Siiii…. Se que me tarde una vida, me tarde más de 8 meses en traer la continuación de este fic… y aún no actualizo mi otro fic, pero es que en realidad la querida musa no quiere!

Gracias a las niñas que me dejaron un comentario, o que simplemente agregaron la historia a favoritos o que la pusieron como seguir… gracias….

Les traigo el 3 y último capítulo de esta historia… espero que les guste…

Capítulo 3: decisiones

Yamamoto soltó un gruñido, el placer recorrió cada parte de su cuerpo apretó con fuerza el cuerpo que estaba abajo de el, escucho como la persona respiraba con dificultad.

Yamamo-oto-o - le escucho decir, dirigió su mirada buscando los ojos verdes el chico que se mordia los labios con fuerza y tenia los ojos cerrados, las blancas mejillas estaban coloreadas de un encendido color rosa- rojizo, los labios de este estaban rojos e hinchados por las mordidas que el solo se daba para evitar soltar gemidos muy altos; por besos no eran, tenia ya meses de no besarle durante el acto. Noto como las manos del italiano aun apretaban la sabana de su cama, luego dirigió la mirada hacia el pecho en donde habían por lo menos 10 chupetes, que por raro que suene, se sentía orgulloso de ser él quien los había dejado ahí. Se levanto y salio del interior del chico el cual abrió los ojos con sorpresa y dejo salir un suspiro.

Gokudera le miro con intensidad, su verde mirada pareció arder unos instantes, mas luego como si hubiere recordado algo el fuego desapareció dejando en su lugar la mirada triste y sin mucha emoción que llevaba viendo desde ya hacia meses.

¿Estás bien? ¿Te lastime?-

Si estoy bien...- fue toda la respuesta del mas bajo para luego Preguntar, al ver que el japonés se había levantado de la cama y empezaba a vestirse- ¿Se va ya? Sabes que no es nada malo si te quedas a dormir...-

¿Ah? ¡Noooo! No, no hay problema, además no le encuentro sentido al quedarme- sin querer se percato en como Gokudera apretó con fuerza la sabana.

Che, te veo mañana en el trabajo- dijo antes de girarse en la cama y darle la espalda al japones.

Luego de terminar de cambiarse se levanto de la cama y camino hasta hincarse frente al italiano, el cual ya estaba profundamente dormido, había aprendido en estos meses que Gokudera se dormía a los minutos de tener sexo, el pensaba a que se debía a que el rol del mas bajo era un poco mas demandante. Es decir si era Yamamoto quien hacia la mayoría de los movimientos pero era el cuerpo del italiano el que recibía cada una de sus embestidas, era el cuerpo de Gokudera el que recibía las mordidas y golpes durante el acto, por que hasta ahora Gokudera en ningún momento había chupado o mordido alguna parte del cuerpo de Yamamoto.

Desde el inicio de su extraña relación de "compañeros sexuales" relación que había comenzado por culpa de Yamamoto, Gokudera había sido de lo mas serio, como si de un contrato se tratase, hasta había puesto las actuales reglas que dirigían su relación.

El recordaba como 1 mes luego del "incidente" con Gokudera, había acabado frente al departamento de este, y es que desde que había ocurrido el acto tal parecía que su cuerpo ansiaba con demasía el cuerpo del italiano. Se había acostado con un par de personas pero ninguna le había hecho alcanzar el cielo de la manera que el cuerpo de Gokudera le había hecho experimentar. Toco la puerta con un poco de duda, a los segundos la puerta se abrió mostrando a Gokudera, el cual tenia una mirada de desconfianza.

¿Cómo puedo ayudarle?- eso le molestaba, desde dos días después del incidente Gokudera había empezado a tratarle de usted, lo cual no le gustaba.

