Siguen las historias.
Ventana
En el departamento de Dan, siempre se tienen las ventanas abiertas para que Drago pueda entrar. Pero, un día en que Runo estaba visita estas estaban cerradas…
¡El señor Dan nos dejó afuera!- se quejó Aerogan, mientras buscaba alguna abertura en la ventana.
¡Silencio, Aerogan!- le reprendió Tigrerra.- Todavía hay gente durmiendo.
Cuando Dan se mudó a los apartamentos de la universidad, había una política de cero batallas bakugan en el campus. También estaba prohibido traer a los bakugan a las clases, porque los profesores pensaban que distraían a los alumnos de sus estudios.
Aunque a Drago le parecía una tontería (nunca le quitaría su tiempo valioso de estudio a su compañero) acataba las ordenes. Durante el día se la pasaba en la biblioteca, conversando con los otros bakugan o paseando por la ciudad donde Dan realizaba sus estudios universitarios. Era diferente a Bakugan City, pero no menos interesante.
Pero hace unos días había llegado Runo de visita. Su universidad empezaba las vacaciones una semana antes que la de Dan. Justo había llegado cuando el chico estaba realizando sus últimos exámenes. Drago obligó prácticamente a su compañero que durmiera, cuando empezó a ver bolsas debajo de sus ojos.
Runo llegó justo en el momento apropiado para ayudarlo con los estudios (y a ordenar, por que el cuarto parecía una selva) además de prepararle algo más nutritivo que las comidas congeladas y la de la cafetería.
Ayer en la noche habían salido con otros chicos para celebrar su último examen. Habían paseado por toda la ciudad, pero cuando el resto del grupo quiso ir a un club, Runo declino. En su lugar, prácticamente jaló a Dan al cine. No pudieron terminar de ver la película, porque uno de los amigos lo llamó desesperado diciendo que su Bakugan se había caído en una jarra de cerveza y se intoxico.
Así es que, pasaron cómo dos horas cerca del peleador y su bakugan, vigilando que no hiciera nada estúpido ni que le diera un ataque al monstruo por haber consumido tanto alcohol.
Drago, Tigrerra y Aerogan se quedaron en el cuarto del chico del bakugan borracho, mientras que Dan y Runo regresaron al departamento por que estaban cansados de todo el ajetreo del día. Cuando fue de mañana, los bakugan dejaron el cuarto del chico y fueron de regreso a la casa de Dan.
Pero las ventanas, que estaban todos los días abiertas, estaban cerradas esa mañana.
¡Dan!- levantó la voz Drago, pero no lo suficiente para despertar al resto de los habitantes del edificio.- ¡Dan, estamos aquí en forma esfera! ¡Nos va atrapar algún gato!
¡Señorita RUNO!- gritó Aerogan, casi llorando.
Silencio los dos.- dijo molesto, Tigrerra.- Nos van a tirar un balde de agua por sus gritos.
No, el agua está bastante cara para desperdiciarse.- argumentó Aerogan.
Esperen…- Drago se acercó volando a otra ventana.- Esta ventana está abierta.
Sin hacer mucho ruido, los bakugan entraron por la ventana que daba hacia la sala. El lugar estaba silencioso.
Qué raro…- dijo Drago, mientras examinaba el lugar.- Tal vez se fueron temprano para chequear al bakugan "alcoholizado".
Pero, son las 6 de la mañana.-argumentó Tigrerra.
En eso, Aerogan notó que el sonido de unas respiraciones que venían desde el cuarto principal. El joven bakugan se acercó a la puerta y miro dentro de la habitación.
¡Ya los encontré!- dijo el bakugan Haos, entrando en la habitación.
¿Qué hacen ahí…?-le preguntó Drago, cuando…
Oigan, ¿por qué están los dos abrazados?- preguntó Aerogan, despertando a los dos jóvenes.
¡AEROGAN!- exclamó Runo, llena de vergüenza.
¿Qué están haciendo ustedes dos?- Tigrerra entró a la habitación, preocupado por el grito.- ¿Dónde está tu ro…?
¡DRAGO, NI TE ATREVAS A ENTRAR!- le gritó Dan desde el cuarto.- ¡Fuera los dos de aquí!
Los dos bakugan salieron volando de la habitación, antes de que Drago pudiera entrar para ver de qué se trataba todo ese griterío. La puerta se cerró detrás de ellos de un portazo.
¿Qué pasó?- Drago se acercó a sus dos compañeros.
