El Regalo
Pov Bella
Todos salimos de la casa intrigados por saber cual era el regalo, pero cuando nos dirigimos al garage, nos dimos una idea de que era.
Jacob llevaba sus enormes manos en los ojos de mi hija, para evitar que viera el regalo con anticipación. Al llegar al lugar, no había ni un solo auto de mi familia, ni el mio. Solo habia un bulto pequeño cubierto por una lona negra. Supuse que el contenido de la caja abriría ese coche. El nuevo coche de Renesmee.
Ella siempre le pide a Edward su auto deportivo - creo que es un Aston Martin - Y el se lo niega. Eso es lo unico que mi marido le niega a nuestra hija.
Jacob retiro sus manos de los ojos de Renesmee y Rosalie quito de un tirón la tela negra.
Lo que había debajo era un pequeño y antiguo auto deportivo color rojo - era el color favorito de mi hija- con gruesas rayas blancas que lo atravesaban de atras hacia adelante En cuanto lo vio comenso a saltar por todo el garage al rededor de su regalo. Abrazo a Charlie y a Rosalie y se colgó del cuello de Jacob.
-Gracias, gracias, gracias!- dijo una y otra vez mientras saltaba de nuevo.
Su comportamiento la hizo verse, mas pequeña, casi como una niña de nuevo.
Mientras todos nos reíamos de ella, se subió a su auto y metió la llave en el contacto. Al encenderlo el auto dio un suave y potente ronroneo. Renesmee estaba que estallaba de alegría.
-Puedes quedarte con tu mugroso auto papa, este es mejor y mas perfecto - le saco la lengua a Edward.
El en vez de enojarse, solo sonrió y rió mas de lo que ya lo hacia.
-Donde lo tenían? - Pregunto bajandose del auto rojo - yo jamas lo vi en la casa del abuelo, ni en La Push, ni mucho menos aquí
-En Port Angeles - Contesto Jake - En una bodega que la Barbie rento.
La relación de Jacob y Rosalie es ... como decirlo? Se toleran que ya es algo.
-Charlie compro el auto, entre la rubia y yo compramos el motor y las piezas que faltaban y lo pintamos de tu color favorito y esta por demas decir que nos quedo de lujo Nessie. Te ves preciosa en el. -Comento Jacob, muy sonriente, Edward gruño bajito.
-Muchas gracias, es mejor de lo que alguna vez llegue a imaginar. Es perfecto. Un mustang del 64, no lo puedo creer!
A diferencia de mi, a Renesmee, le encantan los autos y saber todo lo relacionado con ellos, eso lo saco de su padre, asi como el amor por la velocidad.
-Jefe Swan, - llamo su atención con carita muy seria - que le ocurrio? Me compro un auto deportivo que es muy veloz
-Bueno se que eres una niña muy responsable y que no vas a sobrepasar los limites de velocidad - papa se trabo un par de veces por la emoción. - Tu querias un coche no? Que mejor que tu abuelo te lo regale. Ademas soy bueno para eso o no Bella? - Volteo a verme con una mirada llena de recuerdos de mi como humana.
Aun extraño mi auto, regalo de bienvenida de mi padre, de cuando llegue a vivir a Forks.
-Claro, Charlie - le respondi de manera cariñosa.
-Regresemos a la casa - Dijo Emmett con alegria - Para comer humanos. Digo para que coman los humanos.
Los humanos y los licantropos lo vieron con terror y sorpresa respectivamente.
-Es broma - Replico al ver sus rostros
Renesmee, Alice, Emmett y Seth se rieron a carcajada limpia.
Siempre hacian ese tipo de comentarios, para molestar a los demas.
Mi hija beso la punta de sus dedos y los pego al cofre de su regalo y luego agrego:
-Te veo luego bebe.
De vuelta en la casa, Edward le dio a nuestra hija una pequeña caja con la envoltura color plata. Se parecía a los regalos de mi desastroso cumpleaños numero dieciocho. Eso me trajo malos y borrosos recuerdos.
Renesmee tomo la caja, cuando trato de quitar el papel, la dejo caer al piso y murmuro:
- Maldita sea! Me corte con el papel- Volteo a ver a Edward, a Jasper luego a mi.
Solto a reir, y el sonido parecía al de campanillas al viento.
-No es gracioso Renesmee! - Grito Edward
En su cara se dibujo la tristeza y el enojo.
Las palabras de Edward sonaron fuertes, severas e iracundas.
Los presentes se exaltaron, ya que el nunca usaba un tono diferente al de la ternura, amor y adoración con Renesmee.
-Para mi lo fue - Replico con una sonrisa y ojos de inocencia.
Jasper se rio. Siempre era influenciado por los sentimientos y emociones de su sobrina.
Nadie se resistia a esa carita, y Edward suavizo sus facciones en un segundo.
Jacob, le entrego la caja plateada, por que la habia dejado caer para hacer su broma.
Abrió la caja y dentro habia un papel que tenia escrito con la letra de Edward:
VALIDO POR UN DESEO DE CUMPLEAÑOS
-Es parte de tu padre y mia - le dije al abrazarla con tanta fuerza de la que fui capaz- No sabíamos que regalarte, así que tu decides.
-Que quieres de regalo, mi vida? - Pregunto su padre.
-Quiero salir. Quiero conocer los lugares de los que solo leo en libros y veo en televisión. Lo quiero ver por mi misma, por favor.
Junto sus manitas de manera de suplica. En sus ojos cafés se veía la ilusión y anhelo, de su petición.
-Cuando quieres que salgamos? - Pregunto Edward al instante
Renesmee salto a los brazos de su padre, igual que de mas pequeña
-Gracias papi, gracias mami.
El clan de Denali y Renesmee comenzaron a platicar acerca de los lugares que le recomendaban.
Jacob no dijo nada, ni mostro emoción alguna.
Edward hace cualquier cosa, con tal de que Renesmee no este tan apegada a Jacob y nunca lo logra. Quien diría que el regalo tan burdo e improvisado, lo lograra.
-Nessie, podemos acompañarte en tu viaje? -Pregunto Carlisle con una sonrisa - Nada me gustaría mas, que enseñarte nuestros inicios
-Carlisle - dijo Edward con desaprovacion - No pensaras llevar a mi hija a un callejon viejo y sucio.
Cuando un anciano vampiro transformo a mi suegro, en un callejon del viejo Londres, el se escondió en un sotano, bajo unos costales papas podridas.
-Si abuelo, llevame al callejon viejo y sucio, por favor. - De nuevo junto sus manos implorando.
-Segura? Yo me referia a que fueramos a Londres, y que vieras la Vicaria en la que mi padre predicaba.
-Con tal de que vayan tu y la abuela con eso me conformo. De hecho por que no vamos todos de viaje?
-Claro.
-Por supuesto.
Contestaron todos los Cullen
-Hay que planear el viaje desde mañana. - Dije yo a mi vez.
Renemee sonrió de oreja a oreja.
-Gracias mami.
Me abrazo de nuevo y le dio un beso en la mejilla a su padre.