¡Buenas noches 'Dera!- se puso la mano en la la nuca mientras se rascaba- ¿puedo pasar? - el italiano inmediatamente mostro un rostro que claramente decía que no- ¡no pienses mal! Debo hablar contigo de algo urgente.-

¿No puede esperar hasta mañana en la oficina?-

¡No! Es importante...- el cerebro de Yamamoto nunca antes se había esforzado tanto en crear una mentira- tiene que ver con el jefe- dijo en voz muy baja

Sobre el Jundaime...- Gokudera miro para un lado y otro con preocupación- pasa- dijo al final haciéndose a un lado

Al momento que Yamamoto escucho como Gokudera había cerrado la puerta y le había asegurado, le aprisiono contra la misma puerta. Gokudera le miro con sorpresa y temor mezclados.

Yama...- los labios del mas alto se adueñaron de los del menor. Inmediatamente las manos de Gokudera intentaron alejar el cuerpo del alto. Movió su cabeza hacia un lado rompiendo así el contacto que unían a sus labios- ¡!Yamamoto, Detente!- un nuevo golpe un poco más fuerte que el anterior llego hasta el pecho del moreno. El cual se limito a levantar el esbelto cuerpo y colocarlo sobre su hombro, como si se tratara de una bolsa de papas.

Gokudera forcejeo, pateo y reclamo durante todo el camino que llevaba al cuarto dormitorio. Al llegar Yamamoto lanzo su carga sobre la cama. Gokudera soltó un grito de sorpresa y de un poco de dolor, le había lanzado con demasiada fuerza. Sintió como su camiseta de dormir era literalmente arrancada de su pecho.

¡Yamamoto, Detente de una puta vez!- esta vez no fue un beso lo que lo petrifico, si no un fuerte golpe contra el respaldo de su cama. Miro los ojos de asesino con los cuales Yamamoto le estaba viendo en ese momento. Sintió una fría y dolorosa sensación en su pecho.

Te deseo, no puedo seguir así, me estoy volviendo loco, ya no lo soporto, ni siquiera me puedo concentrar en mis misiones ¿Qué rayos me has hecho?-

¿Sólo quiere sexo? ¿Por qué no se busca a otra persona?-

¡Ya lo hice!- extrañamente sintió como las manos de Gokudera apretaron su camisa- pero simplemente no puedo quitar de mi cuerpo la sensación y el deseo por tenerte otra vez-

Usted sabe lo que siento por usted, y aun así... Usted... Solo quiere... -

Por favor, Gokudera- dejo que su cabeza se metiera entre el espacio de su hombro- por favor Gokudera, permiteme acostarme contigo, no solo una vez más, muchas, muchas veces mas... -

Al final de la noche Gokudera había accedido a acostarse con el las veces necesarias hasta que ya no le fuera "necesario" para curar su calentura pero con ciertas condiciones:

1. Antes de presentarse a su departamento debía llamar o enviar un mensaje al celular de la tormenta.

2. Durante el acto evitarían lo mas posible las palabras.

3. Se tenia un máximo de 2 veces por semana (y hasta ahora solo los días en los que andaba de misión había faltado a las dos veces por semana)

4. Eso no debía afectar lo laboral.

5. Nada de besos.

Ante la ultima regla Yamamoto había protestado, ya que a decir verdad a el le encantaban los labios del italiano, eran tan llenos, Suaves y se tornaban de un suave rojo al haberlos besado con deseo. Sin embargo el no había podido debatir la razón de la regla:

"No quiero que alguien que no me ame me bese, quiero guardar, por lo menos eso, para la persona que me ame, y no me importa si no te parece, si no te gusta, pues simplemente buscate otra puta"

Al principio Yamamoto se había reído al haber escuchado la manera en la que Gokudera se había llamado a sí mismo, más luego cuando noto como el italiano mostraba una cara muy seria, termino aceptando todos los términos de la "relación" pero kami sabia que difícil se le estaba haciendo la regla de no besos, los labios de Gokudera eran muy llenos y suaves, además de tornarse de un color rosa fuerte cuando el italiano los mordía demasiado, o lo brillosos que se tornaban luego que Gokudera había pasado su lengua sobre ellos.

