Amigos Más que aliados
Ginny sentía un leve peso sobre ella, no podía ver nada puesto que la peluca había caído sobre sus ojos. Algo confundida logró quitarse algunos mechones encontrándose con un divertido Oswald que la miraba sonrojado sentado sobre ella.
-Déjenme ayudarlos –El amigable amigo de Oswald, Vincent Floy les ofreció sus manos para ayudarlos a levantarse. En el estrépito, a Ginny se le cayó la peluca, dejando a la vista un puñado de cabello rojo, revuelto y desordenado-. Vaya, definitivamente eres una Weasley –Río Floy.
Ginny se sonrojó ante el comentario. Vincent era un chico un poco mayor que ella y Oswald, de cabello negro largo amarrado en una larga trenza y de expresivos ojos oscuros. Vestía elegantemente, pero a la vez simple, con un estilo muy personal y moderno, que Ginny solo había visto en los modelos de revistas muggles. Llevaba una sencilla camisa blanca y unos pantalones negros, su piel era blanca y su nariz larga y empinada. Sin embargo, lo que más le impresionó fueron dos detalles bastante llamativos, primero, que el chico, fuera de su personal estilo era increíblemente alto y delgado, y segundo, que tenía un parecido impresionante con una chica que acababa de llegar.
-¡Oswald! –Gritó la chica saltando a los brazos del rubio.
-¡Maggie! –Le devolvió el saludo recibiéndola en sus brazos.
-¡Hace años que no te veía maldito ingrato! ¡Ni una carta siquiera! ¿Qué acaso te tragó la tierra? –La chica lo miró con un puchero que a Ginny le provocó una sonrisa, sospechaba que con ella se reiría bastante.
-Bien, estaba tratando algunos asuntos importantes –Sonrío Oswald apuntando a Ginny con la cabeza, mientras dejaba a Maggie en el suelo.
-¡Por Merlín y los sagrados Fundadores del imperio Muhalata! –Chilló la chica- ¡Eres Ginny Weasley! –La chica se le acercó y la abrazó con euforia, Ginny parecía sofocada- ¡No puedo creer que seas tu! –La soltó rápidamente y extendió su mano- ¡Maggie Floy para servirte!
-Es un… gusto conocerlos… -Murmuró Ginny algo incomoda al ser el centro de atención de todos los presentes.
-El placer es nuestro querida Ginny –le sonrío con Amabilidad Vincent, quien luego se volteó para ver a su hermana Melliza- ¿Muhalata? ¿Qué rayos es eso?
-Ya sabes –Sonrío ella cerrándole un ojo.
Ni Oswald
ni Ginny entendieron de qué hablaba la eufórica chica,
pero Vincent sonreía. A diferencia de su hermano, aunque
Maggie era la perfecta imagen de él, ella era más o
menos de exasperante personalidad, parecía ser una chica
"demasiado feliz" y que vivía en continua fiesta. Por lo
demás eran exactamente iguales, claro que Maggie tenía
finas facciones femeninas, su cabello era largo y rizado en las
puntas, los ojos grandes, negros, brillantes y expresivos, de largas
y curvas pestañas. Vestía un ancho camisón azul
con una bata del mismo color y llevaba unas pantuflas con forma de
conejo.
Los hermanos de por sí tenían una belleza
especial, eran bastante atractivos, ambos tenían esa belleza
física y psicológica del cual Ginny podía
asegurar que volvía locas a las chicas y a los chicos de
Carminabell.
-Disculpen que me entrometa, pero… ¿Qué es Muhalata?-Preguntó Oswald con una expresión de extrañeza en su semblante.
-Es una de las creaciones de Maggie –Contestó Vincent. Al notar que Ginny parecía no entender, explicó:- Es una de sus pinturas, Maggie ha pintado toda su vida y le encanta crear países y lugares… Al parecer Muhalata es una de sus pinturas, ¿o me equivoco?-Preguntó dirigiéndose a su hermana.
-No, no te equivocas, como siempre –Le sacó la lengua Maggie- Es uno de los tantos lugares maravillosos que tengo en mi colección.
-Vaya, que interesante, me encantaría verlos –Le sonrío con amabilidad Ginny. El rostro de Maggie pareció iluminarse, sin embargo Vincent se había tapado la cara con una mano.
-¡Claro que sí! –Saltó Eufórica- Si quieres vamos ahora mismo, tengo miles de pinturas que…
Maggie comenzaba a arrastrar a Ginny al segundo piso donde tenía el estudio de pintura, Oswald miraba la escena divertido, hasta que Vincent las detuvo.
-¡Maggie ellos están cansados! –Le dijo cansinamente. Parecía que estaba acostumbrado a esos arranques de su hermana- Mañana le muestras a Ginny tus pinturas, yo creo que ahora querrán darse un baño, comer algo y descansar.
Ginny y Oswald le sonrieron agradecidos, eso era lo que necesitaban oír hace mucho rato.
