Tercer Acto.
El cielo estaba cubierto por unas densas nubes oscuras, amenazando con tormenta. Un aleman se encontraba sentado frente a un mapamundi, intentando encontrar la mejor estrategia de batalla. Alguien llamo a la puerta y el aleman le indico que podia pasar. Un chico de cabellos oscuros y mirada perdida entro a la habitacion, deteniendose justo enfrente del rubio germanico.
-Lo felicito por su victoria contra el ejercito frances, Alemania-san- dijo con una ligera sonrisa.
-Gracias Japon, pero la guerra no ha terminado, ahora necesito encontrar la mejor manera de derrotar a Inglaterra- el japones abrio los ojos sorprendido pero desvio la mirada esperando que su acompañante no se diera cuenta de su reaccion.
-¿usted combatira solo contra los ingleses?- Ludwig se limito a asentir, mientras que Kiku mordia su labio inferior con un poco de nerviosismo. -Permitame ayudarle, Alemania-san- atino a decir, dos ojos azules se clavaron en el.
-¿Estas seguro?- el rubio mostraba un poco de preocupacion.
-Si, escuche que los ingleses son poderosos, seria mejor que contara con un plan de escape, un respaldo- el aleman sonrio.
-Muchas gracias Japon, tenerte de apoyo sera de gran ayuda-
-No diga eso Alemania-san, combatir a su lado sera un gran honor para mi-
-deja atras las formalidades, recuerda que ahora somos amigos- el japones se sonrojo y una sonrisa alegre se escapo de sus labios.
-cierto- susurro.
"Un britanico caminaba energetico tomando de la mano a un pequeño japones. Estaba muy alegre, feliz de que el pelinegro por fin lo visitara en su casa, la hermosa ciudad de Londres. El japones estaba sonrojado, contemplando el agarre que el britanico le hacia, no era que le incomodara, sino que en su pais era simbolo de un grado mas de intimidad, y al parecer al rubio no parecia afectarle en lo mas minimo.
-Inglaterra-san ¿a donde vamos?- pregunto finalmente el pelinegro.
-Al London Eye- respondio con una sonrisa alegre.
-¿London Eye?-
-Asi es, tambien lo conocen como Millenium Wheel- dijo mientras corria hacia la gran torre, jalando junto con el al japones.
Ambos subieron a una extraña capsula y esta comenzo a elevarse. Mostrando una hermosa vista de toda la ciudad de Londres. El japones quedo maravillado. Sus ojos se abrieron de par en par al contemplar la escena. Corrio hacia la pared de vidrio de la capsula, como un niño pequeño se pega a la ventana de una jugueteria. Lo que veia le parecia simplemente increible. Aquella antigua y tradicional ciudad cubierta por la calida luz del crepusculo.
-Wuaaaa- susurro, hipnotizado por la misteriosa y atrayente aura de la ciudad. Todo aquello parecia tan... magico.
-Es hermosa ¿verdad?- dijo con orgullo el britanico, contemplando al japones.
-Si, es sorprendente, jamas habia visto nada parecido- Arthur rio, encantado por el efecto que la ciudad habia dado sobre Kiku.
-¿Ves ese rio de ahi? Es el rio Tamesis, aquel edificio de aya es el Palacio de Buckinghan, aquella es la Iglesia de San Paul, y esa torre del reloj es...-
-el Big Ben- completo el japones con una sonrisa. Arthur lo miro sorprendido, pero de igual manera sonrio.
-¿Asi que sabes mas sobre mi ciudad que yo?- espeto fingiendo enojo.
-N-no es eso, es solo que desde mi llegada... me he sentido hipnotizado por ese reloj.
Arthur se quedo en silencio, algo sorprendido por el comentario del chico. Desvio la mirada y la poso sobre el reloj. No entendia porque le parecia tan fascinante su cultura al japones, teniendo en cuenta el paraiso terrenal que tenia en su propia casa. El misterioso y tradicional Japon.
-Al fin de cuentas somos muy diferentes...- susurro el ingles, mientras sonreia con algo de tristeza. El japones no logro escucharle, pues estaba sumido en la magia que le brindaba la ciudad.
-Sabe Inglaterra-san...- comento finalmente el pelinegro -Cuando estoy en este lugar me siento como en mi casa- Arthur lo miro confundido.
