CAPITULO 3. PROBLEMAS

Se que todavía estas molesta conmigo- comenzó a decir Oberón.

Desde la platica del puente Titania no había vuelto al palacio, ahora era su cumpleaños y por eso Oberón se atrevió a ir a su casa, el chico se encontraba parado en la puerta de la habitación de ella, tenia su regalo escondido atrás de su espalda, por su parte ella no volteaba a verlo estaba escribiendo cualquier cosa en un pergamino.

Se que tienes razón en lo que dijiste- trato de decir Oberón esperando que ella volteara.

Ella dejo de escribir no quería voltear, pero tenia toda su atención.

Fui un tonto, espero algún día me perdones; te traje un regalo, no se cumplen once años todos los días- dijo mostrando un paquete envuelto en papel dorado- Quise comprarte el collar de esmeraldas, pero ya no estaba, también fui por la chalina de hilo de oro pero ya no la encontré, así que pensé que como te gusta leer un libro estaría bien.

El collar me lo regalo Mordiak y la chalina Korvak- dijo Titania mirándolo a los ojos- si no hubieras estado actuando como un tonto te hubieras dado cuenta de lo que hacían tus amigos, además ese libro no lo compraste o me equivoco.

Esta bien, lo saque de la biblioteca pero si no lo quieres me lo llevo- dijo Oberón dejando el regalo en una mesa y disponiéndose a partir.

Ya veré que uso le doy- dijo Titania levantándose- ahora te sientas y lo vemos juntos.

Eso era lo mas parecido a perdonarlo, así que Oberón acepto dejando atrás las antiguas diferencias.

Era un libro muy pesado, y un tanto viejo Titania miro a Oberón con una cara de "¿este es tu regalo?" el libro estaba lleno de ilustraciones al parecer era un libro de pociones, brebajes y encantamientos; no era cualquier clase de magia, al parecer era una magia mucho mas fuerte.

Oberón- comento Titania con los ojos muy abiertos mirando todo lo que contenía el libro- ¿seguro que lo sacaste de la biblioteca?

Claro- contesto el niño- aunque tuve que limpiarlo porque estaba muy sucio y abandonado ¿Por qué?

Porque esta clase de conocimiento no es mastrig- dijo la chica en un susurro- aquí hay brebajes para no envejecer, para retardar la muerte y…

¿Y que?- pregunto con curiosidad Oberón.

Y para regresar a las personas de la muerte- dijo Titania con cierto miedo.

Eso quiere decir…-argumento Oberón pensando en su madre.

No- contesto firmemente Titania adivinando lo que Oberón imaginaba- debe ser en el momento o a lo mas unas horas.

Si ese libro no es nuestro, entonces ¿de quien puede ser?- se cuestiono Oberón.

No lo se- dijo Titania- pero si estaba abandonado, era porque no querían que lo encontraran.

¿Quieres que lo regrese?- pregunto Oberón con cierta duda.

No- dijo Titania cerrándolo- lo estudiare un poco mas, quien sabe tal vez algún día nos sirva de algo. Gracias por mi regalo.

Titania le dio un beso en la mejilla a Oberón, a comparación de otras veces, ahora el niño no dijo nada, se ruborizo un poco y después se fue a casa.

El tiempo siguió su camino como todo en esta vida, Oberón crecía convirtiéndose en un apuesto joven de 18 años, era el mejor en casi todo, sabia montar muy bien, había aprendido a utilizar la espada de forma correcta también a utilizar la magia de forma adecuada con ayuda de un cetro que Nicodemus le dio. Su padre estaba orgulloso de él.

Durante casi cinco años el príncipe no había visto ni a Mordiak y Korvak ni tampoco a Titania, los hermanos habían ido a prepararse ya que los capitanes de la guardia se entrenan en condiciones mas duras, para poder ser tan firmes como el granito para soportar cualquier adversidad, Titania partía hacia el sur, llevándose consigo el libro para estudiar un poco mas de magia, ya que toda su familia su madre, su abuela, y así hacia atrás habían sido muy buenas hechiceras.

Oberón extrañaba a los amigos de su niñez, un día montando a Emperador por un camino un poco alejado tropezó con un lemsil anciano, Oberón seguía sin sentir mucha simpatía hacia ellos, pero siguiendo el antiguo orden tuvo que ayudar al anciano.

Gracias jovencito- dijo el hombre cuando Oberón le ayudo- ah, veo que sois un mastrig.

