Los personajes no me pertenecen.


Abrí los ojos con pesar, los rayos del sol entraban por la ventana y caían directamente en mí, cubrí mi rostro tratando de poder conciliar el sueño unos minutos más.

El aroma de panqueques entraron por mi habitación, ocasionando que mi estomago rugiera, no había cenado la noche anterior y el hambre era más fuerte que el sueño.

Me levante quedando sentado sobre la cama, observe la pantalla de mi celular, aun eran las seis de la mañana. Desordene mi cabello y desbloquee el celular encontrándome con doce llamadas perdidas, diez mensajes y tres mensajes de voz, lance el celular y camine en dirección a la cocina.

Mi padre se encontraba de espaldas preparando una taza de café. Me senté pesadamente sobre la silla del comedor y tome el plato de panqueques, mi estomago me pedía a gritos un poco de comida.

-Buenos días Yamato –dijo mi padre mientras sacaba otro plato del horno y lo colocaba en la mesa. Sirvió un vaso de jugo y se sentó observándome.

-Buenos días –continúe devorando los panqueques y tome la taza de café que Hiroaki había preparado.

-¿Qué paso ayer? –pregunto mi padre mientras le daba una ojeada a los titulares del periódico.

-¿Por qué tenía que haber pasado algo?

-Porque cuando estas enojado Takeru viene a hacer terapia contigo, terminas encerrado en tu habitación y despiertas con ganas de comerlo todo- mi padre me conocía muy bien-¿Peleaste otra vez con Sora?

-Realmente no quiero hablar de eso –respondí dejando de comer, recordarlo me quitaba el hambre.

-Sabes que no pueden continuar así.

-Papá –advertí, había tenido una mala noche y hablar de ello me era muy fastidioso.

-Está bien, está bien –continuo leyendo el periódico- ¿Tu amiga tuvo una buena bienvenida?

-¿Quién? –pregunte.

-Tu amiga… ¿Tachikawa no?

-Ah… imagino que si – prendí el televisor que se encontraba en el comedor – amenos que se haya incomodado por la escenita que hiso Sora.

-Comienzas a hablar –dijo burlón mi padre.

Solté un bufido y continúe cambiando los canales - ¿No tienes que ir a la clínica?

-Tengo turno a las siete y al ritmo en que vas soltando que paso llegare tarde – tomó las llaves de su auto y camino en dirección a la salida –recuerda que tienes que reunirte con tu banda a las once.

-cómo olvidarlo –respondí con aburrimiento.

-Cuando regrese puedes contarme que paso –finalizo mi padre.

Apague el televisor y camine hacia mi habitación, tome el celular y abrí el buzón, eran cuatro mensajes de Sora y seis de Tai, suspire con cansancio y borre todos los mensajes sin leerlos, no tenía ganas de arruinarme la mañana.


Lleve el desayuno de mi madre a su habitación, ella se encontraba sentada frente al espejo peinando sus oscuros cabellos, me detuve a observar sus delgado rostro.

Toque la puerta de su habitación y pase colocando la bandeja sobre la mesita de centro.

Le comunique que tendría que ir a la universidad a recibir mi nuevo horario de clases, a lo que ella simplemente asintió, mientras se acomodaba en uno de los muebles de su habitación y probaba el desayuno que le había preparado.

Salí de la habitación, no sin antes despedirme, claro que por despedirme me refería a decirle que me retiraba, hace mucho tiempo no tenia permitido depositar un beso sobre su frente o recibir un abrazo amoroso de su parte.

Tome mi bolso y las llaves del auto, conduje hacia donde sería mi nueva universidad. Había decidido seguir el curso de administración; a mis 21 años ya había terminado mis estudios de gastronomía en América y el siguiente paso era poder administrar mi propia empresa.

Recogí mi nuevo horario y recorrí parte del campus, la universidad era muy prestigiosa en Japón, contaba con una facultad de Ingeniería, una de Negocios y hasta un equipo de futbol.

Camine hacia el campo deportivo esperando encontrarme con mi moreno amigo, en el campo se encontraba un grupo de jóvenes escuchando a quien sería el capitán: Taichi.