-Gracias Vins, de verdad creo que necesito más de un día para reponer energías, estoy exhausto –Le agradeció Oswald a su amigo apretándole el hombro.
-Tranquilos, con Maggie les tenemos un cuarto individual a cada uno, cama con sábanas limpias y un armario para colocar sus ropas –Miró a Ginny con amabilidad y le sonrío- Aquí no es necesario que uses esa peluca ni esa ropa.
Ginny agradecida le devolvió la sonrisa y luego siguió a Maggie hacía el baño para darse una buena ducha. Ambos chicos se quedaron en el living de la casa limpiando el hollín de la chimenea, sin embargo Oswald sospechaba el porque Vincent podría haberlo querido detener aseando la alfombra.
-¿Cómo está? –Le preguntó seriamente mientras barría un buen puñado de hollín.
-¿De qué hablas? –Oswald se limpió su sucia frente y se quitó el flequillo de los ojos.
-De Ginny, ¿Cómo ha sabido llevar todo lo que le está pasando? ¿Lo ha superado?
-De verdad no lo sé… he tratado de hacer lo mejor para poder mantenerla con la esperanza de que todo se solucionará entre ella y su familia, pero parece que se niega a creer que algo pueda salir bien entre ellos.
-Las mentiras se pagan caro –Acotó Vincent sabiamente metiendo el hollín en una bolsa.
-Lo sé, por eso temo en no poder hacerla comprender. Sus padres tuvieron una razón, ¡Merlín! ¡Querían protegerla!, ¿Cómo se hace para que alguien tan dolida pueda entender eso?
-La experiencia lo dirá –Vincent le tomó el hombro casi como en calidad de padre- Debes convencer a Ginny de volver con su familia, allí es donde pertenece, allí es donde debe estar.
-Pero ni sus padres ni sus amigos se han interesado en comunicarse con ella todos estos años, ¿Cómo podría convencerla de volver si no ve preocupación de parte de ellos?- Se sentó en un sillón mientras Vincent limpiaba la sala con un rápido movimiento de varita.
-Tienes que hacerla ver que hay un lugar al que pertenece, y por sobre todo, meterle en la cabeza que los únicos que tienen las respuestas que quiere son sus padres –Las palabras de Vincent sonaban tan fáciles y convincentes que Oswald podría haberse tragado todo ese cuento si no conociera bien a Ginny, pero sabía que no sería fácil.
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Ginny
estaba duchándose con todo el cabello jabonoso cayéndole
sobre la espalda, se refregaba la cabeza y la frente sacándose
el hollín, la tierra y el sudor.
Hacía años
que no se daba un baño decente, con jabones de ricos olores y
aceites termales, siempre se bañaba con jabones baratos e
inclusive, muchas veces ni siquiera usaba jabón.
-¿Ginny? –La voz de Maggie se escuchaba desde el otro lado de la puerta -¿Estas bien?
-¡Perfecto, Gracias! –Gritó Ginny bajo el agua.
-Te deje una muda de ropa limpia en tu habitación y un pijama, son algunas pilchas que tenía por ahí, espero que te queden bien, creo que somos como de la misma talla.
-¡Gracias Maggie! –Ginny se sintió feliz, hace mucho que no sentía esa tranquilidad. Estaba recibiendo toda la atención que no había recibido en años y le hacía recordar como su madre se preocupaba así por ella cuando vivía en casa.
Repentinamente sintió una fuerte nostalgia. Extrañaba a sus padres, y siempre había sido así, pero le costaba pensar en el perdón después de lo que escuchó hacía ya seis años. Apagó la ducha, y sintió un calor recorrerle las mejillas, sabía que no era el agua de la ducha, así que rápidamente se secó las lágrimas antes que la vieran con los ojos hinchados.
Tomó la toalla que estaba sobre el lavadero y se tapo el cuerpo con ella, se arremango el cabello y salió de la ducha. El espejo estaba bañado en vaho y vapor, por lo que su figura se veía borrosa, aunque algo le llamó la atención, a pesar de que por su antiguo estilo de vida no le gustaba mirarse a el porque creía que se veía poco agraciada, la imagen de la silueta que se proyectaba decía lo contrario. Con temor se acercó al vidrio y le quito el vaho con su mano, encontrándose con una imagen totalmente distinta a la que había dejado hacía unas horas en Brixton. Veía la imagen de una joven de mediana estatura, de piel blanca y pecosa, con el cabello rojo, húmedo y largo hasta la cintura y de ojos cafés y expresivos pintados por una negra capa de pestañas. Dudó unos segundos antes de procesar lo que veía, hasta que, por primera vez después de mucho tiempo, logró ver lo que nunca creyó que tenía, un cuerpo casi perfecto, de no ser por su extrema delgadez.
