Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. La historia es mía ambientada en el universo ninja.
Capítulo 3: La heredera rechazada (segunda parte)
Hinata se encontraba meditando cerca del tengu acerca de cómo encontrar el pergamino, ahora que lo pensaba no se decía el tamaño del pergamino, características particulares, nada sobre él, tan solo que era un pergamino y estaba hecho de papel. Si estaba hecho de papel entonces o tendría una cubierta muy resistente que lo protege de las condiciones ambientales, o se encontraba en un lugar seguro, al menos por ese día. Ya había pasado una hora y no sabía por dónde comenzar a buscar, la advertencia decía: "se encuentra en algún lugar en un kilómetro a la redonda del tengu, si no lo localizas en un día este se desintegrara".
Meditándolo un poco más se dio cuenta de que su tengu apuntaba a una dirección, el norte, teniendo en cuenta que la estatua se encontraba en la zona norte era natural, pero no perdía nada con seguir la dirección que señalaba la estatua, al menos era un comienzo y su única pista.
Hinata corría, se trepaba a la rama de los árboles y se movía entre las ramas, cada cierto lapso de distancia Hinata se paraba y realizaba las posiciones de manos que activaban su Byakugan para revisar los alrededores, como no era especialmente hábil con sus ojos ni con su control de chakra no era de sorprenderse que a medio kilómetro ya se encontrara cansada.
Cuando miro hacia el cielo observo como este se ponía gris, pronto llovería y todavía no había encontrado ningún refugio ni ningún pergamino, siguió adelante en dirección norte y de pronto a menos de 200 metros pudo divisar la muralla que marcaba los límites de tan grandioso monasterio. La muralla media como unos 30 metros de alto y en esta se encontraba una única torre de vigilancia.
La torre de vigilancia parecía contar con techo y fuego adentro, podría refugiarse de la lluvia en ese lugar, y quizás hasta prepararse algo rico de comer, era buena cocinera. Además cabía la posibilidad de que en ese lugar se encontrara el pergamino que estaba buscando, por otro lado no veía ninguna escalera o alguna forma de subir hasta la torre de vigilancia de la muralla, activo su Byakugan. Dentro de la torre de vigilancia parecía encontrarse un monje dormido, o quizá meditando, una fogata grande y una especie de altar, no alcanzaba a distinguir bien, intento concentrarse un poco más cuando una gota de agua rompió su concentración. Se encontraba cansada, pero contaba con el suficiente chakra para escalar los muros con los pies.
A pesar de ser solo una niña ella ya sabía escalar por superficies verticales sin usar las manos y utilizando el chakra, nunca había conseguido hacerlo del todo bien, pero debía de esforzarse para poder mantener el flujo de chakra en la planta de sus pies o si no caería, y en esta ocasión iba a ser una larga caída que no estaba del todo segura que alguien detendría, a fin de cuentas desde que se retiró el monje y a pesar de su Dōjutsu no había logrado detectar que alguien la siguiera, aunque tampoco era muy buena en eso.
Después de meditarlo unos minutos y de que una pequeña llovizna comenzara a desatarse decidió dar su mejor esfuerzo e intentar escalar el muro. Cerró los ojos, se concentró y comenzó a concentrar el chakra en sus pies, después de un minuto corrió lo más rápido que pudo en dirección al muro sin romper su concentración y comenzó a escalarlo, su velocidad máxima era de 4 m/s aproximadamente, se encontraba a punto de llegar cuando perdió la concentración y estaba por caer, pero de un impulso se apoyó en sus piernas y salto con los brazos extendidos hacia delante, alcanzo a aferrarse al borde y se mantuvo así por unos segundos, se impulsó con los brazos y logro subir hasta la torre.
Se dejó caer al otro lado y se quedó en el piso, completamente agotada y mojada de los pies a la cabeza. Cerro los ojos y se propuso a descansar unos minutos en la posición que estaba, acostada bocarriba y respirando agitadamente. Pudo escuchar como después de unos minutos la pequeña llovizna se convirtió en una tormenta y comenzó a llover a cantaros, también pudo olfatear algo que le hizo agua la boca.