Reconocí a Davis entre los jugadores que escuchaban atentos las indicaciones de Tai. Tome asiento en una de las gradas y espere a que Tai volteara para llamar su atención, luego de unos minutos él se percato de mi presencia y se acerco corriendo muy sonriente hacia mí.

Tomo asiento no sin antes depositar un beso en mi frente.

-¡HEY! Ayer te fuiste sin decir nada –dijo tomando mi mano.

-Quería hablar con Takeru –respondí mirando el campo.

-Tenias que haberte quedado a consolar a Sora –frunció el ceño y agrego –Takeru no necesitaba ningún tipo de consuelo.

-Claro que no… él solo necesitaba alguien que lo escuche.

-¿Qué lo escuche decir otra estupidez más?

-Tai… -volteé a mirarlo, él parecía comenzar a enojarse –ese no es asunto tuyo… no tienes porque reaccionar así.

Soltó mi mano y se levanto mirándome muy molesto - ¿De parte de quien estas?

-De ninguna… solo me pareció demasiado que reaccionaras de esa manera y trataras a Takeru de esa forma.

-¿Acaso sabes que sucedió? ¿Has escuchado a Sora? ¿Por lo menos has hablado con ella?

-No –respondí - ¿Tú has hablado con Yamato? Tengo entendido que es tu mejor amigo.

-Sora también lo es.

-Por lo tanto deberías ser imparcial y escuchar las dos partes.

Taichi revoloteo su ya desordenado cabello y me miro seriamente –Yamato no querrá contarme, ayer le mande mensajes muy ofensivos.

-Nada pierdes intentándolo.

-Odio cuando tienes la razón.

-La mayor parte del tiempo la tengo –dije sonriente mientras recogía mi bolso de las gradas –Te daría un abrazo, pero con todo el sudor que tienes encima prefiero no hacerlo.

-No te abrazare solo porque me gusta cómo te queda ese bonito vestido.

-realmente a veces dudo de tus preferencias –bromee –eres el único chico que conozco que aprecia lo que tengo puesto.

-¡Hey! – Gritó ofendido –es porque yo aprecio cada detalle que hace verte linda.

-Eres sorprendente –dije ocultando mi sonrojo, Taichi tenía una facilidad con las palabras –ya me voy, no te interrumpo mas.

-No interrumpes –sonrió – espérame unos minutos y te invito a almorzar.

-¿Estás seguro?

-Sí, solo quedan veinte minutos de práctica.

-Entonces esperare, me quedare a observar los muy trabajados cuerpos de tus jugadores.

-Tú solo observame a mi princesa –respondió con un tono coqueto –no podrás quitar tus ojos de mi… Te lo aseguro.


Bajamos de la camioneta de Luhan el tecladista de la banda, caminamos por el estacionamiento privado de MW MUSIC, nos habían citado a las doce para presentarnos a quien tomaría el mandato de la empresa mientras que el presidente de MW MUSIC viajaba a cerrar contratos en otros países.

El edificio contaba con diez pisos y su oficina quedaba en el último, tomamos el elevador exclusivo para artistas.

Apague el celular para no ser interrumpido, nuevamente tenia mensajes de Sora y llamadas de Taichi.

-¿Cómo crees que será "el nuevo dueño"? –Pregunto Touma, el bajista –Yo apuesto por el señor Kominato es su mano derecha.

-No es el nuevo dueño, solo es su reemplazo además el señor Kominato no me parece la persona correcta –corrigió Luhan – y lo único que podría preocuparnos es que sea un viejo aburrido que nos ponga reglas.

-No pueden ponernos nuevas clausulas –agregué –ya tenemos un contrato firmado.

-¡Dichosos somos de volver a escuchar tu voz! – Dijo en un tono burlón Tanaka, el baterista - ¡Aleluya!

-No jodas.

Escuche las risas del grupo completo mientras las puertas del elevador se abrían dejando ver un largo pasillo alfombrado, el escritorio de la asistente estaba un lado de las grandes puertas de madera negra.

La rubia asistente se puso de pie y nos dirigió hacia la oficina del "jefe", nos indico que el Sr. Washington se reuniría con nosotros en un momento. Tomamos en los sillones negros que acompañaban una pequeña mesa de centro, Observe las copas y una botella de champagne que quizás seria de los más caros, lo que el Señor Washington acostumbraba tomar.

