TITULO: LA NOVIA DEL HIGHLANDER

TITULO ORIGINAL: The Highland Bride

AUTORA ORIGINAL HISTRORIA: Lynsay Sands

AUTOR ORIGINAL PERSONAJES: Kishimoto-sensei

DENTRO DE LA ANTOLOGÍA: THE ETERNAL HIGHLANDER

CONTEXTO : Escocia, Siglo XV

PROTAGONISTAS: Itachi Uchiha y Sakura Haruno

SIN FINES DE LUCRO

Resumen:

Con su personalidad cautivadora, Sakura Haruno es la mujer ideal para liberar a Itachi Uchiha de la maldición. Para Sakura también, el matrimonio es el único medio de escapar de una situación dramática, por esa razón acepta casarse con ese hombre desconocido, sin imaginar la pasión que él despertará en ella y la batalla que tendrá que afrontar para salvar a su marido y al amor que los une.

Capítulo II

Sakura sintió una opresión en el estómago al mirar hacia el castillo del valle, encerrado entre montañas y sumergido en sombras. El oscuro lugar llegaba a deprimir, y recordó con nostalgia el castillo de Haruno, donde había vivido hasta entonces; un lugar alegre y lleno de luz. De alguna manera, el castillo, las calles y las casas que lo rodeaban explicaban la actitud de los hombres que la acompañaban. ¿Cómo podían ser habladores y simpáticos viviendo en un lugar así?

— El sol se está poniendo.

Sakura miró a los caballeros a su alrededor. La expresión que exhibían confirmaba el tono preocupado del comentario de Sasuke.

— Manteneos cerca — Instruyó Neji, e inmediatamente los caballeros hicieron un cerco en torno a Sakura, al punto de asustar a Millie.

— Todo está bien — Susurró Sakura, inclinándose para acariciar el cuello del animal.

La distancia no era grande, pero la inclinada bajada por el camino pareció durar una eternidad. La tensión y la preocupación de los hombres eran contagiosas, y ahora ella también se sentía nerviosa y agitada. Altos y fuertes, y montados en caballos más grandes que Millie, los caballeros bloqueaban la vista de Sakura, que no podía ver nada a su alrededor. Después de un rato, el camino se niveló y poco después cruzaban un arco de piedra, indicando que se adentraban en la propiedad amurallada.

El movimiento y la agitación estallaron de repente cuando pasaron por las puertas del castillo. Sakura todavía no podía ver lo que estaba pasando, pero el ruido indicaba que las calles que rodeaban el castillo estaban muy animadas, como las pequeñas calles de Haruno al mediodía.

Distraída por el ruido, Sakura tardó un momento en notar que los caballeros relajaban la tensión. Finalmente se separaron un poco, y ella pudo ver hacia dónde se dirigían, aunque seguía todavía rodeada por el círculo que formaban. Pronto llegaron a una plaza donde había tantas personas caminando por allí que parecía el comienzo del día, no de la noche, cuando todo el mundo se reúne para cenar y descansar. Una abundancia de antorchas en las paredes de las casas iluminaban de modo generoso el lugar, y Sakura pensó que eso sería considerado un desperdicio en Haruno.

El feudo Uchiha parecía ser mucho más próspero que Haruno. Debía ser un feudo muy rico, después de todo este lord la había aceptado como esposa sin tener una dote, y encima había pagado a su hermano por el matrimonio. Naruto estaría encantado de que se la hubiesen llevado, y sin haberse gastado nada en ella, pero el lord seguro que no sabía eso.

¿El hecho de pagar por mí, me dará más valor ante sus ojos?

Sakura interrumpió esos pensamientos cuando Neji dio la orden de detenerse. Los caballeros comenzaron a desmontar, haciéndola creer que por fin podría observar los alrededores de su nuevo hogar, pero Sasuke se acercó inmediatamente, la levantó de la silla y la puso en el suelo, volviendo a impedir que viera algo.

Hasta cuando se comportaran así, pensó irritada.

— Neji — Llamó una voz fuerte y grave.

Sakura se volvió hacia la dirección de donde provenía la llamada, pero le fue imposible ver

quién había hablado. El tono de autoridad, sin embargo, le indicó que se trataba de lord Uchiha dirigiéndose al primer caballero. Sakura hizo un intento de arreglarse el pelo con las manos y de alisarse el vestido para quitar las arrugas de tantas horas cabalgando, aunque sin duda necesitaría mucho más que eso para tener mejor aspecto.

