Disclaimer: Courage the Cowardly Dog no me pertenece, yo simplemente escribo sobre él y sus personajes sin ánimos de lucrar.
Advertencias: Malas palabras, próximamente situaciones súbitas de tono y trataremos con homosexualidad, amiguitos ewe.
Capítulo III
Aquella fría mañana en Ningún Lugar, Courage presenció cómo justo enfrente de su nariz subían a un camión a la última vaca de la granja. La que más leche daba y más gorda estaba, suponía que por la cara de alegría del conductor ya tendría un excelente y productivo plan para el animal y él, simplemente tenía un poco de dinero con el cual sobrevivir. Aferrando un poquito más la escoba entra sus manos el muchacho observo como el hombre se despedía de él con una sonrisa y arrancaba a toda velocidad levantando el polvo de sobre manera y la vaca asustada soltaba un característico muu de miedo. Continúo barriendo con el pensamiento de que con el dinero que había ganado de la venta de la vaca ahora podría pagar la luz, el gas y el agua además de que podría comprar el impermeabilizante para arreglar las continuas goteras. Sobreviviría de comer huevo por una temporada, hasta que consiguiera trabajo y pudiera comprar algunos animales para repoblar la granja.
¿Qué diría Muriel si supiera que ahora solo se alimentaba de huevo y agua? Pobre de él, que después de tantos meses no podía reponerse de aquella terrible suerte. En realidad Courage podía tener de todo, menos suerte pero de verdad urgía por un rayo de esperanza. Eran las cosas que hacía por amor, suponía, porque bien cuando vinieron tantos compradores en busca del terreno él pudo darse la gran vida con el dinero que hubiera ganado sin embargo esa granja y aquella antigua casa era lo último que le quedaba para conservarlos bien en la memoria. De los difuntos Muriel y Eustace, solo le quedaban esas cosas y así entre las paredes de una casa que siempre habito el matrimonio no se sentía tan solo.
Con lágrimas deslizándose por sus mejillas, se apresuró a terminar de barrer y así volver al interior de la casa para cambiarse. Iría a la ciudad a pagar los recibos, y si alcanzaba surtir un poco la alacena. Así cerró la puerta tras de sí sin percatarse de que lo observaban…
Katz también había presenciado la venta del animal sorprendido de que el anciano gruñón fuera capaz de confiarle el dinero a ese muchacho descuidado, lo vio barrer por un rato y después entrar con prisas a la casa, quizás porque lo llamaban desde el interior. El pelirrojo iba correctamente vestido, con el cabello bien peinado hacía atrás y un traje negro ciñendo su figura delgada cargando un maletín negro que iba lleno de comida enlata. La primera fase del plan era sencilla. Katz entraría a la casa pasando por un vendedor de comida, intentaría ganarse la confianza de Courage y cerraría con los ancianos un trato por venderles una gran dotación de aquella comida para que no tuvieran que ir por esa semana a la ciudad, así obligaría a Eustace a que mandara al joven con él y entonces simplemente lo dejaría inconsciente para que Cajun y Le Quack entraran en acción. Cada quien tomaría a su anciano respectivamente, harían lo que quisieran con ellos y al día siguiente todos se reunirían para hacer pagar al niño cobarde.
Katz sonrió al repasar mentalmente el plan y sacando del bolsillo de su pantalón un comunicador, activo el sistema de comunicación con una sonrisa surcando sus labios.
−Cajun, presta atención cuando veas que el radio se prende pero no me comunico contigo significa que debes de venir ya, ¿Entendiste?− Apretando un botón del radio, este se prendió en verde suponía que Cajun debía estar comprendiendo su mensaje.
−Sí, Katz. No te preocupes, yo arranco cuando esta cosa prenda el foquito verde− Torciendo la boca, el pelirrojo volvió a apretar el botón.
−Ajá, no quiero que tarde así que empieza a poner atención porque el plan se pone en marcha desde ahora− Con toda la seriedad que su rostro pudo adoptar, Katz dejo de apretar el botón del radio con la mano y escuchando una afirmación de parte de Cajún por el aparato no contesto.
Cerrando los ojos tomó una gran bocanada de aire y se dijo así mismo que todo saldría bien. Mantendría la calma ante todo y sería amable incluso con el viejito desesperante. Sonriendo abrió los ojos para encontrarse con la misiva de que Courage salía de la casa, sorprendido salió de su escondite y notó que el muchacho no le había visto aun. Enojado porque aparentemente su plan se veía arruinado, apretó con ira el radio apretando así el botón y este encendiendo la luz verde. Katz corrió lo más rápido que pudo observando que el muchacho de cabello rosa ya había subido a la camioneta destartalada y estaba a punto de encenderla sin embargo parecía checar algo en sus bolsillo.
Sin pensarlo mucho Katz guardo la radio en sus pantalones y con la otra sostuvo el maletín que contenía las variadas latas de comida. Inhalo una gran bocanada de aire e ignoro cualquier vestigio de ira en su ser, tenía que dar una buena imagen.
−¡Coura…!− Antes de que pudiera llamar al muchacho sintió un fuerte golpe en el costado.
Katz se observó así mismo contemplando el cielo y una fuerza de inercia haciéndolo girar bruscamente por los aires. El ruido del claxon de su propio auto le hizo comprender que el imbécil de Cajun y Le Quack en el asiento trasero lo había arrollado ¡¿Cómo carajos le pasaban esas cosas a él?! Rápidamente cayó al suelo arenoso y rodando múltiples veces paro por que una roca se interpuso en su camino dándole en la cabeza, desde el piso el pelirrojo contemplo como Cajun tal vez en un arranque de pánico pisaba el acelerador y huía dejándolo allí botado. En medio de la nada y con su peor enemigo.