Después de unos minutos en los que recupero el aliento se levantó y se dedicó a observar la estancia. Tal y como lo imaginaba la torre de vigilancia no era más que un cuarto de madera d metros con una enorme fogata en el centro y con una cacerola pequeña en las llamas donde se estaba cocinando algún alimento. En la parte que daba al exterior del monasterio se encontraba un monje que parecía no había notado su presencia o la ignoraba, dándole la espalda, y a unos pasos de donde estaba acostada se encontraba un pergamino pequeño con cubierta de cuero.
El corazón de Hinata palpitaba de la emoción de poder haber encontrado uno de los objetos en menos de 2 horas de búsqueda. Con mano temblorosa y dudosa se acercó al pergamino y lo abrió, estaba hecho de papel y en el interior se encontraba información bastante interesante, tan absorta y conmocionada se encontraba que no advirtió cuando el monje, con el sigilo de un ratón, se levantó de su pose de meditación, se dio la vuelta y camino hasta quedar enfrente de ella.
- Fuiste bastante rápida en encontrar uno de los diez objetos de la lista, fue bastante impresionante.- dijo el monje con voz apacible y una sonrisa leve en el rostro.
Hinata dio un brinco de la impresión y se sonrojo, agachando la cabeza pero sin soltar el pergamino. El monje considero este gesto adorable.
- El pergamino, como ya te habrás dado cuenta, tiene información acerca de los demás objetos que tienes que encontrar, te sugeriría hacer una copia y colocar el original en la estatua tengu- dijo el monje con voz apacible.
- Por supuesto está lloviendo mucho, casi diario llueve o llovizna en el templo, pero generalmente no dura más de 5 horas, mientras puedes descansar un rato y comer algo, después dejas esto en el Tengu y continúas con la búsqueda de los demás objetos.- agrego el monje.
- P-Pero las i-instrucciones de-ecían que…- pero Hinata fue interrumpida por el monje.
- No estamos en el templo, estamos en una torre de vigilancia, además puedes tomar esto como una recompensa por haber encontrado uno de los diez objetos tan rápidamente- dijo el monje amablemente.
- Gra-acias- dijo Hinata mientras observaba como el monje le servía en un cuenco un poco del extraño potaje.
Hinata miro con duda el cuenco y con nerviosismo agarro la cuchara. Como si el monje le leyera la mente a Hinata este agrego:
- Tranquila, no tiene veneno ni nada por el estilo.
Hinata comió tranquilamente dos platos del extraño pero delicioso potaje al tiempo que leía el pergamino. Cuando termino de comer y siguiendo la sugerencia del monje, hizo una copia del contenido del pergamino y guardo ambos entre sus ropas, agrego la construcción de un morral en su lista mental.
Después de una hora y media de descanso la lluvia cedió y Hinata fue directo a la estatua tengu, en menos de 15 minutos llego a la estatua y deposito el pergamino original.
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Ya era de noche, Hinata había decidido esperar para poder obtener el siguiente objeto que a su parecer era el siguiente más fácil de obtener: las garras cuchilla de chakra. El pergamino tenía un mapa en donde se ponía la localización aproximada de cada objeto, y salvo las garras cuchilla de chakra, todos los demás se localizaban en regiones de difícil acceso por distintos motivos: topográficos, la flora y fauna del lugar, la difícil localización y acceso al objeto.
Las garras cuchilla de chakra se localizan cerca de una estructura que podría calificarse como mausoleo y cuyo camino representa un fácil acceso, puesto que las cuchillas tienen un guardián, el problema es este y Hinata debe o vencerlo, o convencerlo para que pueda obtener las garras cuchilla de chakra.
Puesto que después de dejar el pergamino Hinata se encamino hacia su siguiente destino, acampo a medio camino, no tenía mucha hambre y tampoco elaboro nada demasiado complicado como campamento, pues probablemente solo se quedaría esa noche en esa zona.
Durmió solo 6 horas y reanudo su camino comiendo en el camino unas bayas silvestres comestibles, llego antes del mediodía al lugar donde se encontraban las garras cuchillas de chakra según el pergamino.
No tardó mucho en localizarlas, las garras cuchilla de chakra se encontraban sobre un pedestal en medio del recinto, lo malo es que el guardián tampoco tardo mucho en localizarla a ella.
- Alto ahí.- dijo el guardián desde las sombras.
- H-Hola- dijo Hinata tímidamente.
- Buenos días madam, me llamo Sora- dijo un niño como de la misma edad de Hinata saliendo de entre las sombras.
