitación. Por un momento se establece la tensión, hasta que me suelto de Kanon y sigo a Camus escaleras arriba...

POV of Camus:

Sé que tú nunca comprenderías que lo hago porque no puedo más. Cavé mi propia tumba hace un año, y ahora los gusanos de ella me devoran lentamente, y lo harán hasta lograr consumirme.

Dudo que alguien en la historia de todos los enamorados cometiera una estupidez como la mía...

Estoy a punto de cerrar la puerta de mi habitación, cuando 'algo' o 'alguien' me empuja hacia adentro evitando mi acción. Al darme media vuelta mi corazón salta de emoción. Eres tú, y aunque tu expresión no es risueña, me alegra verte.

-"¡Eres un egoísta!"- Me reclamas con dureza, sin saber que por ti me estoy muriendo.

-"¿Lo soy por querer alcanzar mis metas?"- O mejor dicho, huir de ti.

-"¡Es que no puedes irte!"- Exclamas tomando mis hombros para zarandearme, y noto que tus ojos se cristalizan con un sentimiento de tristeza.

-"Tengo que hacerlo..."- Musito, apenas logrando tener dominio sobre mi, puesto que tu cercanía borra de mi mente que no me perteneces, que no eres ni serás para mi.

-"Soy consiente de que siempre has querido estudiar en Oxford; pero..."- Mis manos se sitúan sobre las tuyas, que aún prevalecen en mi clavícula.

-"Y sé que te dije que siempre estaríamos juntos, que por ti no me marcharía tan lejos..."

-"¿Entonces por...?"

-"Porque ya no puedo más..."- Siento que algo tibio corre por mejilla, y noto que tú me miras extrañado, preocupado; conservando la tristeza en tus pupilas. Y sé que si no hablo ahora arderé en mi propio deseo de decirte lo que siento, que se funde con mi anhelo por besarte. –"Necesito estar lejos de ti."- Tu reacción no se hace esperar. Tus ojos se empañan con abatimiento; pero continuo. –"Verte todos los días, estar contigo y disfrutar cada segundo era todo lo que necesitaba para vivir. Hoy, como hace un año he vuelto a morir..."- Quieres debatir, quieres preguntar; pero yo no te dejaré hablar. –"Kanon no te escribió ninguna carta... todas las hice yo..."

POV of Milo:

El sonido viaja como bala hasta mi cerebro, perforándolo, tocando la cuerda que manipula el movimiento de mi corazón, deteniéndolo.

-"¿Qué dices?"- Retrocedo, horrorizado.

-"Me negué a que renunciaras al amor y te invente un amor secreto... un admirador que desde la sombraras te amara de la manera en que tú merecías..."

-"¡Es mentira!"- Exclamo, empujándole. –"Yo saqué las conclusiones correctas y supe que era él de quien me hablabas..."

-"Piénsalo"- Me indica sonriendo con amargura. –"Kanon no vivía aquí, él regresó una semana antes de que lo encontraras."- No, yo sé que es mentira...

-"No Camus, basta. Si estas bromeando no me hace gracia."- Mis pupilas han comenzado a destilarse, manchando mis mejillas de dolor.

-"¿Crees que yo jugaría con algo así?"- Me pregunta, tomándome por los brazos y mirándome fijamente.

-"¡Kanon escribió esas cartas porque él me ama!"- Exclamo intentando que me suelte; pero Camus me aprisiona entre sus brazos.

-"Te ama; pero él no las hizo"- Una parte dentro de mi me dice que tiene razón, puesto que en este tiempo Kanon no me ha dado ni tarjetas, ni cartas; nada que compruebe mis palabras. La otra parte no termina de asimilar lo que mi captor dice.

-"No te creo. ¿De donde sacarías tú la habilidad para escribir algo así, para engarme de una forma tan cruel?"- Lo que me ha revelado hasta ahora me hirió; mas, la oración que enseguida formula termina conmigo

-"Porque tu admirador secreto era mi disfraz. De esta forma intentaba decirte cuanto te amaba..."- Y al oírlo entiendo muchas cosas; como también, sé que en mi interior se ha desatado un caos.

-"Tú me..."

-"Yo te amo."- Corrobora. Sus extremidades aún me rodean, por lo que tiene facilidad para llevar sus labios hasta a los míos, dejándolos quietos como si esperara que yo moviera los míos también…

Pero son demasiadas cosas... Kanon... Camus... ¡el maldito admirador secreto!

Ambos me aman; pero mi corazón sólo le pertenece a uno...

-"¡NO!"- Grito empujando a Camus lejos de mi; tanto, que su espalda se estrella contra la pared. Entonces sus pupilas se alzan, mirándome de forma abatida.

¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo pensar?. No lo odio por mentirme, pero tampoco lo quiero por demostrarme su amor de esta forma. Tejió una telaraña en la que no sólo me capturó a mi, si no también a Kanon, y a Saga -creo-. Y como mis labios no tienen palabras para soltar, mis piernas cobran vida y me hacen dirigirme hacia el pasillo, hacia las escaleras, el vestíbulo y luego a la calle.

La confusión me ha vuelto en su manto. No sé que pasará; pero por ahora no quiero saber nada ni de Kanon ni de Camus... aunque los labios me quemen después del efímero encuentro que tuvieron con los de este último.

Continuará...

Y bueno… con el capítulo… hum… no me siento complacida con él, creo que me exijo demasiado… ustedes k opinan?

El que sigue será el último de este mini-fic… espero que les guste y que queden todas conformes con él 9.9... aunque… si de he de ser sincera me debato entre dos finales que tengo pensados x.x .. en fin…

Por su lectura y comentarios gracias de antemano