Un rubor
pintó sus mejillas, antes sólo veía a una chica
feúcha y muy delgada, con el cabello tieso y pajoso, hasta ese
momento, cuando comprendió que todo lo que necesitaba era
cuidarse un poco y ser tratada con cariño, porque ella jamás
dejo de ser bonita. Una repentina alegría se apoderó de
ella al darse cuenta de que ya no debería tener vergüenza
por estar cerca de Oswald.
Salió del baño y se
dirigió hacia una pequeña habitación con paredes
de madera, un velador, un armario pequeño y una mullida cama.
Sobre la cama habían unas prendas de ropa que Ginny no
reconocía, por lo que supuso que serían de Maggie.
Entremedio había un camisón blanco y largo hasta las
rodillas, inmediatamente se lo colocó y se puso a buscar algo
con que secarse el cabello. Como no encontró nada salió
de la habitación y se encontró con Oswald quien subía
la escalera, tenía una expresión extraña, como
si acabara de saber algo traumático, la chica lo quedó
mirando y le tocó el hombro sacándolo de sus
pensamientos. El se volteó a mirarla asustado, al parecer no
había notado su presencia y se sorprendió al
encontrarse con una Ginny que no había visto nunca, una chica
sonriéndole dulcemente, con un camisón blanco, y con
una mirada de preocupación angelical.
-¿Estás bien? ¿Me escuchas? –La mano de Ginny pasó frente los ojos de Oswald unas diez veces antes que el chico reaccionara.
-¡Ah si! Discúlpame, andaba distraído –Dijo agitando la cabeza -¡Pero Ginny estas mojándote!
-Eso quería decirte –Le reprochó con una expresión de enfado- Sin mi varita notarás que magia no puedo hacer para secarme el cabello, así que quería preguntarte si…
-Oh, si. Si, claro –El chico apresuradamente sacó su varita y con un hechizo secador el cabello de Ginny volvió a estar normal.
-Gracias –Sonrió la chica- ¡buenas noches!
-Buenas…noches…
Oswald miraba como la delicada silueta de la nueva Ginny que acababa de conocer se alejaba por el pasillo, y un calor invadió sus mejillas.
-¡No seas idiota Oswald! Tu único deber aquí es llevarla de vuelta donde pertenece –Se dijo a si mismo yendo hacia su habitación.
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En una oscura habitación, un hombre sentado en una silla con un casco con cables en su cabeza, esperaba la llegada de un visitante.
Repentinamente la puerta principal se abrió dejando entrar un haz de luz que iluminó al sujeto de la silla, este sonrió ante la llegada de la sombra que estaba parada frente al umbral.
-Ya hice lo que me pidieron –Dijo el recién llegado, arrastrando las palabras de forma lúgubre en un antiguo japonés.
-¿Algo malévolo y terrible? –Sonrío el sujeto de la silla respondiéndole en el mismo idioma.
-Como siempre-Contestó el otro sin ninguna emoción en la voz cerrando la puerta.
-Excelente, recibiremos una buena suma de dinero por esto-Dijo el primero inclinándose hacia delante.
El recién llegado solo se limitó a mirarlo con seriedad, mientras el otro se acomodaba en la silla.
-¿Te dijeron algo? –Preguntó ajustando un cable del casco, a través del cual podía ver a su interlocutor por medio de una luz infrarroja.
-Solo que me volverían a llamar cuando requirieran nuevamente mis servicios-Dijo el otro sin una expresión en su rostro.
-¿Y eso en cuanto tiempo sería? –El hombre parecía molesto, no le gustaba creer que pasaría mucho tiempo antes de recibir el próximo cheque.
-En estos momentos han vuelto a Inglaterra, necesitan recopilar la información sobre el paradero de la próxima víctima. –La voz fría del invitado le causaba calosfríos al hombre que estaba en la silla, no se sentía seguro frente a el, pero al menos podía tener la certeza que siendo su dueño no podría hacerle nada.
-Perfecto…-Murmuró el hombre- Quiero que me traigas informes diarios, quiero saber todo, a donde van, que comen, que hacen, necesito información entiendes, fresca y concreta, no puedo perder un negocio tan bueno de vista.
El chico frente a el, un joven japonés de cabello corto y negro, y de ojos desiguales, uno azul y otro gris, sintió como la rabia afloraba su cuerpo, y las ganas de realizar su trabajo de forma independiente solo por esta vez le brotó de las entrañas. El hombre sonrío con desden.
-No hagas intentos inútiles –Lo miró el hombre desafiante tras su casco- sabes que no puedes hacerme nada a mi.
El chico dejó de mirarlo fijamente, y relajó la expresión de su rostro, le lanzó al hombre un fajo de billetes y se volteó con lentitud.
-Eso es solo el diez por ciento –Dijo tomando el pomo de la puerta- Luego me mandaran el resto- Y se fue.
El hombre miró los fajos de billetes en el suelo y quedó atónito ante lo que veía, ahí debía haber al menos quinientos mil yenes, y era solo el diez por ciento, se frotó su grueso bigote y sonrío con malicia.
