¡Y con esto cierro el AI! ¡Espero que te guste!
Es muy AU,cambio algunas cositas de lo visto en la serie, espero que no te importe.
Edric Dayne, la Espada del Invierno
Hacía ya meses que ningún hombre en el Muro podía saber con certeza en que momento del día se encontraban. Bueno… "día", pues no se le llamaba la Segunda Larga Noche por nada.
Tras años inmersos en una guerra civil, todo poniente al fin había puesto de lado sus diferencias, y tanto Jon Nieve, el Rey en el Norte, como Daenerys Targaryen y Cersei Lannister, habían unido fuerzas para enfrentar a la gran calamidad de este tiempo.
Miraba, desde las alturas del Muro, el vasto páramo blanco que algún día había sido el Bosque Encantado, que había sido reducido a cenizas después de conseguir repeler, con numerosas bajas, al Ejército de los Muertos en su primer ataque. Páramo que volvía a estar infestado por Caminantes Blancos y sus soldados.
Increíblemente, el bando de los vivos había logrado aguantar durante meses las duras acometidas de las fuerzas del Rey de la Noche, gracias tanto a la magia del Muro, como a los tres dragones de Daenerys, sin embargo, el coraje de los hombres defendiéndolo iba menguando día a día. El frío, la permanente oscuridad, la escasez de comida y las bajas probabilidades de victoria hacían mella incluso en aquellos más endurecidos por pasadas guerras.
"Ya están aquí otra vez, Dayne, toca prepararse" escuchó Edric, quien se encontró a Jon Nieve al girarse. "Por cierto, ha llegado un jinete, de Invernalia. Déjame ser el primero en felicitarte en esto… Mi hermana Sansa ha dado a luz a un niño llamado Eddard."
Edric esbozó una sonrisa y tomó la carta que le ofrecía Jon, leyéndola con entusiasmo.
"Supongo que eso significa que ya no eres el último Dayne" añadió el Rey en el Norte. "Y más te vale que no le pases ese título a mi sobrino" bromeó Jon.
"Sansa me arrastraría de los Siete infiernos si me atreviera a morir aquí"
Ambos rieron levemente. Al fin y al cabo, hacia mucho que no había ninguna razón para sonreír.
"Esta vez estaremos tu y yo abajo, el grueso de los Lannister, o lo que queda de ellos, defenderá el muro junto a los ribereños. Mientras Daenerys pueda utilizar sus dragones como lo hemos hecho hasta ahora, podemos permitirnos el tener a la mayoría de nuestros hombres abajo sin tener que preocuparnos en exceso de lo que pase aquí arriba."
Edric asintió con la cabeza, y juntos se dirigieron al patio de armas.
Por desgracia, este ataque había resultado ser muy diferente.
Si bien habían conseguido repeler relativamente bien ambos ataques al Muro, tanto Drogon como Viserion habían sido heridos, así como Daenerys, a quien la lanza de hielo dirigida a su dragón le había desgarrado la pierna izquierda cuando este se vio forzado a girar con brusquedad para esquivarla.
Pero nada de ello fue comparable como ver a Rhaegal caer del cielo con una enorme lanza de hielo en el corazón. No hace falta decir que dicha escena había quebrantado completamente los ánimos de los defensores.
Y para añadir sal a la llaga, esta vez era el Rey de la Noche en persona quien lideraba la segunda oleada de muertos hacia el Muro.
"No aguantaremos esto Jon, tenemos que hacer algo" empezó Edric. "Sin los dragones de Dany y con los ánimos que tienen ahora nuestros hombres, nos masacraran."
Jon alzó a Garra, apuntando hacía el Rey de la Noche, quien se dirigía directamente hacia ellos por el hueco donde alguna vez hubo un pasadizo que conectaba los Siete Reinos con las Tierras más allá del Muro. "Entonces solo queda una opción, Ned" sentenció en un tono calmado.
Edric suspiró, entendiendo perfectamente a lo que Jon se refería.
"Supongo que puestos a morir, hagamos que sea memorable."
Ante la atónita mirada de sus hombres, Edric y Jon salieron a enfrentarse al mismísimo Rey de la Noche, quien, sorprendentemente, ordenó a su guardia de Caminantes Blancos no interponerse entre la lucha que estaba por venir.
Ambos señores se abalanzaron sobre el Rey de la Noche, y el choque de Albor y Garra con la irrompible espada de hielo que blandía el espectro, pudo oírse a lo largo y ancho del Muro, aunque la densa tormenta de nieve impedía que nadie pudiera presenciar el duelo.
Pese a que Jon y él eran, probablemente, los dos mejores espadachines que aun estaban con vida, el Rey de la Noche los mantenía a raya con una facilidad increíble, bloqueando todos sus golpes y haciéndolos retroceder con certeros y rápidos tajos.
Jodido bastardo, desde cuando alguien que no practica con su espada en 8000 años puede moverse así? Pensó Edric con amargura, quien pese haberse dado cuenta del patrón que seguía el Rey de la Noche a la hora de defenderse, no conseguía obtener ninguna obertura.
Tengo que jugármela, Jon no puede aprovecharlo desde su ángulo… Es nuestra única opción de victoria.
Sujetando a Albor con fuerza, esperó el momento en el que la mirada del Rey de la Noche se centraba en bloquear un ataque de Jon para abalanzarse con toda su fuerza hacia adelante, en un intento de empalarle antes de que tuviera tiempo de reaccionar.
Pero reaccionó.
Con una agilidad sobrehumana, el espectro bloqueó a duras penas el golpe de Jon, se giró esquivando la estocada de Edric, y en décimas de segundo atravesó con su helada espada el corazón del Señor de Campoestrella.
Y así cayó la Espada del Invierno, el hombre que dio a Jon Nieve, el Príncipe Prometido, el tiempo justo y necesario para derrotar al Rey de la Noche y traer de nuevo el alba a Poniente.
¡Pues hasta aquí hemos llegado!
Termino esto con la sensación de que podría haberme salido algo mejor, pero me temo que el tiempo juega en mi contra…
Aun así, espero que lo hayas disfrutado!
