Sentada en el sillón, Candy no puso objeción en que Neil le descubriera la rodilla, pero a él, al tener tan cerca su delicada pierna, se le estrujó el corazón, no podía contener la tentación de besar el frágil tobillo, Candy lo miraba atónita.

Una vez que el chico lo pudo tocar, hubiera querido pavimentar un camino de besos hasta...¡No!…El joven negó con la cabeza, dejando a un lado su obsesión tomó la venda para cubrir el golpe en la rodilla, una vez terminado el vendaje, lo cubrió con el vestido blanco como la nieve.

Ya se ha atormentado bastante todos estos años por su compromiso fallido con Candy, todo lo que ha hecho con ella, es eso, puros errores, si no hubiera actuado contra ella como lo hizo, tal vez ahora….

A medida que soñaba con el momento en que Candy estuviera para él en ese vestido de novia, significaría que ahora sería su esposa... ¡pero no es así!.

- Neil, dime, ¿Por qué hiciste esto? - la pregunta de Candy, lo sacó de su ensimismamiento.

-¡Estoy tratando de salvarte de tu acto irreflexivo! - dijo con la voz alterada.

- Pero yo no necesito que lo hagas y ¿de dónde sacaste que mi acto es irreflexivo?.-

-¡Porque tú no lo amas!, - No era una pregunta, sino una afirmación.

- Tú no sabes nada acerca de mí, si es amor o no, ¡es mi problema!, ¡Soy una mujer adulta y plenamente consciente de mis actos!.

- Lo siento Candy, pero lo dudo...-

- ¿Quién eres tú, para para venir a decirme que tengo o no tengo que hacer? ¿Quién te da ese derecho?. - ella estaba a empezando a gritar de nuevo.

- ¡Incluso tus amigos están de acuerdo en que no serás feliz con Albert! ¿Qué opinarías si te dijera que alguien me ayudó a planear todo esto?,- la increpó el chico.
La rubia se congeló y con la boca abierta, dijo con voz temblorosa:

- ¿Acaso fue Archie?.-

- ¡Exactamente!. e incluso Annie, Patty y Tom, los amigos de la familia se han dado cuenta de inmediato de lo que estaba pasando Candy.-

Ella no podía creer en la traición de sus amigos.

- No, no…estás mintiendo, ¡eso no puede ser!...Mis amigos ... –

- Tus amigos en esta situación resultaron ser más listos que tú, - la interrumpió Neil.

- ¡No te creo!.

- Bueno, por favor, créelo.-

Ahora Candy lo entiende todo,- ¡Neil estaba diciendo la verdad! ... todo apuntaba al hecho de que en realidad estaban en complicidad, incapaz de soportar el giro que dieron los acontecimientos, se cubrió la cara con las manos y sollozó.

- Candy… – con un toque ligero en su mano, él se sintió obligado a consolarla al verla tan afligida.

- ¡No me toques! ¿No te das cuenta de que tú has arruinado toda mi vida?, ¡Inmediatamente me llevas de regreso antes de que sea demasiado tarde!.-

- Tenemos que hablar, no te llevaré a ningún lado si no me escuchas…-suplicó Neil.

- Ya hablamos, ¡Suficiente! No quiero escucharte más…-ella se tapaba los oídos con las manos y agachaba la cabeza.

- ¡Cállate y me escuchas!. – de nuevo la increpó. - ¿Crees en un matrimonio, así, sin sentido?, ¡Tú te encontrarás unida a él para siempre! ¿Has pensado en lo que sucederá cuando la ceremonia haya terminado, cuando los invitados se retiren y quedes sola con tu marido ante la ley y ante Dios? ¿Estarías lista para ir a la cama con una persona que no amas?, o acaso crees que Albert siempre estará esperando a que correspondas a su amor.

Tan pronto como el joven despotricó todo lo que había querido decirle desde que llegaron, Candy sintió que su corazón latía con fuerza, y los colores se le subían al rostro.

- ¡Pero qué asco de persona eres! ¿Quién te dio el derecho de juzgar mi relación con el Señor Albert?.-

- ¿"Señor Albert"?, ¿estás escuchando como llamas a su futuro marido? ¿Y luego dices que lo amas? .- Neil rio abiertamente de una manera exagerada.

Eso Candy, no podía soportarlo.

- ¿Sabes tú lo que tengo con Albert?, - ella quiso enfatizar esa palabra -¡El ha estado presente en mi vida desde que nos conocimos, siempre apoyándome con todo, siempre junto a mí, defendiéndome cuando ha sido necesario!, ¿o ya lo olvidaste?.-

- Ese "todo",¿quiere decir…"todo"? – el chico no daba crédito a lo que escuchaban sus oidos. ¿Eso quiere decir que en verdad han sido amantes?.- Su corazón dio un vuelco al enterarse de la verdad que no quería saber.

- ¡Y ya basta!, no necesito tus consejos ni los de mis amigos - Candy al fin se puso firme en su decisión, se sintió fuerte y decidida. -¡Llévame de vuelta inmediatamente!.- le exigió.

Neil se puso de pie, con la mirada fija en el piso y los puños apretados, sintió los celos recortarle el corazón como con un cuchillo afilado.

Todo el tiempo, él estaba tratando de convencerse a sí mismo de que Candy era pura e inocente…¡él quería creer en eso!, pero ahora, el saber la verdad le carcomía el alma.

Cuando Neil levantó la vista y la miró, la ira de Candy de repente desapareció, como si nunca la hubiera sentido, enfrente de ella había un hombre profundamente infeliz…que por un momento la miró con desprecio y odio, la chica sintió miedo y con sus manos presionó el sillón en el que estaba sentada.

El joven se acercó, le puso el zapato, suavemente la tomó en sus brazos y la llevó hasta la puerta.

-Albert te ha de seguir esperando.- lanzó la afirmación en seco.- así que todavía hay tiempo…¡ahora me doy cuenta que todo esto fue un error!, así que…nos vamos.

Candy estaba muy confundida con la reacción de Neil, en muy poco tiempo todo ha cambiado tan drásticamente. Ella simplemente no podía entender nada, ahora solo siente que tiene menos deseos de casarse que antes….pero él ya la había llevado al auto.

Continuará…