-Parece que somos tan importantes que celebraremos con el nuevo "jefecito"-Touma puso énfasis en la última palabra.

Las puertas de la oficina se abrieron, nos colocamos de pie haciendo una pequeña referencia como era costumbre en Japón. Al lado del Sr. Washington se encontraba un joven que parecía tener nuestra misma edad.

-Por favor tomen asiento –dijo el Sr. Washington - Disculpa la demora, estaba entretenido mostrándole todo el edificio –coloco sus manos en los hombros de su acompañante -quiero presentarles a quien tomara mi puesto, mientras yo voy a cerrar contratos en Europa.

Me mantuve en silencio observando al "nuevo jefe", parecía estar nervioso y solo sonreía mientras escuchaba lo dicho por el Sr. Washington.

-Se que él hará un gran trabajo y al ser ustedes la banda con quien más firmas tengo aquí en Japón –continuo –les presento a mi hijo Michael Washington.

-Para mi será un gusto poder trabajar con ustedes y prometo hacer grandes cosas –dijo extendiéndome la mano.

Lo observe y extendí mi mano –Yamato Ishida.

-Lo sé, me tome la molestia de leer los datos de cada uno de ustedes, espero llevarme bien con todos.

-Los chicos son grandes personas –intervino el Sr. Washington –todos tienen la misma edad que tú Michael.

-Entonces lo doy por hecho –la sonrisa infantil del hijito del Sr. Washington me resultaba fastidiosa.

-¿Y para qué son las copas? –pregunto Luhan.

-¿No es obvio? –Sonrió el Sr. Washington -quiero brindar con ustedes.

Nos quedamos a conversar unos minutos más, tiempo suficiente para que Michael nos hablara de sus grandes notas y lo prestigiosa que era la universidad en donde había estudiado. Me despedí alegando que tenia asuntos personales que resolver, el grupo se despidió y salieron detrás de mí, caminamos por el pasillo y esperamos el elevador.

-Era de esperárselo –soltó Touma -el hijito de papá tomando un cargo muy grande.

- le regalaron el puesto –agregó Luhan.

-Cállate.

-¡Oh vamos Yamato! –Grito Touma -¿me vas a decir que te cayó bien?

-No seas estúpido –Tanaka golpeo su cabeza- podrían escucharte.

Salimos del ascensor, caminando por el lobby me despedí del grupo y me dirigí hacia la puerta principal, tomaría un taxi, la idea de pasar todo el viaje escuchando los apodos que le pondrían al nuevo "jefe" no me parecía apetecible.

Baje unas cuadras antes, entre en el pequeño supermarket no sin antes colocarme un gorro y unos lentes de sol. Compre lo necesario para el almuerzo y camine en dirección a mi departamento.

Subí por el elevador tarareando una melodía que tenía hace mucho en la cabeza. Salí sonriente del elevador, hacía días que no había podido escribir nuevas letras, doble por el pasillo, me detuve al encontrarme con Sora sentada en el suelo.

-Yamato… -Sora se puso de pie percatándose de mi presencia –te estuve llamando, tu celular estaba apagado.

Pase de largo sin mirarla, abrí la puerta del departamento e hice un ademan para que ella entrara –tenía una reunión importante.

-¿Más importante que yo?

Bufe y voltee a mirarla, estaba cansando del mismo dialogo -¿Comenzaras de nuevo?

-Lo siento… -Sora se abrazo a sí misma y parecía querer agregar algo más.

-¿Qué quieres?

- hablar sobre lo que paso ayer –parecía serle difícil hablar –lo siento.

-¿Entonces con un lo siento, se supone que debo perdonar el show que hiciste?

-Yamato –sora se acerco a mi tomando mi brazo –tu sabes porque reaccione así, yo no tengo la culpa.

-¿Y yo sí? –reí mientras retiraba su mano - ¡Claro! ¡Ahora yo tengo la culpa de tu ataque de celos!

-No Yamato – ella comenzaba a titubear -en parte no la tienes.

-¿En parte?