— Milord — Saludó Neji en tono respetuoso.

— ¿Habéis tenido algún problema?

Sakura escuchaba su voz, pero todavía no conseguía divisar a la persona que hablaba.

— El viaje fue tranquilo, señor. Cumplimos con tus instrucciones para cabalgar también durante la noche, y el matrimonio fue aceptado y celebrado en Haruno, como era tu deseo.

— Excelente — Dijo la voz. — ¿Mikoto? Ah, ahí estás. Supongo que la recién llegada estará agotada. ¿Puedes recibirla y brindarle lo necesario?

— No te preocupes, voy a llevarla a su dormitorio y daré órdenes para conseguirle todo lo que necesite — Aseguró una voz femenina.

— Gracias. En cuanto a ti — Dijo la voz de barítono — Ven a buscarme después de dejar a los caballos en el establo.

Sakura se quedó de pie, sin nada que hacer ni decir cuando los caballeros tomaron las riendas de los animales, y se marcharon llevándose también a su yegua Millie. Allí parada, ella se sintió como una niña abandonada en medio de la calle, y giró la cabeza tratando de ver si aún podía conseguir ver al que debía ser su marido, pero fue en vano. Después de un momento, una bella mujer de pelo oscuro se le acercó sonriendo.

— ¿Sakura?

— Sí

— Soy Mikoto. Te llevaré a tu habitación. — La elegante y amable mujer tomó a Sakura del brazo y la condujo hacia la enorme puerta de madera del castillo.

— ¿Mi marido se ha ido? — Sakura preguntó tímidamente nada más que entraron.

— Itachi tiene ocupaciones que tratar ahora. Además, sabe que estás agotada y que preferirías tomar un baño caliente, comer algo y descansar. El lord te dará la bienvenida mañana.

A pesar de su amable oferta, la mujer no le estaba preguntando por sus deseos, sólo informándole de que se bañaría antes de cenar. Sakura no tenía ni idea de quién era Mikoto, pero el fino vestido que llevaba y su aire de autoridad le demostraban que era alguien importante.

— ¿Eres la hermana de lord Uchiha? —Preguntó Sakura mientras cruzaban el salón del castillo hacia la gran escalera que conducía a las habitaciones y aposentos privados.

— Soy su madre. — La mujer sonrió al notar la sorpresa y la incredulidad estampada en el rostro de Sakura

— ¡Dios mío! ¡Me he casado con un niño! No eres lo bastante mayor para ser la madre de un niño de más de diez años.

— Itachi es más mayor que eso, créeme.

Sakura iba a contestarle, pero luego se le ocurrió que la mujer podía ser la madre adoptiva de lord Uchihae, no podía haber otra explicación. De cualquier manera, la voz que había escuchado no era la de un niño, sino la de un hombre adulto y acostumbrado a dar órdenes.

— Ya estamos — Avisó Mikoto, abriendo una de las puertas del largo pasillo al que

llegaron después de subir la escalera.

Sakura no pudo contener su admiración al entrar en el aposento. Era una habitación mucho más grande y más lujosa que su cuarto en Haruno, los tapices cubrían las paredes de piedra. La enorme cama estaba hecha con finas pieles y sábanas de lino, y una gran chimenea con el fuego encendido ocupaba una de las paredes. También había un sillón de cuero, una mesa con adornos tallados en madera, una cómoda y gruesas cortinas de terciopelo en la ventana.

— ¡Qué habitación tan bonita! — Sakura no intentó ocultar lo poco acostumbrada que estaba a tal esplendor, digno de una princesa.

Sakura se acercó a la cama y deslizó su dedo por la almohada, que debía ser de plumas de ganso, cuando una sucesión de criados comenzó a llegar. Dos muchachos traían una tina de madera que colocaron delante de la chimenea, y dos criadas pronto empezaron a llenarla con agua caliente. Una tercera mujer traía toallas, que colocó sobre la mesa. Una joven se acercó con pétalos de flores y aceites aromáticos y comenzó a echarlos al agua.

En un instante, el baño estaba listo, y todos se fueron, excepto la joven que había traído las flores y que estaba parada al lado de la tina, ahora llena de humeante y perfumada agua.

— Ino te ayudará con el baño — Dijo Mikoto al llegar a la puerta. — Te traerán la cena cuando hayas terminado.

