Ok, sé que me tardé mucho en subir al cap anterior

Lo que pasa es que había escrito algo para ese capítulo y la verdad no me gustó mucho cuando estuvo terminado (o sea, no pasó el control de calidad)

Entonces tuve que escribir todo de nuevo, pero mil grax por seguir la historia y prometo que no voy a tardar tanto con los capítulos que siguen,

Jajaja, te mando un beso y póntelo en el cachete que más te guste

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Ya eran tres semanas desde la primera inspección, Maggie llevaba una semana llorando sin que nadie la pudiera calmar. Todos habían tratado de todo, Integra estaba en el cuarto de la niña con el mismo pediatra que la había atendido a ella. Sólo que ahora era un hombre de cincuenta años y no treinta como cuando la revisaba.

–Esto es perfectamente normal –le dijo a Integra con una sonrisa de sabelotodo

– ¿Cómo? No puede ser normal, de una semana para otra se puso así, no es normal que pase esto con los bebés –le dijo Integra contrariada

–sí lo es para su edad… mire, creo que a Margaret le están saliendo los primeros dientes, eso siempre es muy molesto para los niños –le explicó el pediatra, Integra miró a la niña y asintió

–se le bajará con una mordedera de gel fría… ah, y que use el chupón lo menos que se pueda, para que no se enchuequen los dientes al salir –le explicó el médico mirando a Integra

–está bien… muchas gracias por venir –le dijo Integra mirando a la bebé

–no es problema, cuando necesites lo que sea llámame –le dijo el médico poniéndole un mano en el hombro

–ten un buen día y cuídate mucho, muchacha –le dijo el médico estrechando su mano y saliendo del lugar.

Esa misma tarde, le consiguieron dos mordederas a Maggie y en cuanto le dieron una, la paz regresó a la casa

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Una semana más tarde, una mujer pelirroja de ojos azules se presentó a la mansión para la segunda inspección de Integra. La mujer miraba todo fijamente y lo apuntaba en una libretita que misteriosamente despedía un ligero aroma a fresas.

Cuando Walter la dejó en la sala para ir a buscar a Integra, la mujer le guiñó un ojo coquetamente, él la miró aparentemente indiferente y subió a la oficina

–Sir Integra, la inspectora ya está aquí –le dijo a la rubia mirándola, Integra asintió y tomó a la niña en brazos

–gracias Walter –le dijo la rubia saliendo de la oficina, el mayordomo se acercó a una mesa en una pared y tomó una botella que estaba allí, se sirvió un baso de whisky y lo vació de un trago

–pareciera que acabas de ver a un muerto, shinigami… bueno, a un fantasma, ves muertos todos los días –dijo una voz detrás de él, Walter se volteó y miró a Alucard de frente

–No, sólo a una trabajadora social demasiado coqueta, con un complejo muy extraño con los hombres que le doblan la edad –contestó él mirando al vampiro

–algunos tienen tanta suerte… a mi nunca se me ha insinuado una niñera –le dijo Alucard burlonamente, Walter lo miró un segundo y comenzó a reír

–Viejo rabo verde –murmuró Alucard con una sonrisa

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Habían pasado unos tres meses desde la última inspección de Integra, ahora la rubia acababa de despedirse de la inspectora de ese mes, que le había caído bastante bien. Margaret ya intentaba caminar sola, por lo que Integra no la dejaba sola un solo segundo, a la niña le había dado por jalar los manteles de las mesas y los cables. A sus once meses cualquier cosa era algo digno de estar en su boca.

Integra llevó a Maggie a su estudio y la puso en su corral. Ahora que sabía pararse debía tener más cuidado que nunca de que no se fuera a voltear.

–ga-ga –gritó la niña con fuerza mirando a Integra, la rubia la miró, se levantó y se agachó junto al corral

–Toma a ga-ga –le dijo poniendo un payaso tela enfrente de la niña, la niña lo tomó con fuerza y lo abrazó mientras caía sentada en el corral

–Eres tan linda –le dijo Integra despeinándola mientras se levantaba, Margaret la miró con sus enormes ojos mientras reía, señal que ya conocían como el deseo de un paseo por el jardín

–está bien, está bien, salimos, sólo déjame terminar esto ¿ok? –le dijo mientras se sentaba detrás de su escritorio, abrió uno de sus cajones y buscó con la mano.

