Cap. 3
Ya está, había hecho el ridículo. Y uno más grande que la caída de hace unos instantes. Podía anticipar sus palabras. Él le diría que ni se le ocurriera fastidiarlo y estropear su entrenamiento. O peor, se reiría de que una "frágil terrícola" este interesada en él. Se preparó para el rechazo, porque sabía que el iba a...
¿Tomarla de la cintura?
La pegó a él. Podía sentir cada exquisito músculo de su cuerpo contra ella.
Acercó la boca a su oreja-También mencionaste buscar compañía... Debes saber que no dejo hacer a nadie más lo que me corresponde hacer a mí.
Su aliento le hizo hormigueos y sus palabras detuvieron el aire en sus pulmones.
Tomó su barbilla y la devoró.
El beso era todo lo que él era; duro, demandante y caliente. Le apretó su trasero y entrelazó sus lenguas.
Bulma al fin estaba teniendo lo que deseaba y era mucho mejor que todos sus sueños.
Las llamas se avivaban con velocidad entre los dos y gemían con cada tacto.
Vegeta colocó las manos en su costado buscando el borde del vestido. Cuando lo encontró, tiró de él para dejar desnudos sus pechos.
Bulma contuvo el aliento al sentir sus manos sobre su piel desnuda.
«Un momento, soy yo quien estuvo fantaseando sobre tocar su pecho, no al revés.» Sus finos dedos pasaron por todo su trabajado torso. Bulma admiró cada rincón de la dura carne, tardando en los perfectos cuadrados que adornaban su estómago.
Sintió su piel ponerse rígida bajo su toque.
Bulma se mordió el labio deseando poner su boca en su caliente cuerpo. Por fortuna no era una mujer que no hacía lo que quería.
Abarcó con su boca todos los rincones que pudo, deleitándose con rapidez. Pues ella sabía que Vegeta no tardaría en reclamar el mando.
Sintió su erección rozándole los pechos y contuvo el aliento.
¿Cuántas veces había visto esa parte en sus sueños?¿o incluso especulado sobre su forma?
Sostuvo con fuerza el dobladillo de sus pantalones y apartó la tela de su camino.
«Oh, por dios.»
Ahora se explicaba porqué era tan arrogante. Era un hombre muy fuerte, un príncipe y además la tenía enor...
Vegeta la interrumpió con brusquedad. La levantó de donde estaba, la giró y la estampó en la camilla. Su estómago se pegó a la colcha y él sujeto sus muñecas detrás de su espalda. Dejándola restringida-Apareces olvidar que sólo eres una débil humana-le reprochó-Y que yo un poderoso sayayin, soy yo quien puede hacer contigo lo que quiera.
Ella se burló de él-Pues ésta "débil humana" tuvo todo lo que quiso de ti muy fácilmente hace unos segundos.
-Insolente.
Vegeta subió su vestido dejando su trasero al descubierto y le dio una sonora nalgada.
Ella cogió una gran bocada de aire sorprendida-No acabas de hacer eso.
-¿Te refieres a esto?-la nalgueó otra vez.
-¡Ah, detente salvaje!- le exigió.
No debió usar un tono mandon. Él al escucharla metió su musculosa pierna entre las de ella, obligándola a separarlas. Cuando tuvo libre acceso presionó la erección en su entrada y entonces estampó perversamente de nuevo la mano en su trasero. Lo hizo una y otra vez.
Bulma chilló. Pero pronto sus chillidos se convirtieron en suspiros.
Ella quería enojarse, ofenderse. Pero las constantes nalgadas y la presión de su palpitante miembro estaban excitándola demasiado. Sentía como su ropa interior se empapaba con cada golpeteo.
Vegeta se inclinó para hablarle al oído-¿Lo ves? No tienes escapatoria, puedo hacer contigo lo que desee-le repitió al cabo que tanteaba su tanga mojada-Y no tendrás más que aceptarlo-dijo y introdujo un dedo trazando círculos en su humedad, dejándole claro a que se refería.
Bulma no iba mostrarse sumisa ante sus palabras, movió su trasero hasta encontrar su dureza-No lo entendí muy bien, quizás si lo pruebas de otra manera diferente...-lo frotó con su nalgas-Pueda entenderlo mejor.
Vegeta acepta el juguetón desafío.
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