Si buen hombre, ahora si me disculpa- dijo Oberón tratando de alejarse.

Por favor espere- dijo el anciano- sabe si podrá el rey ser visitado.

No lo creo- contesto Oberón regresando- el rey se encuentra muy ocupado últimamente.

Y la reina me atenderá- insitito el anciano.

Oberón sintió un nudo en la garganta, era el primer lemsil que preguntaba por su difunta madre.

La reina ha muerto hace ya varios años- dijo con tristeza.

Lamento saberlo, en fin, es la vida- dijo el anciano.

había algo extraño en ese hombre, de tal modo que Oberón sintió algo falsa su contestación, no tenia animo de seguir con ese anciano así que espoleo a Emperador para regresar, cuando estuvo a cierta distancia volteo para ver al anciano, para su sorpresa ya no se encontraba en el camino.

Las tierras donde vivía Oberón eran todas muy verdes y hermosas, hasta el territorio lemsil era una buena extensión de tierra, en las montañas Vivian los dragones y al pie de estas se encontraban las moradas de los guardianes del dragón, pero mas allá de donde le era permitido llegar a cualquier criatura mágica o sin magia se encontraba un territorio agreste, algunos cobardes decían que hay era donde se había replegado el demonio negro, otros no lo creían ya que la tradición contaba que después de ser detenido por Enin el demonio había partido para jamás volver.

En este lugar había una cueva de apariencia horrible y de entrañas traicioneras para cualquiera que no estuviera familiarizado con su forma era fácil que se perdiera en el interior, era un laberinto como jamás existiera otro, el camino se bifurcaba de tan diversas maneras que con solo voltear y ver el camino que ya se había recorrido cualquiera podría perderse.

En el interior muy en el fondo era posible escuchar lastimeros gritos de dolor y agonía como si ese lugar comunicara con la tierra de los muertos.

No estaba tan equivocada esta suposición, ya que en el centro podía encontrarse una puerta de roca tallada como por un gigante, el grabado de esa puerta era como si una horrible gárgola te siguiera con la vista aun el mas valiente hubiera volteado a otro lugar después de algunos minutos de contemplarla.

Cruzando esa puerta se veía un enorme corredor iluminado con antorchas si era tal el atrevimiento y se atrevían a seguirlo podían llegar a una estancia muy amplia donde se veía el respaldo de un trono de roca tallado de la misma manera que la puerta la sombra le daba de tal forma que nunca se veía a su ocupante, durmiendo a ambos lados del trono como si se trataran de perros guardianes se encontraban dos dragones de color morado tan oscuro que parecían negros, llenando en ocasiones el recinto con sus gruñidos o bostezos.

En un momento dado uno de los dragones rugió alertando que alguien había llegado de sus fauces lanzo fuego para alejar al intruso.

Parado frente al trono a considerable distancia se encontraba el anciano que Oberón viera en el camino, el trono era tan grande que el anciano parecía un insecto.

Perdón que os moleste mi amo- tartamudeo el anciano.

No hubo ninguna contestación durante algunos minutos, el anciano pensó que tal vez estaba solo por lo que dio media vuelta preparándose para partir.

¿HA MUERTO?- pregunto una voz cavernosa que sonaba mucho mas aterradora al propagarse los ecos por todo el lugar.

Si- chillo el anciano cayendo de rodillas.

¿HACE CUANTO?- volvió a preguntar la voz.

Hace unos años, como lo habéis dicho mi amo- dijo el anciano tocando el suelo con la frente por estar arrodillado.

TODO MARCHA COMO LO PLANEE…- dijo la voz terminando en una sonora carcajada acompañada con el gruñir de los dragones.

El anciano no se atrevía a levantar la cara del suelo, el sonido era tal que todo el lugar vibraba.

AHORA, ES MOMENTO DE PREPARARNOS- dijo la voz proveniente del trono- HA LLEGADO LA HORA DE ENCENDER LA HOGUERA.

Oberón estaba completamente aburrido, sus amigos no regresaban y ya estaba cansado de estar estudiando todo aquello que a Nicodemus se le ocurría.

Perdido en sus meditaciones, no se dio cuenta cuando un carruaje con corceles blancos llego, de su interior salio una persona esbozada en una capa con capucha de tal forma que no se podía ver su cara, conociendo el lugar donde se encontraba avanzo a buscar a Oberón por los jardines hasta encontrarlo.

Oberón vio que alguien llego junto a él, se quedo mirando sin reconocer de quien se trataba.

