REBEL HEART

Capítulo 3 "Chicas"

...

Habían pasado un par de semanas desde que Sakura asistió a las filmaciones en el Hospital de Tomoeda.

Desde ese momento, Syaoran y la ojiverde no habían tenido contacto alguno. Cada quien siguió con sus vidas. Sakura de vez en cuando recordaba la sonrisa del Dr. Li y podía notar como un calor recorría sus mejillas, pero inmediatamente se regañaba e intentaba cambiar sus pensamientos.

En cuanto a Syaoran; él continuó con su trabajo como siempre y de vez en cuando era "molestado" por Mika, la chica de la recepción a la que le había prometido invitarle un helado, pero no había tenido tiempo para hacerlo.

La actriz Rika Sasaki también estaba haciendo de las suyas, pues le seguía mandando pequeños obsequios al ambarino. A él no le estaba gustando aquello, comenzaba a irritarle la situación, sin embargo como ya hemos mencionado antes… Syaoran era demasiado amable y noble como para hacer o decir algo.

— ¿Y cuál fue el obsequio de hoy mi estimado amigo? –preguntó burlonamente Eriol al ambarino.

— El desayuno… -respondió cansado. Y es que en cuanto llegó a su consultorio esa mañana, sobre el escritorio se encontraba café recién preparado, un par de rosquillas, algunos sándwiches, huevo, pan, fruta…

— Ya sé que no te gusta hablar de estos temas pero, no puedes negar que traes loca a esa mujer. Desde que te conoció no deja de enviarte cosas. –rio el chico de gafas.

— Quizá tengas razón pero, debo ponerle fin a esto. En cuanto tenga algo de tiempo subiré al piso 6 a buscarla y hablar con ella.

— ¡Doctor Li! – llamó alguien de pronto.

— Señorita Mika, buen día. –saludó amablemente el ambarino a la recepcionista del hospital.

— Y… ¿será que hoy podremos ir por ese helado? – preguntaba pícaramente la chica.

— Eh… pues no he tenido tiempo, pero…

— Llevas semanas diciéndome eso… Anda, ¿sí? –suplicaba.

— De acuerdo… -suspiró el doctor. — Te buscaré por la tarde ¿sí?

— ¡De acuerdo! – dijo emocionada y se fue…

— Vaya… creo que Rika no es la única embobada contigo. ¿Viste que ni siquiera me miró? – comentaba Eriol divertido.

Syaoran estaba bastante cansado con el asunto de las chicas, él no estaba interesado en ningún tipo de relación sentimental, simplemente en su cabeza no había lugar para ese tipo de cosas… no desde…

…..

Eran alrededor de las 3 de la tarde. Lo que significaba, que era la hora de comida de Sakura en el trabajo.

Por lo general la ojiverde siempre llevaba comida de su casa para no gastar, sin embargo, aquel día tenía ganas de salir y comprar algo. Como le dijo Tomoyo alguna vez, estaba bien consentirse un poco de vez en cuando. Y eso es lo que haría la ojiverde.

Sakura caminó hasta llegar al parque central de Tomoeda, más conocido como "El Parque Pingüino", y era llamado así ya que tenía una enorme resbaladilla en forma de dicho animal en el centro.

Llegó hasta un puesto de hamburguesas y pidió su orden. Mientras tanto, miraba alrededor y se percataba de que no era la única trabajadora que aprovechaba los puestecillos de comida del parque. Siguió mirando hasta que su vista se detuvo en algo… o más bien en alguien…

Ahí estaba, el carismático Doctor Li. Y no estaba sólo. Sakura reconoció a la chica que lo acompañaba. Era la chica de la recepción. Ambos estaban en un puesto de helados y Syaoran estaba muy sonriente con aquella mujer. Secretamente a Sakura le encantaban las sonrisas del Doctor, pero ese día se dio cuenta que no le gustaban esas sonrisas cuando no eran dedicadas a ella…

Sakura estaba experimentando un cúmulo de emociones que nunca había sentido y por lo tanto no comprendía. Sin embargo, intentó no prestarle atención a lo que sucedía en su mente y su corazón…

La ojiverde recibió su orden y comenzó a comer. Intentaba no darle importancia a la presencia del doctor en el parque, aunque no podía evitar que su mirada se dirigiera a él y a su acompañante de vez en cuando. En algún momento la recepcionista tomo del brazo a Syaoran, y éstos comenzaron a alejarse hasta que Sakura los perdió de vista.

