Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

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El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.

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Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

"Pensamientos"

Recuerdos

[***] Cambio de escena.

»Continuación de un dialogo

... (entre párrafos) pequeños cambios de escenas


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Capítulo 3: Vida por Vida

...

La sombra se cernió de repente sobre su visión, trastabilló y fue a dar contra un puesto de artesanías, los jarrones se quebraron en mil pedazos y ante tal espectáculo se quedó paralizado y sin aliento.

—No…, no, por favor, no todavía— gimió sintiendo que esa fuerza misteriosa lo arrastraba hacia el otro lado.

Aterrado como no se había sentido en siglos corrió hasta el castillo buscando refugio, en la habitación de Zelda aquella fuerza extraña pareció debilitarse, aun así, su corazón latía como loco, sabía que el momento había llegado, sabía quién era quien lo arrastraba de esa forma brusca y sin sentimientos.

—No— volvió a gemir, su patas tambalearon ante el pensamiento.

Aulló la melodía de purificación sintiendo que tal vez sería la última vez que lo haría, y entonces después de eso pudo verla claramente.

La mano de la Diosa le ordenaba que volviera.

Retrocedió sintiendo mucho miedo, ¿Acaso terminaría por engullirlo, de llevarlo por la fuerza al otro lado?, Lloró de manera amarga creyendo que se iría sin volver a ver el rostro de Zelda, sin poder decirle adiós, sin poder darle un abrazo… un último beso de despedida.

—Regresa— esa voz sonó como una orden tajante, logró sentir como el brazo de la Diosa lo jalaba hacia el otro lado.

Y por unos instantes reconoció la sensación de haber vuelto al Umbral que se erguía entre los mundos.

Cerró los ojos sintiendo pánico, pensando en que todo había terminado.

— ¿Link?

La voz de Zelda lo llamó desde el otro lado.

— ¡Zelda!— rugió de forma desesperada, se viró para ver aquella mano que lo jalaba y nuevamente sintió una desesperación enorme, no quería irse, no de esa manera…— ¡Zelda!, ¡Anggg!, ¡Sueltame!, ¡SUELTAME!, déjame volver con mi Zelda.

—Regresa— volvió a ordenar con voz profunda y potente.

Sin pensarlo demasiado y bajo la desesperación de su propio instinto, se viró y la encaró de forma fiera.

— ¡SUELTAME!— volvió rugir con toda su alma, con la fuerza que le daba la voz de Zelda llamándolo desde el otro lado, sin pensarlo tiró la mordida de forma rabiosa y los dientes de la bestia se incrustaron en terreno sagrado, en un lugar en el que nunca ningún ser había osado tocar.

Entre la confusión consiguió que lo soltaran y atravesó el umbral de vuelta a los brazos de su princesa.

Bajo la protección de la Diosa Blanca, aquella otra Deidad se vio forzada a retirarse…

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Despertó asustado, con el aliento entrecortado al tope, el amanecer caía sobre Hyrule y mientras el sol se desperezaba volvió a sentir un terrible miedo. A su lado Zelda permanecía sumida en sueños, se abrazó a ella con cariño y no pudo evitar llorar de forma triste.

Había traspasado la ley más sagrada que alguna vez se hubiera escrito y erigido a lo largo de las eras.

—La mordí…. Seguro que está fúrica— musitó sintiendo escalofríos.

La suave respiración de Zelda chocó contra su rostro y el miedo desapareció por instantes.

—Zelda… apresúrate… quiero quedarme contigo.

[***]

A pesar de todo, los días transcurrieron, Zelda no logró hacer que él hablara, simplemente le había dicho "Tuve un sueño malo", pero la princesa sabía que eso no era cierto, sabía que su miedo tenía una raíz más profunda.

Permaneció pegado a ella a cada instante, aunque de un momento a otro sentía que ya no podía volverse tangible, tampoco podía conservar su forma de Hylian y eso sí que se estaba volviendo notorio, el ritual de purificación comenzó a volverse débil a tal grado que Zelda solía despertarse durante las noches sintiendo el sobresalto que causaba la presencia del diablillo.

Sin más ni más, dejó de poder moverse y la princesa no entendía porque de repente Link dormía tantas y tantas horas…

Bajo esa preocupación fue en busca de Aragón, tal vez el joven adivino atinara a la raíz del verdadero problema.

—Entonces, duerme, duerme y ¿duerme…?

—Y duerme….

—Hmmmm

—No sé cómo despertarlo, si se vuelve intangible no hay manera de moverlo.

—Buen punto….

Su mirada se perdió entre las estanterías que decoraban su carpa, estaba evidente que algo extraño sucedía, sus ojos violáceos se posaron sobre el Óculo de los fantasmas y durante largo rato se quedó muy pensativo.

