Entraron al salón de la casa y la Señora Elroy estaba tomando té para los nervios ya que sería su encuentro con Candy y su hijo.

-¡Tía aquí los tenemos!, te presento al pequeño Alistair.

-Le pusiste el nombre de Stear-dijo la señora Elroy un poco melancólica.

-Sí, tía abuela, no hallé otro nombre mejor para él-contestó Candy

Albert bajó al niño y este fue corriendo hasta la señora Elroy y se le puso en el regazo

-¡Siempre he querido tener una abuelita! ¿Quieres ser mi abuelita?

La señora Elroy lo observó, reflejando en su rostro seriedad, se acomodó los lentes para verlo mejor.

-Candy, este niño es igualito a ti.

-Si tía abuela, eso me dicen la hermana María y la señorita Pony.

-¿Quién es el padre?-preguntó la señora Elroy

Candy se quedó callada, después de unos segundos Albert Intervino: ¡Han de tener hambre! Sugiero que almorcemos.

Candy llevó a la señora Elroy con la silla de ruedas al comedor, George llevó las maletas a la habitación que sería de Candy y de su hijo y los alcanzó en el comedor, Albert se puso a servir , el pequeño Alistair se sentó a lado de la señora Elroy y no dejaba de observarla.

-¿Por qué estás enojada abuelita?

-¡No estoy enojada!

-¿Y porque tienes el ceño fruncido si no estás enojada?

-¡Alistair! ¡deja de molestar a la tía abuela!-lo reprendió Candy

-No la estoy molestando mamá, al contrario quiero que se contente.

La señora Elroy pensó: Este pequeñito es muy travieso me recuerdan a mis niños Stear, Archibald y Anthony a esa edad.

George fue ayudar a Albert a servir y le dijo que se sentara que el actuaría como mesero.

-George, es que no quiero ver a Candy a los ojos-dijo Albert

-Pues mire a otro lado Señor William-contestó George.

Albert hizo una mueca y fue al comedor.

Albert se sentó frente a Candy, el niño se bajó de la silla en que estaba yendo a su lado, se paró encima midiéndose con Albert y dijo: ¡Quiero ser tan alto como tú! Quiero que le digas a mi mamá lo que comiste para llegar a esta estatura.

A la señora Elroy le causó gracia y sonrió.

-Tu hijo es parlanchín como tú Candy.

-Sí, por eso no puedo reprenderlo por eso.

Albert lo miraba sonriente y pensó: ¡Este duendecito es simpático! me recuerda a Candy cuando la vi por primera vez y pensó que era un astronauta y que la gaita era un estómago sonando como caracoles.

-¡Mamá este Señor tiene pelos en la nariz!

Albert al escucharlo se puso rojo y la señora Elroy se empezó a reír.

-¡Alistair por favor! Compórtate

Albert dijo: Cuando seas mayor, tú también tendrás pelitos en la nariz

-No, yo no, ¿verdad mamá?

-No mi hijito, además ese Señor siempre ha sido peludo.

Albert miró a Candy, le sonrió y pensó: ¡No sé de donde agarré fuerzas para no ver a mi pequeña todos estos años! ¡Ella siempre me ha hecho feliz!

George servía sonriente la comida pues había escuchado todo y pensó: Esto era lo que necesitábamos, que la Señorita Candy nos diera ánimos.

Cuando se sentó George a la mesa iban a empezar a comer todos y Alistair dijo: ¿Acaso aquí no dan gracias a Dios por los alimentos?

Albert quien se había llevado un sorbo de sopa a la boca lo regresó al plato apenado.

George solamente sonrió.

-Ah claro que sí, hoy le toca dar gracias a Dios por los alimentos a George.

-eh la verdad es que le cedo el lugar a usted señor William-dijo George.

Alistair blanqueó los ojos y dijo: ¡A mí no me engañan! Aquí no acostumbran a dar las gracias, a ver cierren los ojos.

Todos cerraron los ojos y el niño Oró diciendo: Señor del firmamento, bendice estos alimentos Amén.

En la mansión de Arthur Robertson…

-¡Fuiste una tonta! Pasé por la casa donde vive William ahora, esa propiedad vale mucho porque está bien ubicada, estoy seguro que no la declararon entre los bienes a repartir.

-Hermano ¡Basta! El pobre se quedó sin Lakewood, esa mansión tiene mucho valor sentimental para su familia, ¿Es que no te sacias? Dejemos que William trate de salir de la ruina-suplicó Marlid.

Candy esa misma tarde se puso atender a la señora Elroy a la cual le había caído bien el pequeño Alistair, sobre todo porque era obediente y ayudaba a Candy pasándole las cosas que le pedía.

Albert y George se pusieron a dialogar y Analizar sobre los negocios que serían rentables para salir de la ruina, invertirían el monto que les había quedado de la venta de la mansión Andrew de Chicago.

Esa noche Albert no podía dormir recordando aquella discusión que tuvo con Candy cuando supo que estaba embarazada. Fue al hogar de Pony y la esperaba en el salón.

-¡Albert! ¡Qué alegría verte! desde que te casaste no habías venido a visitarme

El vio el vientre de Candy de 5 meses de embarazo y dijo: ¡Así que es cierto lo que me dijo el doctor Martin!

-¿Sobre qué estoy embarazada?

-¡Así es! Pequeña ¿cómo pudiste hacer algo así? ¡Te exijo que me digas quién es el desgraciado que te hizo esto!

-Albert, no puedo decírtelo.

-¿Fue Terry? ¿Vino y te sedujo? ¡dímelo!

-No es de Terry, es mío solamente mío, este niño no tiene padre

-Es necesario que me lo digas para que lo obligue a que te responda como hombre y tome su responsabilidad contigo y su hijo.

-Él no puede hacerse cargo de mí

-Candy si no me lo dices tendré que repudiarte, te quitaré el apellido Andrew y nunca más volveré a verte en mi vida.

-Albert, sé que cometí un error, y te pido que me perdones, no me importa si me quitas el apellido Andrew pero no te alejes de mí.

-Candy no lo protejas y dime ¿Quién fue?

-Ya te dije que no te lo diré

-¡Tenía razón mi tía Elroy y los Legan!, que se puede esperar de una chica de Pony-dijo Albert.

Después de que dije eso, Candy me abofeteó y me dijo que ella tampoco deseaba verme.

Candy arropaba al pequeño Alistair.

-Mamá tú me dijiste que una cigüeña me trajo volando hacia ti, pero ya vi el tamaño de las cigüeñas y creo que no pueden sostener a un bebé en su pico, por favor dime quien es mi papá.

En ese momento que el niño estaba diciendo eso Albert estaba pasando por la puerta de la habitación que estaba medio abierta y lo escuchó ya que iba por un vaso de agua a la cocina.

Hola chicas lindo inicio de semana, aquí les dejo otro capítulo de este fic.

Con cual fic estaría bueno empezar la semana con este mismo u olvidé como amar?