Sakura estuvo de muy mal humor después de eso, aunque no sabía por qué razón.

…..

— Gracias por el helado Doctor Li. – decía Mika poniendo su mejor voz seductora en cuanto ella y Syaoran llegaron de su paseo por el parque.

— No tienes nada que agradecer. Como habíamos quedado, ese fue mi manera de agradecer por el favor de la otra vez que olvidé agendar aquella cita.

— Bien… pero aun así, gracias. Me divertí mucho. –dijo poniéndose de puntillas para quedar a la altura del alto doctor Li. Estaba a centímetros de los labios del chico, pero inmediatamente éste dio un paso atrás para alejarse.

— Mika… escucha. –decía serio el ambarino. — No quiero sonar grosero pero, como he dicho, lo del helado fue para pagarte un favor que me hiciste, no quiero que mal interpretes las cosas.

— Pero… Syaoran… yo pensé que tú y yo…

— No quiero que mal interpretes las cosas…. –repitió en un suspiro. — Lo único que hay entre tú y yo es una bonita relación de compañeros de trabajo. Sólo eso. –le dedicó una media sonrisa a la chica que se encontraba entre decepcionada y molesta… sobre todo lo último.

— Sabes… No eres el chico perfecto que todos piensan que eres. –decía molesta.

— No lo soy y no pretendo serlo. –respondió sereno.

— Idiota. –dijo la chica y se marchó a su puesto de trabajo. A Syaoran no le gustó como habían terminado las cosas con Mika, pero no quería que la chica pensara cosas que no eran.

"Bien… ahora la que sigue…" –pensó el ambarino refiriéndose a la actriz Rika Sasaki que seguía en el hospital por las filmaciones, y que no ha dejado de mandarle "regalitos".

Syaoran aún tenía algo de tiempo, por lo que subió al piso 6 del hospital donde se estaba llevando acabo la producción.

— Doctor Li. Buenas Tardes. –saludó el guardia de seguridad del piso. — Me temo que no puedo dejarlo pasar cada que quiera Doctor. –dijo apenado.

— Lo entiendo. ¿Podría hacerme un favor? Me gustaría hablar con la señorita Sasaki.

— Eso será muy complicado…

— Lo sé. Por favor, sólo dígale que estoy aquí. Le aseguro que ella accederá.

— Bueno… -decía no muy convencido. — Si usted está tan seguro de eso, le avisaré.

— Gracias.

Unos minutos más tarde, Syaoran ya se encontraba sentado junto a la actriz, que en cuanto escucho que el Doctor la buscaba, no dudo ni un segundo en recibirlo.

— Lamento la molestia. Espero no haber interrumpido nada. –decía sonriente Syaoran como siempre.

— No te preocupes. No interrumpiste nada y al contrario, no es ninguna molestia. –sonreía la chica.

— Me alegro.

— Y bien… ¿a qué se debe el honor de tenerte por acá?, por cierto, espero que te hayan gustado mis obsequios. –dijo levemente sonrojada.

— Justamente por eso vine. Agradezco mucho los regalos, enserio. – decía sinceramente. — Pero no eran necesarios. La otra vez, no hice gran cosa con tu mano y…

— Bueno, en realidad… fueron como agradecimiento por la otra vez pero… -se sonrojó más. — Sabes… a pesar de que estoy en éste negocio, soy bastante tímida. Y a decir verdad… Aquel día que te vi… no sé… -decía apenada y nerviosa. — Me dieron muchas ganas de conocerte más. Y no sabía que otra cosa hacer, no sabía si cortarme de nuevo o romperme una pierna para que regresaras… -rio.

— No, por favor no lo hagas. – bromeó y rio Syaoran con ella. — Me halaga que me digas todo esto. Pero te aseguro que no soy nada especial. Soy un tipo simple y aburrido.

