Hola a todos!

Bueno, este es algo más cortito ok? Pero no podía poner todo en el anterior porque iba a ser demasiado.

Bueno, con este capítulo se termina su castigo, pero tranquilidad! empieza la semana ;)

Espero que disfrutéis y que

Manu Rocha: jajajaja si no os dejo en ascuas tendríais que esperar días y días a que escribiera todo y lo pusiera de un tirón!

BlueJoy: Mil gracias, no sabes que ilusión me hace que me digas que te has divertido, espero seguir consiguiendo que lo hagas.

Hatake Nabiki: jajajaja igual miró cuando no nos dabamos cuenta!

Sanguinum Snake: Pues avisé! si es que no hacemos nunca caso de las notas de autora jajaja

ImenetGranger: Aprovecho a darte aqui las gracias por todos todos tus reviews, gracias de verdad. Me alegra que te hayan gustado las historias y espero que sigas disfrutando de ellas.

A todos como siempre gracias por estar ahi, leer y comentar, por disfrutar conmigo.

Besos y saludos

AJ

Disclamer: Como siempre reiterar que nada de esto me pertenece, solo uso el mundo de JK R para divertirme.


El Castigo; Tercera Parte

— No, ni hablar, ni lo sueñes Granger.

Draco miró los dos pequeños frascos llenos de poción que descansaban sobre la mesa de Sloughorn y siguió observándola mientras ella estaba recogiendo la superficie sobre la que habían hecho el filtro.

— Malfoy las instrucciones eran claras, dejar reposar una hora. Ya pasó la hora. Hay que beberla.

— No pienso beber eso sin más. Bébelo tú, si no te pasa nada lo haré yo.

— ¡Lo tenemos que beber a la vez Malfoy!

— ¡No!

Ella gruñó exasperada. Por Merlín ¡Qué Cruz!

— Tú lo bebiste primero ¿Recuerdas? — La miró con una sonrisa de victoria — Tendremos que hacerlo exactamente igual — Sus ojos brillaban orgullosos, sabía que no había forma de rebatirle aquello.

— ¿Cómo puedes ser tan cobarde Malfoy?

El levantó las manos

— Yo no soy un Gryffindor. Soy astuto nada más Granger, no me arriesgo si no es para ganar.

— Mira que eres idiota. ¿Acaso no quieres tu cuerpo? — La chica de pronto y para horror de Draco se llevó las manos a las pretinas del pantalón y las abrió.

— ¿Qué diablos haces?

Su rostro le devolvió una sonrisa malvada.

— Oh vamos, es mi oportunidad para ver El orgullo de un Malfoy

Levantó el elástico de su bóxer.

— ¿Seda? — Dijo ella sin perder el contacto visual con los, ahora castaños ojos que le devolvían la mirada.

— ¡Por supuesto! — ¿Qué pensaba ella? Él no era como el pobretón de Weasley. Draco Malfoy tenía clase desnudo o vestido. — ¡Deja eso!

— Vaya ¿Tienes miedo de que descubra que lo que se habla sobre ti son puros rumores?

— ¿Has oído hablar de mi?

Bravo Hermione, tú súbele el ego a ese memo.

Ella no contestó. Solo abrió la tela y miró hacia abajo.

— Oh

Draco se estampó la mano abierta en la cara y sacudió la cabeza al oír el decepcionado susurro de ella. Joder ¿Qué esperaba esa idiota?

— ¿Oh? — Preguntó.¡ Eso no se dice jamás! Podría hundir a alguien con menos autoestima que él.

— Bueno... — La chica, ajena a la educación en estos temas siguió como si nada — Es… pequeño y arrugado. — Alzó las cejas y le miró como si hubiera esperado algo más — Pues no parece que sea cierto lo que se dice por los pasillos — Sonrió divertida.

— ¿Qué dices? — La miró lanzando fuego por los ojos.

— Vaya Malfoy, no pensé que tuvieras rizos en ninguna parte — Rió ella sola con su ocurrencia ante la cara de odio de él — Creo que ya no podré decir que te tiñes — Sonrió de lado en una perfecta sonrisa Malfoy — parece un color natural.

— ¡No te haces una idea de cuantas querrían estar en tu lugar Granger!

Ella alzó las rubias cejas de él en una mueca de absoluta incredulidad.

— Permíteme que lo dude — Señaló el pantalón — visto lo visto.

— ¿Sabes cual es la medía estúpida sabelotodo? Ohhh seguro que no porque aunque eres una comelibros que tiene que saber de todo también eres una mojigata de primera. Pues que sepas que el orgullo de este Malfoy supera y con mucho la maldita media.

Hermione se mordió los labios para no reír ante el arrebato del chico que se levantó murmurando incoherencia absolutamente ofendido.

Hermione trató de ir tras él y su pie, que era de un tamaño bastante más grande al que estaba acostumbrada a manejar, se enganchó quien sabe como en la pata de la mesa. Lo que sucedió después fue inevitable.

Los ojos grises se abrieron desmesuradamente al sentir el modo en que la gravedad hacía su labor y atraía la masa de aquel cuerpo alto y atlético de cabeza al suelo.

— ¡Cuidado!

Draco corrió para evitar lo que estaba a punto de acontecer, no porque aquella inútil estuviera a punto de romperse la crisma nada elegantemente en mitad del aula de pociones, no era por eso, se dijo en las milésimas de segundo que tardó en llegar a su lado, más bien el motivo era que aquella era SU cabeza y no iba a permitir que esa pelo de escoba se la desgraciara más aún.