— Muchas gracias — Respondió Sakura, con un agradecimiento tan grande y auténtico que le era difícil expresar con palabras.

— Eres bienvenida, hija — Mikoto sonrió suavemente. — Esta es tu casa ahora.

Sakura asintió, encantada con la cálida bienvenida de la amable mujer, pero sin entender cómo podía llamarla hija si todavía era muy joven. En ese momento, Ino, la sirvienta que la ayudaría se acercó y la miró también con amabilidad y simpatía. Ino era aún más joven que Mikoto, a pesar del pelo rojo y las pecas en la cara, Sakura recordó inmediatamente a Sora.

— ¿Quiere que la ayude a quitarse el vestido? — Ofreció la joven.

A pesar de sorprenderse con la oferta, Sakura aceptó. No tenía la costumbre de que la ayudaran, y aunque a veces Sora se comportaba como si ella fuera la señora, sólo le cepillaba el cabello. Sakura, jamás había tenido a alguien que la ayudara a vestirse y desvestirse, pero en ese momento estaba agotada y la ayuda era bienvenida.

— Sí, por favor. — Contestó Sakura poniéndose de lado para que la joven desatara los lazos que cerraban su vestido.

— ¿Dónde está? — Preguntó Itachi acercándose a la larga mesa que dominaba el salón del castillo.

— Durmiendo, naturalmente. — Mikoto Uchiha dejó de comer y miró a su hijo. — Se bañó, comió y se durmió en seguida, vencida por el agotamiento. ¿No podíais haber parado a descansar durante la noche? — Ella miró a Neji, sentado también a la mesa.

— Di órdenes de que no parasen — Explicó Itachi, uniéndose a ellos mientras un siervo corría a servirle vino.

— Y como resultado, la pobre joven tiene ampollas en las piernas de estar sentada tantas horas en la silla de montar — Insistió Mikoto en tono de reproche.

— Es mejor tener ampollas en las piernas que perder la vida — respondió Itachi. — Con los ataques que vengo sufriendo, me pareció que lo mejor era que no corrieran riesgos parándose a descansar.

Mikoto suspiró al pensar que los rumores sobre los Uchiha y Hyuga habían aumentado en los últimos tiempos, y eso había provocado que ya se hubieran cometido varios ataques.

Itachi había sido atacado tres veces en unas pocas semanas, por suerte había escapado con vida, pero era imposible saber si los ataques estaban relacionados con los rumores.

— ¿Ella pidió que paraseis? — Quiso saber Itachi, girándose hacia Neji.

— No. Nunca se ha quejado por el cansancio o por que no paráramos — Respondió el primer caballero del lord, con una extraña satisfacción.

Desconfiado, Itachi frunció el ceño. Si Neji se mostraba tan satisfecho por que Sakura no se había quejado, probablemente había algo que ella había hecho que no era tan bueno.

— ¿Hubo algún problema?

— En realidad no fue un problema — El caballero comentó vacilante. — Pero se creó cierta tensión cuando los hombres pensaron que estaba loca.

— ¿Loca? — Exclamó Mikoto sorprendida. — ¡Es una joven encantadora!

— Yo no he pensado que estuviera loca. — Aseguró Neji — Pero ella hablaba con la yegua y los hombres...

— ¿Hablaba con su yegua? — Interrumpió Itachi.

— Parece que la yegua no está acostumbrada a salir de Haruno, y milady trató de calmarla hablándole. Lo hizo todo el tiempo. — Neji pensó que si había algo anormal con la mujer, entonces era mejor que el lord lo supiese cuanto antes.

Itachi consideró la información y decidió que no tenía motivos para preocuparse porque él también acariciaba y le hablaba a su caballo para tranquilizarlo cuando era necesario. Más relajado, finalmente tomó un sorbo de vino, pasando la lengua por sus labios con placer al depositar la copa de plata sobre la mesa. Ahora podía saborear la bebida que tanto apreciaba, pero una hora antes había necesitado todavía saciar una sed de otro tipo que ninguna bebida podría apaciguar. A pesar de luchar contra el instinto que producía tal necesidad, era imposible de controlar, y de vez en cuando esa sed necesitaba ser satisfecha antes de sentarse a la mesa a comer y beber.

— Deberías haberla saludado — Dijo Mikoto, mirando a su hijo con un aire de desaprobación.

Itachi desvió la mirada. — Pensé que preferiría descansar antes de conocerme.

