Instruyendo a Arnold.
Por: Azure129
Traducción: Tsubasaglz
Nota de traductora: Este fic en su idioma original se encuentra en inglés. La autora Azure129 me dio el permiso para poder traducirle su excelente trabajo al español y espero poder hacer una buena adaptación a nuestro ! No me pertenece ni mucho menos el fanfic original (TutoringArnold). Yo solo estoy haciendo labor de traducción. Espero lo disfruten.
Además, la autora original pide que los reviews si gustan los puedan poner en la historia original en español. Ella dice que sabe un poco de español y que le daría mucho gusto leerlos y saber lo que opinan de su historia.
Capítulo 3: Secretos y los secretos de su guardián
'Sin título'
Todos los días estaba jugando al juego:
Mantenerte distante, insultando tu nombre.
Pero siempre regresabas con esa sonrisa de infante,
Nunca dejando molestarte más que por un tiempo.
Pero un día me atrapaste intentando ayudarte.
Debiste estar sorprendido –yo pensando más que en mi misma.
E hice algo de lo que espero no te arrepientas,
Aunque tú pareciste creer, no fue mi intensión.
Fui feliz antes, aun cuando no lo pudiste ver,
Pero tomé la oportunidad, esperando que me aceptaras,
Alas, amor, ¿por qué no puedes seguir la pista?
A pesar de lo que he dicho, sigo loca por ti.
Helga había estado recitando su poema intencionalmente una y otra vez en su cabeza mientras continuaba destrozando, primero su mochila y ahora su cuarto entero, en busca de un objeto que estaba desesperada por encontrar. Eran ya las 11:30 AM pero aún estaba en su ropa de dormir, su cabello aplanado y enredado por su reciente sueño nocturno. Era un hermoso día de primavera afuera y el sol brillaba a través de la ventana de Helga, recordándole a la frenética niña de 10 años hasta qué punto la mañana había progresado.
Helga había terminado de revisar de nuevo debajo de su cama por el objeto que estaba intentando encontrar. De repente se puso de pie y salió corriendo a su mochila rota y obviamente vacía para sacudirla por décima vez desde que se había despertado. "Vamos, vamos -¡Tiene que estar aquí!"
Helga dejó de agitar la bolsa y se detuvo por un momento, como si en realidad esperara que algo cayera al suelo frente a sus pies en esta ocasión. Desafortunadamente, después de haberse roto en la escuela ayer y ahora ser sujeta toda la mañana a una furiosa agitación, la bolsa estaba en sus últimas. Así, en lugar de revelar el objeto que Helga deseaba, la cosa simplemente se rompió en dos dejando a Helga sosteniendo la parte baja en sus manos mientras la parte superior caía casualmente sobre la alfombra rosa de su cuarto.
La chica de cuarto grado frunció el ceño y arrojó los restos de su mochila sobre su hombro con un gruñido.
Con un suspiro de derrota, Helga se dejó caer sobre su cama nuevamente y con una voz tensa comenzó a regañarse a sí misma por su falta de cuidado. "Rayos, ¿en que estaba pensando? -¡Escribir sobre mi confesión! ¡Brillante, Helga, ahora toda la población estudiantil de la Primaria P.S. 118 sabrá acerca del posiblemente día más incómodo de tu vida!" Tomo un respiro profundo, tratando de calmarse. "Bien, Helga, chica, no hay razón para entrar en pánico –No es como que tu hubieras escrito su 'nombre' en él o algo." Pasó por las palabras de su poema en su cabeza de nuevo para asegurarse. Después de confirmar que el nombre de Arnold de hecho no aparecía en ninguna de las líneas de su más reciente tarea, se detuvo un momento y se sentó con una sonrisa expectante. "Además, un conserje probablemente solo lo tiró… cayó en el piso después de todo."
Este pensamiento la consoló un poco pero aún seguía un poco preocupada. En realidad, Helga probablemente habría olvidado acerca del poema en cuestión si no hubiera sido por una cosa. Desde que salió de la casa de Arnold ayer en la tarde no había podido dejar de pensar en las cosas extrañas que él le había preguntado antes de empujarla fuera de la puerta: ' "si tu sí hubieras guardado alguna de tus tareas de la clase, tú me dejarías mirarla, ¿verdad?" 'De hecho, había estado tan preocupada con la inusual pregunta de su amor toda la tarde que aun cuando había caído dormida, lo primero que había hecho era buscar por su tarea arrugada. No estaba considerando realmente mostrárselo a él… pero de alguna manera se sentía culpable de no poder ser capaz de darle algún tipo de ejemplo para comenzar. 'Tal vez solo podría mostrarle algunas pocas líneas… no es como si tuviera que llevar los catorce volúmenes de mi poesía hacia Arnold a su casa en un vagón rojo o algo.'