-Eres el mejor negocio de mi vida Omanshai, el mejor…
Una risa tenebrosa abarcó todo el lugar, mientras el joven japonés desaparecía en la oscuridad de la noche.
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Ginny se despertó con la luz del sol pegándole en pleno rostro. Se quitó el cabello del rostro y aspiró el delicioso aroma de tostadas y café recién hechos. Hacía años que no sentía esos aromas ni tampoco como el hambre brotaba desde su estomago como un animal que acababa de ser liberado de una jaula pequeña.
Se levantó de la cama fijándose en su reflejo que se producía en el vidrio de la ventana, se sentía positiva y muy bonita, aunque aun le faltaban detalles que arreglar, como sanar su piel y su delgadez.
Salió se la habitación y bajó las escaleras encontrándose a primera vista con Oswald, Vincent y Maggie desayunando.
-Buenos días Ginny –Saludo Vincent cordialmente- Toma asiento, te estábamos esperando para desayunar.
-Gracias –Sonrió tomando asiento. Sus ojos se abrieron como platos, hacía mucho que no veía comida tan deliciosa, pan tostado, galletas, pastelillos, jugos recién exprimidos y café en grano. Un sentimiento de nostalgia apretó su corazón cuando recordó que su madre solía hacer el mismo desayuno.
Vincent y Oswald se miraron significativamente, mientras Maggie ponía un plato con galletitas frente a Ginny, sacándola de sus pensamientos nostálgicos.
-¿Galletas? Las hice yo misma –Sonrió Maggie, Ginny cogió una con vergüenza y la probó.
-¡Están deliciosas! ¿De qué son?
-De avena con miel, especialidad de mamá, ella me enseñó a cocinar y a pintar, es algo que hacíamos juntas, desde que era pequeña –Dijo Maggie con dulzura y sonriente. Repentinamente a Ginny le volvió la nostalgia, Vincent carraspeó y tomó una tetera vieja.
-¿Café Ginny? –Le ofreció mirando a su melliza con enfado.
-Si, claro, muchas gracias –Sonrió- En verdad, tengo que agradecerles por todo lo que han hecho por mí, aunque solo he pasado una noche, me siento otra.
-Y te vez como otra Ginny –Le sonrió Vincent- No te pareces en nada a la chica que llegó anoche, necesitabas que te atendieran y te trataran bien.
Ginny se sonrojó y bebió de su café con placer, el animalito dentro de su estomago apaciguó sus gruñidos cuando recibió por primera vez en mucho tiempo, una buena ración de rica comida.
Repentinamente un ruido se escuchó en la ventana, todos se voltearon a mirar, Ginny y Oswald algo asustados, pero Los hermanos Floy solo se limitaron a darse vuelta con tranquilidad.
-¡Orus! –Maggie se levantó a abrirle la ventana aun viejo búho muy emplumado de color gris, parecía inofensivo y se veía cansado- Trae El Profeta.
-Bien, veamos que estupidez dice hoy –Dijo Vincent desdoblando el diario y ofreciéndole agua y comida a su búho- Gracias Orus.
El búho ululó con gratitud y se puso a comer en una repisa, Vincent se dispuso a leer El Profeta, cuando sus ojos se abrieron de par en par con espanto.
-¡Por Merlín! -gritó aterrado, una expresión que Ginny jamás creyó que vería en el.
-¿Sucedió algo? –Le preguntó su hermana inclinándose tras el para leer lo que salía en la portada- ¡No puede ser!
Oswald y Ginny se miraron preocupados, ambos hermanos tenían la misma expresión de terror en el rostro.
-¡Esto es… indignante, malévolo, horrible! –Gritó el moreno apretando las paginas del diario.
-¿Sucedió algo malo? –Preguntó Oswald tratando de calmar a Ginny con la mirada, temiendo lo peor.
-¿Malo? ¡Malo es poco para definir semejante barbaridad!-Gritó Vincent.
-¿Qué sucedió? –Preguntó el rubio inclinándose sobre el diario. Lentamente los tres chicos miraron a Ginny preocupados.
-¿Qué sucede? ¿Qué les pasa? –Preguntó nerviosa.
-Ginny, anoche encontraron muerta a la hija del ministro de Francia, Monique L'tous, ¿Sabes como la encontraron? –Le dijo Oswald angustiado.
-No me digas que…
-La encontraron crucificada a un árbol en la plaza Buttes Chaumont-Respondió Vincent- Aquí dice que el asesinato fue tan cruel que a la pobre chica no le dieron la posibilidad de defenderse. La encontraron atada a un árbol con los brazos extendidos, desnuda y con el… vientre destruido…
-¡Oh por Merlín! ¡La mataron igual que las otras tres chicas! –Tembló Ginny- ¡Oswald que voy a hacer! ¡Estos sujetos deben estar cerca!