–Demonios –masculló mientras recordaba que había quitado sus cigarros del escritorio por la niña. Integra regresó sus ojos al papel y sacó su pluma, puso una pequeña firma en una carta y dos papeles que la acompañaban.

Se levantó y tomó a la niña en brazos, bajaron al jardín y se sentaron en una terraza, Integra sentó a la niña en un sillón de mimbre y se sentó frente a ella.

Margaret la miró un segundo y luego se bajó del sillón, Integra la miró atónita mientras la niña comenzaba a dar sus torpes pasos, la rubia la siguió con la mirada cinco, diez, veinte pasos hasta que alcanzó una bardilla que había para delimitar la terraza.

Integra tomó a la niña en brazos y salió disparada hacia dentro de la casa. Cuando se dio cuenta de donde estaba, se hallaba frente a la puerta del cuarto de Alucard. La rubia abrió la puerta suavemente y miró adentro.

Alucard, que estaba en su silla, levantó la mirada cuando se abrió la puerta

– ¿Qué te trae por aquí, Amo? –preguntó burlonamente,

–Mira esto –le dijo ella, Integra se agachó y puso a la niña en el piso, Maggie se tambaleó un poco y luego comenzó a avanzar torpemente hacia Alucard. El vampiro se agachó y miró como la niña se acercaba, estiró sus brazos al tiempo que la niña perdía el equilibrio.

Alucard la levantó en sus brazos y se acercó a Integra

–Impresionante… ha descubierto que puede andar –le dijo a Integra poniendo a la niña en sus brazos, la rubia no pudo leer la expresión del vampiro. Miró a la niña, que recargó su cabeza en su hombro y sonrió.

–Jamás te había visto tan contenta con algo, Amo –comentó el vampiro mientras la acompañaba por el pasillo

–Lo sé, hacia mucho que no me sentía tan contenta con algo –le dijo sin apartar la vista de la bebé

–entonces deja de torturarte con lo de tener un heredero con tu sangre y quédate con ella –le dijo el vampiro burlonamente

–Lo único que quieres es recuperar tu libertad en cuanto muera –contestó la rubia fríamente

–Sí si en el momento de tu muerte estás entre mis brazos y con mis colmillos en tu cuello –le dijo mirándola lujuriosamente

– ¿ni en presencia de Margaret puedes dejar tus manías? Creo que serías capaz de tirarte a una monja anciana sólo por diversión –le dijo Integra fríamente y aumentó su velocidad

–Para qué quiero a una monja vieja si hace un par de siglos desvirgué a doce novicias en una noche –contestó con una sonrisa burlona. La rubia lo miró un momento, pasmada

–Estás perfectamente loco –murmuró y siguió su camino

Integra regresó a la parte superior de la casa y entró al cuarto de Margaret

–Creo que ya deberías dormir en cama pequeña –le dijo a la niña examinando el cuarto

–También necesitas ropa nueva por que esta ya no te queda –murmuró mirando la ropa de la niña, Margaret sonrió

– ¿Qué te parece si el domingo vamos por tus cosas nuevas, peque? –le preguntó Integra dejándola en la cuna, se sentó en una silla junto a la cuna, tomó un libro de una mesilla y comenzó a leer en voz alta hasta que la niña se quedó dormida.

Integra prendió un Walkie Talkie que estaba en la cuna, prendió otro que siempre traía en el pantalón y regresó a su estudio.

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Tres días más tarde, una silla para bebé estaba instalada en el auto de Integra, la niña estaba acomodada ahí con Integra junto a ella. Alucard había insistido en acompañarlas y estaba junto a Integra

–Sigo sin entender por qué quieres venir –le dijo ella fríamente

–Vas a estar en un lugar público, no puedo permitir que vayas sola –contestó Alucard con una mueca burlona "tengo que cuidar mis inversiones, Amo" pensó mirando lascivamente a Integra

–da igual, sólo hazme el grandísimo favor de ser discreto y no andar espantando a la gente con esos "dientotes" que tienes –le dijo ella impaciente

–tranquila, yo sabré que hacer –le dijo él poniendo su mano en la rodilla de Integra

–No parece –le dijo ella fríamente mientras quitaba la mano del vampiro de su pierna. El auto encendió y salió del lugar.