— Quizá… pero, a mí me has parecido de lo más interesante y carismático. Además eres muy amable. Ya no hay chicos como tú.

— Seguro que los hay. Y también estoy seguro de que estas rodeada de cientos de chicos que son amables contigo. –sonreía el doctor.

— Es verdad. Pero ninguno de ellos es sincero. Llevo los años suficientes en esta industria para saber quién es sincero y quien sólo quiere… ya sabes… una noche loca… -se sonrojó de nuevo.

— ¿Y cómo estás tan segura que no soy uno de esos chicos?

— Simplemente lo sé. –sonrió Rika.

— Bueno es verdad. No quiero una "noche loca" contigo. –rio. — A decir verdad, sólo vine a decirte que no eran necesarios tantos obsequios. Además, aquel día ya me diste mi pago y no me refiero a dinero.

— ¿A sí? –preguntó curiosa.

— Sí. Me dijiste gracias con una enorme sonrisa. Para un doctor… o por lo menos para mí. Esa es suficiente paga. –sonrío sinceramente el doctor. A lo que a Rika se le subió más la sangre a las mejillas.

— Doctor Li…

— Dime Syaoran.

— Sy… Syaoran… me… ¿me dejarías invitarte un café?

— No podría. Ya me has regalado suficientes cosas. –sonrió.

— Bueno, salgamos. A donde tú quieras. Como te dije… me gustaría conocerte un poco más…

— ¿Puedo llamarte por tu nombre? –la chica asintió. — Rika… no me mal intérpretes. Ahora que te conocí un poco más, me agradas pero… yo, no estoy interesado en salir con alguien… ya sabes, en plan romántico y eso… -le dedico una pequeña sonrisa apenado. A diferencia de la otra chica, Rika le había parecido que era muy respetuosa y amable con él.

— Vaya… -comentó apenada. — Siento mucho si te incomodé. Ni siquiera pensé que quizá estabas saliendo con alguien… o quizá estés casado…

— No, para nada. Ni lo uno ni lo otro. –rio levemente el chico.

— Y... entonces… ¿puedo preguntar por qué? Bueno… quizá no soy tu tipo de chica… -decía desviando la mirada.

— Sabes… con todo respeto, eres una chica muy guapa y agradable. Es sólo que no estoy interesado en salir con ninguna chica… -sonrió.

— Acaso… ¿eres gay? ¡Discúlpame! Eso no es de mi incumbencia… -dijo apenada rápidamente.

Syaoran soltó una carcajada. — No para nada. –siguió riendo. — No tiene nada de malo, pero no es mi caso.

— Lo siento. –rio la actriz.

— ¿Aún sigue en pie lo de salir? Me gustaría salir contigo, pero ya sabes… como amigos. –le dedicó una de sus tantas sonrisas.

— Claro. Me encantaría. –respondió educadamente y con una gran sonrisa.

— Pero ésta vez invito yo. Tú ya me has dado demasiado. Sábado. ¿Puedes?

— Claro. Nos vemos el sábado Syaoran.

...

— Entonces Kurogane se irá el fin de semana… -comentaba Sakura a su mejor amiga Tomoyo.

— Sí, irá a ver a su madre al pueblo. Así que será fin de semana de chicas. –decía con ilusión. Las chicas se encontraban en un café cerca del complejo de apartamentos donde vivían.

— Creo que sí. –sonreía Sakura. — Deberíamos hacer algo ¿no crees?

— Estoy completamente de acuerdo con eso amiga. Y ya tengo todo planeado.

— ¿Enserio? –dijo la ojiverde un poco asustada. Y es que a su amiga de vez en cuando se le metían unas ideas muy locas a la cabeza.

— ¡Vamos a ir a una clase de patinaje artístico!

— ¿Qué? Tomoyo… ¿es enserio?

— ¡Sí! No me digas que la idea no te emociona… además, tú adoras las actividades deportivas.

— Bueno, es verdad… la idea de patinar me emociona bastante. Nunca lo he intentado.

— Verás que nos divertiremos.