-Calma pequeña –Dijo Oswald tomándole las manos-Nosotros te vamos a proteger, estos sujetos no te harán nada ¿Si?
-Te ayudaremos a volverte una mujer fuerte Ginny, siempre es bueno saber defenderse ante cualquier imprevisto –Dijo Vincent seriamente y doblando el diario.
Oswald se volteó a mirarlo con odio, no quería arriesgar a su pequeña protegida, el decir eso era condenarla, y prepararla para defenderse de alguien que no iba a dejar que se le acercase, era dar a entender que esos sujetos podían hacerlo.
-No me mires así, tú mejor que nadie sabes que Ginny debe aprender a defenderse –Vincent lo miró seriamente, aunque Oswald parecía más enojado.
-¡Después de todo lo que he hecho para protegerla, no me puedes venir a decir que hay que prepararla para que se defienda! –dijo tomando aire, Ginny nunca lo había visto tan enojado, excepto tal vez en el altercado que tuvieron en el tren, aunque en esa ocasión no estaba tan rojo.
-¡Sabes que debe hacerlo! ¡Ginny es una mujer adulta, no va a depender de ti toda la vida! ¡Debe ser libre y poder ir donde quiera sin un guardaespaldas! Ginny debe saber defenderse Oswald.-A esta última frase, Vincent y Oswald estaban parados mirándose fijamente el uno al otro.
Oswald sintió una horrible presión en su pecho, cuando las palabras de Vincent "no va a depender de ti toda la vida" llegaron a su cerebro. Tal vez de verdad el no iba a estar con ella para siempre.
Vincent se sentó con calma, ambas chicas miraban a los hombres preocupadas, pero Ginny lo estaba más, tenía que hacer algo, el chico moreno tenía razón, de una u otra forma, debía estar lista para lo peor.
-Eh... yo recogeré las cosas –Dijo Maggie sonriente para alivianar las tenciones.
Oswald ya se había sentado con una expresión de derrota obvia, Ginny sin embargo aun pensaba preocupada, como lo haría para defenderse.
-Yo… ¿les quiero preguntar algo? –Dijo nerviosa, Vincent le dedicó toda su atención- ¿Cómo me defenderé si no puedo hacer magia?
Oswald repentinamente sintió un alivio en su pecho, lo cierto era, que si Ginny no podía hacer magia, el tendría que seguir protegiéndola, y eso lo ponía contento.
-A veces la magia no es la solución ideal para combatir la magia –Dijo Vincent sabiamente- Habrás aprendido viviendo como muggle, que ellos hacen más, y aprenden más solo por le hecho de hacer más esfuerzos. Podríamos decir que tienen la capacidad de ser más habilidosos que nosotros. Por ello es que muchas cosas yo con Maggie la hacemos de modo manual.
Ginny asintió con la cabeza, no podía estar más de acuerdo con Vincent. Oswald después de escucharlo, también asintió, sabía que su pequeña protegida era más hábil por haber vivido como Muggle.
-A lo que me refiero –Continuó- Es que ellos esperan que tú te defiendas con mágia, por lo que estarán preparados, pero no se esperan que sepas defenderte como lo hacen los muggles cuando son atacados.
-¿Me estas insinuando que combata pegando combos y patadas? –Se exaltó Ginny.
-No, hay cosas menos brutas que esas habilidades, y nuestros ancestros las sabían usar. ¿Sabías que Arturo Pendragón llegó a ser rey, no por la mágia de Merlín sino por sus habilidades con la espada? –Sonrió Vincnet. Ginny asintió emocionada, le empezaba a gustar el curso de la conversación- Aquello le dio confianza al pueblo, porque vieron en él su capacidad para defenderlos como un verdadero guerrero.
-No sabía eso, que interesante –Sonrío Ginny.
-Si, genial… -Bufó molesto Oswald jugando con unas migas de pan que estaban sobre la mesa. Vincent lo miró burlonamente y pro siguió.
-Pues bien Ginny, creo que no estará demás que sepas, que yo en mis épocas de estudiante fui el capitán de esgrima de mi escuela.
Oswald sonrió esta vez, sabía que Vincent comenzaría a alardear en algún momento sobre sus especiales habilidades de defensa.
-¿De verdad? –Dijo Ginny emocionada- ¡Siempre me han gustado los espadachines!
-¿En serio? –Preguntó repentinamente el rubio interesándose por la conversación. Vincent sonrió asintiendo a la pregunta de Ginny
-Si, y es por eso, que quiero entrenarte…-Vincent tomó un cuchillo e hizo un movimiento elegante, soltándolo y dejándolo caer en su mano como una pluma-… El maravilloso arte de la espada, ¿estas dispuesta?
Los ojos de Ginny se iluminaron de emoción, olvidando por un momento lo que había pasado con esa chica francesa. Oswald le sonrió a su amigo inclinando la cabeza como aceptando la derrota en el debate, nada lo hacía más feliz que ver a su protegida con una sonrisa, como nunca la había visto.