El niño en cuestión estaba vestido igual que los demás monjes, su pelo era de un color gris- azulado llegándole al cuello, lacio, su rasgo físico más llamativo era un vendaje alrededor de su brazo derecho, pero lo que más le llama la atención a Hinata era su expresión esa expresión ella ya la había visto en otro niño.
- Eres igual a él…- dijo Hinata en un susurro que apenas escucho Sora.
Este frunció el ceño y con la expresión exigió una respuesta.
- E-Eres igual a Na-aruto-kun.
- Tienes la misma expresión de dolor causada por el rechazo.- dijo Hinata esta vez más fuerte.
Sora se quedó sin palabras y sin cómo reaccionar, él esperaba golpes, una brillante estrategia de combate, no un análisis psicológico, además ¿cómo sabía ella como lo trataban? Él no estaba dispuesto a pelear con alguien que había leído tan bien sus emociones, y eso que tenía el rostro más serio que se puede encontrar en un templo de monjes.
Sora agarro las garras cuchillas de chakra y simplemente se las tiro y dijo:
- Toma y lárgate.
- Gra-gracias, espera- dijo cuándo noto que se iba.
Ella activo el Byakugan e intento seguirlo, pero Sora conocía ese lugar como la palma de su mano y Hinata pronto lo perdió de vista.
Regreso al templo por el segundo objeto que recolectaba de la lista y de ahí al tengu, llego justo poco antes de que un ANBU y un monje revisaran las cosas que Hinata había traído, había pasado un día y Hinata recolecto los dos objetos que se les había encomendado.
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La siguiente cosa en la lista que Hinata decide recolectar es una salamandra arbórea, el problema es que no tiene ni idea de que especies de salamandra son venenosas. Son bastantes fáciles de encontrar, pero no tiene con qué atraparlas, en un par de horas va a anochecer y Hinata se da prisa en recolectar uno de esos escurridizos anfibios. Hinata ha decidido atrapar a una salamandra con las manos y colocarla dentro de una jaula improvisada hecha con ramas y lianas. Se sube a la copa de los arboles más altos, esos que sobresalen ligeramente del dosel. Después de un poco de búsqueda vislumbra una hermosa salamandra de color rojo con patas amarillas, se acerca para agarrarla, pero cuando está a punto de atraparla se escapa, Hinata intenta localizarla de nuevo y cae un par de metros sobre una rama, de donde salen corriendo insectos, reptiles y anfibios, ranas y salamandras por igual, Hinata agarra una color café obscuro y la mete en su jaula improvisada.
Hinata no sabe la suerte que tuvo, pues la primera salamandra que vislumbro, la roja con patas amarillas, era una de las más venenosas que existían en el templo, y su veneno puede traspasar la piel de un ser humano.
Hinata corre a dejar la salamandra dentro de un rincón en su campamento improvisado.
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El siguiente objeto que Hinata intenta localizar es la miel fresca. Antes de irse a la zona donde hay más panales Hinata deja la jaula de la salamandra cubierta con un trapo con hoyos en el tengu y va en busca de la miel con un morral improvisado y la jarra que se encontraba en el tengu.
Ya es medio día y está más que claro que en su segundo día de estancia Hinata solo entrego la salamandra, no es que no haya localizado panales, si no que las abejas o son muchas o muy grandes, y a Hinata le da miedo molestar un panal donde hay cientos de abejas de 5 centímetros de largo.
En el pergamino se decía donde se podría encontrar la miel, pero no decía nada acerca de cómo sacarla de un panal lleno de abejas y Hinata no sabía tampoco cómo sacar miel de un panal, no se lo enseñaron ni en casa ni en la academia ninja.
Después de meditar un rato se le ocurrió que quizá podría poner humo cerca del panal, según recuerda los animales generalmente huían o se atontaban con el humo, así que tomando en cuenta la dirección del viento y sus lecciones de supervivencia en la academia se animó a hacer una fogata cerca de un panal.
Se cubrió de barro con la esperanza de que las abejas no la picaran e hizo la fogata, si bien las abejas no huyeron si se atontaron lo suficiente para que Hinata pudiera extraer la miel sin muchos problemas, una vez que recolecto la miel Hinata se retiró, la fogata que ella hizo no era muy grande, y puesto que comenzaba a llover esta se apagó en cuestión de minutos.