— Sí. –sonrió la ojiverde. Sakura estaba muy agradecida de tener en su vida a tan buenos amigos, aunque sólo fueran dos, la chica que tenía frente a ella y al novio de ésta. Con los años se habían convertido en su familia.

…..

Por fin era sábado, y como habían quedado Sakura y Tomoyo, ese día irían a patinar sobre hielo.

Eran aproximadamente las 10 de la mañana. Las chicas se irían a medio día al centro de patinaje.

Sakura como todos los fines de semana, salía a correr por el parque pingüino para mantenerse en forma y a su vez, la ayudaba a despejar su mente.

Recurrentemente, a la ojiverde le costaba conciliar el sueño por culpa de sus pensamientos. Simplemente su cerebro divagaba hasta su pasado… recordaba a su madre llorando todas las noches por la ausencia de su padre… aquella noche donde su madre se quitó la vida… a su abuelo odiándola cada día y claro, a esos dos chicos que se aprovecharon de ella… ¿Cómo se suponía que pudiera dormir tranquila por las noches?, era algo que se preguntaba siempre. Pero el salir a correr, lograba que sus pensamientos se disiparan un poco.

Después de tanto correr, Sakura paró en una cafetería. Sólo entró a comprar una botella de agua, sin embargo algo llamó su atención. Para su sorpresa, ahí estaba de nuevo… El carismático Doctor Li.

Y como si hubiera sido un deja vu, Syaoran no iba sólo… esperen… Acaso la chica con la que estaba era… ¡¿era Rika Sasaki?!

Sakura los observo un poco a los lejos. Como siempre, el ambarino estaba de lo más sonriente con la chica y bueno, la actriz parecía de lo más encantada con la compañía del doctor.

Nuevamente la recorrió ese sentimiento de aquella vez que vio al doctor en el parque. Sakura aún no lograba descifrar qué era lo que pasaba con ella. Pero estaba segura que esa sensación no le gradaba en absoluto.

La ojiverde regreso a su departamento. Se sentía molesta de nuevo, pero no entendía el por qué.

— Amiga, regresaste de correr. –saludó Tomoyo antes de que Sakura abriera la puerta de su departamento.

— Sí. –dijo seria.

— ¿Pasa algo Saku? –preguntó su amiga preocupada.

— Eh… no, no pasa nada. No te preocupes. –fingió una sonrisa. Y es que lo que menos quería era preocupar a su amiga y además, ¿por qué rayos se había puesto de ese humor?

— ¿Segura?

— Segura. Voy a ducharme y nos vemos en un rato para irnos ¿vale? –intentó decir Sakura más animada.

— De acuerdo, nos vemos en un rato. -Y así cada chica se metió a su respectivo departamento.

…..

— Disculpa que no te llevé a algún lugar más lujoso. –decía Syaoran un poco apenado. — Pero en Tomoeda no hay muchos lugares así. Además hoy tienes que estar en la filmación muy temprano. Quizá otro día con más tiempo…

— ¿De qué hablas? –decía Rika. — Me encantó ésta cafetería. Es pequeña pero muy acogedora. Sabes, la gente siempre quiere llevarme a sitios más ostentosos, pero yo prefiero venir a este tipo de lugares más modestos. Tienen su encanto. –sonrió.

— Bueno, si te gustó hay cientos de sitios como este en Tomoeda.

— Pues tendrás que mostrármelos entonces. –bromeó.

— Claro. Por mí encantado. –sonrió el doctor. — Por cierto, ¿por cuánto tiempo más estarás aquí?

— Si todo sale bien, estaremos un mes más por acá. Ya casi terminamos.

— Genial. Aún tenemos tiempo.

— Sí. –sonrió la actriz. — Sabes Syaoran. Cuando regrese a Tokio, me gustaría seguir en contacto contigo, es decir, si no te importa…

— Eso me encantaría. –sonrió de nuevo a lo que Rika se sonrojo levemente.

— ¿De verdad?

— Sí. Eres una chica muy agradable. Me encantaría que siguiéramos siendo buenos amigos.

— Claro… amigos… -devolvió la sonrisa que terminó en un suspiro por parte de ella. — Por cierto, hoy tienes el día libre ¿cierto? ¿Qué opinas de pasar la tarde en la filmación? Creo que podría ser divertido ver el detrás de cámaras.