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Los días pasaron y Ginny cada vez cambiaba más y más. Oswald la admiraba sorprendido, después de seis meses de práctica con Vincent, la chica se había convertido en una experta espadachina, muy hábil y talentosa. Además, no solo eso, sino que con la ayuda de Maggie y sus fabulosas recetas, Ginny había recobrado el color de su rostro, el brillo de su cabello, y la musculatura que le faltaba. Estaba realmente distinta, como el rubio jamás se imagino verla.
Los entrenamientos fueron duros desde el primer día, después de la conversación en el desayuno Ginny inmediatamente comenzó a practicar con Vincent, sintiéndose frustrada y débil ante la fuerza y la rapidez del chico para moverse.
-¡Vamos Ginny, yo sé que puedes! –Le gritó Vincent mirándola desde arriba una vez que la derroto en un duelo- He escuchado rumores de que en Hogwarts eras una verdadera amenaza para los enemigos.
-¡Eso fue hace mucho, y eran solo maleficios inventados por mis hermanos! –Se quejó Ginny desde el suelo- Esto es diferente, ¡No soy hábil ni con un lápiz!
-¡No te quejes y levántate! –Ordenó Vincent lanzándole la espada de punta redonda que ella había tirado- ¡Debes saber defenderte! ¡Cuando aprendas los movimientos básicos practicaremos con espadas de verdad!
Ginny se levantó con dificultad ante la mirada preocupada de Oswald y Maggie, quienes veían todo desde atrás.
-Vincent está siendo muy estricto con Ginny –Se quejó el chico- Hace años que Ginny no activaba sus músculos, ¿Cómo pretende que lo consiga el primer día de practica?
-Conozco a mi hermano Oswald- Contestó Maggie con una seriedad extraña en ella- El sabe ver en las personas algo que no ve la gente común, y si hace esto con Ginny, es porque sabe que podrá lograrlo el primer día.
Oswald miró con desconfianza a la chica, y volvió la vista al frente para ver el duelo. Ginny estaba de pie, encorvada y con la espada arrastrándola por el suelo, parecía agotada.
-¡Vamos ataca! –La desafió Vincent.
Ginny se enderezó y colocó la espada frente a ella, tomó aire y corrió con todas sus fuerzas atacando a Vincent, pero este ni se movió, y con un rápido movimiento de su brazo derecho, votó a la chica al suelo, recibiendo la espada de ella en su mano izquierda.
-¡Detente Vincent!- Gritó Oswald- ¡Ya la has hecho sufrir bastante! ¡Deja que descanse!
Ginny se comenzó a levantar agotada, mientras Vincent miraba a su amigo a lo lejos.
-¡Va a sufrir si no sabe defenderse, eso ya lo discutimos!
Ginny se volvió a poner de pie y miró a Oswald directamente a los ojos con una decisión en su mirada muy extraña en ella, pero que se asemejaba mucho a cuando era niña.
-Quiero hacerlo –Dijo seriamente- De verdad quiero aprender a defenderme.
-Pero Ginny, estás exhausta –Le dijo Oswald preocupado- Deberías descansar.
-En una batalla no me darán tiempo de descansar, debo seguir practicando. –Le contradijo seriamente, quitándole a Vincent la espada que ella estaba usando, sin que este se diera cuenta.
Los tres chicos miraron sorprendidos la rapidez con la que Ginny había hecho tal cosa, y Vincent, más impresionado aun, comenzó a sospechar que la batalla se pondría buena.
-Vamos, no tengo todo el día –Sonrío Ginny de forma amenazante.
-Bien –Sonrío de igual forma Vincent- ¡Angar!
El ataque
fue rápido, pero la decisión en Ginny era tal, que
esquivo rápidamente todos los movimientos del chico, tratando
de imitar en gran medida todo lo que el hacía para
atacarla.
Se veía cansada, y las instrucciones del chico
apenas se podían oír entre los "clank" que
producían las espadas al chocar.
-¡Dobla las rodillas, y cruza las piernas para moverte, así te será más fácil cambiar de posición!
Ginny le hacía caso a su instructor, y le seguía todo al pie de la letra, tanto así, que Vincent comenzó a temer que la chica se estuviera poniendo más a la defensiva.
-¡Arriba y abajo! –Gritó el chico cubriéndose la cara con la espada- ¡Las manos son las importantes Ginny, debes desarmar a tu oponente antes de atacarlo físicamente!
Ginny asintió rápidamente y con un veloz movimiento del cual Vincent ni se percató, lo desarmó con un espádazo rápido.
La espada voló y cayó cerca de Oswald, quien miró al objeto junto con Maggie con un gesto de increíble sorpresa. Ginny estaba tan sorprendida como ellos, y Vincent agotado le sonrió con satisfacción.