Ya estaba cerca de anochecer y Hinata ya estaba muy cansada, salvo por la siesta y el descanso en la torre de vigilancia, Hinata había permanecido alerta y no había dormido más de tres horas por día, le habían picado insectos, tenía afecciones cutáneas e infecciones en varias picaduras, estaba cubierta de lodo y agua, puesto que había comenzado a llover más fuerte, y lo único que había comido en el día fue varios bocados de miel con larvas de abejas.
Hinata, con hambre y frío, decidió dejar la jarra tapada de miel en un hueco, cerca de ella, en un hueco de un tronco Hinata quito con algo de miedo una boa y despejo un espacio suficiente para que ella se pudiera acurrucar en posición fetal con la jarra pegada a su cuerpo.
Unas dos horas más tarde la Hyūga se despertó por terribles dolores en su cuerpo, principalmente brazos y piernas, al parecer la miel había atraído abejas, hormigas y otros insectos. Hinata se levantó y se sacudió los insectos de su cuerpo, obteniendo dos docenas más de piquetes, al parecer también se le habían subido lo que parecían garrapatas o algún tipo de insecto chupasangre, Hinata se intentó quitar estos sin mucho éxito y se metió unos segundos en un charco de agua cercano de 40 cm de profundidad, lo suficientemente profundo para sumergirse si se agachaba. Cuando camino a la orilla y salió del charco se encontró con la sorpresa de que varias sanguijuelas se habían adherido a su cuerpo, Hinata recogió su frasco con miel, le dio un sorbo pequeñito, se subió a la rama medianamente seca de un árbol, se quitó las sanguijuelas que había visto que se le adhirieron y se acurruco. Una fogata hubiera servido de mucho, pero no había nada lo suficientemente seco para encender una fogata o mantenerla prendida.
A pesar de haberse intentado dormir de nuevo no podía, así que reanudo su camino de vuelta al tengu.
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El desgate era mucho mayor a lo esperado, al parecer, o las lecciones de supervivencia que impartían en la academia eran muy suaves, o las condiciones del bosque en el que estaba eran más duras de lo usual. En su tercer día de estancia solo había entregado la miel, y al parecer, sería lo último que entregaría.
Estaba enferma, cansada y con hambre. Entre los piquetes de insectos, los ectoparásitos, y la noche bajo la lluvia y luego expuesta al frio le estaban pasando factura, en cuanto llego se desplomo, nunca en su vida se había sentido tan mal, la fiebre debía de ser de 40 grados centígrados o más. La buena noticia es que ella contaba con conocimientos médicos básicos, durante sus travesías por el bosque había reunido plantas, algunos insectos y hongos medicinales, así que tenía todo lo necesario para combatir su fiebre, sus infecciones y sus afecciones cutáneas. La mala noticia es que ella estaba completamente sola, así que ella misma tenía que preparar los remedios en su condición actual.
También estaba el hecho de que debía de descansar todo el día para recuperar fuerzas suficientes para reunir, aunque sea, otro objeto el último día de su estancia en el bosque.
Con la cara que cualquier persona enferma tendría, se levantó, agarro su porta-kunais y su porta-shurikens, se los amarro en su pierna derecha, camino unos pasos antes de que se callera el porta-kunais. Hinata solo agarro un kunai y salió, sin levantar los demás que se le habían caído.
Durante el resto de la tarde se la paso, moliendo, mezclando, picando, haciendo infusiones, hirviendo, etc., múltiples plantas, para hacer ungüentos y múltiples te. Para cuando llego la noche se recostó en su improvisado campamento y por primera vez en días, durmió toda la noche sin despertarse.
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Hinata calculaba que eran poco más de las diez de la mañana, solo le quedaba un día, y tenía que recolectar mínimo un objeto, a pesar de que aún no estaba en excelentes condiciones. Ya no tenía fiebre, pero todavía los piquetes y una que otra herida abierta se encontraban infectadas, de una salía pus; además todavía le molestaban los piquetes de las abejas y avispas, que eran los más inflamados.
Había decidido que el objeto que intentaría encontrar sería el pez pulmonado, cuando había lluvias aún más abundantes se formaba un río en las faldas de la montaña, según el pergamino, los peces pulmonados de la zona se encuentran enterrados en lo que sería el cauce del río estacional, o en charcas reducidas, esto debido a las diferentes especies de peces pulmonados de la zona.
Con paso lento abandono su campamento improvisado, recogió todo lo que le sería de utilidad y abandono lo demás, probablemente no regresaría en la noche, al ser su última noche en el bosque ya no lo necesitaría.