— Eso sería genial. –comentaba Syaoran emocionado. — Pero, ¿no habrá ningún problema?

— Para nada. Si vas conmigo no pondrán objeción.

— De acuerdo.- sonrió.

….

—Te confieso que estoy algo nerviosa. – Sakura y Tomoyo a se encontraban en el centro de patinaje sobre hielo. Era la primera vez de la ojiverde mientras que Tomoyo tenía mucha experiencia.

— No te preocupes, lo harás genial. Además tendremos un instructor que estará al pendiente de nosotras todo el tiempo.

En cuanto se pusieron los patines, Tomoyo entró a la pista como si de un pez en el agua se tratara. Se notaba la experiencia por la gran destreza que mostraba. En cuanto a Sakura, en cuanto puso un pie dentro, cayó al suelo.

— Rayos… no pensé que fuera tan resbaladizo. –comento la ojiverde apenada.

— ¿Qué esperabas? Es hielo amiga. –rio levemente la chica de cabello azulado.

— Hola Tomoyo. –saludó un chico alto de cabello obscuro, ojos azules y unas pequeñas gafas.

— Watanuki, hola. –saludó alegre. — Te presento a mi mejor amiga, Sakura. Amiga, él es Watanuki Kimihiro, es mi instructor de patinaje.

— Hola Sakura. Bienvenida. – saludó alegre el chico.

— Hola. –saludó un poco sería, y es que recordemos que no es que confiara mucho en los hombres.

— Tomoyo me comentó que es la primera vez que patinas ¿verdad? –la ojiverde solo asintió. — Bien, no te preocupes, yo te ayudaré en todo. –decía muy animado. — Bueno chicas, comencemos.

Watanuki comenzó la clase. A Tomoyo le mostro como realizar algunos saltos y vueltas. A Sakura le parecía fascinante la facilidad con la que su amiga realizaba aquellos movimientos.

Luego fue el turno de Sakura y como era de esperarse, al ser su primera vez, Watanuki comenzó con lo básico, como mantenerse en pie sin caerse.

Minutos más tarde, pareciera que Sakura había dominado lo básico. El instructor estuvo bastante sorprendido.

— Increíble Sakura. Eres la primera de mis alumnas que domina esto tan rápido. Debes estar muy orgullosa de ti misma. –sonrió. Sakura se sonrojo levemente, y es que aquella sonrisa le recordaba a la de cierto doctor…

— Gracias. –dijo intentando ser más amable con el chico.

Pasaron un par de horas, y la ojiverde ya podía hacer unas cuantas maniobras básicas.

— Bien chicas, la clase ha terminado. Si gustan pueden patinar libremente un rato. –comentó Watanuki.

— Genial. Entonces estaremos aquí un rato. –dijo Tomoyo.

— Ahora entiendo porque vienes cada sábado a patinar. ¡Es muy divertido! –decía Sakura muy emocionada.

— ¡Verdad que sí! Y el instructor es genial. ¿Qué te pareció Watanuki? –preguntó curiosa Tomoyo. Y es que ella más que nadie sabía de la relación de su amiga con los chicos. En parte, aquello del patinaje había sido un poco planeado ya que Tomoyo quería que Sakura comenzara a confiar más en los demás, sobre todo en los hombres. Y ya que conocía de tiempo a Watanuki y siempre le pareció un buen chico, pensó que sería buena idea acercarlo a su amiga, ya que quizá sería una buena influencia para ella…. Además… el chico estaba soltero y feo no era… "¡Quizá aquí nazca una bonita relación!" – pensaba secretamente Tomoyo.

— Watanuki… -pensaba Sakura… — Pues… parece agradable… hasta ahora… -dijo seria.

— Verás que lo es. Lo conozco de hace un par de años cuando comencé a patinar. Es un chico maravilloso.

— Si tú lo dices…

Sakura y Tomoyo estuvieron patinando por un rato. En algún momento, Tomoyo comenzó a practicar algunas piruetas más complejas y sin previo aviso cayó sobre su pie izquierdo.

