LA QUE ME VUELVE LOCO.
.
La suerte es para débiles, pero nunca hace mal tener un poco, ¿no?
.
Capítulo 3.
Vocaloid no me pertenece.
Caigo al suelo junto al resto de mis compañeros al mismo tiempo que suelto un largo suspiro. Uso mi brazo para cubrir mis ojos, exhausto. Siento como mi corazón bombardea fuertemente, haciéndose cargo de que mi sangre recorra cada rincón de mi cuerpo y que mis pulmones tengan la fuerza suficiente como para poder recuperar todo el oxigeno que he perdido. La dichosa audición, la dichosa audición del demonio ha acabado con nosotros. Esos estúpidos jueces habían llegado justo en el peor momento y todos nos vimos obligados a hacer la prueba sin oportunidad de hacer un ensayo general. Obviamente, yo me gané una gran maldición por parte de mi capitana y mejor amiga –nótese el sarcasmo- antes de acercarnos y colocarnos en posición. Siendo sinceros, me entraron unas enormes ganas de salir corriendo. Vale, he practicado el baile miles de veces junto a mi equipo, pero no he visto la coreografía al completo, por lo que no tenía ni idea de cómo carajos quedaría. Miku se acercó a mí antes de nada e intercambió mi posición; me cambió por Yuma, en la segunda fila. Me maldijo otra vez antes de sonreírme con esfuerzo y volver a su sitio. Recé como nunca recé en mi vida.
El baile que hicimos representó una historia como la mayoría de bailes. Aquella vez escogimos un relato de amor cómico. Miku y Kaito eran los protagonistas. Al principio estábamos separados; el grupo masculino a la derecha, apoyando a Kaito y, el femenino, a la izquierda, apoyando a Miku. La trama era cómica, por lo que debía de realizarse de aquella forma. Miku y Kaito eran una pareja poco frecuente. El personaje de Miku era muy distraída y torpe mientras que el de Kaito, era un personaje maniático de la perfección y la higiene. Los pasos eran divertidos y la trama creo que lo hemos clavado. Tuvimos varios pasos de baile que dejaron boquiabiertos a esos jueces, como cuando todos, a excepción de los protagonistas, nos detuvimos de golpe con poses distintas. Kaito y Miku comenzaron a seguirse y a dar vueltas y pequeños bailes. Por ejemplo, Lenka se había detenido de perfil, como si corriese. Kaito pasó corriendo frente a ella con la excusa de ser perseguido por Miku. Cuando ella le siguió y llegó hasta la rubia, Lenka 'despertó' de su trance y siguió los pasos coordinada perfectamente con Miku. Y así sucesivamente con todos; Kaito con los chicos y Miku con las chicas. Logramos un efecto espectacular. Creo que fue eso lo que logró que pasáramos a los regionales
-¡Somos los futuros ganadores de los regionales! –El grito de júbilo que hace Miku nos saca una pequeña risa. Sí, hemos entrado por fin en los regionales. Y a pesar de que algunos ya lo veían venir desde tiempo, tiene que estar confirmado. Todavía no me lo creo. ¡Vamos a competir en una de las competiciones más importantes del país!- Deberíamos celebrar una fiesta. –Comenta con tono pensativo. Aparto mi brazo y volteo a observarla. Mi capitana está a dos personas de distancia de mí, tumbada boca arriba, acariciando uno de sus mechones. Lo de la fiesta no es mala idea.
-Podemos celebrarla en el jardín trasero de mi casa. –Esta vez quien habla es Gumi, quien se sienta. El resto de mis compañeros se ven entusiasmados con la idea. Yo me incluyo. Tengo ganas de poder relajarme por fin y vaciar mi mente. Aunque todavía tengo a Rin incrustada en mi cerebro. Desde que la he visto en el ascensor y en el equipo de nuestro principal rival, no logro sacármela de mi mente.
-¡Entonces decidido! –Miku también se siente de golpe y sonríe a Gumi.- Meiko, ¿vienes? –Nuestra coreógrafa, que está sentada sobre una banca y bebe una lata de su intocable sake, asiente con vehemencia. Sonrío sin sorprenderme. ¿Desde cuándo Meiko se pierde una fiesta?- ¿Y tú, oso perezoso? –Esta vez Miku se dirige a mí. Me encojo de hombros sin saber qué responderle.
-Tengo que pedirle permiso a mis jefes. –Le contesto refiriéndome a mis padres. Claramente, sin su permiso no puedo salir a ningún lado. Créanme que un día intenté irme sin avisarles, pero no sé si fue por algún chivatazo de algún conocido de mis padres o por algún busca en mi ropa, que se enteraron la misma noche.