Cuantas veces se había descubierto a si mismo clavando en los labios del alvino. Ya había perdido la cuenta, durante el sexo o durante el día a día en el trabajo. Había descubierto que Gokudera tenía como tic nervioso el morderse los labios, siempre que estaba bajo presión, cuando tenía que pensar en algún plan, cuando no sabía cómo decirle algo a Tsuna. Siempre la primera reacción de Gokudera era el morderse los labios.

Yamamoto tenía muy claro que un día de estos terminaría dándole un beso como es debido, las ganas ya le mataba.

Llego hasta su casa y se quito la camisa y le tiro hacia un lado, luego simplemente se lanzo contra su cama, la cual extrañamente se sentía muy helada en comparación de la cama de Gokudera, él estaba consciente que Gokudera le había hecho algo, últimamente pensaba mucho en el más bajo, sus ojos habían aprendido a pegársele desde el momento que lo miraba entrar en la oficina o cuando escuchaba su voz, por lejos que este estuviera, su mirada lo buscaba. Su voz se abría paso entre las otras voces.

Se había sorprendido muchas veces deseando, luego del sexo pasional que compartían, simplemente abrazarle y aspirar con fuerza la esencia de canela picante que caracterizaba a Gokudera; deseando simplemente abrazarle y dormir abrazado aferrándose a esa cintura en la cual siempre quedaban marcas de cómo sus manos las habían apretado. Pero algo le decía que el hecho de quedarse la noche con Gokudera no era buena idea, por lo cual antes de que los deseos le ganaran se levantaba de la cama, alejándose de la calidez de Gokudera y de la suavidad de la cama.

Se giro hacia un lado de la cama… debía dormir… hoy Gokudera se había resistido un poco a todo, se suponía que mañana ambos saldrían a una misión y Gokudera le había dicho que no era buena idea el sobre esforzarse, que lo mejor era que lo dejaran para el regreso, la misión era importante, pero él claro no iba a dejar pasar su oportunidad de tomar el cuerpo de Gokudera.

Sentía que había sido un poco tosco al inicio, ya que bueno, Gokudera se estaba resistiendo. Pero luego cuando Gokudera comprendió que lo mejor era cooperar le había dado gusto. Un fuerte y sonoro suspiro salió desde lo más profundo de su ser.

Gokudera a cada día que pasaba se estaba mostrando, más y más decaído…

Tal vez… quizás… él podía hacer algo para alegrar a Gokudera… se esforzaría mañana luego de la misión… haría algo para alegrar a Gokudera.

o-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-o

Escucho una fuerte explosión a su espalda, se apoyo contra la pared, en donde Gokudera ya estaba apoyado, Gokudera estaba cargando nuevamente su arma, mientras respiraba con dificulta; Tsuna les había dicho que está iba a ser una misión sencilla solo debían infiltrarse y tomar información de una de las familias enemigas, no era nada difícil además se suponía que era una familia pequeña a la que atacarían y lo más importante se suponía que esta familia no estaba enterada de ellos y de lo que iban a hacer.

Sin embargo sólo el inicio de la misión había salido según lo planeado, habían ingresado sin mayor problema a la casa de la familia enemiga, Gokudera había ingresado en el sistema principal de la familia para adquirir la información que les había solicitada. Realizo una copia completa en su portátil. Gokudera guardo la portátil en un pequeño maletín el cual cargaba Yamamoto.

Yamamoto tomo la mano de Gokudera entre la suya y le dio un suave beso en los nudillos, al tiempo que le regalo una coqueta mirada. La satisfacción de Yamamoto fue grande al notar como Gokudera se tonaba completamente rojo de sus mejillas. Yamamoto apreso, contra la voluntad de Gokudera, a este contra la pared, el pálido rostro del italiano no cambiaba de color, de hecho con cada paso que daba Yamamoto para apresarle se tornaba un poco más rojo que lo anterior.