— ¡Ouch! –exclamó la ojiazul.

— ¡¿Tomoyo estás bien?! – se acercó Sakura rápidamente.

— Sí. Pero creo que me lastimé el pie. –decía desde el suelo.

— ¡Tomoyo! –se acercó Watanuki. — ¿Qué pasó? –preguntó preocupado.

— No lo sé. Me resbalé.

— Debemos llevarla a un hospital. –decía Sakura.

— Sí. Yo las llevo en mi auto. –dijo el instructor.

…..

Watanuki llevó a las chicas al Hospital General de Tomoeda lo más rápido que pudo. Parecía que no era nada tan grave, sin embargo Tomoyo se quejaba de un dolor en su pie y no lograba ponerse de pie.

Tomoyo entró al edificio apoyada en sus dos acompañantes.

— Señorita, necesitamos un médico, rápido. – decía Watanuki a la recepcionista que Sakura conocía muy bien… aquella chica del parque…

— Claro. ¿Cuál es el nombre de la paciente?

— Tomoyo Daidouji. –respondió ella misma.

— Bien. ¿Qué le sucedió señorita?

— Estaba patinando sobre hielo y caí sobre mi pie izquierdo. –comentaba adolorida.

— De acuerdo. Por favor tome asiento y en un momento vendrá un médico por usted.

— Gracias. –comento la ojiazul.

Sakura y Watanuki ayudaron a Tomoyo para que tomara asiento en la sala de espera. Inconscientemente, la ojiverde volteaba a todos lados como si estuviera buscando algo… o más bien a alguien.

— Buenas tardes. Soy la Doctora Naoko Yanagisawa. – comentó acercándose una chica de cabello castaño y grandes gafas redondas.

— Buenas tardes Doctora. –saludó Watanuki. — Mi alumna de patinaje se cayó y se lastimó el pie.

— Ya veo. Vayamos al consultorio para revisarla.

Tomoyo llegó al consultorio de la doctora nuevamente con la ayuda de sus acompañantes. Después de relatarle a la doctora la historia a detalle de lo sucedido, ésta revisó el pie de la chica mientras Tomoyo se quejaba un poco por el dolor.

— Bien. Tendremos que sacarle una radiografía para asegurarnos de que no haya nada roto. –comentaba la doctora Naoko. — Me llevaré a la señorita Daidouji a la sala de rayos X. Por favor esperen en la sala.

Watanuki y Sakura se sentaron en aquellos asientos azules de la sala de espera.

— Espero que Tomoyo se encuentre bien… -decía Sakura apenada.

— Se pondrá bien, no te preocupes. –sonrió el chico. — Sólo espero que esto no la deje sin patinar mucho tiempo. –comentó.

— A ti te importa mucho eso ¿no? Te quedarías con un cliente menos. –bufó la ojiverde irónicamente.

— No es eso. Conozco a Tomoyo de años y sé cuánto le apasiona el patinaje. De verdad, lo que menos me importa es si le doy clases o no. Sólo quiero lo mejor para ella. Es una de mis mejores amigas, sabes. –comentaba triste el chico.

— La aprecias mucho por lo que veo…

— Así es. Ella es como la hermana que nunca tuve. –sonrió para sí mismo. — Espero que pueda patinar pronto. –dijo esto y se puso de pie. — ¿Te importa si salgo un momento? Necesito un cigarrillo.

— Adelante. – respondió Sakura en un tono más amable después de ver el aprecio que tenía aquel chico por su amiga. A decir verdad, para Sakura también era como la hermana que nunca tuvo. La quería muchísimo.

…..

— Sakura… -habían pasado unos minutos cuando alguien llamó a la ojiverde que se encontraba aún en la sala de espera. — ¿Qué haces aquí? ¿Estas lastimada o algo? –preguntó preocupado el Doctor Li… aunque aquel día no llevaba su atuendo de médico. Llevaba unos jeans negros, y una camisa verde con las mangas arremangadas hasta sus codos.

— Doctor Li… -dijo Sakura. La chica no entendió el por qué su corazón comenzó a latir con fuerza en cuanto vio al ambarino.