— Darle la bienvenida te hubiera llevado sólo un momento, y entonces, ella podría haber seguido hacia su habitación.

Itachi se encogió de hombros y volvió a beber de su copa sintiéndose avergonzado. No había planeado evitar encontrarse con su esposa, lo que ocurrió fue el resultado de una decisión repentina. Itachi acababa de salir de la habitación secreta y estaba entrando en el salón cuando se enteró de que los caballeros habían llegado. Fue hacia la puerta del castillo, con la intención de saludarla, pero no la pudo ver, escondida como estaba en el círculo de caballeros altos y fuertes y de la pequeña multitud que se había reunido a su alrededor. Al final, despidió a sus caballeros y volvió a entrar sin saludarla, sintiendo cierto alivio por

aplazar la reunión con su esposa.

Aunque no le gustaba la idea de casarse con una mujer mortal, Itachi le había prometido a su primo Obito que lo haría, a fin de renovar la sangre de la familia. Obito se había casado la primavera pasada, pero Itachi decidió esperar y asegurarse de que el matrimonio de su primo daba buenos resultados antes de hacer lo mismo. Obito ahora vivía feliz con su esposa Rin, y ya habían tenido dos hijos gemelos, que aseguraban la continuidad del clan de los Hyuga. Itachi pensaba que podía considerarse a sí mismo un hombre feliz, si tuviese la mitad de la suerte de Obito. En una visita a la corte, Itachi conoció a Sakura Haruno, hermana de Naruto Haruno, un reconocido hombre avaricioso. La encontró por casualidad en el jardín del castillo del rey, conversaron un poco y ella le pareció muy agradable, sensible y modesta. Sin embargo, la idea del matrimonio no se le pasó por la cabeza en ese momento. Cuando Itachi dejó la corte para viajar de regreso a Uchihae, se le ocurrió una idea; ¿Por qué no enviar a mis caballeros con una oferta de matrimonio para la joven Haruno? Después de todo, él no insistiría en la dote y podría incluso ofrecer una recompensa al tacaño de Naruto. Afortunadamente, todo había salido bien. Su propuesta había sido aceptada, y el matrimonio se había realizado "por poderes". Itachi ahora tenía a su lady Uchihae. Superado el tema del matrimonio, lo único que le faltaba era dejarla embarazada y engendrar herederos de sangre mezclada para el clan, y el problema estaría resuelto.

— Deberías organizar una ceremonia apropiada, ahora que ella está aquí — Sugirió Mikoto repentinamente, sacando a su hijo de sus pensamientos.

— ¿Por qué? El matrimonio por poderes es oficial, y vale tanto como una boda presencial.

— ¡Pero no es lo mismo! — Mikoto suspiró. — ¿Tú te sientes casado?

Itachi se calló un instante y reflexionó sobre la cuestión de su madre. No, no se sentía diferente, su vida seguía siendo igual, y no iba a cambiar sus hábitos. El único cambio del castillo Uchiha es que ahora tenía otra residente, su esposa, pero eso no cambiaba la rutina de la vida en el feudo.

— Nada ha cambiado, ¿no es así, Itachi? — Mikoto adivinó los pensamientos de su hijo.

Irritado, Itachi miró a su madre, sabiendo que iba a insistir sobre ese asunto.

Organizar una ceremonia de boda es una pérdida de tiempo. ¿Cómo podré convencerla de eso?, pensó irritado.

— Será mejor para los dos — Dijo Mikoto en tono apaciguador, intuyendo la irritación de Itachi. — Estoy segura de que Sakura Haruno tampoco se siente casada. Por otra parte, una ceremonia pública daría a nuestra gente la oportunidad de conocer a la lady del castillo y ver con quién te casaste.

Itachi iba a protestar, pero las últimas palabras de su madre le llamaron la atención. De hecho, no sería malo que los sirvientes y los otros miembros del clan fueran testigos de su unión, así todo el mundo sabría que Sakura Haruno era su esposa y que él la protegería, ya que ella también corría el riesgo de sufrir ataques en el futuro.

— Necesitaremos a un sacerdote — Itachi le advirtió a Neji, demostrando que aceptaba la sugerencia de su madre.

— Me ocuparé de eso inmediatamente. — El primer caballero se levantó.

— Envía a alguien para hacerlo — Le ordenó Itachi— Y después vete a descansar. El viaje también ha sido agotador para ti.

— Sí, milord — Dijo Neji antes de partir.

Ofi Rodriguez