Yankyuu Baka… detente… no es momento de joder… -

mmm… pero yo no estoy haciendo nada malo-Yamamoto tomo entre sus manos el rostro de Gokudera- sólo estoy inspeccionando que todo esté bien…- sintió como las manos de Gokudera acariciaron sus brazos hasta llegar a sus hombros y como su rostro parecía acomodarse entre sus manos, los ojos de Gokudera se cerraron.

Yamamoto tenemos que retirarnos… - dijo en un jadeo – hay que terminar la misión- lo sintió temblar en el momento que soltó un pequeño soplo sobre los rosados labios, luego le vio abrir los ojos los cuales se miraban deseosos por el beso que Yamamoto prometía más no completaba.

Se escucho un extraño ruido que hizo que ambos se movieran hacia un lado, Yamamoto hacia la izquierda y Gokudera a su derecha, un disparo quedo clavado en la parte de la pared en la que habían estado apoyados. A una gran velocidad Gokudera activo su sistema C.A.I y protegió de las siguientes balas a ambos.

Yamamoto desenvaino a su shigure kintoki, sin embargo antes de hacer un movimiento con ella sintió como Gokudera le tomo la mano y empezó a correr por el mismo lugar por el que habían entrado, al llegar cerca Gokudera noto que estaba cerrado el camino, por lo cual utilizo uno de sus ataques para romper el obstáculo del camino.

Estamos en su terreno, tenemos desventaja- dijo en un pequeño susurro Gokudera sin embargo Yamamoto lo escucho claramente, a los segundos de la explosión ambos escucharon como la alerta de "intruso" empezaba a sonar con gran fuerza. Y los sonidos de pasos siguiéndoles se hacía cada vez mayor eco. Sin embargo el golpe de Gokudera no destruyo la puerta de metal que estaba por donde anteriormente habían entrado. Gokudera soltó una maldición al aire, y como pudo se apoyo contra una pared, sus caderas le dolían mucho, aún resentían el exceso del día de ayer con Yamamoto. Yamamoto noto como una expresión de dolor había cruzado la faz de Gokudera.

¿Estás bien?-

Tenemos que subir…- dijo Gokudera ignorando la pregunta de Yamamoto- si llegamos al primer piso podremos salir con más facilidad por el lobby de la mansión…-

Pero el lobby de la mansión estará atestado de personas… ¿estás seguro que es lo mejor?-

Es la opción más sencilla, eso o esperar que nos atrapen en este sub piso, la única salida está cerrada – Gokudera empezó a morderse los labios por inercia- ¿o? ¿Tiene un mejor plan?

Yamamoto solo saco su caja de armas y ambos empezaron a correr en busca de las escaleras que les llevaran al primer piso de la mansión. A lo lejos ambos vieron como varios hombres corrían a ellos, Gokudera lanzo un par de sus temibles bombas y luego se apoyo contra una pared, Yamamoto apoyo contra la pared, en donde Gokudera ya estaba apoyado, escuchando a su espalda una gran explosión. Miro con sorpresa a Gokudera el cual luego de la explosión continúo corriendo en busca de las escaleras que les llevarían al primer piso.

Yamamoto le seguía de cerca. Sabía que Gokudera estaba molesto, ya que según el plan que el había diseñado no tendrían que haberlos descubierto, entrarían y saldrían del sótano de la casa de la familia enemiga sin nunca haber sido detectados. Pero bueno por esos son sólo panes, no quiere decir que todo saldrá según esto. Chocaron con una par de hombres enemigos Gokudera saco su pistola y mato a unos mientras que Yamamoto acababa con los otros, la sangre de las cortaduras de la espada salpico un poco y en un movimiento de la espada de Yamamoto la mejilla de Gokudera y parte de su saco quedo cubierto con la calidad sangre recién derramada. Justo detrás de los hombres estaban las escaleras que llevaban hasta el siguiente piso.