Avanzaron despacio por las sombrías calles de Londres hasta que llegaron a un centro comercial, Integra bajó del auto con la niña en brazos y Alucard detrás de ella, rodeó el auto y abrió la cajuela

Integra puso a la niña en brazos de Alucard y sacó un carrito de bebé, lo desplegó y acomodó a la niña. Entró al centro comercial con paso decidido y Alucard a su lado, caminaron entre la gente, que los miraba con curiosidad cuando pasaban.

–Mira esa familia… tú jamás saliste así conmigo y tu hija… jamás te importamos –le dijo una mujer gorda y de cabello castaño a un hombre flaco y sumiso que estaba junto a ella, él quiso consolarla y ella se echó a llorar, Integra aceleró el paso sonrojándose y Alucard la siguió con una sonrisa burlona.

La rubia entró a una tienda y salió un par de horas más tarde con algunas bolsas, Alucard se acercó a ella y le quitó las bolsas de las manos

–Maggie también necesita un corte así, que entraremos al salón y luego saldremos de aquí… o tendré la urgente necesidad de darme un tiro –le dijo Integra sin verlo, Alucard la siguió hasta un pequeño salón infantil

Integra entró y acomodó a la niña en una silla mientras la peluquera le preguntaba cómo quería que le hiciera le corte, una vez que Integra dio sus instrucciones se alejó y se sentó en una silla desde donde podía vigilar a la niña

–no es por ser indiscreta, pero su hija no se parece a usted ni a su marido –le dijo la mujer mirando a Alucard, que estaba en la puerta, mientras le cortaba el cabello a la niña

–Él no es mi esposo –contestó Integra tajantemente, después de algunos minutos la peluquera terminó, Integra pagó el corte y salió del lugar

–Te ves más relajada ahora que has salido de ese lugar –le dijo Alucard con una sonrisa burlona mientras regresaban a la casa Hellsing

–sinceramente sí… pero ni se te ocurra pensar que volverás a salir ni a la esquina conmigo, no me interesa que me tomen por tu esposa –le dijo Integra fríamente

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Al siguiente día Integra estaba trabajando en su oficina, dónde ahora había un corral para la bebé.

Le estaba costando trabajo concentrarse, a cada momento volvía a sentir a Alucard estrechándola contra su cuerpo y sus dedos entrelazados entre los del vampiro como esa noche en que la había ayudado con la niña

–estoy volviéndome loca ¿no crees? –Le preguntó a la niña mirándola desde su escritorio, el bebé le devolvió la mirada con sus enormes ojos verdes

–Sí, definitivamente, yo no puedo liarme con él, no existe la más remota posibilidad de que eso termine bien –murmuró Integra regresando a su trabajo, en ese momento la bebé comenzó a reír

– ¿Qué es tan gracioso, eh, peque? –preguntó Integra acercándose al corral

–pa… pa… papá –balbuceó la niña alzando sus brazos hacia una esquina de la oficina, Alucard se materializó mientras Integra cargaba a la bebé

– ¿Qué dijiste preciosa? –Le preguntó al bebé ignorando por completo la presencia del vampiro, el bebé alzó de nuevo sus brazos a Alucard

–papá… pa… pa… pa… –balbuceó la niña, Integra su sujetó al escritorio con una mano para no caer

"Esto es una pesadilla… le dijo "papá"" pensó Integra mirando a la bebé.

El vampiro sonrió y tomó a la niña en brazos mientras Integra estaba congelada por la impresión

–Yo diría que es una señal, Amo –Alucard mirando a Integra

–sí, es tu señal de salida… dame a mi bebé –le dijo quitándole a la bebé.

Se sentó con la niña sobre sus piernas fulminando a Alucard con la mirada. El vampiro sonrió burlonamente y se fue

–no me hagas esto, Maggie… no tú –le dijo Integra a la bebé

–Menos mal que solo estábamos nosotros… no me imagino que hubiera pasado si alguien mas lo hubiera visto –suspiró Integra, dejó a la bebé en el corral y regresó a su trabajo

– ¿realmente crees que hacemos pareja, verdad? –Le preguntó al bebé, la niña la miró con sus enormes ojos verdes sin expresión alguna

–no, Maggie, no… él no es papá… y no tampoco tengo nada que ver con él –le dijo Integra a la niña sonrojándose, con una imagen bastante picaresca de ella con Alucard en la cabeza,

Por un momento Integra se mordió el labio pensando en qué se sentiría "hacer eso" con él

–no… no… no… ¿Qué locuras piensas mujer? –se dijo a sí misma moviendo las manos frente a su cara como si espantara moscas.