−¡Oh Dios mío! ¿Está bien?− Cuando menos lo vio Courage ya había recogido su maletín y un zapato que había salido volando en el acto.
Arrodillado a su lado el muchacho peli-rosa hacía un intento de sonrisa nerviosa, noto como su pupila se dilataba con miedo y supo entonces que ya lo había reconocido. Katz se tomó la libertad de soltar un gemido de dolor, su pierna estaba rota y probablemente se había roto unos dedos si no es que la muñeca entera, rodó en el piso con cuidado quedando boca arriba y perdiendo su mirada ambarina en el cielo de aquel lugar maldijo mentalmente antes de caer inconsciente.
Courage aun que estaba sumamente nervioso había atendido como debía a Katz. No podía llamar al médico así que se las ideo para inmovilizarle la pierna y la muñeca hasta que el pelirrojo despertada y pudiera irse por cuenta propia. No tardaría en despertar pues el hombre cada vez hablaba más fuerte entre sueños y fruncía el ceño con neurosis. El muchacho esperaba que no se enojara por haberle retirado el saco negro y los zapatos, lo había cubierto con su mantita favorita y lo acomodo de manera delicada en el viejo sillón rojo de Eustace. Ya cuando despertara le ofrecería algo de comer, aunque solo había huevos.
Con un ataque de nervios, el muchacho de ojos castaño aguardaba sentado en el piso de madera mirando fijamente al hombre frente a él. Llevaba mucho tiempo desde que no veía a Katz, aunque el hombre solo significara problemas y maldad era bueno estar acompañado por alguien. Le daba un poco de seguridad que el pelirrojo no llevaba consigo a sus arañas y estuviera herido de una pierna, así no sería capaz de atacarlo de ninguna manera. Sin poderlo evitar Courage recordó la última vez que había visto al pelirrojo, y sintiendo humedecer sus ojos se rindió ante el llanto. Muriel y Eustace estaban con él, habían sido una de tantas de sus desastrosas vacaciones, y en esa ocasión se habían hospedado en el horrible hotel de Katz. Llorando un poco más suelto se limpió los mocos con la manga de su sudadera rosa y trato de aguantar un ratito más las lágrimas.
−Que desagradable, niño estúpido para eso existe el papel− Sorprendido el muchacho levanto la vista, Katz le miraba con el ceño fruncido y una mirada prepotente. Se notaba en su rostro un rictus de dolor tal vez por su pierna.
−¿Cómo se siente? No pude traer al médico…− Courage se excusó rápidamente levantándose del piso y tomando asiento en la silla mecedora de Muriel pero Katz parecía ignorarlo en su lugar observaba el interior de la casa.
−¿Los viejos están? Necesito hablar con ellos−Katz volvió su mirada al muchacho y con molestia se encontró con que el inútil estaba hecho un manojo de nervios. El mocoso temblaba de pies a cabeza y parecía estar llorando, sin tomarse la molestia de contestarle− ¿Me escuchaste?
−S-Sí− Contestó simplemente titubeando por el llanto, exasperado Katz gruño esperando a que el mocoso dejara de llorar y le contestara algo más−. Pero si necesita algo, solo estoy yo.
−No, los necesito a ellos ¿Salieron? Sí es así necesito saber a qué hora vuelven, tengo que…− Sacando su móvil del bolsillo de su pantalón Katz fue interrumpido antes de terminar de hablar, y de no haber comprendido el tono de voz serio del mocoso se hubiera molestado.
−Sólo estoy yo, en esta casa. Si necesitas algo, dímelo a mí…− Courage continuaba llorando, y Katz le miró sorprendido porque entre el titubeo permanecía una férrea determinación de parecer serio.
−¿Te abandonaron, o se fueron de vacaciones?− Burlón Katz se acomodó en el sillón, cruzando los brazos en su pecho y notando con molestia que en su regazo estaba una cobija de mal gusto. Sonrió nuevamente cuando el pelirosa no contesto− Se de utilidad y tráeme un poco de agua, ¿quieres?
Ignorando su primer pregunta el chico se levantó y cabizbajo avanzo hasta la cocina. Un rato después le llevo un vaso con agua que parecía ser de la llave, con disgusto pero pudiéndole más la sed bebió unos tragos del vaso de cristal y sonriendo volvió a insistirle al niño.
−Entonces, no me contestaste. ¿El anciano se salió con la suya de abandonarte o te dejaron al cuidado de la granja mientras vacacionan?− El tono desdeñoso no abandonaba la voz de Katz y para el dolor de Courage tuvo que aguantar un poco más el llanto. Con determinación, el muchacho asintió mientras cerraba los ojos y aguantaba las inmensas ganas de llorar. Para cuando miro a Katz directo a los ojos su llanto había cesado.
−Se fueron al cielo− Contesto de manera inocente y seria cosa que ayudo mucho a que le entrara un shock tremendo al cerebro de Katz. El muchacho le sonrió y acomodándose en la silla de madera continuo dirigiéndose a él− ¿Quieres algo de comer?
Katz asintió temeroso por primera vez ante el muchacho, y sintió como poco a poco un sudor frío cubría todo su cuerpo. ¿En qué clase de horrible broma del destino estaba siendo parte?
N/A: ¡Hola, de nuevo! 7u7 Espero no haber tardado demasiado con la actualización, la historia aún no está terminada y aun que tengo muchos capítulos aun hechos, ¿Estarán de acuerdo en que no puedo publicarlos todos de un jalón sin tener un final listo, verdad?
Espero les guste este nuevo capítulo, y la trama que ya está agarrando forma les guste (: También quisiera agradecerles a: black dragon, kitty, loki, maestro jedi, nyauk por comentar mi fic y a Maya-0196 que junto a NMLS están siguiendo esta historia. Me motivan mucho, chicos ewe
