Am hola... yo yo lamento haberme tardado pero en verdad se me complicó hacer este capítulo porque no me gustaba como quedaba... pero al fin pude y en verdad quiero que lo disfruten y les guste... (queriendo no pasará nada) Rina... ¬¬*...
Bueno por si aún les quedaban dudas: ~pensamienos~ Recuerdos de los personajes.
Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Recuerdos
Despejando la mente
Había vuelto a su lugar de infancia… ese parque. Para llegar necesitó: un mes para convencer a su padre, trabajar tiempo extra de mesera, encontrar la ruta más rápida y corta para ir a su ciudad natal sin la facilidad de un auto, aparte, pasaba de vez en cuando a la plaza debajo de la colina para encontrarse con Naruto, cosa que nunca logró, y todo esto sin bajar sus calificaciones e incluso mejorarlas.
Nunca había olvidado ese lugar, los columpios, los subibajas, las resbaladillas, las canchas, todo seguía igual… bueno… lo veía un poco más pequeño todo pero… tal vez sea porque creció.
-¡Hina-chaaan! – La joven de 16 años reconoció la voz de su amiga, y sonrió al sentir los brazos de Sakura alrededor de ella – Me da tanto gusto verte – la otra joven de ojos esmeralda tenía lágrimas de felicidad surcando sus mejillas.
En realidad, no tenía mucho tiempo que no la veía, puesto que nunca perdió el contacto con Sakura, hablaban por teléfono una vez a la semana por lo menos y en vacaciones se reunían.
-No exageres, Sakura-chan – a pesar de haber dicho esto, también habían lágrimas de felicidad en los ojos de Hinata.
-Como sea… - ahora la pelirosa la miraba con curiosidad - ¿por qué has venido hasta acá?
No sabía cómo comenzar, así que solo lo dijo – El chico rubio que iba en tu salón en 2° de primaria… ¿Qué pasó con él?
Sakura parpadeó asombrada - ¿Viniste aquí sólo para hablar de Naruto?
-Ajap – Claro que estaba sonrojada... y su mirada, clavada en el piso.
-Bueno… Cuando éramos pequeñas, y tú te acababas de ir… me preguntaste lo mismo, ¿No lo recuerdas?
-Yo no… - Hinata abrió mucho los ojos… lo recordaba…
Hinata y Sakura de seis años hablaban por teléfono. Habían pasado unos cuantos meses de que la niña de piel nívea había abandonado su ciudad de origen, y la pequeña de ojos perla acababa de hacer una pregunta que le inquietaba desde que se había marchado de aquél lugar:
-Hina-chan… Naruto se fue de la ciudad por problemas familiares…
La pequeña solo sabía que se sentía muy triste, tenía lágrimas recorriendo sus mejillas y un dolor agudo en el pecho… en ese momento Hinata decidió olvidarse de aquél niño, de sus ojos, y sobre todo de esa sonrisa que tanto le había fascinado.
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-Maldición… ¿Por qué tengo que hacer esto oba-san?
-Maldito mocoso, ¡Deja de decirme así!
-Tsunade-sama, ¿Cree que sea necesario que Naruto…?
-Así es Shizune, Jiraiya lo ha consentido demasiado, es hora de que se le quite.
-¡¿Eso qué tiene que ver con que limpie los baños de la escuela?!
-¡Por el hecho de que sabes inundarlos!
-No fue mi culpa, Sasuke…
-Hump… yo no debería estar aquí
-Tsk- Tsunade tenía una vena palpitándole en la frente - ¡No lo repetiré!
En este sábado tan tranquilo, soleado… perfecto para salir en compañía de los amigos o simplemente pasearse, Naruto y Sasuke se encontraban en su escuela, con guantes, una escoba, un jalador y un trapeador en mano, para solucionar el desastre que habían cometido entre ambos.
Tsunade y Shizune se fueron a una esquina a esperar a que terminaran… o que empezaran…
-Estúpido Naruto, ¿Por qué me has envuelto en esto?
-¡¿Eh?!... Pero si has sido tú quien abrió las llaves a presión…
-Y tú las golpeaste…
-Por tú culpa…
-Yo ni debería estar…
-Y yo debería estar en algún casino, pero gracias a ustedes, y por mandato de su querido profesor, estoy de niñera. – El entrecejo fruncido + las manos sobre la cintura + una voz claramente irritada + un aura asesina = a una Tsunade claramente furiosa – Así que pónganse a trabajar par de mocosos.