¿Señorita Cromslin?- pregunto Oberón sin reconocer quien era esa persona.

No- contesto una voz hermosamente dulce- se trata de alguien más.

Al momento se bajo la capucha dejando caer una hermosa cascada de brillante cabello rojo.

Oberón se paro de un salto, era Titania tan hermosa como nunca la había visto, los ojos verdes la delataban, la blanca piel era mucho mas tersa que cuando se trataba de una niña, ahora era toda una mujer a pesar de tener puesta la capa podía observarse el cambio. Trato de hablar pero ninguna palabra se entendió. Titania rió, y su risa era como el sonido del agua de una fuente cristalina, Oberón también había cambiado ahora el cabello le caía en leve ondulación más debajo de los hombros y se veía que el entrenarse como caballero y futuro rey también le había mejorado en complexión física.

Conversaron hasta que la noche cayo, hablando de todo lo que habían visto durante su separación, de todo lo que habían aprendido, de tantas cosas que parecía nunca terminarían.

Oh, casi lo olvido- dijo de pronto Titania- por fin la termine.

Sacando de su capa una botella de graciosa forma como un cisne de color plateado.

¿Qué es?- pregunto Oberón antes de tomarla entre sus manos.

Es el retardador de la muerte, pero una advertencia si tus manos la tocan ya no podrás tener ninguna otra más que esta- dijo ella extendiéndole la botella.

Eres muy buena Titania, sabia que lo lograrías- dijo Oberón tomando la botella- ¿solo para emergencias?

Sí- contesto la joven- solo sirve cuando la agonía esta cerca en el momento exacto engaña a la muerte y te da un poco mas de tiempo.

Espero nunca usarla- dijo él guardándola.

Cuando la noche avanzo regresaron al castillo para cenar, después de mucho tiempo Oberón era completamente feliz por tenerla a su lado después de conocer por tanto tiempo a una persona terminas sintiendo como si te perteneciera, así se sentía Oberón.
Faltaba que regresaran Mordiak y Korvak pero, ya llegarían.

En el lugar de sombras que ya he mencionado se encontraba el anciano con el mismo terror de otras veces.

¿TODO LISTO?- volvió a cuestionar la misma voz que parecía ser el trueno de la tormenta hablando.

Si…- fue lo único que dijo el anciano.

-ORCOS.

-listos

-DRAGONES RENEGADOS

-pocos, la mayoría son fieles a los mastrig

-¿CUANTOS?

-quinientos.

-ESPECTROS DE LA NOCHE

-todos los existentes.

-PERFECTO.

-Mi amo, como lograreis convencer a los lemsils de tu plan-se atrevió a preguntar el anciano.

-CON SIMPLE PRESENCIA.

El anciano dio un grito de terror del trono se pudo ver la sombra enorme y terrorífica de una criatura sumamente fuerte con alas de tal extensión que parecía que el recinto era insignificante, así como apareció se desvaneció dejando en su lugar la sombra de un hombre alto.

Saliendo del trono apareció un hombre esbelto de considerable altura, parecía un mastrig pero su cabello era de un color negro que recordaba la oscuridad de la noche sin luna, estaba cubierto por una capa morada con un broche de oro en forma de un pequeño dragón con las alas abiertas, su mirada tenia una nota de crueldad que se traslucía.

¿NO CREIAS QUE IBA A IR COMO EN REALIDAD SOY O SI?-l e pregunto al anciano.

No mi amo lo que creí, es que…-dijo lentamente el hombre.

QUE IBA A IR COMO CUANDO ENIN SE BURLO DE MI- dijo sarcásticamente el hombre- NO IDIOTA, CUALQUIERA QUE HAYA ESTUDIADO ME RECONOCERIA, NO ES MOMENTO DE ESTAR PERDIENDO EL TIEMPO EN PLATICAS ABSURDAS, REUNE A MIS CAPITANES, LOS SIETE ANCIANO, QUE NO TE FALTE NINGUNO O PAGAS CON TU VIEJA CABEZA, YO VOY CON LOS LEMSILS, PRIMERO ACABO CON LOS FIELES Y DESPUES ME ENCARGO DEL VULGO, ¿QUE ESTAS ESPERANDO?, ¿TODAVIA SIGUES AQUÍ? ¡¡MUEVETE!!- gruño el hombre al momento el anciano corrió como alma que lleva el diablo.

La noche caería sobre los mastrigs, una noche que desearían terminara lo más pronto posible para ver brillar de nuevo el sol.

Continuara…