Ha pasado tanto tiempo… princesa… desde la primera vez que te vi… éramos otras, tan distintas a las de ahora… no cambiaría nada…
- ¡Representa un gran riesgo lo sabes Misato!
- Es una situación crítica, mientras Asuka no despierte no tenemos pilotos disponibles.
- ¡Puede ser una espia doble!
- Puede... pero tenemos un enemigo en común y eso nos da una ventaja.
La tensa situación de las mujeres distaba mucho de calma en la que se encontraba la joven de gafas verdes al otro lado del vidrio. La impetuosidad de Misato le dictaba "confiar" en situaciones críticas, pero eran esas mismas situaciones las que empujaban a Ritsuko a ser más cautelosa. En unos minutos de tregua ambas mujeres se quedaron observando a la joven quien canturreaba jovialmente al otro lado del vidrio.
- Es otra niña cargando con una gran responsabilidad – dijo Misato con cierta nostalgia, nunca había visto así de relajada ni a Asuka ni a Shinji – siempre usamos a niños
- Ha sido la única manera, ¿no me vas a decir a estas alturas que te arrepientes? – sus miradas se encontraron durante unos segundos, ya estaba decidido
- Vamos a aceptar a Mari, bajo vigilancia, al primer desacato yo misma me encargaré de ella.
Las semanas siguientes al tercer impacto fueron de arduo trabajo para Misato, reunió a un pequeño pero variado grupo de personas, la mayoría ex trabajadores de NERV; maquinó un plan imposible y robó la unidad 02. Ritsuko tampoco la había tenido fácil, había logrado hacerse del lugar adecuado para mantener en observación a Asuka y monitoreaba sus signos vitales. Inclusive había realizado un exhaustivo examen médico a Mari que había revelado un aparente buen estado de salud salvo la ligera miopía que la aquejaba. No justifica el uso de lentes, le había dicho a Mari y sonriendo respondió es un recuerdo agradable.
Unas semanas después aquel pequeño grupo había adoptado el nombre de Wunder, un equipo de élite liderado por la Teniente Katsuragi. Las cosas están marchando bien, pensó Misato mientras apreciaba los trabajos de ingeniería que cortaban, engranaban, pulían y fundían lo que sería el nuevo centro de comando. Sí, la logística estaba bien encaminada y absorbía casi todos los pensamientos de Misato, casi porque su tenue entusiasmo se ensombrecía al pensar en Asuka. La pelirroja aún no despertaba del coma a pesar de todos los esfuerzo de Ristuko no era posible determinar si la contaminación del ángel la había dañado irremediablemente. Misato solía escapar de las ajetreadas actividades del área de operaciones para visitar a Ritsuko y monitorear el estado de Asuka. Casi siempre era la misma respuesta, no hay avances. En una ocasión al entrar en la sala se sorprendió al encontrar allí a Mari quién estaba leyendo los informes con resultados biológicos. Situación que se repetiría a menudo...