Durante la discusión entre los chicos, Tsunade se fue acercando silenciosamente sin que éstos se dieran cuenta, y estaban sorprendidos por su intromisión repentina dentro de su pequeña pelea.
-Tsunade-sama…
-Deja que les dé una lección a estor jóvenes Shizune – La rubia tronó sus nudillos.
-Pero…
La expresión de Sasuke y Naruto fue cómica… tenían los ojos como platos y los cabellos en punta por el miedo. Más rápidos que un rayo, tomaron los utensilios de limpieza y los comenzaron a usar.
Ambas mujeres se encontraban vigilando a los jóvenes por la sencilla razón de que el director de éstos, se rehusaba rotundamente a enviar a alguno de sus maestros en un día libre… y mucho menos uno tan hermoso como aquel. Razón por la cual Tsunade había estado de mal humor desde que se enteró de su singular trabajo, pero no podía decir que no, puesto que mientras Jiraiya se encontraba de viaje, ella estaba a cargo del chamaco, ese rubio de ojos azules y tez bronceada que tanto la hacía desesperar.
A parte Tsunade estaba preocupada por una paciente en particular, estaba enferma desde hace 10 años, y nadie, incluyéndola a ella, sabía que tenía, y eso la ponía nerviosa; eso de cuidar mocosos le quitaba mucho tiempo… Al menos ya habían comenzado a resolver su desastre del viernes.
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Sakura miraba a su amiga con preocupación, desde que le había recordado aquello, ella no se había movido – Nee, Hina-chan… ¿Estas bien? – Le colocó una mano sobre su hombro y la movió un poco.
Hinata dio un respingo y volteó a verla – ah… sí, sí estoy bien…
-Si tanto te interesa saber de Naruto… sé en qué ciudad vive, de ahí podríamos buscar…
-¡¿Qué?!... Sakura, ¿Por qué no me lo habías dicho antes?
-Porque no imaginaba que te gustara tanto.
La Hyuga se había puesto roja hasta las puntas de los pies – Él… él… no… no me… gus… gusta…
-No, por supuesto que no…- Sakura tenía una sonrisa socarrona – Es por eso que no estás aquí queriendo saber más de él, y yo vivo en Marte.
- Eso no es verdad - ¿Por qué sentía tanto calor? – Es solo… es solo que…
-¿Solo que qué?
-Me lo he encontrado y yo… - las orejas le ardían, cada vez sentía más vergüenza, y ya no sabía que decir.
-Espera… ¿Cómo que te lo has encontrado?
-Aja… cerca de donde vivo… en la Ciudad del Fuego hay…
-¡¿Ahora vives allá?!
Hinata no entendía las reacciones de su amiga, era verdad que aún no le había dicho en dónde vivía, sólo tenía pocos meses de haberse mudado, pero qué había de especial en ese lugar – S… sí… ¿qué tiene?
-Naruto se mudó con su abuelo – pareció dudar un poco al pronunciar la última palabra, pero prosiguió – para allá hace 10 años… supongo que ustedes llegaron hasta ahí por Tsunade-sama…
-¿Cómo sabes de la nueva médica de mi mamá?
-Todo el que aspira a ser médico la conoce – lo hizo sonar como si fuera algo obvio – Yo algún día seré su aprendiz – Ahora su rostro era de determinación.
Hinata entró en shock… aquél chico que tanto había llamado su atención cuando sólo tenía 6 años, estaba más cerca de lo que ella pudo haber imaginado… y ella ansiaba conocerlo…
-Aunque no entiendo por qué no fueron con ella desde un principio. Ella en verdad es incre… - La muchacha de ojos color esmeralda volteó a ver a su amiga, y se enfadó un poco, sólo un poco pues nunca podría enojarse con alguien tan tierno como lo era Hinata Hyuga, porque ella no le prestaba atención – Hinata ¿me estás escuchando?
-¿Perdón?