-Oh, ¿tus padres siguen sobre ti a pesar de estar a kilómetros? –Pregunta con falsa sorpresa. Le dedico mi mejor sonrisa falsa antes de asentir a mi pesar. Sí, mis viejos siempre pendientes de cada movimiento mío.- ¡Pues pudieron despertarte esta mañana! ¡Una hora y veinte minutos de retraso, habrase visto! –Y ahí está la Miku, que encuentra siempre la manera de restregarte tus fallos, con su fulminante mirada.
-Lo siento, lo siento. –Me disculpo, sentándome finalmente y desperezándome. Lo bien que me vendría ahora un batido de plátano…- Lo importante es que hemos logrado pasar a los regionales, ¿no? –Sonrío algo nervioso ante le continuidad de su incómoda mirada. Parece que es capaz incluso de ver tu ropa interior.
-Nos hubiera salido mejor si no fuera porque te has retrasado. –Echa su cabello hacia atrás con orgullo antes de volver a mirarme.- Por cierto, suelta todo lo que sepas. –Pestañeo varias veces seguidas sin entender a lo que vino eso. ¿Qué le soltara el qué? Veo a mi mejor amiga rodar los ojos y acercarse a mí a cuatro patas.- ¿Cómo carajos conoces a Rin, oso rubio perezoso? –Suelto una risa nerviosa cuando me pregunta, acercando su rostro hacia el mío, consiguiendo que su maldita mirada me cale desde dentro.
Prefiero que me oblige a comer el repugnante puerro que siempre lleva consigo.
-¿Rin? Pues no me suena ese nombre… -Me hago el tonto, mirando hacia arriba y rascándome la mejilla. Muchas veces me pregunto por qué logran descubrirme cuando miento, tampoco es que se me note mucho. Miku se sienta a mi lado ante mi mirada recelosa. No me fio de ella ni un pelo.
-Ya sabes, esa rubia bajita que ha salido en la tele y que, por lo que se ve, es la nueva integrante del grupo que evito nombrar por el asco que le tengo. –Especificó, ampliando su sonrisa. Un mal presentimiento me invade el cuerpo. Antes de que pueda volver a decir que no la conozco, siento como me tira la coleta, logrando que soltara un par de gritos.- Habla, Kagamine, o me veo en la obligación de dejarte calvo. –Me atemoriza, a lo que asiento con vehemencia.
-Miku, si no quiere hablar que no hable. –Por milagro del cielo, nuestra coreógrafa intervine. Veo a Meiko lanzar su lata de sake vacía al pequeño cubo de basura a su lado antes de alzarse y desperezarse.- Quizás le conozca de vista. –Comenta despreocupada. Me tengo que acordar de comprarle un nuevo pack de la marca de su sake favorito por esa perfecta excusa.
-Bah, Meiko, tú también estás muerta por saber de qué la conoce realmente. –Esta vez es Miki quien habla, tumbada boca abajo y usando sus antebrazos para sostenerse. Sonríe de oreja a oreja.
¿¡Dónde está ese compañerismo?!
-¡Eso, eso! No tiene pinta de que la conozcas de vista. –Kaito me señala también sonriendo con inocencia.- Te pareciste a la persona o extraterrestre del cuadro El grito cuando la viste aparecer. –Ante su estúpido comentario, el resto del equipo, incluida Meiko, ríen.
¿Hice algo tan grave para soportarles?
-Venga, rubio de bote, suéltalo. –Insiste mi capitana, volviendo a tirar de mi coleta.
-¡Au, auu!
-¡Pues habla!
-¡Si me sueltas! –Prometo al fin, suspirando de alivio tras sentir por fin mi cabello libre de su agarre.- Jo, como te pasas. –Murmuro, ajustándome la cola. Ella alza una ceja tras escuchar mi comentario y vuelvo enseguida mi rostro nervioso hacia mis compañeros. Todos se han acercado a mí. Incluso Meiko. Sí, aquí ni se conoce el espacio personal ni la vida íntima. Tomo una larga calada de aire por la nariz.- La vi esta mañana en el ascensor. Creo que es nueva en el edificio. –Comento sin más, evitando la mirada del grupo de mis amigos.
Mi rostro se calienta a medida que el recuerdo de su sonrisa vuelve a mí. Me he enamorado a primera sonrisa suya. No entiendo por qué está en Freedom. Hablo enserio cuando quiero saber por qué me merezco estos castigos tan duros.
-Espera, ¿no me dijiste que el ascensor estaba estropeado? –Abro los ojos como platos y trago duro cuando escucho la voz cargada de veneno de Miku. Ahora sí que la había hecho buena. Delatarme a mí mismo, mira que hay que ser idiota. Miku tiene la mano alzada, a punto de estirarme de nuevo de la coleta y su mirada me fulmina por décima vez en la mañana.
-¡Oh, mira qué hora es! –Exclamo enseguida, mirando el reloj de mi muñeca (aclaro que no tengo reloj de muñeca).- ¡Se me hace tarde y tengo que llamar a mis padres para lo de la fiesta! –Me excuso alzándome con nerviosismos ante la mirada pícara de mis compañeros y la mortal de mi mejor amiga. Corro a por mi mochila y la cuelgo sobre mi hombro.- ¡Nos vemos en la fiesta, eh! –Me despido y salgo del estudio corriendo.