Sin embargo, la búsqueda de una hora no solo en sus libros de texto, sino en su cuarto entero no había dado resultado hasta el momento; el papel arrugado del que había sido tan descuidada ayer estaba definitivamente perdido y muy posiblemente en los pasillos de la Primaria 118. Para decirlo sin rodeos, un poema de amor con el nombre de Helga Pataki estaba tirado a la intemperie en un lugar donde cualquiera de sus compañeros podría encontrarlo… y leerlo.
Cuando ese último pensamiento entró en su cabeza, Helga se estremeció un poco. 'Con mi suerte, quienquiera que lo encuentre va a empezar a cantarlo por los pasillos tan pronto como yo entre a la escuela la próxima semana…' Con un tragó de miedo se puso de lado y acercó sus rodillas a su pecho. 'No… no es tan sencillo. Quienquiera que lo tenga encontrará la manera de sutilmente dejarme saber que lo tiene, y luego usarlo para obtener lo que quieran de mi –favores, dinero, información.'
El rostro de Helga perdió su ceño fruncido y adquirió una expresión triste. Se giró boca arriba de nuevo y sacó su relicario de Arnold de su mesa de noche donde siempre lo guardaba cada noche antes de dormir. "Oh Arnold, probablemente les diría lo que quisieran saber si eso significa protegerte de todo lo que pasó entre tú y yo-"
' "Y también sería de gran ayuda poder ver algo de lo que tú has escrito" '
' "No sucede que tengas una copia de uno de los poemas que has escrito, ¿verdad?" '
' "si tu sí hubieras guardado alguna de tus tareas de la clase, tú me dejarías mirarla, ¿verdad?" '
Estas partes de los últimos minutos de su conversación con Arnold inundaron la mente de Helga en un instante y culminaron con el recuerdo de ella y Arnold tratando de recoger sus libros en el piso ayer por la tarde… junto con una tarea de poesía muy especial que sospechosamente no había visto desde entonces.
Los ojos de Helga se abrieron como platos mientras la verdad del paradero de su poema la golpeaba. "OH… MI…" Afortunadamente, no había nadie más en la casa esa mañana para escuchar el grito perforador que se desató desde la habitación de la niña de diez años.
Arnold se sentó en una pequeña silla plegable en la azotea de la Casa de Huéspedes, un ligero viento cálido soplaba a sus mechones de cabello rubio en la brillante luz del sol. Sin embargo, en lugar de mirar hacia las nubes perdido soñando despierto como usualmente lo hacía, su mirada cambiaba entre el reloj en su muñeca a la calle debajo con una mirada de frustración en su rostro. "Mmm… ya pasa de medio día… Me pregunto dónde está…"
Con un suspiró, Arnold cerró sus ojos y reclinó su cabeza hacia atrás, secretamente agradecido por al menos un momento para él mismo antes de su primera sesión de estudio con Helga Pataki. En silencio, comenzó a tratar de ordenar sus pensamientos una vez más esa mañana – y tenía mucho por resolver.
La noche anterior, tras la salida de su tutora de poesía y su constante tormento infantil, Arnold había hecho algo muy fuera de personalidad; después de horas de debate moral y sopesar las potenciales consecuencias de su única oportunidad de acercarse a la verdad de lo que Helga ocultaba de una buena vez por todas, había puesto sus deseos antes que la privacidad de su amiga y había leído su poema.
Ciertamente, le había tomado un poco de tiempo darse cuenta exactamente de lo que el poema estaba describiendo. De hecho, se había tomado su tiempo para volver a leer una y otra vez para asegurarse que no perdiera nada que lo que Helga podría haber estado intentando decir (No obstante tan inexperto era Arnold al escribir poesía, siempre había sido el doble de terrible al interpretarla.) Y después de una noche completa estudiando con cuidado el poema de Helga, Arnold estaba bastante seguro de que sus sospechas finalmente eran confirmadas: Helga G. Pataki, en efecto, parecía amarlo.
Sin embargo, tenía unas dudas; sólo porque esto parecía ser la única conclusión lógica no quería decir que estaba listo para aceptarla. 'Quiero decir, no tiene mi nombre en el o algo, pero definitivamente parece ser un poema de amor para alguien. Alguien a quien ella ha insultado, alguien que no le cree, alguien por quien ella se preocupa de todas formas…' Arnold se sonrojó levemente. 'Sin embargo, aún hay una posibilidad de que pudiera ser para alguien más –digo, ¿Quién soy para decir que yo soy la única persona a la que ella ha 'amado'?'