Hinata fue a velocidad media, por lo que eran las 4 de la tarde cuando llego a la zona donde podría encontrar un pez pulmonado más fácilmente. Reviso las charcas que quedaban con su Byakugan, le hubiera gustado no utilizarlo pero las charcas se encontraban turbias. Finalmente diviso lo que buscaba, pero no en una charca. Mientras revisaba una charca divisa un aglomerado de animales, de lo que parecían ser peces, enterrados a medio metro de profundidad a tan solo 6 metros de la charca. Corto un pedazo de corteza de un árbol cercano y lo uso como pala. Para el anochecer ya había alcanzado los peces, se encontraban en una especie de burbuja de una sustancia babosa, agarro uno de 30 cm y reviso si había branquias, al no haber branquias confirmo que era un pez pulmonado.
A las 5 de la mañana todavía estaba oscuro, pero si quería asegurarse de llegar al tengu tenía que levantarse a esa hora, al parecer la fiebre había regresado, pero no era tan alta, aun así se sentía mareada. Por si fuera poco el olor del pescado atraía a una enorme cantidad de moscas que ya la estaban molestando.
El problema fue que no solo atrajo moscas, eran aproximadamente las 8 de la mañana cuando Hinata activo su Byakugan y diviso a 14 metros un enorme animal, no pudo evitar ponerse nerviosa, se supone que un monje y un ANBU la estaban vigilando sin que ella se diera cuenta, si la situación se ponía mal entonces ellos deberían intervenir, ¿cierto?
Cuando Hinata se dio vuelta lanzo unos shurikens al animal, este salto a un lado y esquivo la mayoría. Un rugido de un animal furioso resonó en el bosque, salió de su escondite y en uno de sus costados un tigre tenía uno de los shuriken que lanzo Hinata. Inmediatamente, aun con el mareo de la fiebre, la molestia de sus heridas y el miedo que la invadía, Hinata se puso en guardia para defender su vida y al pescado del imponente depredador.
El enorme tigre se abalanzo contra Hinata, esta respondió saltando al vientre del tigre y contactando uno de sus letales puños suaves. Ahora bien, el tigre que atacaba a Hinata no utilizaba chakra, pero tenía canales de chakra por el cual circulaba el chakra de cualquier ser vivo con capacidad de desarrollar técnicas en base del chakra, que a su vez dichos canales estaban conectados a sus órganos internos, en resumen: el golpe de Hinata le daño varios órganos internos al tigre. Hinata cayó al suelo, esquivando un zarpazo lanzado por el tigre, y se disloco su muñeca izquierda, el tigre lanzo un rugido que transmitía enorme dolor y se fue trotando con un hilo de sangre saliéndole de su boca. Hinata también se levantó recogió el pez con la mano derecha y continuo su camino.
Hinata llego minutos antes de que la prueba terminara; llego, arrojo el pez a los pies del tengu, descanso un rato y justo cuando se disponía a hacer un ungüento para reducir la hinchazón de su muñeca izquierda y un té para la fiebre llegaron un monje y un ANBU. Ambos parecían satisfechos por el desempeño de la niña y se la llevaron cargando de vuelta al templo.
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De vuelta en el templo, miembros femeninos de la rama secundaria atendían a Hinata, al parecer estaban asombradas de la cantidad de heridas que tenía la niña, nunca pensaron que la joven heredera pudiera soportar tantas heridas, estando enferma, en medio del bosque mientras intentaba recoger los objetos que le mandaron a buscar, aunque claro, tampoco sabían que tan bien lo había hecho, puede que al final no hubiera logrado recolectar ninguno, o al menos eso era lo que pensaban.
- F-fue una prueba bastante d-dura- dijo Hinata para nadie en específico.
- Es parte de los exámenes Chūnin de la aldea de la roca, es la segunda prueba, esconden 10 objetos y el equipo aspirante tiene que encontrar los objetos en menos de 5 días y si no quedan descalificados, según he escuchado- dijo una de las Hyūga de la rama secundaria de nombre Urara.
- En serio- dijo Hinata sorprendida.
- Si, de hecho la prueba para ustedes fue tan dura que los monjes decidieron no aplicar la segunda prueba.- respondió Urara.