No lo sé… tuvo algo que ver con el ciclo de la vida humana.- se encogió de hombros Aerogan.
Darkus
Helios está rechazando sus partes mecánicas. Spectra debe tomar una decisión para salvarle la vida.
Empezó cómo un simple malestar. Helios se había quejado que su brazo metálico le estaba causando molestias. Spectra no encontró nada grave en la conexión de las partes metálicas de su bakugan. Sólo una pequeña infección que corrigió rápidamente, ya que su compañero quería seguir probando su fuerza contra los reclutas para la nueva guardia real.
Nadie previno lo que vino después.
Cuando estaba en plena practica contra uno de los Bakugan del príncipe Griff, su sistema empezó a mandar alertas de fallos a la computadora central. Después empezó a sobrecalentarse, y antes que Spectra pudiera descifrar lo que estaba pasando, su bakugan cayó al suelo.
En medio de todo el frenesí y la alarma, Wilda y Rex ayudaron a llevar a Helios al laboratorio más cercano. Cuando terminaron de analizarlo, los científicos le dieron la más terrible noticia a Spectra.
Todo el sistema de Helios estaba colapsando. Sus partes metálicas estaban rechazando la unión orgánica, generando una infección masiva en el cuerpo. Habían dos opciones: remover las partes metálicas o forzar la evolución para que las partes no orgánicas se fusionaran permanentemente con su cuerpo.
Ninguna de las dos opciones garantizaba que Helios sobreviviría.
Spectra salió del lugar sin decir nada.
Tania quiso hablar con él, pero Gus se lo impidió. La decisión que iba a tomar su maestro necesitaba de toda su concentración, por lo que nadie debía molestarlo. Pero, eso no evito que golpeara a otro científico que afirmo que Spectra merecía lo que le estaba pasando por todo lo que había hecho en el pasado.
Escuchen mis palabras; Spectra remplazará inmediatamente a Helios ni bien deje este de funcionar.- dijo el joven, antes de que Baron y Ace lo sacaran del lugar.
Ya entrada la noche, Mira encontró a su hermano al costado de su bakugan, revisando una y otra vez las pantallas que mostraban su estado actual. El bakugan cyborg se veía débil y frágil, echado sobre el piso de metal. Varios cables estaban conectados a su cuerpo, y una máscara en sus mandíbulas mantenía el flujo de aire a sus pulmones.
Keith…-dijo Mira, acercándose a su hermano.- Debes ir a dormir. Mañana llegaremos a una solución.
Su hermano la ignoró. Siguió revisando los datos.
Yo nunca realizo mis experimentos sin analizar todos los riesgos.- dijo él, sin apartar la mirada de la pantalla.
Oh, Keith… no te culpes. Nadie podría haber prevenido esto.- Mira miró con compasión a su hermano.
¡Era mi experimento!- el chico se volteó para verla a los ojos. No llevaba su máscara, pero su expresión era fría y sin emoción alguna como si la tuviera.- Analicé cada estadística; cada variable. Helios no podía tener fallos. Era imposible que tuviera algún desperfecto en sus sistemas. Lo hice para convertirlo en el bakugan más poderoso de todos, sin necesitar la evolución.
Mira se asustó un poco por el exabrupto de su hermano mayor. Pero, en los últimos meses, ella había aprendido a ver mejor debajo de la máscara de Spectra. Y podía ver el miedo que sentía Keith por perder a su compañero. Pero sobre todo, podía ver la culpabilidad en sus ojos.
Keith…- Mira abrazó a su hermano, en un gesto de compasión.- Todo saldrá bien. Helios se va a curar, ya lo verás. Es demasiado testarudo para que una infección lo venza.
Las dos opciones que dieron los otros expertos…- Keith se pasó la mano por el rostro; estaba agotado física y mentalmente.- Removerle las partes metálicas es imposible; se fusionaron con el hueso durante la operación.
Tal vez el problema fue el mismo fin que le diste al convertir a Helios en cyborg…- sugirió Mira, pensativa.- No le permitiste evolucionar normalmente. La otra opción podría salvarlo.
Aunque eso fuera verdad, la computadora pronostico menos del 45% de que sobreviva.- dijo él.
Keith, cuando ibas a pelear contra Dan, tus datos decían que tenias la ventaja por que Helios era estadísticamente más fuerte que Drago.- Mira le dijo firmemente.- Pero, Drago te demostró lo contrario. A pesar que perdió la primera vez, pudo derrotar a Helios, sin importar lo que los datos decían…- tomo sus manos, para darle toda su confianza y soporte.- Ten fe, Keith. La fe fue lo que ayudó a Drago y a Dan a superar los momentos más difíciles. Y ahora puede ayudarte a ti y a Helios.