— Quedamos en que me llamarías por mi nombre. –sonrió. "Esa sonrisa…" –pensó Sakura. — Entonces, ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien? –volvió a preguntar.

— Sí. Estoy bien. –respondió con su misma actitud seria de siempre.

— Me alegro. ¿Pero qué haces aquí? No me digas que viniste a escabullirte a la filmación de nuevo. –rio.

— No vine a eso.

— ¿Entonces?

— Eres muy insistente ¿verdad?

— Es sólo que me preocupo por ti.

— Pues no deberías. ¿Y qué hago aquí? Eso no te importa.

— De acuerdo… si no quieres contarme lo entiendo. Además me quedo tranquilo. Si tienes esa actitud debes estar sana. –bromeó.

— ¿Y qué haces vestido así?

— Eso no te importa. –bromeó repitiendo sus palabras.

— Tienes razón. No es de mi incumbencia.

— Hey… estaba bromeando. –rio el doctor. — Es mi día libre. Y me dejaron quedarme un rato en la filmación. Pero ya iba de salida.

— Ya veo… -comento sería. — Mi… amiga se cayó y se lastimó un pie… -comenzó a relatar sin más.

— Fuera de eso, ¿está bien? Ya la están atendiendo supongo.

— Si. Sólo fue eso. Está bien… gracias por preguntar.

— Cualquier cosa que necesiten, dime ¿sí?

— No necesitaremos nada de ti.

— Bueno… -sonrió el ambarino. — Aun así, toma. –dijo entregándole su tarjeta. — Por cualquier cosa. Ahí está mi número telefónico.

— Te has estado divirtiendo mucho éstos días ¿no es así? –soltó de pronto Sakura como si hubiese estado conteniendo sus palabras.

— ¿De qué hablas? –preguntó curioso.

— Te… te vi hace unos días con la chica de la recepción… veo que lo del helado iba enserio. –bufó. — Y también con la actriz…

— ¿Me estás siguiendo? –bromeó Syaoran.

— No digas tonterías. Este es un pueblo muy pequeño, es lógico que nos encontremos por ahí.

— Calma… estaba jugando. Ya sé que no me sigues. No soy tan interesante. Y no, no me he estado divirtiendo como dices. Uno, tuve que comprarle un helado a la recepcionista por tu culpa por esa "cita ficticia". –rio. — Y dos, bueno… a decir verdad con Rika si fue por diversión… - se le encogió un poco el corazón a la ojiverde.

— Pero no es lo que piensas.

— Ahora veo que haces metido en la filmación… -comentó la chica sarcásticamente. Syaoran rio.

— Oye Sakura… - entró Watanuki de nuevo. — Me surgió algo en la oficina, debo ir. Pero regresaré pronto para llevarlas a casa.

— ¿Algo en el centro de patinaje? –preguntó la chica curiosa.

— Eh… no. Aparte de dar clases de patinaje artístico, trabajo en un buffet de abogados. –sonrió. — Creo que debí haberlo mencionado.

— No te preocupes. Ve. Pediremos un taxi.

— No se preocupe. –intervino Syaoran. — Soy Syaoran Li, trabajo aquí y soy amigo de Sakura. Yo las llevaré a casa.

— ¿De verdad? Muchas gracias. –decía aliviado Watanuki.

— Oye… no, espera… -decía la chica.

— Cualquier cosa me llaman… -decía Watanuki corriendo hacia la salida.

— No te necesitamos. –decía frustrada.

— Sabes, no es malo aceptar ayuda de vez en cuando… -sonrió el doctor. — Si no aceptas por ti, acepta por tu amiga. Además si se lastima en el camino, puedo ayudarla.

— Pff… De acuerdo… si insistes.

…..

La doctora Naoko regresó con Tomoyo en una camilla hasta el consultorio. Sakura se puso de pie y entro con ellas. Syaoran se quedó en la sala de espera.

Minutos más tarde Sakura salió con Tomoyo en una silla de ruedas con la Doctora detrás de ellas.

— Doctor Li. No esperaba que estuviera por aquí. –saludo animada Naoko.

