Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a la BBC, este fic lo hice solo y únicamente como diversión.

Parejas: Arthur x Merlín y ¿? x Merlín.

Advertencia: Contiene Yaoi.

Beta: Usarechan

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Capitulo 3.- Aprendiz

Merlín estaba estático; ahí, frente a él estaba el protagonista de todos sus miedos y pesadillas. Erguido, arrogante y orgulloso, estaba la persona a quien ni en sueños deseaba ver.

— ¿Tío Uther? —cuestionó la niña confundida. Su ceño estaba fruncido y su cuerpo tenso; había algo en aquel hombre que le daba desconfianza.

— ¿Creíste que podrías escapar de mí? —habló nuevamente desenvainando su espada. Inconscientemente, Merlín dio un paso atrás, tenía miedo, mucho miedo. Su mundo de pesadillas había regresado para atormentarlo; no fue hasta que escuchó el grito de la princesa que lo devolvió a la realidad.

Uther había atrapado a la niña que luchaba por zafarse, sin éxito alguno. El miedo era lo único que reflejaba la mirada de la infanta, algunas lágrimas aparecieron en sus ojos que negaba a dejar soltar. El rostro del hombre no era más que una mueca macabra de la locura en su más pura expresión.

—Los practicantes de la magia y sus protectores deben morir —dijo colocando la filosa hoja en el fino y pálido cuello. En ese momento, Merlín fue consiente de la sangre seca que la espada ostentaba con orgullo fúnebre; el líquido carmesí se veía fresco, pero no demasiado, seguramente la había usado no mucho antes… ¡Richard! Gritó su mente temiendo que Uther hubiese lastimado al príncipe de ese reino por su causa.

— ¡Suéltame! —gritó la niña derramando algunas lágrimas. Estaba asustada, a pesar de todo era una niña y tenía miedo.

—No… debes morir como la miserable bruja que eres —bramó el enloquecido hombre. Merlín y Natasha abrieron los ojos como platos al verse descubiertos — ¿Acaso creían que no sabía de su impío secreto? William me traicionó y tenía que morir junto con ese mocoso, hijo nacido del pecado —acercó más la espada haciendo un fino corte en la niña que había perdido todo su autocontrol y lloraba en silencio.

— ¡Basta! —gritó Merlín tan fuerte que estaba seguro que le habrían escuchado en todo el reino y sus alrededores. Estaba furioso y el brillo dorado en sus ojos era una prueba, pronunció algunas palabras que hicieron que Uther soltara a su presa y se estrellara fuertemente contra el muro.

— ¡Merlín! —lloró la niña refugiándose en los brazos del mayor. Uther comenzaba a levantarse aunque parecía estarle costando trabajo, el golpe había sido muy duro y por el ruido que hizo al chocar con el muro: seguramente se había roto algunos huesos.

—Un monstruo… siempre… será un monstruo… —dijo Uther levantándose a duras penas. Su voz era entrecortada y le estaba costando respirar —los practicantes de la magia son despreciables y deben ser exter… —nuevamente fue lanzado contra el muro pero no por Merlín sino por la niña que había cambiado su expresión de miedo por uno de rencor.

— ¡Nosotros no somos malos! —chilló molesta tratando de contener las lágrimas que aun brotaban de sus ojos — ¡La magia no es mala, es la persona que la usa quien decide usarla para el mal o el bien! —Merlín estaba sorprendido con la sabiduría que parecía tener la menor — ¿Qué eres? ¿Quién eres? —le exigió saber —Tú no eres tío Uther —Merlín miró a la niña confundido para luego mirar al "rey".

Sorprendentemente; el hombre sonrió antes de desvanecerse, convertido en una débil columna de humo blanco. Merlín estaba confundido, pero ni bien su mente hubo procesado la información, el sonido de una persona aplaudiendo se escuchó y al instante siguiente apareció el Lord en el marco de la puerta.

—Bien hecho, Tasha —comentó un hombre desde la puerta. Lord Draco, miraba a los dos menores con una sonrisa satisfecha.

— ¡Draco! —exclamó la niña mirando al aludido con reproche.

Merlín estaba tan confundido que no prestaba atención a los reclamos que la niña le hacía al hombre, no fue hasta que una cálida mano se posó en su hombro que pudo regresar a la realidad.