Arnold no estaba completamente ciego; cada vez que iniciaba esta línea de pensamiento hacia una conclusión más lógica lo había dominado. 'Tú sabes que ella estaba diciendo la verdad, Arnold… solo que no querías lidiar con eso entonces. Y tú sabes que eres el único que calza en el poema… En todo caso, ella no uso tu nombre porque era muy obvio que está hablando de ti.' Arnold había tenido esta conversación consigo mismo mientras trataba de quedarse dormido la noche anterior, y cuando este último pensamiento vino a su mente había jalado su almohada sobre su rostro con un suspiro derrotado. Exhausto por la confusión del día, se había quedado dormido en un profundo sueño rápidamente y había comenzado a soñar con una nueva idea que no podía entender (y que no había podido recordar en su totalidad por la mañana) había empezado a aparecer en su mente. '¿Y que sería tan malo… sí fuera sobre mi…?'
Ahora, Arnold se sentaba en su azotea con un aparente número ilimitado de preguntas estorbando en su cabeza. '¿Cuándo tiempo se ha sentido ella de esta manera? ¿Por qué actuaría tan mala todo el tiempo en lugar de solo decir algo? ¿Y por qué negarlo después de pasar por todo el problema de confesarse ante mí, y en uno de los días más locos de mi vida?'
Arnold abrió los ojos y sacó el poema hecho bolita de su bolsillo, con una sonrisa en su rostro. "No puedo creer que ella escribiera esto, sin embargo, supongo que realmente no pude entender todo lo que quiso decir con todas esas cosas en el edificio de Industrias Futuro hasta que lo vi con mis propios ojos." Su rostro adquirió una mirada soñadora. "Hmmm… ¿me pregunto si esto significa que el tema sobre 'acosarte día y noche' y 'hacer altares en los armarios sobre mi' son ciertas también?" A pesar de que probablemente debería sentirse un poco incómodo con la posibilidad, Arnold no pudo resistir reír un poco ante la idea de Helga pasando por todos esos problemas en lugar de simplemente decirle la verdad. Negó con la cabeza, divertido. 'Nah, ella debió haber estado exagerando… ya habría notado algo para ahora.'
En cualquier caso, Arnold puso estos dos últimos temas en el fondo de su mente para abordar después si incluso llegara tan lejos con Helga.
Por ahora, sin embargo, aún estaba un poco indeciso de cómo manejar la situación. La noche anterior todo lo que había tenido en su mente había sido encontrar la manera de leer el poema de Helga – ni siquiera había considerado lo que podría hacer después.
Arnold bostezó, estirando los brazos en al aire cálido de primavera. "Bueno, supongo que tendré que enfrentarla sobre eso… eso sería la forma más directa de hacerlo." Sin embargo, su rostro adquirió una expresión un poco preocupada. "¿Pero qué pasa si estoy equivocado –Digo, parece que hubiera escrito sobre mi, pero siempre hay una posibilidad… y que tal si niega todo de nuevo? No quiero asustarla, sólo quiero que me diga la verdad."
Suspiró y se levantó de la silla, caminando hacía el borde de la azotea para obtener una mejor vista de la calle abajo, aún vacía. "Tal vez deba acercar el tema lentamente… no quiero avergonzarla. Veré si puedo hacer que ella me hable sobre su poesía y tal vez eso me ayude a asegurarme de que éste es sobre mi… y averiguar si hay otros…" Arnold suspiró. "Entonces tal vez al fin pueda traer a colación lo que paso en Industrias Futuro para que podamos hablar de eso juntos." Sin necesidad de decirlo, ni él ni Helga habían siquiera mencionado el tema de su confesión desde que había pasado, ambos demasiado avergonzados y sorprendidos para decir una sola palabra.
De repente, otra cosa que Arnold no había considerado saltó a su cabeza. '¿Qué le voy a decir? Si ella admite de nuevo que me ama… ¿Cómo siquiera puedo empezar a responder a eso?' Él considero. 'Bueno, si ella me está diciendo como se siente, supongo que sólo tendré que decirle como me siento yo… que me gusta, que la admiro y que la considero una amiga… pero –'
De repente, los ojos de Arnold se agrandaron y una sonrisa apareció en su rostro cuando vio un borrón rosa y rubio corriendo calle abajo hacia su pórtico. Rápidamente corrió a su ventanal y se dejó caer en su cama. Se dirigió rápidamente hacia la puerta, y estaba a punto de apurarse escaleras abajo para permitir que una Helga Pataki aparentemente frenética entrara a la Casa de Huéspedes cuando de repente la puerta se abrió de golpe y Arnold sintió algo chocar contra él, haciéndolo caer de nuevo sobre la alfombra de su habitación.