— ¿En qué piensas, Aragón?—preguntó Zelda de modo triste.

El adivino suspiró aletargadamente sintiendo un gran vacío en la boca de su estómago.

—Yo… bueno, no me gusta. No quiero mentirle princesa pero… esto seguro que es malo, aunque él sólo diga que tiene sueño, si su naturaleza es espiritual esas son muy malas noticias.

— ¡Malas noticias!

—Es porque el señor héroe no es un espíritu común y corriente, no toma la energía directamente de la naturaleza como suelen hacerlo la mayoría de los espíritus.

—No Aragón eso no puede ser posible, ¿Me estás diciendo que calculó mal el tiempo?

—Es probable aunque sería sumamente raro, él no….

Detuvo su frase de manera abrupta, ¿había calculado mal el tiempo?, no, eso definitivamente no era posible, había algo, otra cosa, un algo que no cuadraba, una pieza del rompecabezas que permanecía perdida.

—No…— susurró mientras sus ojos se llenaban de angustia— Alteza, rápido lléveme a su lado, tengo que hablar con él seriamente.

Sin pensarlo demasiado, fue al fondo de su carpa y cogió de un baúl varios pergaminos, se alistó como si fuera a salir de viaje y al cruzar la entrada llamó a su corcel Kelpie. Junto con la princesa cabalgó hasta el castillo a toda marcha.

—Ehhh!, ¡Quien va!— gruñó el centinela.

—Yo, Aragón, ¡Abrid la puerta!

—Oh, Señor Sabio— clamó otro guardia que custodiaba el puente levadizo.

— ¡Abrid! – gruñó.

El puente levadizo bajó como siempre, aunque él sentía que aquel descenso duraba siglos, la princesa que permanecía detrás de él se forzó a mantener la concentración y a no perder su camuflaje.

—Joven sabio permítanos las alforjas.

—Es material para la princesa— dijo con severo enfado. Estaba harto de esa absurda y rigurosa vigilancia, la cual en cualquier otro momento hubiera consentido pero no en esos precisos instantes. Sintiendo el rechazo de su amo ante aquellos hombres Kelpie resopló de forma enojada apartándolos de inmediato, y sin perder más tiempo la princesa y el Sabio se adentraron en el castillo.

— ¿Qué está pasando, Aragón?, ¡Por favor dime!— le pidió jadeante y sin aliento mientras intentaba seguirle el paso.

Las escaleras del castillo le parecieron infinitas y cuando finalmente llegaron a su alcoba, el adivino se viró y la tomó por los hombros.

—Está desapareciendo.

— ¿¡Link!?— preguntó sintiendo que se le iba el alma.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y angustia, y cuando Aragón abrió la puerta de la estancia ella se abalanzó hacia adentro.

El lobo pardo estaba tendido en el suelo, se había recostado sobre la almohada que había hecho Zelda, tenía un semblante triste y a pesar de las diferencias morfológicas, ambos notaron que había estado llorando.

— ¿Link?, cielo despierta

Abrió los ojos y le dedicó una tierna mirada, ese azul también reflejaba mucha tristeza.

—Zelda…— musitó tratando de levantarse, pero al instante las patas le flanquearon y cayó al piso sin más remedio.

Aragón pudo ver como desprendía de su cuerpo múltiples lucecitas, señal clara de que poco a poco había comenzado a volver al otro lado.

— ¡Diablos!— gruñó de forma enojada sacando los pergaminos de su alforja.

— ¡Link!, no por favor, no hagas esto— gimió y lloró a su lado, quería abrazarlo pero se había vuelto intangible de manera irremediable.

—Zel… volviste muy temprano. — Cerró los ojos de forma dolida, pero al mismo tiempo suspiró con alivio. — Gracias… quería verte, decirte te amo, tenerte a mi lado… aunque ya no podamos tocarnos

— ¿Por qué te estas yendo?, ¡Me dijiste que quedaban dos años!, ¡No me hagas esto, Link!

—Perdóname… se me fue la energía… yo…

Se desmayó y de verdad que comenzó a desprenderse, las lucecitas volaron de forma frágil.

— ¡Link!

— ¡Princesa no pierda la calma!— escuchó que Aragón le decía, lo vio extender un pergamino y sacar una bolsa de tiza, se movió de forma rápida apartando a la princesa y dibujo un círculo mágico alrededor de lo que quedaba de la silueta del Lobo.

— ¿Aragón?

—Se le fue la energía, es eso, porque los espíritus normales no andan por ahí volviéndose tangibles...

— ¡Es mi culpa!— lo interrumpió de forma casi agonizante.