Se lanzó hacia su cuerpo, mirando la cara de susto que tenía, aquella que pondría alguien cuando por su mente no pasa otra cosa que un: la hostia que me voy a dar...

Y no se equivocaba porque en la cabeza de Hermione se repetía una y otra vez lo mismo mientras caía, asíendose con una mano a Malfoy y con la otra a todo lo que pilló.

Ay ay ay ay

No, no era una ranchera, si no más bien el grito agónico de quien acaba de asarse la mano con el ardiente peltre del caldero que contenía la poción de Lys

Draco llegó a tiempo, seee, todo un héroe, si no fuera porque no contó con el hecho de que actualmente su fuerza era bastante menor que la que habitualmente tenía y, al tratar de agarrar su cuerpo se vio vencido por el peso.

Cayeron en un batiburrillo de brazos, piernas e ingredientes seguido de un cálido manto húmedo con olor a hiedra y calabaza.

— No puede ser — Hermione abrió los ojos y vio su propia cara frente a ella, con una mueca sollozante absolutamente dramatizada tan típica de Malfoy que arrugó la nariz con desagrado. Era un quejica, igualito que Ronald — ¿Qué más puede pasar? — Abrió los ojos, los clavó en su ocupado cuerpo y los cerró con un gesto agónico — ¡Mírame! En unas pocas horas me has dejado con pintas de hipogrifo desplumado!

Ay Merlín, ya empezaba esa burbujeante sensación en su estómago, la risa pujando por salir de su garganta. Hermione tosió, una vez, dos. Finalmente los ojos castaños de aquel cuerpo en el que estaba Draco se abrieron y se golpeó la cabeza en el suelo un par de veces, la chica no aguantó más y estalló en carcajadas llorando de nuevo. Esta vez no sabía si de risa o de pena al darse cuenta de cuanto le iba a doler entrar en su cuerpo que debía tener morados hasta en el trasero.

— Bebamos Malfoy

Se levantó ayudándole después a él y le entregó uno de los frascos mirando el estropicio que había a su alrededor.

— Más vale que funcione — Dijo Draco alzando el pequeño frasco a modo de irónico brindis antes de llevarlo a sus labios — Porque gastamos toda la leche de tejón que había aquí en eso — Señaló el caldero cuyo contenido estaba derramado en suelo y en sus cuerpos.

Hermione asintió y ambos bebieron el líquido de un solo trago, cerrando los ojos, esperando.

La sensación de mareo no les pilló desprevenidos aquella vez, podría decirse que la acogieron gustosos, esperando por fin volver a la normalidad.

La castaña fue la primera en abrir los ojos parpadeando lentamente. Hizo una mueca al sentir el dolor de sus músculos y se sintió culpable porque Malfoy hubiera estado todo aquel tiempo con semejante dolor de espalda sin lamentarse una sola vez. Estaba más que segura que el caerse de la silla fue lo que causó la lesión muscular. Suspiró. Un momento, ¡Un momento!

Miró al rubio que estaba a su lado aún con los ojos cerrados

— ¡Lo conseguimos!

Sin pensar en lo que hacía abrió los brazos y se colgó literalmente del cuello de Malfoy, dándole un sentido abrazo.

Draco abrió los ojos de golpe por la impresión. ¿Qué demonios estaba haciendo Granger?

Tragó saliva cuando el olor de aquel champú de lirios invadió sus fosas nasales y el pelo, más que suave, de ella rozó su mejilla. Se tensó incómodo en el mismo instante en que sintió como los pechos de la castaña, esos pechos que había descubierto esa misma tarde como más que apetecibles, se aplastaban contra su torso. Oh Oh, su orgullo de Malfoy como ella dijo se alzó con interés. Mierda.

Le tentaba la idea de dejar que ella descubriera lo pequeño y arrugado que era en realidad, pero la vergüenza porque una sangre sucia consiguiera excitarlo con un simple abrazo se antepuso a la vanidad y la empujó con brusquedad apartándola de sí.

—¿Qué crees que estás haciendo Granger? — Se sacudió la ropa inútilmente buscando algo que hacer con sus manos.

Por un momento, un ínfimo instante, vio en aquellos ojos almendrados un fugaz brillo de dolor ante el rechazo y se sintió culpable, además de vacío porque, quisiera o no reconocerlo, el cuerpo cálido de ella le había llenado de una extraña sensación en la que no iba a pensar bajo ninguna circunstancia.

— Obviamente contaminarte Malfoy .

Respondió ella ocultando con habilidad el daño que le había hecho el empujón. Al fin y al cabo era una orgullosa leona, por nada del mundo admitiría que se había dejado llevar por un incontrolable impulso. Tras aquellas horas juntos, pese a lo extraña de la situación, se había divertido, como un paréntesis en su complicada vida.

Suspiró, supuso que al fin y al cabo eso fue, un paréntesis que ya había terminado.

— Volvamos a la realidad. Comprobemos si la puerta se abre como dijo Sloughorn — Hermione sonrió con aquella mueca maliciosa tan de Malfoy y dio unos golpecitos a su bolsillo. Era una leona orgullosa y vengativa.

Draco se adelantó y giró el pomo que cedió sin problemas, ambos respiraron con alivio, sabiendo que su infierno particular por fin acababa.

Lo que ellos no sabían es que tan equivocados estaban, porque apenas iba a comenzar.


N/A: ¿Quién me dice por qué sonríe Hermione y por qué golpea su bolsillo? ;)