-Déjame terminar –Sora parecía comenzar a enojarse-Tú últimamente estas muy ocupado, la gran parte del tiempo no sé donde estas, no contestas llamadas, no respondes los mensajes ¿Qué quieres que piense?

-¿Entonces crees que te engaño?

-¡No!

-¿Entonces qué? ¿Qué es lo que tanto te fastidia? ¿Qué no esté al pendiente de ti las 24 horas del día? ¿Es eso?

-Yamato…

-¿Cuál es tu idea sobre mantener una relación? ¿Ser tu perro faldero?

-¡No! … Yamato yo entiendo tu forma de ser, has crecido solo con tu padre…

-No metas a mi padre aquí –intervine – que él no tiene la culpa de nada.

-No es lo que quise decir –Sora aparto la mirada –Yo tengo claro tu forma de ser… pero nada te costaría ser cómo…

Sora callo, no era necesario que terminara esa oración para entender -¿Cómo Taichi?

Me miro detenidamente queriendo saber si lo dicho tenía algún efecto en mí – Quizás un poco como él…

-¡Pero no lo soy! ¡No soy Taichi! –grite enfurecido, ella nunca era capaz de ver atreves de mi –Si tanto quieres al hombre de tus sueños ¡ve! ¡Busca a Taichi! ¡Veamos si siente lo mismo que tú sientes por él!

-¡Cállate! –Sora se acerco golpeando mi pecho -¡no sabes lo que estás hablando!

-¿Te duele que Taichi no sienta lo mismo por ti? ¿Qué sea muy claro que babea por Tachikawa?

Sora estampo su mano en mi mejilla -¡Sabes que no es verdad!

-¿Te duele no? – Ya estaba muy cansado –Yo no puedo continuar así.

-No… Yamato –Los ojos de Sora comenzaban a llenarse de lagrimas- estás diciendo cosas sin pensar.

-Ya lo he pensado mucho, es lo mejor para los dos - dije con seguridad.

- No, yo no quiero que lo nuestro acabe.

-Sora… hace mucho que esto no funciona.

-¿Hay alguien más? ¿Verdad?

- no, yo no te he engañado ¿Por qué te cuesta tanto confiar en mí?

-Porque no sabes cómo mantener una relación -Sora limpio sus lagrimas y recogió su bolso del suelo -¡Eres lo peor que me ha pasado! –grito cerrando la puerta de un golpe.

Me tire en el mueble y cerré los ojos, la tranquilidad que sentí se hiso presente acompañada de una fuerte migraña. Escuche la puerta, abrí los ojos encontrándome con mi padre parado frente a mí.

-¿Migraña? –Pregunto mi padre –me encontré a Sora abajo en el lobby.

Cerré los ojos y lo escuche alejarse, tape mi rostro con un cojín y roge por que el no preguntara nada más.

-Toma –retire el cojín de mi rostro, mi padre me extendía un vaso de agua junto a una pastilla.

-Gracias –recibí el vaso y sonreí… solo mi padre podía entenderme –Termine con Sora.

-Oh… -mi padre se sentó a mi lado.

-¿Oh? ¿Solo dirás eso? –lo mire asombrado.

-Bueno… -pareció pensarlo –Considero que era lo mejor.

-¿De verdad?

Me miro seriamente –De cualquier forma iban a terminar, y era mejor que terminaran ahora o acabarían odiándose.

-Parece que no tenemos suerte.

Mi padre se levanto y camino en dirección a la cocina -¿Quieres cenar?

-Papá son las tres.

-ah… ¿Quieres que vayamos a almorzar?

Me levante y tome las llaves del auto –Quiero comida Italiana.

-Eres un engreído Yamato.

-Soy idéntico a ti papá –Sonreí, no sabría qué sería de mi sin él.


Si había algo que amaba era almorzar con la familia Yagami y no porque su madre sea muy buena en la cocina, si no porque ellos eran una grandiosa familia.

La complicidad, la dedicación y el amor como ellos se trataban, me resultaban fascinantes.

Todas las veces que venía sola de California, me quedaba a pasar unos días con la familia Yagami. La madre de Taichi me trataba con el mismo amor como trataba a Hikari, me preparaba galletitas y cocinaba todo lo que yo pedía.