— ¿Estás bien? —era Richard, se encontraba a su lado con la preocupación impresa en sus ojos de jade. El joven mago tan solo fue capaz de asentir débilmente sin apartar la mirada de aquel hombre que en esos momentos era víctima de los regaños de la pequeña princesa y de su furioso padre.

—Natasha se convertirá en una gran hechicera y para ello debe ser capaz de lidiar con cosas como esta —dijo el Lord restándole importancia al asunto.

—Pudo resultar lastimada —masculló el rey con su pequeña en brazos.

—Al igual que Merlín —agregó Richard mirando al Lord con el ceño fruncido.

—Era necesario para cerciorarme que el chico era honesto —dijo con parsimonia, sin importarle realmente lo que sucedió.

Resultó que aquel hombre era Lord Draco, la persona de la que Juliet le había hablado. A pesar de la mala primera impresión, el Lord resultó ser un hombre amable (pero que tenía algo que a Merlín se le hacia familiar). Por otro lado, el rey William era sencillo y bondadoso (además de justo), muy parecido a Richard y costaba creer que alguien así fuese el mejor amigo de alguien como Uther Pendragón.

—Bueno muchacho —habló William sobresaltando a Merlín quien se había sumergido nuevamente en sus pensamientos, algo que ciertamente se le estaba haciendo una mala costumbre —, eres bienvenido en mi reino y siéntete como en casa —le dijo regalándole una linda sonrisa.

Merlín agradeció el gesto; en el fondo estaba triste pues esas palabras le recordaban que ya no podría volver a Camelot ni ver a Gaius, Gwen ni a… Arthur.

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Aquellos meses desde que Merlín había tenido que huir, fueron tortuosos y tan insoportables que Arthur creía que enloquecería. Había pasado tres semanas en los calabozos como castigo por ayudar a un brujo a escapar y aun después de eso, su padre lo mantenía confinado en sus aposentos y bien vigilado para evitar que escapara y fuese en busca del "traidor".

Arthur resopló molesto. Estaba recargado en el travesaño de su ventana desde hacia horas y parecía no tener intenciones de moverse en muchas horas más, ¿para que hacerlo? ¿Con que objeto? ¿Qué tan complicado sería lanzarse y acabar con todo? La respuesta vino tan simple como el nombre que lo contestaba todo: Merlín. No podía dejarse vencer, debía encontrar la forma de buscarlo, pues en su interior, él sabía que el joven mago seguía con vida, en algún lugar, seguro y lejos de su cruel verdugo.

—Merlín —murmuró cerrando los ojos y disfrutando del cálido viento veraniego que acudió a él, tan cálido como los labios del mago y tan suave como su tacto.

Arthur no pudo evitar pensar en el paradero de su amigo y amante, ¿Estaría bien? ¿Estaba con vida? ¿Su padre le habría encontrado mientras él estaba en esa maldita prisión? Más pensamientos funestos acudieron a su mente, horribles pesadillas que bien podían ser espantosas verdades.

Abrió los ojos de golpe al sentir un tacto extraño, era una paloma de un blanco pulcro que traía algo amarrado en una de sus patas. Arthur conocía muy bien a esa ave; él y Richard la cuidaban personalmente, tomó a la paloma y le quitó el mensaje para luego meterla a una pequeña jaula que guardaba tan celosamente en su habitación; se sentó en su cama para comenzar a leer el mensaje.

Arthur, espero te encuentres bien…

Necesito hablar contigo.

¿Podemos vernos en el lugar de siempre en tres días?

Richard.

El mensaje era algo extraño pero, por alguna razón lo tranquilizó. Tomó papel, tinta y pluma para comenzar a escribir su respuesta:

Lo siento pero no puedo ir.

Me ayudaría mucho que vinieras a Camelot.

Necesito pedirte un favor…

Arthur

Cuando Richard recibió el mensaje no se lo pensó mucho; le dijo a su padre que iría a Camelot y que en su ausencia cuidara de Merlín.

—Ten cuidado, Richard —le advirtió su padre —. Uther puede ser mi mejor amigo pero él no se tentara el corazón si hay magia de por medio.

—Lo sé padre —le aseguró el aludido —, no te preocupes que no me pasara nada.