-Te faltó decir algo –Le dijo solemne respirando agitado- Cada vez que desarmas con elegancia, como en el esgrima, hay algo que decir…
-Oh… si –Ginny aun pasmada por lo que acababa de hacer, se volteó hacia Vincent apuntándolo con su espada, y con elegancia dijo-¡Touche!
Desde ahí en adelante Ginny comenzó a cambiar. Su forma de ser, de hablar, de comportarse, parecía tener más confianza de sí misma, y más esperanzas de vivir. Entrenaba diariamente con Vincent, y Oswald disfrutaba verla en acción, Maggie le había comprado ropa nueva, renovándole el armario, y tirando a la basura los viejos trapos que la pelirroja usó por seis años.
La chica siguió una dieta estricta, aprendió a comer sano, rellenó los espacios que tenía muy delgados, generando una figura muy torneada y esbelta. Oswald no podía estar más orgulloso y divinizado con ella, la transformación que había sufrido en ese tiempo había sido algo que el jamás proyectó que sucedería.
Ginny y Maggie se hicieron increíbles amigas, salían diariamente al pueblo de Carminabell a hacer compras, ahí la pelirroja pudo comprobar su hipótesis, a la melliza de Vincent la miraban mucho en el pueblo, además que era bastante conocida por los chicos, y más de una vez le ofrecieron salir.
Aunque para Ginny también fue algo difícil pasar desapercibida, muchos de los chicos con quienes se encontraban en el camino le regalaban flores, o se ofrecían para llevar las bolsas. Cuando Oswald y Vincent se enteraron, decidieron hacer algo drástico para mantener segura a Ginny de cualquier "espía", aunque el irlandés lo hacía por otras razones.
Decidieron que para que ella pudiera salir al mundo una vez que su entrenamiento estuviera completo era buena idea que se identificara con otro nombre. Después de muchos intentos algo estrafalarios, Oswald escogió el adecuado: Camille Verona.
Ginny y Maggie iban saliendo de una tienda llena de gente. Las chicas iban con muchas bolsas y reían ante las miradas que los chicos les hacían, ambas se habían hecho muy conocidas.
-¡Hey Camille, cuando saldrás conmigo preciosa! –Le gritó un chico de cabello castaño, Ginny no lo tomó en cuenta y siguió su camino muy sonrojada.
-¡Maggie cariñito! –Un chico vestido muy excéntricamente se acercó a la melliza regalando un ramo de flores- Esta vez no aceptaré un no.
-¡Hay Adam! –Suspiró la cortejada con aires de hastío- Ya te lo dije, no mal gastes tu tiempo en mí, yo no quiero nada contigo.
-¿Pero amor, que es lo que puedo hacer para que te fijes en mi? –Lloriqueó el chico arrodillándose y arrastrándose por el suelo siguiendo a las dos chicas.
-Veamos… por donde comienzo… –Empezó Maggie siguiendo su camino sin voltearse- Oh si, a ver… primero, cambia tu forma de vestir, pareces payaso, segundo, tu personalidad es irritante, también eres avaro y ególatra, además de que no te bañas todos los días y ¡apestas como queso francés!
El chico se detuvo en seco mirando dolido como las dos se alejaban de apoco, Ginny se volteó a ver con lástima al pobre Adam y luego miró a su amiga.
-¿No crees que fuiste un poco dura con el? –Le preguntó sutilmente.
-Siempre es lo mismo, ya me tiene harta –Respondió despreocupada la melliza.
-Pero… se nota que le gustas, ¿Por qué no le das una oportunidad? Hasta se humilló públicamente para que lo tomes en cuenta, ningún chico hace eso… -La mirada de Ginny era tan dulce y sincera que a Maggie le comenzó a brotar un remordimiento bastante desagradable en su estomago. La pelirroja no cambió la mirada, y la melliza se sintió como acusada y culpable.
-¡Oh esta bien! ¡Pero deja de mirarme así! –Le pidió la chica exasperada volviéndose para hablar con el chico.
-¡Te espero en la cafetería! –Le sonrío Ginny. Se volteó para seguir caminando cuando topó con alguien y distraídamente las bolsas cayeron al suelo.
-¡Disculpe!
-¡Disculpa!
Ginny elevó su mirada y se encontró frente a ella con un chico bastante alto, de cabello negro hasta los hombros y de piel blanca y cetrina. Un escalofrío recorrió su espalda, ese muchacho repentinamente le recordó a un Snape joven. El chico amablemente se agachó y le ayudó a recoger las bolsas, Ginny se agachó también.
-No, no te preocupes, por favor, puedo hacerlo –Le dijo ella amablemente, evitando mirarlo a los ojos.
-Fui yo quien chocó contigo, lo mínimo que puedo hacer es ayudarte a levantar estas pesadas bolsas –Sonrió con calidez el desconocido.