-¡Hina-can! – Sakura tenía lágrimas en sus mejillas
- Lo siento, lo siento, no te escuché… ¿Qué me estabas diciendo? – Hinata sonreía con nerviosismo, tenía los ojos cerrados, y su mano derecha detrás de su nuca.
-Ya no importa… -Sakura suspiró con resignación.
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El día transcurrió rápido, ya eran las 6:00 de la tarde aproximadamente… y Tsunade estaba harta de tantas discusiones y peleas que había tenido con el rubio y el moreno. Iban saliendo de la escuela de infierno y ella estaba dispuesta a dirigirse a algún casino, y nadie se lo iba a impedir…
-Tsunade-sama debe regresar al trabajo.
-No quiero, ya estoy lo suficientemente estresada por culpa de los dos escuincles…
Los dos escuincles estaban a punto de reclamar, iban caminado justo detrás de las mujeres... pero la voz de la secretaría y fiel amiga de Tsunade se volvió a escuchar.
-Eso no importa, debe averiguar que tiene la Señora Hyuga.
~Hyuga~ esa palabra provocó que Naruto se parara en seco y abriera mucho los ojos. La imagen de una niña de ojos perla, nariz respingada y cabello azulado apareció en su mente.
-Am yo… yo de verdad lo siento, Naruto Uzumaki.
La niña frente a él sonrió y tomó su mano que en algún momento ofreció.
-Hinata Hyuga, del 2° C.
La imagen se desvaneció y apareció otra de una bella joven de su edad, con características similares a las de esa niña… eran la misma persona… la misma muchacha con la que había chocado cierto día en la placilla… aquella que desde un principio le pareció muy linda.
~Hinata Hyuga… era Hinata Hyuga ~ Naruto lo había recordado todo… ahora una nueva pregunta surgía en su mente ~ ¿Por qué decidí olvidarla?
-Oye idiota… ¿Te encuentras bien? – La voz de Sasuke sonaba preocupada. Sin embargo, el rubio apenas lograba distinguirla - ¡Naruto!
Eso lo había escuchado a la perfección, era su tímpano el que ahora se encontraba roto por aquél grito de su amigo – Arg… Sasuke… tú estúpido… ¿Pero qué…? – No sabía cómo había llegado ahí. Ahora se encontraba en el piso con las piernas estiradas, con un brazo se apoyaba, mientras que con su mano libre se tapaba el oído lastimado. Sasuke estaba de cuclillas a su lado, Tsunade y Shizune en frente de él, todavía de pie, lo observaban con confusión. – Am… sí. No se preocupen, estoy bien.
-Nadie se preocupaba por ti idiota – Sasuke lo había empujado y se había girado para no verlo.
-¡Heey!... ¿eh? – Naruto lo observó con atención, al descubrir un pequeño sonrojo en el pelinegro, una sonrisa burlona se formó en su rostro – aaaa pero si estabas muy preocupado por mí jajaja – El rubio se abalanzó sobre su amigo y le estiraba los cachetes.
-Naruto… tú idiota, suéltame – mientras decía esto se lo quitaba de encima.
-Qué alivio, no pasó nada – Shizune suspiró con… bueno con alivio.
-Mocoso…
- Neee oba-san – Una mirada de rabia y un gran tic en su ojo derecho aparecieron en Tsunade al oír esas palabras, pero esa expresión desapareció tan rápido cómo había aparecido al escuchar lo que le dijo el rubio a continuación - ¿Qué le sucede a la Señora Hyuga?... es más, ¿Hay muchas personas con ese apellido?
-Aún no lo sé… y no, hasta donde sé, sólo existe una familia en todo el mundo con ese apellido.
-Y la curarás ¿cierto?, ¿tú podrás? – Su mirada era de tristeza.
-… Naruto… eso no lo puedo afirmar, pero no me rendiré... además… ¿por qué te interesa tanto?
Tres pares de ojos no dejaban de mirar a Naruto con increduilidad y confusión.
-¿Puedo ir?
-Oye responde a lo que te he…
-¿Puedo ir a tu próxima cita con sus familiares y saber cómo sigue?
-… ¡¿Queeeeeeeé?! – Tres voces al unísono se dejaron escuchar, llenas de dudas, confusión e increduilidad.
y bueno... ¿les gusto? espero que sí ^^ nos leemos ciaao