Yamamoto giro su mirada y vio como Gokudera intentaba limpiar la mancha de sangre sin lograrlo. Ambos siguieron el camino hasta el primer piso de la mansión en el camino a la sala principal tuvieron que acabar con cada uno de los hombres que salieron a su encuentro, uno a uno el pasillo por el que corrían se fue llenando de se fue llenado de sangre al igual que el filo de sigure kintoki.

Gokudera apoyo una de sus manos en la pared, para tomar aliento, la maldita mansión parecía un laberinto. No importaba hacia donde corrieran nunca llegaban a la sala principal. Yamamoto noto con preocupación cómo Gokudera se tocaba la cadera y se estiraba hacia arriba haciendo un puchero de dolor.

Sigamos… - dijo luego de un rato.

Ambos continuaron su recorrido, hasta que llegaron a un gran salón en donde había grandes ventanales mostrando el exterior. Al mismo tiempo que era más claro el ver una gran cantidad de enemigos los cuales estaban armados. Ambos se apoyaron contra una pared que evitaban que sus enemigos le vieran.

Yamamoto noto nuevamente como Gokudera se mordía los labios con fuerza, hasta tornarlos de un suave color rojo. Él sabía muy bien lo que pensaba la tormenta. No había posibilidades que ambos acabaran con la cantidad de hombres que los tenían rodeados.

Escúcheme bien…- Gokudera bajo la mirada- esa es la única salida al momento de salir debe correr hacia adelante sin ver atrás, ya que todos tiene armas de largo alcance, por lo cual usted está en desventaja, yo utilizare el sistema C.A.I para cubrirnos y utilizare una de mis técnicas para eliminar a varios de los enemigos…-

¿Qué vas a hacer?-

No importa… sólo apéguese al plan… -

¿Pero…-

Gokudera no le dejo hablar inmediatamente le tomo de la mano y le llevo corriendo hasta el lobby de la mansión, soltó la mano de Yamamoto mientras empezaba a sacar los escudos de su sistema C.A.I.

¡Corra!- Yamamoto corrió, sobrepasando en unos minutos a Gokudera, corrió hasta que llego a la puerta principal; corrió hasta que escucho una serie de explosiones a su espalda y se giro sólo para ver como todos los escudos del sistema C.A.I. le estaban protegiendo a él, vio como Gokudera corría de un lado al otro lanzando dinamita al tiempo que con su arma lanzaba sus técnicas a diestra y siniestra.

Gokudera se giro hacia él una vez más. –¡Corra, salga de aquí! ¡Usted posee la información, yo lo alcanzare luego!-

Gokudera se giro nuevamente a los atacantes y siguió con la lucha, Yamamoto salió de la mansión (Al salir él los escudos se dispersaron a cubrir a Gokudera) afuera de la mansión no había nadie, lo más seguro es que todos los agentes de la familia estuvieran en esa sala. Todos esos hombres luchando contra Gokudera, no podía dejar a Gokudera ahí. Simplemente no podía hacerlo, bajo el maletín en donde estaba la portátil con la información y la escondió en un lugar apartado, y regreso a ayudar a Gokudera.

Al entrar a la mansión lo vio en el mismo estado esquivando disparos y disparando a los enemigos. Corrió hacia alguno de los enemigos y blandió su espada, matando a uno y a otro.

¡Largo!- escucho a Gokudera gritarle, pero él no le abandonaría.- ¡Yo puedo con ellos!- un nuevo grito. Se giro con la espada y en ese momento fue que vio como uno de los hombres lo tenía en la mira. Sintió que el tiempo se hizo más lento al ver que el disparo había sido efectuado. Pero extrañamente por más lento que se movió el tiempo el no pudo cerrar los ojos, por lo cual pudo apreciar como varios de los escudos se posaban sobre el cubriéndole por completo y evitando de esta manera que la bala le tocara. Pero lo que lo dejo quieto no fue eso, si no que fue el hecho que vio como una a una bombas alrededor de la sala explotaban haciendo que todo lo que quedara a su alrededor fuera escombros.