Arnold se apoyó en los codos y sacudió su cabeza para despejarse, con los ojos todavía cerrados. Podía sentir un peso sobre su cuerpo y por un momento pensó que su cerdo mascota, Abner, de alguna manera había irrumpido a través de la puerta y aterrizado sobre él. Sin embargo escuchó un gemino familiar y abrió sus ojos solo para ver a Helga tumbada encima de él, sobándose la cabeza del mismo modo y tratando de liberarse de su repentino encontronazo.
Acostumbrado a chocar contra Helga así, Arnold normalmente se hubiera disculpado por lastimarla y ayudado a levantarse. Pero, en cambio, sus ojos se abrieron como platos y gritó con voz un tanto en pánico. "¡HELGA!", y rápidamente se alejó de ella, dejando a la chica levantarse por sí misma, por una vez. Era extraño, pero de repente se sintió muy incómodo estar tan cerca de ella – su estómago se había retorcido en un nudo y su corazón parecía haberse detenido.
Una vez fuera de debajo de ella, se detuvo por un momento y trató de sacudirse la repentina sensación de ansiedad; supuso que era solo un efecto de saber con certeza como se sentía ella por él. 'Esto va a ser más difícil de lo que pensaba… tengo que tomar las cosas con calma.'
Arnold tragó saliva y se obligó a sí mismo a alcanzar la mano de Helga para ayudarla, aunque ya estaba de pie. "¡Criminal, Cabeza de balón, ¿estabas esperando detrás de la puerta a propósito o algo?!" Se dio cuenta de su brazo extendido. "¿Qué estás haciendo?"
Arnold forzó una sonrisa aunque aún se sentía un poco nervioso. "Um… yo solo trataba de ayudarte a levantarte, Helga."
Ella se cruzó de brazos y rodó los ojos. "¡Bueno, creo llegas un poco tarde, ya que obviamente ya estoy de pie, Arnoldo! ¡Rayos!"
Arnold bajó su brazo y se sonrojó ligeramente. "Oh, cierto – lo siento, Helga."
"Deberías," replicó ella con un tono de victoria. "Está bien, hemos perdido ya suficiente tiempo – ¡vamos a empezar para que pueda salir ya de aquí!" Helga irrumpió pasando junto a él y se sentó en el escritorio de Arnold, subiendo sus pies sobre la mesa y mirando hacia abajo con una mirada molesta.
Mientras Arnold consideraba que le debía preguntar a Helga primero, Helga tenía sus propios pensamientos en mente. Sabía que no podía preguntarle a Arnold si tenía su poema; había siempre la opción de que él solo lo hubiera recogido pero no lo hubiera notado entre sus cosas, aunque su naturaleza astuta lo dudaba. En pocas palabras, Helga estaba enojada; no le gustaba la idea de que Arnold tuviera algo de ella y estaba absolutamente furiosa sobre la idea de que él hubiera invadido su privacidad. Había decidido, después de correr fuera de su casa a la de Arnold solo minutos después de su última búsqueda, que encontraría una manera de hacer que Arnold admitiera si había leído su poema o no y luego manejar la situación a partir de eso. Todo lo que tenía que hacer era ser inteligente y preguntar las cosas correctas… Arnold era listo pero sabía que era demasiado honesto como para mentir en una pregunta directa. Además, si había una cosa que Helga G. Pataki sabia como hacer era como manejar a Arnold.
"Bien… um… está bien." Arnold cruzó su habitación para agarrar su mochila del piso cerca de su cama. '¿Qué pasa conmigo? Necesito calmarme o ella empezará a sospechar algo. Sí algo, ella debería ser la que este nerviosa aquí; no es como si yo fuera él que está enamorado.' Arnold sintió un poco más de confianza con este último pensamiento.
Sin embargo, mientras se hacía paso a través de la habitación hacia Helga con su mochila al hombro, un nuevo y mucho más interesante concepto llego a la mente de Arnold: se dio cuenta que nunca había considerado realmente lo que el amor de Helga por él podría significar. Volvió a pensar en todas las veces que él había estado 'enamorado'; Ruth, la Señorita Felter, Summer, Lila. Los sentimientos de Helga parecían ser un poco más fuertes que los suyos, considerando lo que ella había dicho en su confesión… pero tenía que haber algunas similitudes, no obstante, ¿cierto? Cuando finalmente se acercó a Helga, ahora cargando una silla en su mano libre para que ambos pudieran sentarse en el escritorio, Arnold trató de recordar el efecto que tenía en él el estar enamorado. 'Bueno, veamos; siempre me sentía muy nervioso cuando hablaba con la persona – como si no pudiera pensar claramente, y siempre me encontraba a mí mismo pensando sobre ellas cuando estaba solo, y cada vez que me acercaba a ellas me sentía muy torpe y una luz en mi interior…'
Perdido en su tren de pensamientos, el rostro de Arnold había adquirido una expresión muy enamorada completada con una sonrisa amplia y una mirada soñadora para cuando llegó junto a Helga con la silla y sus libros de la escuela.