—No, eso sólo es una parte, ¡Demonios!, perdóneme alteza, no entiendo cómo no me di cuenta antes, es porque se la pasa purificando ésta estancia, el ritual de purificación requiere de una magia elevada, pero la magia no viene por sí sola, la energía tenía que salir de algún lado y como él no pertenece a éste mundo no tuvo más remedio que tomarla de sus años de vida. La energía vital ha llegado al límite.

— ¿¡Que vamos a hacer!?

—Darle magia, vida…

— ¡Vida!

Preparé éste hechizo por si algo de ésta naturaleza se presentaba, pero no he podido perfeccionarlo y además las cosas han sido apresuradas, yo…. No sé si lo consiga pero debo intentarlo.

Zelda leyó el pergamino mientras Aragón terminaba de dibujar el círculo mágico, se paró justo en el centro y comenzó a recitar palabras arcanas, de alguna forma las luces dispersas comenzaron a regresar a su origen pero de un momento a otro se escuchó cierto tronido y una luz potente apareció de la nada.

Zelda cerró los ojos y después cuando se percató de lo que había pasado encontró a Aragón tirado al otro lado de la estancia, había sido rechazado por su propio hechizo, cosa que nunca se hubiera esperado.

—No…— musitó de con dolor cuando vio que las luces nuevamente se le escapaban al joven héroe.

Con paso audaz Zelda se adentró en el círculo.

—Princesa por favor, ¡No! Déjeme intentarlo de nuevo.

—No hay tiempo— habló con voz firme y decidida— la magia habla claro, tu energía y la de Link no son compatibles, pero la mía… la mía si lo es, lo sé, lo siento en mi alma.

—¿¡Leyó hasta el final!?, ¡Es peligroso, Alteza!, por favor permítame intentarlo de nuevo.

Pero ella no se movió, le dedicó una cálida sonrisa cómo si quisiera agradecerle.

—La magia del Cambio de Origen… la conozco aunque no sabía que el hechizo podía desviarse de ésta manera— le habló mientras su mirada se perdía en las formas escritas en el círculo mágico. — Gracias Aragón… eres, realmente brillante. Ahora déjame hacer el resto, mi deber es cuidar de Link pase lo que pase.

—Alteza…— musitó tratando de levantarse, pero el golpe había sido severo y en lo más profundo de su corazón sabía que no lograría detenerla.

La princesa recitó el hechizo, de manera fuerte y firme, sin el menor miedo y sin la menor duda, bajo sus palabras el espíritu de Link volvió reincorporarse y las pequeñas lucecitas que formaban parte de su esencia volvieron a su sitio.

Poco a poco volvió a ser como era, y mientras ella musitaba la última parte del hechizo el pobre de Link sintió que de verdad renacía.

Al final, la princesa cayó inconsciente y Aragón se acercó a ella con paso tambaleante, lo había logrado, no podía creerlo, pero lo había logrado, a pesar de haber aprendido la redirección en un instante y a pesar de que había sido algo inesperado, nuevamente comprobó que su ahora discípula tenía un poder verdaderamente enorme.

Sonrió al ver que Link ya no se desvanecía, aunque de un momento a otro sintió un terrible miedo.

—Vida…—musitó mientras cargaba a la princesa para depositarla en su cama. — Vida por vida, un intercambio equivalente, ¿Qué va a pensar el Señor héroe cuando sepa lo que ha hecho?, princesa él…

Sintió que le faltaba el aliento y también que las manos le temblaban.

—Él se va a poner muy triste. Esto no debería de haber pasado, era mi vida la que tenía que entregarle…

[***]

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Link….

Link, levántate, ¡Vamos no seas perezoso!

Abrió los ojos, pero la luz del sol era muy brillante, así que simplemente se viró y volvió a dormirse.

—Link despierta, ¿Por qué será que siempre te quedas dormido?, anda mira ahí arriba.

— ¿Arriba?— susurró con mucha pereza.

—El neburi ya ha alzado vuelo…

—…

—¡Venga!, no debes quedarte nunca tirado, no debes dejar que vuele sola sin tu compañía.

Sonrió de manera cálida mientras se perdía en sus hermosos ojos azules, mientras el viento jugaba con sus cabellos, mientras su corazón latía a todo galope.

—Zelda…— musitó mientras ella se inclinaba, sus labios se unieron en un tierno encuentro y después se levantó y lo jaló junto ella…

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Continuara...

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Comentarios del Capitulo:

¿Qué va a pensar a Link?, bueno eso es lo de menos. El verdadero problema es que ahora Farore se ha sentido ofendida, aunque ahora nuestro joven héroe haya recuperado parcialmente su energía, eso no le quita el riesgo de sufrir la furia de la Diosa.

¿Por que ahora? y ¿Qué clase de repercusión tiene este evento en las ataduras del destino?