-¿Porque lo dices?-
-No lo se, simplemente me siento en casa- el moreno sonrio, mirando al ingles. Algo se estremecio en el interior de Arthur, mientras miraba fijamente el rostro de ese chico, aquel palido, delicado y fragil rostro. Lo tomo con delicadeza, mientras se acercaba lentamente a el. Kiku quedo paralizado, no tenia idea de como reaccionar. El sonrojo se apodero rapidamente de sus mejillas, al notar lo cerca que se encontraba el britanico. Arthur no podia separar la mirada de los labios rosa palido del japones.
-¿Q-que sucede, Inglaterra-san?- pregunto un poco asustado el moreno, Arthur levanto la mirada, ahora viendo fijamente los ojos oscuros del japones.
-Llamame por mi nombre- respondio con sequedad. Para despues alejarse del chico y mirar fijamente la ciudad. Kiku se dio cuenta del extraño cambio de humor del rubio y se entriztecio al pensar que el causante era algo que el habia dicho.
-Lo lamento, Arthur-san- susurro con la mirada baja. El britanico al escuchar su nombre se giro hacia el japones y con una sonrisa en el rostro revolvio los cabellos del chico.
-Gracias-"
-Tendremos que retirarnos- decia el rubio de ojos azules a su acompañante, un pelinegro el cual al instante se mostro inconforme.
-Pero ya tenemos todo listo, el retirarnos no es una opcion-
-Rusia ataco a Italia, con lo debil que es no podra resistir, tengo que volver y proteger a Italia-
-De igual manera no podemos abandonar el plan asi como asi-
-¿Entonces que pretendes que hagamos?-
-No se preocupe por eso, dejemelo a mi-
"El japones se encontraba algo nervioso, sentado en el comedor del joven ingles. Habia escuchado de Yao que el britanico cocinaba muy mal, pero estaba seguro que la comida no sabria tan feo. Inglaterra era un pais fascinante y no podia hacerce la idea de que la comida pudiera saber horrorosa. Esa era la palabra que habia utilizado el chino para definirla.
-Lamento la tardanza- dijo el rubio entrando al comedor, con una extraña pasta de aspecto poco apetecible. Al verlo el japones comenzo a reir levemente, intentando ocultar su risa tras su mano. -¿Que pasa?- pregunto un poco preocupado el ingles.
-Arthur-san, tiene harina en el rostro- dijo el japones entre risas. El ojiesmeralda se sonrojo, sacando un pañuelo y limpiando su cara.
-No es para que te burles- susurro molesto, colocando el plato frente al japones. -Toma, lo hize para ti- Kiku miro con dudas la comida, pero decidio dar un bocado. Con el tenedor enredo la pasta y la aproximo a sus labios, mientras que el ingles no dejaba de mirarlo. Al momento de sentir la pasta en su boca el japones hizo un extraño gesto, que por fortuna Arthur no alcanzo a notar. Kiku paso rapido el bocado, sin siquiera masticarlo, sin querer probarlo otra vez. Despues tomo el te y dio un sorbo, intentando desaparecer el mal sabor.
-¿y? ¿que tal?- pregunto con una sonrisa el ojiesmeralda.
-Bueno... esto... es bueno...- susurro.
-¿quieres mas?- el rubio se veia entusiasmado.
-No, gracias- respondio el japones rapido, pero luego intento armonizar su respuesta -ya es noche y no me gusta mucho cenar, luego no puedo dormir, me conformaria con un poco mas de te y galletas- el ingles lo miro calculador pero luego sonrio.
-Esta bien ¿quieres que pasemos a la sala?- el pelinegro asintio.
Ambos se dirigieron a la sala, mientras caminaban el japones no podia evitar contemplar todo lo que habia en su alrededor. Las decoraciones un tanto ostentosas pero armoniosas. Las pinturas de muchas personas, vestidas con trajes de los que el japones creia solo utilizaban los principes y princesas de cuentos. Estar en ese lugar era como transportarse varios años atras, al siglo XV. Cuando entraron a la sala, el moreno fijo su mirada en una estanteria con inumerables volumenes, si algo le fascinaba mas que nada en el mundo era la literatura. Arthur le indico que esperara en ese lugar, que iria a preparar un poco de te. Sin embargo en vez de sentarse a esperar, se dirigio a los libros, aunque le era imposible leer en ingles, el simple aroma de las paginas le hacia sentirse bien. Tomo un ejemplar que llamo su atencion. En el que en la portada se mostraba un hombre y una mujer, tomados de la mano, pero enredados en varias hiedras que tenian espinas. Comenzo a ojearlo, viendo imagenes de los enamorados, sin embargo una imagen lo atrapo, la dama enterrando una daga en su vientre, mientras que su amado la esperaba, envenenado, muerto. No se dio cuenta cuando el ingles se coloco tras el. Viendo fijamente el libro que leia.
