UN AMOR A TRAVÉS DEL TIEMPO
Capítulo 3
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Crystal rió nerviosa. La verdad es que no entendió lo que quiso decir, pero si se lo agradecía, es porque le ayudó en algo..-si soy sincera, creo que no le entendí.-..Confesó mirando desafiante el balcón del azabache, preparándose para saltar..-Esto lo solía hacer entre las clases de música.-..Dijo saltando hasta el balcón de Christian, pero perdió el equilibrio en el último momento y casi cae al vacío, en vez de eso, cayó hacia adelante y cerró los ojos antes de caer contra el piso.
Christian la agarró, pero también perdió el equilibrio y ambos cayeron al suelo del balcón, quedando él en el suelo y la princesa sobre él, sonrojándose un poco a ver como estaba..-etto...quisiera...explicártelo más claro, pero no sé...cómo lo tomareis.-..Contestó mirando a otra parte, se había sonrojado más, además que ahora su cabello estaba expandido por el piso al tenerlo largo y suelto, sintiendo el busto de la princesa sobre su pecho, por eso también miraba a otra parte, pero no porque haya querido caer así.
La rubia parpadeó un par de veces sin entender por qué tenía las mejillas rojas y supuso que era porque tenía calor, levantándose de encima de él y apoyándose en el balcón..-lo siento mucho.-..Dijo apenada..-siempre voy metiéndolo en problemas.-..Dijo algo culpable, sobretodo ahora que cayó al suelo y se pudo haber hecho daño por ella.
-Está bien, no se preocupe, después de todo es la princesa y no debe hacerse daño. Además recuerde que también estoy para protegerla.-..Dijo incorporándose..-*¿por qué es tan difícil decirle lo que siento? Supongo que por sus padres, el rey y la reina, ellos deben saber que es lo mejor para ella y si se lo digo, puede que ella no pueda seguir adelante*.-..Pensó bajando un poco la mirada, empezaba a no gustarle esa regla.
La rubia le miró y no le gustó verlo con la mirada baja, así que se acercó y le subió el rostro por el mentón..-no baje la mirada. No parece usted.-..Dijo con una sonrisa.
-Lo siento, Crystal, solo pensaba en algo, es todo, no pasa nada.-..Dijo sonriéndole levemente..-¿no tiene que dormid?-..Le preguntó para intentar cambiar de tema.
-Tienes razón.-..Dijo recordando que ya había estado mucho tiempo desde que salió del balcón..-pero... no quiero volved a verle triste, eso me entristece a mí.-..Dijo acariciándole el rostro. En verdad le dolía verle así y prefería verlo serio a eso..-debo irme, mañana vendrá lady Elizabeth y las demás doncellas a prepararme para otra presentación de nuevos pretendientes.-..Dijo triste..-mis padres nunca se darán cuenta de que no me casaré por conveniencia, sino por amor.-..Susurró abrazándose a sí misma.
-Bueno, entonces creo que mejor se va a dormid.-..Dijo levantándose..-y será mejor que salga por la puerta, Crystal.-..Le dijo mientras regresaba a su cama, sacando una especie de libro y se pone a escribir..-oh, si, también tenga cuidado a ir a su habitación, ya verá como todo va ir cambiando, Crystal.-
La rubia no le entendió lo último que dijo, pero igual asintió, deseándole buenas noches y cerró su puerta, yendo a su cuarto y metiéndose en su cama, abrazando a la almohada y cerrando sus ojos azules.
Christian terminó de escribir, dejando el lápiz en su lugar y el libro también, para luego intentar dormir, cosa que al final si logra.
A la mañana siguiente, se escuchó la puerta llamar desde afuera, pero la rubia no escuchó y entonces las doncellas entraron en el cuarto, viendo a la princesa durmiendo dulcemente, abrazada a la almohada. Todas gritaron de emoción al verla tan hermosa y dulce, hasta que entró Elizabeth..-¿qué es este jaleo desde tan temprano?-..Preguntó con sus manos en las caderas. Las demás respondieron excusándose con lo linda que se veía la princesa y la rubia mayor suspiró..-dejadme a mí.-..Se acercó a la rubia durmiente y le quitó la almohada y las sábanas, acercándose a su oído sigilosamente..-¡despierte su eminencia!-..Gritó, causando que la otra se asustara, pero al ver que era Elizabeth, se calmó.
-Pensé que ocurría algo.-
-Y ocurre.-..Dijo enojada..-vamos, tiene muy poco tiempo para prepararse.-..Y con eso dicho, la llevó hasta el baño que tenía el cuarto y la metió en la tina. Con ayuda de las demás doncellas, la despojaron de sus ropas y le dejó caer los grandes jarros de agua tibia para bañarla y demás.
Christian no había dormido muy bien, así que despertó más temprano de lo normal y se había arreglado, yendo finalmente a ver a los reyes antes que la princesa estuviera lista..-me tened que disculpad, pero quiero sabed si la princesa realmente tiene que casarse de ese modo, es que pienso que sería mejor por amor.-..Dijo haciendo una reverencia y mirando a ambos reyes.