— Vine a ver lo del piso 6. –sonrió. — Veo que atendió a la señorita. Es amiga de mi amiga. –miró a Sakura. Tomoyo miraba al doctor curiosa. — ¿Cómo está?

— Bueno, tenemos un esguince de grado 2.

— Ouch. –exclamó Syaoran. — Vas a estar bien. –se dirigió hacia Tomoyo.

— Eso espero. –sonrió la chica.

— Bueno. Las acompaño hasta la salida. ¿Traen auto o les pido un taxi? –preguntó Naoko.

— Nos llevara un amigo. –respondió Tomoyo. — Sakura ¿y Watanuki?

— Dijo que tenía una emergencia de trabajo y se tuvo que ir. Pero él nos llevará. –señalo al ambarino.

— Así es. Disculpa, soy muy mal educado. –el doctor se hincó hasta quedar a la altura de Tomoyo que estaba en una silla de ruedas. — Soy el Doctor Syaoran Li. Trabajo aquí pero hoy es mi día libre. Soy amigo de Sakura y me ofrecí a llevarlas. Espero no te incomode. –sonrió.

— Para nada. Al contrario. Muchas gracias. Soy Tomoyo Daidouji por cierto. –devolvió la sonrisa.

…..

Los tres se encontraban en el auto del ambarino hacía donde vivían las chicas. Tomoyo iba en la parte trasera con la pierna estirada. Mientras que Sakura iba a un lado de Syaoran como copiloto.

— Según la dirección que me dieron, debería de girar a la derecha ¿cierto? –preguntó el chico.

— Sí. –contestó la ojiverde sería como de costumbre.

— De acuerdo. –le sonrió el chico. Sakura se sonrojó levemente y desvió la mirada, cosa que Tomoyo no paso por alto. Ella había notado bien la reacción de su amiga… "Será que a Sakura…" –pensaba la chica curiosa.

— Doctor Li… -llamó educada Tomoyo desde el asiento trasero del auto.

— Por favor. No hay necesidad de tanta formalidad. Llámame Syaoran.

— Bien; Syaoran. De verdad muchas gracias por esto.

— No es ninguna molestia, en serio.

— Aun así, gracias. Y cómo muestra de mi agradecimiento, me gustaría que se quedara a cenar.

— Tomoyo… -reprendió Sakura. — Se tiene que ir.

— Bueno. No en realidad. –molestó un poco el chico.

— ¿Eso es un sí? –pregunto animada Tomoyo.

— Si no es mucha molestia, sería un placer acompañarlas a cenar.

— Bueno, cenarás tú con ella en realidad. No es que vivamos juntas.

— ¿Enserio? Pensé que vivían juntas. Aun así, me encantaría cenar contigo Tomoyo. –sonrió el doctor atreves del retrovisor para ver a la chica.

— ¿Qué dices Sakura? –dijo su amiga. — Obvio tienes que cenar con nosotros. Necesitaré de tu ayuda para la cena.

— Tomoyo… -volvió a reprender la ojiverde.

— Bueno, ¿Qué les parece si mejor yo les invito la cena? ¿Les gusta la pizza?

— Oh no, no podría permitir que nos invitaras la cena, después de todo te has tomado la molestia de traernos y…

— Déjalo Tomoyo… -interrumpió Sakura. — Si quiere comprar la cena, que lo haga. A ver si así se le quita la maña de querer hacer favores a medio mundo.

— Sakura… no seas tan grosera. –esta vez fue Tomoyo quien la reprendió.

— No te preocupes Tomoyo. Así nos llevamos. –rio Syaoran.

— Ya quisieras… -bufó Sakura.

Sí, definitivamente esto iba a ser interesante, o al menos eso es lo que pensaba Tomoyo mientras miraba a ese par desde los asientos traseros del auto del Doctor Li.


Hola a todos!

Aquí les dejo un capítulo más! Espero que les haya gustado!

Y como siempre, mil gracias a todos los que se toman el tiempo de comentar, me encanta saber sus opiniones! También muchas gracias a los que ponen mi historia en sus favoritos! Gracias a todos!

Y bien, déjenme saber que les pareció este capítulo!

Saludos a todos! Nos leemos muy pronto! :D