Hinata no salía del shock, en que pensaba su padre y los monjes al aprobar semejante reto de ese nivel a niños que ni siquiera tenían el rango de Genin.
Hinata decidió que eso se lo preguntaría a los monjes una vez se reunieran todos de nuevo.
Hinata durmió en un futon lo que restaba de la tarde, en la noche su fiel guardián Kō la despertó y le dijo que había una reunión en la sala de meditación. Se vistió con su clásico traje azul, las atenciones médicas habían curado la mayor parte de las heridas y su muñeca lastimada apenas y le dolía.
Cuando Hinata llego ella noto nuevamente la mirada de todos, pero en esta ocasión había algo diferente, como si la estuvieran mirando con nuevos ojos, no se notaba ni desprecio ni decepción. Ella también noto que tanto los Genin como los Chūnin habían tenido aún más heridas y de mayor gravedad de las que ella había tenido. Sin embargo parecían que ellos tenían más tiempo en reposo y se las hubieran atendido antes, lo que le hacía preguntarse: ¿Cuándo terminaron los demás con sus pruebas?
Cuando miro más detenidamente a su grupo dos de sus compañeros estaban en mejores condiciones que ella, pero en su mirada se notaba mucha frustración, sobre todo cuando voltearon a verla. En cambio uno de sus compañeros parecía haber quedado peor que ella, aun así tenía una mirada de superioridad y muy orgullosa.
- Bienvenidos una vez más a nuestra sala de meditación- dijo el monje Chiriku.
- Como podrán apreciar los miembros del clan Hyūga han superado nuestras expectativas, sobre todo dos de nuestros candidatos no shinobi: Hinata Hyūga y Suzaku Hyūga.
Todos aplaudieron a estos dos candidatos, Hinata estaba sorprendida y confundida, porque le estaban aplaudiendo, solo había recolectado 5 de los 10 objetos.
- Como sabrán las diferentes pruebas estaban diseñadas para que los candidatos fracasaran, el objetivo de las pruebas era saber hasta qué punto podían llegar con tal de completar las pruebas y cuál era su límite, tanto físico como psicológico.- dijo Chiriku.
- La mayoría de ustedes se dio cuenta enseguida de que las pruebas eran muy difíciles para ninjas de su nivel, y su reacción y acciones posteriores nos dieron una pista de que candidatos elegir.
- De los Chūnin la elegida para quedarse en nuestro templo es: Kasumi Hyūga. Su forma de pensar y particular estilo de pelea es el que mejor se adapta a nuestra filosofía.- dijo Chiriku.
Todos le aplaudieron y la elegida, por un momento, sonrió y salto como si fuera una niña chiquita, recupero la compostura en cuanto se dio cuenta que todos la observaban con mala cara.
- De los Genin el elegido para quedarse en nuestro templo es Kenji Hyūga. Al ser el Genin más joven y habilidoso es el que sacara más provecho de nuestro entrenamiento.- dijo Chiriku.
El solo sonrió, hasta ahora el único niño Hyūga que lo había vencido era Neji Hyūga, año y medio menor que él.
- De los miembros no shinobis, y después de mucha deliberación, hemos decidido entrenar a Suzaku Hyūga. Debido a que ambos niños poseían habilidades muy parecidas la forma en la que nos pusimos de acuerdo fue por el número de objetos recolectados, Hinata Hyūga recolecto 5 objetos, mientras que Suzaku Hyūga recolecto 7 objetos.- dijo Chiriku.
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Hinata se sentía feliz, al parecer lo que esperaban de los niños no shinobis era que a lo mucho recolectaran dos o tres objetos y no duraran más de 4 días en el bosque, la segunda prueba iba en consistir en un combate, pero al quedarse en el bosque los 5 días ya no hubo tiempo. Si bien esas expectativas se cumplieron con sus compañeros, que se encontraban un tanto deprimidos, en ella y el que fue elegido para quedarse en el templo las superaron en todo sentido, y a pesar de no haberse quedado en el templo su padre no parecía decepcionado de ella, más bien juraría que todo lo contrario.
Ya se encontraba en el carruaje, de camino a Konoha, no podía mentirse a sí misma, en la prueba la suerte estuvo de su lado, pero si quería no volver a decepcionar a su padre debía de entrenar más duro.
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Respuesta a reviews
Zafir09: me alegro que te guste, intentare actualizar más seguido.
Vanesssa: he aquí la conti que exigías.