La pelirroja fue quien se levantó y fue hasta el joven noble..-¿ocurrió algo?-..Preguntó al ver que estaba enterado de las leyes sobre la realeza.
El rey suspiró y sonrió levemente..-mi hija se podrá casar con un noble o con otro príncipe. Eso dicen las leyes.-..Dijo algo pícaro, ya que se imaginaba por qué había preguntado eso.
-Pero... ¿Querido?-..Le preguntó al ver su rostro. No entendía bien lo que pasaba y al final suspiró irritada..-hombres... iré a ver si Crystal está lista. Pronto llegarán los pretendientes.-
-Su alteza, entiendo eso, ¿pero cree que eso la hará feliz?-..Dijo mirando a otra parte, había entendido perfectamente el mensaje de esa sonrisa..-cree que si escogen a uno, ¿sea el correcto? Digo...si escogen a uno, ¿cree que el que escoja la haga feliz? Porque si es así, le digo que no escoja a ese de cabello plateado, Henry.-..Dijo serio, sin dar razones de lo último..-si quiere sabed que quiero decid, será en otro momento su majestad, porque creo que la princesa ya no debe tardad.-..Dijo y se levantó para irse, él era un noble, pero podría que el rey escogiera a uno equivocado..-*solo espero que eso no pase*.-..Pensó, por dentro estaba preocupado por la princesa..-*ese tipo solo es un descarado*.-
La reina, junto a Elizabeth, bajó antes para dar paso a los pretendientes y luego las demás doncellas bajaron junto a la princesa. Llevaba su cabello suelto con un hermoso vestido de color negro, el cual delineaba sus curvas femeninas y estilizaba su figura. Aunque el rostro de la joven no era sonriente, solo estaba seria y triste.
Christian a verla, desvió la mirada, se veía muy hermosa de negro, pero no le agradó su mirada, acercándose a ella..-sonríe, alégrate, Crystal, no es bueno que un rostro tan lindo esté así.-..Le susurró en el oído..-seguro escogen el correcto, no te desanimes.-..Dicho eso, se apartó para que todo pudiera comenzar.
El rey seguía mirando las acciones del pelinegro-azulado con una pequeña sonrisa en los labios..-como sabéis todos, ella siempre tendrá la libertad de elegir con quien querrá casarse, pero con la condición que expresa la ley.-..Informó antes de que su esposa comenzara a presentar a los demás y empezarlo todo. La rubia alzó el rostro hasta todos los chicos y un suspiro salió de sus labios, siguiendo lo que su madre había comenzado.
-¿Por qué no le declaras tu amor?-..Preguntó de sorpresa Elizabeth atrás del de ojos negros, con una sonrisa en sus labios.
-Pues yo...-..Desvía la mirada de la que estaba detrás de él nervioso..-pasará lo que tenga que pasar, el que sea escogido.-..Aunque demostraba lo contrario, sus ojos no engañaban, él la haría más feliz que cualquiera de ellos, ya que no era solo porque logró animarla, sino que la comprendía, podía verla como un libro abierto y saber de inmediato que le pasaba algo, solo por las lágrimas que solía mostrar en muchas ocasiones, pero entonces ya no pudo más con las insistencias de la doncella..-ah! Está bien, se lo diré a todo el salón si tanto insistes para decírselo a ella.-..Contestó ocultando su rostro con sus mechones.
-Así me gusta, con determinación.-..Dijo sonriéndole y dándole un pequeño empujón, para después ir a avisar a la reina y a la princesa.
-*Demonios, de fuera es algo fácil*.-..Pensó mientras pensaba en las palabras correctas para hablar, su nerviosismo no ayudaba con eso, maldito nerviosismo.
El rey al notar la decisión del ojinegro, llamó a todos para salir de aquel lugar, ya que se excusó con que estaba ocupado y no podía dejar a tantos hombres solos con su esposa y su hija, así que todos se marcharon y Elizabeth se encargó de las demás doncellas y de la reina. Crystal despidió a su madre con un beso en la mejilla y todas se fueron también, pero antes de irse, Elizabeth guiñó un ojo a Christian..-*¿Qué será eso que tienen que hacer todos tan urgente?*-..Pensaba inocente la rubia, viendo la puerta por donde salieron todos.
-*Bueno, aquí voy, vaya doncella rubia que tiene*.-..Pensó mientras se acercaba a la princesa, tomando una de sus manos y se arrodilló frente a ella, con una pierna flexionada..-princesa, quisiera decirle...-..Traga saliva..-que yo...desde que la conocí, he sentido esto tan especial por usted, al principio no sabía que era. Lo que trato de decid es que...que la amo, princesa, la amo demasiado, con nadie más he podido ser como lo he sido con usted, princesa, aquella necesidad de protegerla, de ayudarla a que se sienta mejor, borrad esa sonrisa triste y convertidla en una alegre, todo eso es porque la amo, princesa, y yo quisiera sabed si aceptaría...casarse conmigo.-..Dijo apretando la mano de ella, pero no muy fuerte, esperando nervioso su respuesta, temiendo que no sintiera lo mismo.