Al ver esa sonrisa, algo sumamente familiar pasó por su mente, sabía que no tenía nada que ver con Snape, aunque aun así era un incomodo sentimiento.
-Soy Morgan –Le dijo el levantándose y alcanzándole la última bolsa.
-¿Morgan…? -La chica dejó el nombre en el aire para que él le dijera el apellido, pero solo mantuvo la sonrisa.
-Eso no tiene importancia… Dime Morgan solamente…-Respondió algo incomodo sin perder la amabilidad-¿Y tu eres…?
-Oh, me llamo… -Ginny lo pensó dos veces antes de decir su nombre. Estando bajo la confianza de Oswald y los Floy no podía hacerlo, y ya que Morgan no le dio su apellido prefirió seguir con el plan- Me llamo Camille Verona.
-Que hermoso nombre –Dijo el chico con un amistoso gesto- ¿Eres nueva por aquí?
-Estoy de paso- respondió automáticamente.
-Ya veo, yo también –Contestó el con la misma libertad que se estaba adjudicando por hablar con tal dulce muchacha.
-¿De donde eres? –Siguió la conversación la pelirroja, que a medida que hablaba con Morgan iba reconociendo algo que no sabía que podía ser, sin embargo aquella incomodidad iba en aumento.
-Oh, yo soy originario de Hogsmade, pero actualmente viajo mucho, razones de trabajo.
-¡Oh! ¿En serio? ¿A que te dedicas? –Preguntó Ginny sonriendo incomoda y tratando de que su voz no delatara sus emociones. Morgan no pudo resistirse a seguir con la conversación ante la sonrisa de la hermosa chica que tenía en frente.
-Bueno yo…-El chico dudó un momento, y por alguna extraña razón le pareció mejor mentir- soy vendedor viajero, vendo artículos mágicos.
-Ya veo…-La sonrisa de Ginny aumentó, lo que dejó a Morgan por unos segundos algo atontado.
-¡Camille! –gritó Maggie acercándose a su amiga con una expresión de claro terror en el rostro.
-Maggie, mira el es…
Pero antes que Ginny pudiera presentarlos formalmente su amiga la tomó por el brazo y la llevó a rastras hacia unas calles pobladas de tiendas, para luego meterse en la primera chimenea que encontrasen.
-¡Fue un gusto conocerte!- Le gritó a Morgan antes que doblara en una de las esquinas con Maggie. El chico quedó mirando el vacío fijamente.
-¿Quién eres? –Susurró para si mismo- Camille Verona… ¿Por qué me eres familiar?
-Es hora de irnos Morgan –Un hombre vestido completamente de negro había aparecido tras el chico tomándole el hombro y sacándolo de sus pensamientos- Debemos llegar a Londres antes del anochecer.
Y en un ruidoso PUMB, ambos desaparecieron.
Notas
de la Autora:
Tercer Capitulo, extraño ¿Verdad? Me gusta eso de jugar con los tiempos, ir mezclando historias y cosas así. Eso es algo que verán muy seguido, son escenas necesarias para que la historia siga su curso.
Seguramente se preguntarán quienes eran los dos japoneses, bueno, es algo complicado de explicar ya que tiene relación directa con la trama xD. De apoco Irán apareciendo cosas que van a ir desenmascarando a cada uno de los personajes oscuros, ni se imaginan el turbio secreto que hay escondido tras ellos ¡¡¡muajajajaja!!! xD.
¡¡¡Y atención!!! Les tengo una buena noticia: En el próximo capitulo aparecerá un personaje conocido, algo que tal vez estaban esperando. De apoco van a ir apareciendo, cada uno con su historia en particular.
Una aclaración:
Buttes-Chaumont: Según lo que investigué en Wikkipedia, es una de las plazas o parques más Románticos de Paris. Vi las fotografías y se asemejaba mucho a lo que me había imaginado para el asesinato de la pobre Monique.
Ahora les dejo un adelanto del próximo capitulo:
Viejas Amigas:
Ginny
mantiene una dura conversación con Oswald y los Floy, por
suerte Maggie ayuda un poco a la chica ya que ella la metió en
un lío algo complicado.
Pasa una buena cantidad de tiempo
sin saber de los asesinatos de brujas, los mismos asesinos no han
salido a la luz, y un hombre que avaricia el dinero más que
cualquier otra cosa mostrará la cara.
Sabremos
un poco lo que sucedió con Voldemort (ES MI HISTORIA,
¡¡¡RECUERDEN QUE NO ME HE LEIDO EL SEPTIMO
LIBRO!!!) más que nada como algo de información
adicional. El no tiene relación con lo que sucede en esta
historia.
Y lo más importante, Ginny se reencuentra con una
vieja amiga, existen muchas posibilidades, pónganse a pensar
jiji )
Nota importante: ¡Ya lo saben! Ante cualquier duda, consulta o sugerencia, (no se admiten virus de ningún tipo xD) por favor escribanme al mail o dejen reviews )