-Romeo y Julieta- susurro. Kiku cerro el libro, asustado, pues no esperaba que el hombre estuviera tan cerca.
-Esto... lo siento... Arthur-san... yo no...- pero el ingles lo hizo callar con una sonrisa, mientras tomaba el libro de sus manos.
-Una obra de William Shakespeare, la historia de dos enamorados que por el odio de sus familias no podian estar juntos, ellos eran muy diferentes, pero se amaban con locura, y ese enfermizo amor los llevo a la muerte-
-Eh oido hablar de la obra, pero jamas he tenido el placer de leerla-
-Es mejor verla puesta en escena, asi muestran mas los sentimientos que William queria expresar-
-Seria grandioso poder verla, lastima que en Japon no representemos ese tipo de obras-
-¿y porque esperar a regresar a Japon? estando en la casa del mismisimo William, este es el pais donde mejor se representa la historia, quedate unos dias mas y te llevare a verla-
-pero Inglaterra-san! debo volver a mi casa, en estos momentos no nos encontramos tan bien economicamente, afortunadamente pude hacer un espacio en mi agenda para venir a visitarle, no puedo darme mas dias- Arthur tomo el rostro del chico, obligandolo a mirarlo.
-Volviste a hacerlo, a llamarme Inglaterra-san- repuso un poco enojado.
-Ahh... lo-lo siento, Arthur-san- pero el ingles no dejaba de mirarlo fijamente. El rubio sonrio y beso levemente la frente del japones, cosa que hizo que el pelinegro se sonrojara a mas no poder.
-Arthur-san!- grito un tanto molesto mientras se cubria la frente, y el britanico reia con malicia.
-No puedo evitarlo, eres demasiado adorable- dijo Arthur fingiendo un berrinche.
-¿Cuando dejara de hacer ese tipo de bromas?-
-Hum... me lo pregunto- susurro algo pensativo el britanico.
-Es insoportable Inglaterra-san- susurro Kiku aproposito, con intencion de molestar al britanico."
Varios buques de guerra se acercaban a Inglaterra peligrosamente via maritima. Un hombre corrio a preguntarle las proximas ordenes a su comandante. Un rubio de ojos esmeralda que se encontraba un tanto molesto. El joven no queria luchar, pero no le quedaba de otra. Indico a su soldado que iniciaran el ataque contra los buques, utilizando cañones, esperando derribar el pedazo de metal que flotaba en mar abierto. Los misiles lanzandos fallaron las primeras veces, jamas contaron con lo veloces que serian las otras naves. Siguieron lanzando y derribaron 1, 2, 3 navios. Pero otros 5 avanzaron con rapidez. Hasta que porfin pudo divizar de quien se trataba su enemigo.
Sus ojos esmeralda se abrieron de par en par, y un mar de emociones inundo su rostro, sin siquiera saber que pensar, que palabra articular. Solo esa imagen nublaba su mente. Solo esos dos colores. Blanco, como la pureza. Rojo, como la sangre que se derramaria.
-Esa es...- logro susurrar, aunque con todo su ser deseara que solo estuviera alucinando -la bandera del Japon Imperial-
Muhuhuhu me gusto mucho esta historia cuando inicie a escribirla, espero a ustedes tambien les guste ;3 no tengo mucho que decir, ando toda ida y desvelada uwu
HimeAzu-chan: Grazie por el comentario, leer reviews tuyos me pone asi toda nyappy leerlos *w* y ya se, vere si preparo algo para este 30 ;3 aunque creo que lo subire un dia antes que ese dia lo tengo ocupado -.- en fin xD
Espero les guste la conti, actualizare tan pronto como revize los capis hahahah y recuerden por cada review que dejen ayudan a que una de las hadas de Iggy huya del ogro de america hahaha xD