Vio como uno a uno los enemigos caían lastimados, quemados o heridos al piso. Fue cuando se percato de lo que Gokudera había estado tratando de hacer, se giro para buscarle pero fue en ese momento que noto algo esencial. La mayoría de los escudos del sistema C.A.I. lo estaban protegiendo a él lo cual dejaba a Gokudera indefenso. El polvo de las explosiones no le dejaban ver nada empezó a correr a ciegas buscando a Gokudera. Una última explosión, muy cerca de él, hizo que Yamamoto fuera lanzado contra una de las paredes del salón.

Sintió como por unos segundos dejo de sentir, y su mente se quedo en blanco. Hasta que noto como luego de la última explosión el polvo empezaba a disminuir, y se empezaba a apreciar las ruinas de lo que fuera antes el salón principal de la mansión. El pecho de Yamamoto sufrió un apretón terrible cuando noto que los escudos ahora ya habían desaparecido por completo, es decir que la fuente de energía que los movía había acabado. Se levanto y empezó a buscar a Gokudera, lo encontró bajo uno de los ventanales, los cuales por las múltiples explosiones había sido destrozados por completo, Gokudera tenía un hilillo se sangre el cual salía de la comisura de sus labios. Tenia múltiples raspones en el rostro y en mas de algunas partes de su traje habían rasgaduras las cuales sangraban.

Cogió a Gokudera en sus brazos y salió corriendo, recogió la portátil. Y llego hasta su carro, cuando coloco a Gokudera en el asiento de atrás noto que su camisa celeste se había tornado completamente morada por la cantidad de sangre que Gokudera había perdido, la camisa de Gokudera se le había pegado horriblemente en todo su pecho demostrando de esta manera que estaba completamente empapada en sangre. La piel se notaba cada vez más pálida. Como pudo aseguro a Gokudera y empezó a conducir como loco con su destino la mansión Vongola.

o-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-o

Yamamoto sintió como casi se caía de la silla en la que estaba sentado. Abrió los ojos y se apoyo en la cama que estaba frente a él. Miro fijamente el cuerpo que estaba tendido. Soltó un largo suspiro.

Apretó con fuerza la mano del italiano al sólo llegar a la mansión había cargado a Gokudera y el maletín con la portátil, le entrego la portátil a uno de los agentes de la tormenta que le estaba esperando en el lobby, con Gokudera en brazos corrió hasta la enfermería, al verle entrar Shamal no hizo ningún comentario, era claro el mal estado en el que se encontraba el italiano, sólo ordeno que se le colocara en la camilla. Luego le ordeno salir de la habitación Yamamoto se negó al inicio hasta que llego Tsunayoshi y le ordeno que atendiera sus heridas, se bañara, y luego regresara, de lo contrario no dejaría que el viera a Gokudera.

Con mucha molestia obedeció la orden del capo, se baño y luego los asistentes de Shamal atendieron sus heridas. Al solo sor atendido corrió de regreso al lugar en donde una de las enfermeras le dijo que estarían atendiendo a Gokudera. Llego al lugar y vio como Tsunayoshi se mantenía en pie mirando hacia una habitación.

"Shamal aún no ha salido"- fue todo lo que le dijo sin girarse para verlo.

Yamamoto sintió que una eternidad de tiempo estaba pasando, porque rayos Shamal no salía ¿acaso Gokudera estaba tan mal? Lo que si era cierto es que todo era su culpa, si le hubiera obedecido, esto no hubiera pasado, Gokudera se hubiera defendido sólo. Puso sus manos sobre y cabeza deseando que la tierra lo tragase. Cuando Shamal salió el se levanto de inmediato, sólo para recibir un golpe en la cara, que al no estar preparado, lo mando directo al piso.