La rubia se quedó paralizada y toda su sangre se concentró en sus mejillas. Pensaba que era un sueño y casi no le salían las palabras..-yo... y-yo también le amo Christian. Cada día que pasaba, pensaba en usted y le he ido amando más, pero... pensé que mis sentimientos no eran co...correspondidos.-..Dijo con sus labios secos y su respiración algo agitada por los nervios y la vergüenza..-le amo más que a mi propia vida.-
-Ya somos dos.-..Se levanta, quedando cara a cara, aún sin soltarle la mano, pero le tomó la otra, ahora sostenía ambas manos..-yo también pensaba eso, pero veo que fue lo contrario a lo que creí.-..Dijo sonriéndole, bajando un poco la mirada para verla a ser un poco más alto que ella.
-C-Christian...-..Susurró. La rubia desvió la mirada a otra parte, pues se sentía muy avergonzada por todo aquello, al igual que sus piernas y brazos temblaban de emoción.
-Crystal.-..Toma su rostro con delicadeza y hace que lo mire..-no me ocultes tu hermoso rostro.-..Dijo sonriéndole, para luego poco a poco ir acercando su rostro al de la princesa.
-Y-Yo...-..Decía entrecortada, viendo como se acercaba cada vez más. Cerró los ojos y agarró fuertemente las manos del azabache, para así rozar esos labios con los que tanto soñaba despierta. Fue un pequeño roce, ya que no sabía cómo manejar esa situación ni tampoco cómo actuar.
-Relájate, Crystal, todo estará bien, solo te tienes que dejad llevad.-..Dijo y vuelve a besarla, guiándola para que pudiera seguirlo, pero sin prisa, no había prisa, lo importante era disfrutarlo, sentirse cerca del otro y demás.
La rubia volvió a intentarlo, esta vez más relajada y correspondiendo el beso. Soltó sus manos para abrazarle por el cuello y acercarse más a su cuerpo. Aunque estaba sonrojada, parecía más tranquila, dejándose llevar por sus emociones. Besó varias veces los labios del que tanto amaba, mordiéndolos suavemente con sus labios. A notarlos algo seco, decidió lamerlos suavemente para mojarlos, a modo de juego, haciendo más fuerte el agarre de sus manos sobre el pecho de Christian, para después apartar sus labios rápidamente, con su respiración algo agitada y avergonzada por haberse comportado de esa forma.
Christian negó con su cabeza, diciendo con eso que no había problema, también con su respiración algo agitada y sonriéndole.
La princesa sonrió y apoyó su cabeza entre el agarre de sus manos, escuchando los latidos del corazón de Christian. La rubia soñaba despierta, imaginándose vestida totalmente de blanco y aceptando ser la esposa y nueva reina junto al pelinegro azulado, pero sintió algo extraño que hizo que volteara asustada, sintiendo una mirada de odio en ella, pero no había nadie más excepto ella y Christian..-*serán imaginaciones mías*.-..Pensó sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo.
-¿Pasa algo?-..Preguntó mirándola extrañado, ya que notó que tuvo un escalofrío, pero no parecía de frío, sino de otra cosa.
-Sentí una mirada de odio hacia mí.-..Dijo ahora más relajada, parecía que ya no sentía esa mirada..-pero creo que fue mi imaginación, ya que solo estamos nosotros.-..Dijo pensativa. ¿Quién podría tener odio hacia la dulce princesa, que siempre ayudaba a su pueblo y sus seres queridos?
-Espero que sea solo eso. Bueno, tenemos que ir a avisarle a tus padres, ¿no crees?-..Le preguntó mirándola con una sonrisa, finalmente estaban como quería de hace tiempo.
La princesa asintió, también con una sonrisa, y ambos salieron de allí. La rubia vio a la pareja más unida y sonrió de lado, mirando al rey y alzándole el pulgar. El rubio le correspondió a la sonrisa y cuando la pareja llegó hasta los tronos, la rubia mayor se fue de allí, recordando que tenía que comprar unas cosas en el mercado, así que tomó una capa para ocultar su rostro, dejando solo a la vista sus ojos azules y parte de su rostro, y se encaminó afuera del palacio.
-*Ya esta*.-..Pensó un chico pelirrojo de ojos marrones grisáceo mientras terminaba los últimos detalles para comenzar con las funciones, yendo a preparar sus marionetas. A terminar de prepararlas, la función comenzó y poco a poco la gente con niños pequeños o jóvenes iban llegando, los niños y los jóvenes solían reírse con las funciones, como también mucha gente dejaban dinero en lo que colocó en el suelo, otras no, pero a él le daba lo mismo, al menos llegaba a casa con algo de dinero para su madre.
Continuará...