El señor Yagami tenía el mismo sentido del humor que Taichi, por lo que almorzar con ellos era reírse hasta llorar.

Habíamos pasado gran parte de la tarde sentados en el comedor escuchando las historias de cuando Taichi y Hikari eran pequeños, yo ya las conocía de memoria, pero me era encantador volver a escucharlas y aun me seguían causando mucha risa.

El resto de la tarde la pasamos viendo películas de terror, estando sentada en medio de todos, me hacían sentir como si perteneciera ahí, como si fuera de su familia, muy distinto a cuando llegaba a "mi hogar".

Estar con la familia Yagami era como entrar a un sueño porque ellos eran el tipo de familia con la que yo soñaba a menudo, con una madre que te esperaba con una gran sonrisa y el almuerzo hecho con mucho amor, un padre que hacia lo imposible para no perderse ningún almuerzo en casa y lo más sorprendente era encontrarse con padres que se amaban como si aun fueran adolescentes, hermanos que jugaban entre ellos y padres que amaban a sus hijos.

Salí de ese mundo de ensueño, y me despedí de la familia Yagami haciendo la promesa de que volvería a pasar una tarde con ellos.

Conduje el auto de camino a mi realidad, a mi hogar a donde mi padre aun no se dignaba a regresar y mi madre que posiblemente estaría "dormida".

Estacione el auto e ingrese por la puerta principal sorprendiéndome de encontrar las luces prendidas, el olor a comida recién hecha inundaba todo el ambiente.

Se oían risas provenientes de la cocina, me sorprendí al identificar la risa de mi madre, camine en esa dirección, conocía el único motivo por el cual mi madre podría reír de esa manera.

-Mike…

Me detuve en el marco de la puerta, mi madre se encontraba de pie tomando un vaso de leche, mientras que Michael estaba en una de las sillas del comedor.

-¡Mimi! – Michael se levanto presuroso envolviéndome en sus brazos -¿Dónde has estado?

-¿Qué haces aquí? –pregunte, pude escuchar como casi mi madre se atoraba al escuchar mi pregunta –quiero decir… ¿cómo es que estas aquí?

-Pues… te extrañaba demasiado y del cielo cayo una oportunidad de oro.

-¿Una oportunidad de oro?

-Si luego te lo explico, pero dime ¿Dónde has estado? –Michael tomo mi mano y me condujo a una de las sillas del comedor –estoy aquí desde las cinco, y no había forma como contactarte ¿aun no tienes un celular?

-Estuve en casa de Taichi –dije observando a mi madre por el rabillo del ojo –disculpa… aun no consigo un celular, no he tenido tiempo.

-No te disculpes –Michael acariciaba mi rostro – mañana vamos por un celular.

-Bueno chicos yo los dejo, estoy muy cansada y ya casi son las diez –mi madre sonreía con mucha naturalidad –deben tener mucho que hablar.

-Muchas gracias Satoe, que tenga buenas noches.

-Buenas noches mamá –dije sin mirarla.

-¿Cómo está Taichi?

-Él está muy bien –dije despacio asegurándome que mi madre ya no podía escucharnos –pero dime ¿cómo es que estas aquí? ¿Y tus estudios?

-Tranquila bonita –Michael estaba muy feliz –pues… Tú sabes que mi papá vive aquí.

-Lo sé.

-Pues… el tiene que hacer algunos negocios en Europa y… ¿No adivinas a quien dejo a cargo?

-¿a algún empleado? –bromee.

-¡No! ¡A mí!

-Mike felicidades –dije abrazándolo - ¿Eso significa que vivirás aquí?

-Significa que estaré una temporada aquí, hasta que pueda convencerte de que te mudes conmigo a California –dijo mientras tomaba mi rostro y depositaba un beso –Te he necesitado mi amor.

Le devolví un pequeño beso y lo abrace muy fuerte

-Ahora estaré aquí contigo –continuo mientras acariciaba mi cabello –pero por hoy mi visita se termino.

-¿Tan rápido te irás?

-Estoy aquí desde las cinco princesa –Michael me separo de sus brazos –mañana una de las bandas de MW MUSIC grabara un tema y tengo que estar presente.

-Entiendo, entonces te dejo ir.