Desde el escritorio de Arnold, Helga había estado observando el cambio de la expresión en el rostro de Arnold mientras hacía su camino a través del cuarto. A medida que sus alterados, también lo hicieron sus propias expresiones comenzando a cambiar de la típica molestia "Helga G. Pataki" a una mirada curiosa y finalmente a una mirada un poco nerviosa. 'Uh oh… conozco esa mirada… ¡lo sabe!' Helga sintió su corazón latir más y más rápido - ¿Y sí él iba a enfrentarse a ella directamente? ¿Sólo dejando el poema justo frente a ellos en el escritorio y empezar a hablar sobre sus 'sentimientos' y como él la valoraba como 'amiga'? Helga tragó saliva, tratando de mantenerse plantada en la silla cuando todo lo que quería hacer era correr tan lejos de esta situación tan rápido como pudiera. 'Sabía que esto era una mala idea; ¡todo esto! Olvídalo – prefiero sacar una C que tener que pasar por eso.'
De repente, sin embargo, una nueva idea se le ocurrió a Helga que puso su ceño fruncido de nuevo en su rostro. '¡¿Y si esa mirada es porque quiere mostrarme alguno de sus poemas de amor sobre Lila o Ruth?! ¡¿Qué sí espera que lo ayude con ellas o algo?!' Helga apretó los puños – su enojo hacia la idea de que algo así le pasara estaba tomando lo mejor de ella. '¡Juro que si me pone una hoja de papel desde esa mochila con la palabra 'Lila' frente a mi voy a romperla en pedazos y luego lo voy a hacer pedazos a él!
A pesar de estos pensamientos, Helga logró mantener su posición relajada aparentemente mientras Arnold se sentaba a su lado aun viéndose extremadamente feliz. Viendo que él no iba a salir de su trance en cualquier momento, Helga preguntó la primera pregunta que pudo pensar en una voz tan casual como pudo reunir. "¿Para qué es la mochila, Arnoldo?"
Los ojos de Arnold se abrieron de repente y sacudió su cabeza para despejarse. "¿Eh?"
Helga rodó los ojos. "Dije, '¿para qué es la mochila', melenudo?"
"Oh… sólo pensé que podríamos necesitar nuestras anotaciones de Inglés –"
Helga cerró los ojos y lentamente negó con la cabeza hacia atrás y hacia delante con una sonrisa divertida. "Arnold, Arnold, Arnold… ¿realmente necesitas ayuda, verdad?" Se dio cuenta de su mirada confundida en su rostro, pero estaba aliviada de que él no iba a mostrarle un montón de cursis poemas de amor a Lila que no pudo evitar ampliar su sonrisa. "Esto no es un trabajo de investigación o una entrevista o algo así - ¡Es poesía! No puedes confiar en algún tipo de estructura o libros de textos preplaneados para hacerlo – es algo a lo que tienes que llegar por tu propia cuenta. Un poema dice algo sobre quién eres… ¡un montón de 'notas' no pueden decir eso, cabeza de balón!"
Arnold parpadeó sorprendido – nunca había escuchado a Helga decir algo tan profundo antes. Por lo general, sólo parecía prestar atención sobre las cosas hasta que quisiera algo sobre ellas pero había era algo diferente sobre este tema – una pasión que solo había visto en Helga G. Pataki una vez antes… la única vez que ella se había abierto con él y le mostró su verdadera personalidad y sus verdaderos sentimientos…
Arnold quería preguntar más sobre como ella sabía tanto sobre lo que significaba ser un poeta, pero decidió no hacerlo. 'Esto no nos va a llevar a ninguna parte; necesito encontrar la manera de hablar con ella sobre su último poema…'
Mientras tanto, Helga estaba teniendo pensamientos similares mientras ella concluía su explicación de poesía para Arnold. '¡Necesito dejar de hablar tanto – tengo que encontrar la manera de conseguir traer el tema de mi poema! Veamos…'
"De cualquier manera, Cabeza de balón, todo lo que necesitamos son algunas libretas limpias y algunos lápices. ¿Crees que puedas conseguir eso?" Levantó una ceja hacia él en pregunta.