Richard partió ese mismo día a Camelot. Merlín le había visto partir y aunque deseaba tanto ir con él, regresar a su hogar… sabía que eso era imposible, él ya no tenía un lugar al que regresar. Estaba solo, lejos del hombre que significó su perdición, aquel a quien debía proteger.

Merlín dejó escapar un pesado suspiro. Se encontraba en la biblioteca personal de Lord Draco junto a la pequeña Natasha que tenía un libro casi tan grande como ella, dándole cierto toque tierno. El Lord había decidido tomar al joven mago como su aprendiz y esa era la razón por la que se encontraba ahí, con una enorme pila de libros a cada lado.

—La magia no es buena ni mala, es la persona que la usa quien decide si usarla para la luz o la oscuridad —dijo Draco en tono tranquilo.

—Pero existe magia negra —repuso Merlín. Pasado el susto de la primera impresión, Merlín se dio cuenta que el hombre era una persona muy sabia y agradable a pesar de su aire orgulloso y semblante de pocos amigos.

—La magia es parte de la naturaleza, por eso no es buena ni mala —explicó — ¿Es que la naturaleza puede ser mala? Hay tempestades, terremotos que ciegan vidas pero eso no significa que la naturaleza sea cruel o mala, pues todo eso es parte del ciclo sin fin de la vida.

Merlín meditó aquellas palabras y asintió con la cabeza. La magia no era mala, era la persona que la usaba quien decidía.

—La magia es una parte de nosotros. Somos magia y la magia es nosotros; sin nosotros la magia no es nada y nosotros sin ella no somos nada —dijo con severidad —. Recuerden esto, jóvenes brujos: La magia fluye por su cuerpo como la misma sangre, ésta viva y depende de sus emociones para mantenerse; aprendan a controlarse y controlaran su magia.

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Su llegada a Camelot (aunque inesperada), no causó sospechas en Uther y Richard daba gracias por eso. Aunque él y Arthur hubiesen deseado saltarse el protocolo, sabía que de hacerlo podrían levantar las sospechas del rey y Richard no deseaba verse escapando de esas tierras amigas solo por una tontería.

Cuando al fin quedaron solos; Richard decidió no decirle nada acerca de Merlín, no por el momento… al menos no hasta que fuese el mismo Arthur quien lo mencionara, si es que lo hacía.

— ¿De que querías hablarme? —lo cuestionó Arthur tan pronto se cercioró de que nadie los estaba espiando tras la puerta de su habitación.

—De nada en especial —respondió como el que no quiere la cosa. Arthur frunció el ceño mirando a su amigo acusadoramente —. Hace cinco meses desde la última vez que nos enviamos un mensaje y casi dos años desde la última vez que nos vimos —sonrió poniendo una mirada inocente y fingiéndose afectado —. Disculpa por preocuparme y extrañarte —Arthur resopló dejándose caer en su silla.

—Necesito tu ayuda —habló con tono serio. Richard se enderezó en su silla para cambiar su expresión por una seria, mirando a su amigo fijamente.

—Te escucho —Arthur dejó escapar un suspiro, se dejó caer en su silla y comenzó a contarle todo lo que había sucedido entre él y Merlín: lo de su magia, del hecho de no haberlo tomado muy bien, su reconciliación y el como su padre se había enterado que Merlín era un mago y luego… —. Sé que Uther es tu padre, pero realmente no lo entiendo, ¡¿Cómo pudo? ¡Merlín le salvó la vida y así le pagaba! —estaba furioso, realmente furioso, ¿Cómo era posible que una persona pudiera ser tan cruel y rastrera?

—Se que lo fue y le odio por eso —aceptó Arthur sorprendido por la rabia que expresaba su amigo —. No se si Merlín está vivo o… —se quedo en silencio, le resultaba imposible terminar la frase —quiero que por favor le busques.

—Lo siento pero no puedo buscarlo —Arthur abrió la boca para decir algo, seguramente ofensivo o suplicante —… Merlín está bajo la protección de mi padre, de Lord Draco y de la mía por supuesto —completó con una sonrisa traviesa.

Continuará…

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Espero les guste el nuevo capitulo y los invito a escuchar mi programa de radio "el rincon del fanfic" por la estacion de radio en internet RADIACION OTAKU

El programa es de 12 a 2 pm (hora de mexico) de lunes a viernes

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Hasta la proxima n.n