-¿No quieres ir conmigo a los estudios? –Dijo muy sonriente –así pasamos el día juntos.

-Me gusta la idea Mike ¿Vienes por mi?

-Por supuesto princesa.

-Entonces te veo mañana.

Lo acompañe hasta la puerta y me despedí de él con un beso, lo vi subir a su auto y alejarse, cerré la puerta, la casa estaba otra vez oscura, la luz de la cocina hacia visible mi camino, camine en esa dirección sintiendo un pequeño escalofrió, mi corazón comenzó a latir rápidamente al ver una sombra apoyada a un lado de la escalera.

-Mamá –mi voz se hiso casi inaudible.

Ella me observaba seriamente y en su rostro podía leer la molestia. Su mirada se veía perdida, ella ya había tomado sus "medicamentos". Permanecimos unos segundos en silencio mientras que ella seguía observándome con desprecio, parecía pensar lo que iba a decir o lo que quería hacer, roge a Dios que no fuera lo segundo.

-¿Esa es la forma de tratar a Michael? –dijo finalmente, la vi formar un puño.

-Mamá… -mis piernas comenzaban a temblar

-Eres una estúpida Mimi –vi a mi madre acercarse, cerré los ojos mientras sentía mi cuerpo temblar –vete a dormir, mañana tienes que esperarlo lista.

Cerré los ojos al verla acercarse, la sentí pasar por mi lado y escuche la luz del interruptor, abrí los ojos lentamente y la vi subir las escaleras, me quede quieta en el mismo lugar hasta que todo quedo en silencio.

Caí de rodillas en el suelo, mi cuerpo aun temblaba y casi podía escuchar mi corazón. Sentí lagrimas caer de mis ojos.

Ella no me había golpeado por un solo motivo y ese motivo era él: Michael.


¡Hola! ¿Cómo se encuentran? ¿Qué tal les va esta semana?

He demorado más de lo que tenía pensado en subir este capítulo, lo tenía escrito hace días pero el tiempo no me dejo y hoy por fiiiiiiiiiiiiiin he actualizad.

Me ha alegrado mucho leer sus rr, he tenido unos días pesados y leerlos me ha relajado: D

Quiero agradecerles por sus rr:

MarianaGarcia, ¿cómo estás? Querías saber que paso con Yamato y Sora, pues en este capítulo termine con su relación jojojojo xD técnicamente escribí una parte de lo que sucede entre ellos, en el próximo capitulo se sabrá más de lo que fue su relación. Gracias por leerme.

Allyza, ¡Bienvenida a mi fanfic! gracias por dejar rr por los dos capítulos, tengo en mente hacer una historia Mimato madura, sin las complicaciones de la adolescencia pero con los problemas que resulta ser adultos. Cómo ya te habrás dado cuenta ya le di fin a la relación de Yamato y Sora, a si que ya verás que pasara en el camino hasta llegar a la parte del capítulo inicial, y por lo de la familia Tachikawa aquí hay una pequeña idea de lo que sucede tras puertas cerradas. ¡Y Tai es un amor! Es el tipo de prospecto de chico perfecto y es uno de mis personajes favoritos, por lo que él tendrá mucho protagonismo. Gracias a ti por darte el tiempo de leerme, que tengas una linda semana

Esther; ¡Bienvenida! Me alegra muchisisisisimo que te haya gustado y que quieras leer más y más, espero que este capítulo te haya dejado con la misma perspectiva. Gracias por leer, que tengas una buena semana.

Mimato bombon kou; ¡UNETE A MI CLUB CONTRA EL SORATO! Okno aun no he creado un club, peor muy pronto! ¿Cómo estás? Espero que muy bien, ahora ya se tiene una idea de lo que pasa con la mamá de Mimi . A mí me encanta Takeru y a él me lo imagino cómo un chico centrado pero muy muy impulsivo, tiene que parecerse a su hermano. ¿Mimi engañara a Michael? Pues para saberlo aun faltan algunos capítulos jajajaja. Gracias por leerme, y te mando desde aquí un abraso de oso, cuídate un montón!

Que sea una buena semana para todaaaaas, un saludo enorme desde aquí. Sin más me despido hasta próxima actualización.

By Min