Arnold abrió un cajón y sacó un par de libretas de espiral vacías y dos lápices. Los puso frente a él mismo y Helga. "¿Estos están bien, Helga?"
Ella apenas echo un vistazo a los objetos. "Ajá, ajá, bien. Oh, por cierto," Helga buscó en uno de sus bolsillos de su vestido y sacó un papel doblado, "Vi tu poema." 'Perfecto', pensó para si misma mientras arrojaba el papel sobre el escritorio frente a ellos, 'al menos esto va a traer la tarea real… además,' se rió un poco para sí misma, 'he estado esperando preguntarle sobre esto.'
Momentáneamente Arnold dejó de lado su misión de hacer que Helga admitiera de una vez por todas lo que sentía por él. Casi había olvidado que tenían que discutir su poema, y no estaba seguro porque en realidad estaba curioso de lo que ella pudiera tener que decirle. Le dio toda su atención. "Oh, genial – así que ¿qué te pareció?" Cogió el papel y empezó a desdoblarlo. De repente, una mirada confundida llegó a su rostro. "Helga, ¿pensé que dijiste que lo habías leído?" Arnold había esperado marcas de correcciones, tal vez algunos comentarios en los márgenes – pero la página estaba justo igual como cuando él se la había dado.
"¿No es lo que acabo de decir, melenudo?"
"Pero," giró la página para que estuviera frente a ella, "¿por qué no lo corregiste, entonces?"
Helga tomó un lápiz y uno de los cuadernos y empezó a garabatear distraídamente. "Arnold, ¿cuántas veces tengo que decírtelo? Eso no es un problema de matemáticas donde no arrastraste el 3 o algo – esto es sobre interpretación y experiencia personal. ¡No puedo solamente poner algunas flechas y tachar algunas cosas para mágicamente 'arreglarlo'! ¡Es tu poema y mejorar en una pieza de escritura es totalmente sobre ti!" Apuntó con su dedo a su cara a su última palabra, y luego se apartó de él y empezó a jugar con su lápiz y con una media sonrisa en su rostro. "Aunque si tengo algunas 'sugerencias' si quieres escucharlas"
"Uh, claro, eso sería genial, Helga." Arnold se recargó y colocó sus manos en su regazo, esperando a que ella iniciara. Ella lo miró por un momento, y finalmente giró los ojos. "Criminal ¿tengo que hacer todo yo?" Agarró la libreta extra y un lápiz y se los dio a Arnold. "Toma, Arnold – una libreta y un lápiz para que realmente puedas tomar notas de lo que te voy a decir."
Arnold se sonrojó un poco con vergüenza. A pesar de su buen carácter en general estaba empezando a sentirse un poco frustrado con Helga. Sabía que ser áspera en los bordes era solo parte de su personalidad, pero no le gustaba que ella tuviera la necesidad de ser tan abrasiva aún cuando estaban solos. La sonrisa dejó su rostro y sus ojos se entrecerraron un poco. "Bien. Vamos a empezar." Arnold tocó con el lápiz la página en blanco esperando de nuevo a que Helga iniciara.
Helga notó su cambio de actitud y sintió una pequeña punzada de culpa. 'Tal vez debería aligerarme un poco. Digo, no es como si hubiera nadie más aquí. Además, nunca voy a lograr que hable sobre mi poema si ni siquiera quiere hablar conmigo en primer lugar.'
Ella se aclaró la garganta, y trató de sonar un poco más sincera. "Bueno, para empezar, Simmons tenía razón sobre la cosa de 'no emoción'. Tú, más que nada, sólo contaste una historia que rima – ningún simbolismo, no hay capas en su significado, de ninguna manera alguna conexión personal."
Arnold volvió su mirada de Helga hacia la página en blanco frente a él y comenzó a escribir. "Pero traté de escribir sobre todas las cosas importantes que me pasaron durante el incidente de Industrias Futuro - ¿Por qué eso no califica como algo personal?"
Helga flanqueó y casi sintió una lagrima llegar a su ojo. 'Bueno, gracias por incluirme a mí en todas esas 'cosas importantes' Arnold.' En ninguna parte del poema de Arnold había mencionado sobre la confesión de Helga. No que Helga no estuviese agradecida de que Arnold se mantuviera callado sobre su secreto pero, aun así… su comentario había lastimado un poco.