No tengo mucha confianza en eso…-contestó Spectra.
La fe te ayudará, hermano.- dijo ella, mientras se retiraba de la habitación.- Todo saldrá bien al final.
Unas horas más tarde, Spectra estaba apoyando su espalda en la cabeza de su bakugan. Lo único que indica que su bakugan seguía vivo, era la suave respiración que escuchaba en la máscara de su boca.
No te voy a remplazar…- dijo Spectra.
Me alegro escuchar que se mantendrá leal a mi amo.- dijo una sombra, que se reflejaba en suelo.- Como su Mechtogan, me mantendré leal al él, hasta su último aliento.
No te preocupes, Slynix.- Spectra le aseguró al Mechtogan.- Helios me perseguiría en la otra vida si lo remplazara por otro bakugan.
"Entonces, no lo remplaces."
El vestal se sobresaltó ante la extraña voz. Tal vez la falta de sueño lo estaba afectando.
Señor, siento otra presencia en la habitación.- dijo la sombra de Slynix.
"Puedes salvar a tu compañero. Pero, debes asumir los riesgos."
¿Cómo puedo salvarlo?- le demandó Spectra, a la extraña voz que identificó como femenina.
"Que su flama su vuelva negra."
¿Qué?- preguntó Spectra.- ¡Dime que significa!
Que… que…me convierta… en Darkus.-le contestó una voz rasposa y débil.
Spectra giró para ver a su compañero, quien había abierto los ojos con dificultad. El dragón luchaba por mantenerse despierto, a pesar que los técnicos le habían inyectado grandes cantidades de anestesia, para evitarle el dolor.
No… no voy… no voy a morir en un laboratorio…-dijo el bakugan cyborg, con dificultad.- No moriré… de esta forma… tan patética.
Helios…-dijo sorprendido el vestal.
"¿Tomarás el riesgo? ¿Ambos tomarán el riesgo?"
Spectra miró a los ojos a su bakugan. No necesito nada más para saber la respuesta.
Si…
Al día siguiente, los científicos prepararon el laboratorio para intercambiar el atributo Pyrus de Helios por el Darkus.
Agradecer
Leonidas no tenía nada que agradecerle al mundo. Pero en la tierra, tuvo algo por el cual agradecer.
Leonidas nunca tuvo nada que agradecerle al mundo. Su nacimiento, fue en su opinión, una maldición.
Nació en una dimensión de dolor, agonía y desesperanza. Cuando abrió los ojos por primera vez, sentía todo el odio y la ira de los bakugan que habían perecido ahí. Y quería venganza. Solo venganza, contra todos los seres vivos que eran felices y vivían en la luz.
Su existencia era solamente una maldición. Los demás bakugan le temían. Le llamaban un monstruo; que no era de confianza; que era un aliado de Naga. En pelea era uno de los oponentes más fuertes; nunca retrocedía y siempre estaba ansioso por seguir peleando. Pelear y ganar era la única razón por la que se mantenía con vida.
Pero, lo único que le brindaba un poco de calma a su retorcida existencia era haber conocido a Ryo.
Cuando todos los demás lo acusaron de ser un monstruo, el joven humano se mantuvo leal a él y lo defendió. Cuando Vladitor le ofreció convertirse en su general, la única razón por la que no aceptó fue porque pondría en peligro a Ryo. (Le dio otra razón para maldecir al universo entero.)
Después de la última batalla contra Vladitor, la energía oscura que lo había creado empezó a desaparecer… por lo que él empezó a desaparecer también. Mentalmente maldijo al destino, a la tierra y todo el universo por apartarlo de la única persona que había mostrado un poco de compresión.
Aunque Ryo le rogo que no se fuera… el chico no estaba llorando. Marduk, por us parte, estaba hecho un mar de lágrimas en ese momento.
Entonces, entendió que su compañero no quería pasarle sus sentimientos negativos a él. Quería pasarle su fortaleza… su fortaleza para sobrellevar la oscuridad que rodeaba la Dimensión de la Perdición.
Y por primera vez en toda su corta vida, Leonidas le agradeció al mundo por haberle dado la oportunidad de conocer a Ryo.
Años más tarde, Leonidas le contó su historia a otro Bakugan que también tenía dudas sobre su existencia.