¡¿Tú te estás acostando con Hayato?! – Yamamoto le vio con sorpresa- ¡No lo niegues que Bianchi-chan me lo dijo un día de estos!-

¿Gokudera, él está bien?- dijo sin preocuparle nada más, se acerco a Shamal y le tomo de la bata- ¿Él está bien, verdad?-

Si, ya está bien… - se soltó del agarre con el cual Yamamoto lo tenía y bajo la mirada- ¿Qué ganas dejándolo tan marcado? Tiene marcas de tus manos y de tus mordidas por todo el cuerpo… -

Cuando Shamal levanto la mirada noto que sólo Tsunayoshi estaba en la habitación- ¿y el idiota?-

Está en la habitación con Gokudera- dijo aún un poco sorprendido por el descubrimiento que había realizado Shamal.

Ambos caminaron hacia la habitación encontrándose con una imagen que no habían esperado ver, Yamamoto tenía fuertemente agarrada una de las manos de Gokudera al tiempo que acariciaba con su mejilla dicha mano. Ambos decidieron que lo mejor era dejar que Yamamoto cuidara de Gokudera hasta que despertara.

Yamamoto tomo entre sus manos nuevamente la mano de Gokudera y como pudo se apoyo en la cama del italiano, logrando dormir un poco, sin soltar la mano de la persona que había hecho que descubriera un sentimiento agobiante.

Despertó al sentir una suave caricia en su cabello levanto la mirada y vio como los ojos esmeraldas le miraban con ternura.

¿Qué hace aquí, idiota?-

G-Gokudera…-

Gokudera sintió como unos fuertes brazos le rodeaban con mucha fuerza para su gusta, lo cual hizo que soltara un quejido de dolor, sin embargo eso no pareció llegar a los oídos del japonés el cual sollozaba en el cuello del italiano. Le dejo calmarse un poco antes de volver a hablar.

Me está lastimando…-

Yamamoto se alejo de Gokudera sólo para tomar entre sus manos el pálido rostro del italiano, cuando Gokudera entendió lo que Yamamoto pretendía hacer, empezó a mover la cabeza de un lado a otro sin embargo en el momento que sus labios se juntaron no pudo seguir resistiéndose, cedió ante el deseo que ya desde días le estaba matando. Dejo que Yamamoto le besara con intensidad, dejo que Yamamoto le probara completamente…

Dejo que Yamamoto le robara el aliento una vez más…

Cuando Yamamoto se separo le vio a los ojos, Gokudera tembló ante la intensidad de la mirada, una mirada que hasta ahora no había visto por parte del japonés.

No intentes dejarme nunca más… no se qué haría si te vas de mi lado… yo… yo… yo… no podría vivir si no estas a mi lado… por favor… Gokudera yo…-

Yamamoto… - el aludido mantuvo la mirada en los verdes ojos que de repente se llenaron de lagrimas- …Yo te amo… te amo… yo… -las lagrimas salían aún cuando Gokudera no lo deseaba.

Gokudera… yo…- le dio un casto beso en los labios- te quiero… por favor… no me dejes…. Te amo demasiado… tu eres a quien yo quiero más que nadie en la tierra… -

Las lágrimas de Gokudera salieron aún con más intensidad, mientras alzaba sus manos para abrazar al joven que estaba sobre él. Yamamoto coloco la cabeza entre el espacio del cuello de Gokudera aspirando fuertemente el olor de la persona que ahora sabia, amaba con locura.

Idiota…. Si hubieras obedecido cuando te dije que te largaras no me dolería todo el cuerpo… - soltó un profundo suspiro… - imbécil… nunca haces lo que te digo… -

Jejeje… lo siento Gokudera… prometo obedecer de hoy en delante…-

Mas te vale imbécil… - levanto la cabeza de Yamamoto – ahora obedece y bésame más…- las mejillas de Gokudera se tornaron rosadas.

Te besare hasta que tu sabor quede gravado en mi boca…-

Idiota cursi…- no pudo continuar con su frase ya que los cálidos labios de su novio, amante… de su amor… cubrieron los suyos haciendo que de esta manera olvidara el dolor de su cuerpo y al mismo tiempo dejara de pensar

Fin!