Helga suspiró y trato de continuar con la lección. "Arnold, todos saben lo que pasó durante la cosa entera de 'salvar al vecindario'. ¡Es aburrido! Quiero decir, desde las primeras líneas de 'Gerald y yo estábamos jugando pelota, cuando un constructor malvado apareció – era demasiado alto' hasta las líneas finales de 'El vecindario estaba feliz porque habíamos salvado el día, Todos celebraron gritando ¡Viva!' ¡Sentí que me iba a quedar dormida! ¿Por qué no intentas escribir sobre algo único en tu vida – algo que nadie más sepa pero que tenga un significado para ti?"
Arnold vio esta oportunidad y fue por ella. "¿Es sobre lo que tú escribes, Helga? ¿Las cosas secretas que te importan a ti?"
'Uh oh, esto es un problema.' Los ojos de Helga se abrieron y miró directo a Arnold, un poco baja de guardia por lo que él le acababa de preguntar. Tragó saliva y rápidamente dijo lo primero que le vino a la mente. "Bien… ¿Tú qué piensas, cabeza de balón?"
Arnold frunció el ceño – había estado esperando una respuesta mucho más reveladora. "Bueno, eso es lo que acabas de decir que hace bueno un poema, ¿cierto? Así que eso tiene que ser sobre lo que tú escribes."
Helga tomó un buen vistazo de él. 'Está bien, ¿cuál es su dirección? Arnold no hace tantas preguntas – NUNCA. ¡Digo, rayos, una vez cayó en que yo solo estaba tomando un paseo cuando me atrapó caminando dormida en su escalera de escape en medio de la noche! Está bien, Helga, chica – solo relájate y trata de tener el control de la conversación… tal vez solo estas siendo paranoica'
"Ajá, ¿cuál es tu punto?" respondió.
"Bueno, ¿podrías darme un ejemplo? No estoy seguro de que entiendo lo que quieres decir con 'conexión personal'. ¿Tal vez tú podrías decirme sobre qué era tu último poema?" Arnold sonrió; ella tendría que darle algo ahora. Solo había una manera de salir de esa pregunta y tenía planeado como manejar las cosas si ella se iba por esa opción…
Helga sonrió y se levantó de su silla con la libreta y el lápiz en su mano. "¡HOO-LA, Arnold! ¡Pensé que habíamos pasado por esto ayer!" Se dirigió hacia el sofá rojo de Arnold y se sentó casualmente. Había sido agradable sentarse tan cerca de Arnold, pero poner un poco de distancia entre ellos le daría una mejor vista para observar sus gestos y poder averiguar si guardaba algo. Además, era lindo estar en su cuarto y no estar atrapada ya sea detrás del sofá o en un closet; quería explorar desde todos los ángulos mientras todavía pudiera.
Después de sentarse, ella continuó con su respuesta. "¡Ya te dije que no guardo ninguno de mis poemas! ¡Lo siento, amigo, pero si quieres algún ejemplo soy la chica equivocaba para el trabajo!" sus ojos se entrecerraron. "Y en cuanto al que me dieron de vuelta ayer – es extraño pero no parece que pueda encontrarlo…" Buscó por una reacción en Arnold pero él aún tenía la misma expresión satisfactoria en su rostro. "Sabía que lo tenía ayer por la tarde… ¿no llegaste a ver lo que hice con él antes de comenzar a hablar con el señor Simmons, o si?"
Una sonrisa satisfactoria llegó a su rostro. 'Perfecto; ¡no hay manera de que Arnold pudiera mentirme a una pregunta directa! ¡Por lo menos tendrá que venir con una excusa débil y evidente para salir de esto. Lo tengo ahora!'
Sosteniendo su propio cuaderno y lápiz, Arnold simplemente continuó sonriendo con una mirada entrecerrada sabionda y caminó hacía el sofá para sentarse al lado de Helga. Había estado esperando esta excusa, pero sabía que no había una manera fácil de rodearla… y tal vez podía tener una oportunidad de probar algo de lo que tenía curiosidad mientras estaba en eso.
Exteriormente, Arnold se veía perfectamente feliz y confiado. Internamente, sin embargo, estaba sintiendo una pequeña punzada de culpa por lo que estaba a punto de hacer. 'Aun así, será interesante ver que pasa…'
Arnold dio la respuesta más veraz que se le ocurrió sin delatarse. "Mmmm, no sabía siquiera que estabas buscándolo hasta ahora." Notó como la sonrisa de Helga en su rostro se volvía un gesto de decepción, pero continuó. "De todos modos, sé que has dicho que no tienes nada que mostrarme, pero tienes que recordar algo sobre lo que tratan – sólo pensé que tú podrías recordar el tema del más reciente."