De la que me he librado. No hay nada peor que enfrentarse a una Miku realmente molesta.
Saco mi móvil de mi mochila, entre la ropa que he traído para cambiarme y la botella de agua ya no tan fría. Mi madre siempre me dice que mande un mensaje antes de llamarles por si están en alguna conferencia o algún juicio. Tecleo que con rapidez un breve mensaje en donde les digo que les quiere llamar el futuro ganador de los regionales de este año. Pulso el botón de enviar y guardo mi móvil en uno de los bolsillos de mis vaqueros. Aprovecho el semáforo en rojo a una calle de mi departamento para sacar mi botella de agua. Apenas me ha dado tiempo de refrescar mi garganta y mi cuerpo tras la prueba de acceso a los regionales. Pensaba hacerlo después, pero la repentina huida para no enfrentarme a Miku fue más importante. Me deshago de la tapa y doy un largo trago antes de suspirar de alivio. Dulce néctar. Cuando giro la esquina hacia el edificio doy otro trago.
Aunque, cuando llego, el corazón se dispara a mil por hora y escupo toda el agua cuando veo a Rin parada junto al portal con un chico que rodea su cintura y la está… ESPERA, ¿¡ÉSE DEPRAVADO MENTAL LA ESTÁ BESANDO?! ¿¡Ése amorfo feto malnacido está besando a mi Rin?! Bueno, todavía no es mía.
¡Dichosa sea el Universo y dichosa sea la mierda de suerte que tengo! ¿Por qué de todos los rubios que hay en el mundo me toca a mí?
¿¡Y quién puñetas es ese rubio oxigena…?!
O no, espera.
No puede ser. O por mi Dios que no.
¡El depravado desgraciado humano a medio hacer que la está besando es el idita rubio de Usee!
No puede ser. Boquiabierto veo la escena a metros de distancia. Seguro que no se han fijado que en estoy a poca distancia de ellos porque, literalmente, se están comiendo la boca. Siento entonces un nudo en el estómago y unas enormes ganas de arremeter contra el estúpido crío caprichoso de Usee. Usee está besando a Rin. Rin está besando a Usee. Los dos se están besando. Miro la botella de agua. ¿Y si el agua está pasada de fecha y ahora me está produciendo alucinaciones? Cuando alzo la mirada, veo entonces que Rin se ha percatado de mi presencia y ahora empuja a Usee hacia atrás visiblemente sonrojada. Usee también me ve y el muy hijo de su maldita madre, al contrario de separarse de ella, la abraza con fuerza y apega su cuerpo al de ella con una sonrisa triunfante y malévola. Un tic se produce en mi ojo al verle.
Esta disputa ha pasado del escenario a convertirse en algo personal.
Usee, desgraciado rubio amorfo, prepárate para morir.
HEEEEEY, mi gentecilla bonita. ¡Teeercer capítulo! Sí, final apoteósico. ¿Qué creen que pasará ahora? ¿Por qué Rin está saliendo con Usee? ¿Por qué Len no ha ido a por él y le ha inflado a tortazos con la botella de agua? ¿Desde cuándo Rin y Usee se conocen? ¿Será por eso que nuestra rubia ha entrado en Freedom? ¿Qué marca de sake usa Meiko? ¿Por qué hago estas preguntas? ¡MÁNDEN SUS REVIEWS Y RESPUESTAS!
Son las diez y media de la noche aquí en España y no he podido esperar a mañana para subir este capítulo. Siento mucho estar retrasada con todo esto, pero enserio os digo que cuarto grado de secundaria está acabando conmigo misma. Es la excusa que empleo siempre, pero es la cruda y caca realidad. ¡Ojalá que el verano venga pronto! No sé qué carajos decir ya que no sepáis. 11 reviews en los dos primeros capítulos. 11 reviews en dos capítulos. Dios, que todavía no me lo creo. :'D Me faltas montones de gracias para agradecéroslo. De veras que no sé que haría si no fuera por vosotros, me dais el apoyo necesario para seguir.
Por cierto, ¡6 DÍAS PARA MI CUMPLEAÑOS! –Da saltitos y tira confeti de sus bolsillos.- Sí, el seis de mayo, Maisa se hace mayor. (?) 16 años ya, oye. No me lo creo. *-* Quizás suba algún one-shot que tengo aquí escondido por mi cumpleaños, para felicitarme a mí misma. (?) ¿Cuándo son vuestros aniversarios? Siempre me entra curiosidad por saberlo. ouo
Mi madre comienza a cabrearse y me está gritando que apague la computadora. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR VUESTROS APOYOS!
Que la vida os sea muy bonita, nos vemos en la próxima,
MAISA.-