De repente, tomó la mano derecha de Helga en su mano izquierda y añadió, "Por favor, trata de recordar, Helga. Tú has sido de mucha ayuda hasta ahora… pero entonces de nuevo, no hubiera esperado nada menos de la mejor escritora de nuestra clase."
Al principio, Helga no dio ninguna respuesta pero Arnold podía ver que sus hombros se habían tensado y sus ojos se habían agrandado un poco. Ella tragó saliva, y lo regresó. "Bueno… ¡no es como sí yo estuviera haciendo esto por tí, Arnold-o!" Su voz temblaba un poco; Arnold no había esperado nada como esto. "Y no es como sí yo fuera diciendo a todos que soy alguna clase de 'poeta' froo-froo, la-de-da, remilgada y pequeña azucarada" escupió la última palabra en una voz tan sarcástica como pudo sacar. "Rayos, sólo porque Simmons tiene alguna clase de fijación por todo lo que escribo no quiere decir que – "
En un impulsó, Arnold la interrumpió. "Solo estoy diciendo que debes de ser realmente buena, especialmente para que él te haya elegido como tutora – eso es todo." Movió su rostro más cerca del del ella como si estuviera estudiando algo. "Debes haber escrito sobre algunas cosas realmente maravillosas, Helga. Y solo quería tener una mejor idea de que eran y… um… por qué las elegiste." Esta parte fue la más difícil para Arnold de sacar pero si era lo que más quería saber. Tenía el control de la conversación y, conociendo la tendencia de Helga de cambiar las situaciones como estas a su favor, quería tomar ventaja de su poder temporal el mayor tiempo posible.
Helga no pudo ayudarse a sí misma; quería callarlo con un insulto gracioso, una observación sarcástica o un comentario obvio… ¡lo que fuera! Y aun así… cada palabra que ella hubiera escrito había sido para Arnold, y realmente escucharlo interesado en su trabajo y hasta dándole cumplidos (a pesar de que ella aún no estaba segura de que él hubiera leído alguno de ellos sabiendo que eran suyos) era el momento en el que casi no pudo soportar la idea de sabotearse.
"¿Helga?" El rostro de Arnold ahora adquirió una expresión preocupada; ella sólo estaba sentada allí, mirando con los ojos abiertos hacía él y no diciendo una sola palabra. '¿Tal vez estoy llevando todo esto demasiado lejos?' Se preguntó a sí mismo.
No había duda en su mente a este punto que Helga definitivamente tenía sentimientos por él; había estado buscando la oportunidad para casualmente tocarla y ver su reacción y aún no podía creer el efecto que había tenido. Él había estado en contacto con ella antes; en los juegos de basebol y futbol, en la escuela, y hasta chocando mutuamente en la banqueta, pero nunca había sido tan personal y él nunca se había realmente tomado el tiempo de revisar si ella reaccionaba de alguna manera especial al estar cerca de él. 'Sí ella me ama' había estado pensando desde que había recordado el efecto que Lila y Ruth y las otras habían tenido sobre él, 'entonces podre revisar algo aún si yo sólo toco su mano. Y eso me ayudará a saber si tengo algún tipo de plan de repuesto si ella comienza a tratar de evitar mis preguntas – alguna manera de tirar de ella un poco y hacerle bajar la guardia.'
Ahora, sin embargo, definitivamente estaba teniendo algunas dudas sobre su plan. Todo parecía bastante como si estuviera tomando ventaja de sus sentimientos. Retiró su mano y decidió que no haría nada como esto de nuevo a menos que no tuviera otra opción.
Helga regresó a sus sentidos tan pronto como estuvo libre del toque de Arnold, y de golpe alcanzó a decir, "Uh, ajá, Arnold… uh, lo siento yo sólo –sólo- sólo estaba tratando de… recordar sobre que era mi último poema, eso es todo."
"Oh" Arnold estaba a punto de preguntar qué era lo que había logrado recordar, pero se detuvo. Sentía que ya había empujado suficiente a Helga por un día y no quería presionarla más por más respuestas. Cualquier cosa más que ella pudiera darle sería porque saldría de ella…
Nota de la autora original: ¡Bueno, eso es todo hasta el siguiente capítulo! Como siempre R&R es muy considerado. Y quédense en sintonia porque tengo algunos planes interesantes para Arnold y Helga – este fin de semana aún no se acaba, ¡no por un buen rato!
Nota de la traductora: Recuerden que la autora (Azure129) pide que los reviews si gustan los puedan poner en la historia original, aún si los reviews están en español. Ella dice que sabe un poco de español y que le daría mucho gusto leerlos y saber lo que opinan de su historia.
