CAPITULO 3

EL ANGEL HERIDO

Finales del Siglo XIX, AÑO 1890 d.c.

Una joven de 15 años caminaba a orillas del río mientras que de sus labios tarareaba una dulce melodía, estaba tan metida en sus pensamientos que al escuchar un quejido dio un respingo y se levanto de la roca donde segundos antes estaba sentada, pensaba que era un animal así que se quedo quieta como su padre le había enseñado pero al escuchar mas atentamente se dio cuenta que el sonido no era de un animal si no de un ser humano, y que el sonido que hacía era un quejido.

Así que se apresuro en llegar hasta donde se escuchaba con más fuerza el sonido y se dio cuenta que provenía de un pequeño barranco pero sabía que cualquiera que cayera allí sufriría varios golpes y quedaría muy mal herido así que se apresuro en bajar con cuidado.

Al llegar al fondo se encontró con una joven blanca de cabellos tan rubios como el oro y vestida de una forma extraña, siguió observándola estaba tan sorprendida de ver a esa muchacha con objetos tan extraños encima que si no fuera porque la joven volvió a quejarse no hubiera dejado de mirarla.

- Ahí, pero que hago debo buscar ayuda, está muy mal herida – se dijo para sí misma -. Pero si la ven así no querrán ayudarla pensaran que eres una bruja debo quitarte estas cosas.

Y sin pensarlo dos veces empezó a quitarle los objetos que tenia, volvió a subir la colina y trajo un vestido que tenía en la cesta de ropa que se disponía a lavar minutos antes, cuando llegara a casa le daría otro vestido que estuviera limpio.

Al volver a bajar, como pudo le puso el vestido y escondió todos los objetos extraños que tenia, solo le dejo una pulsera hecha con un hermoso material que brillaba mucho y una cadena de oro que tenia la letra S.

Ahora si se veía como alguien normal excepto por su hermoso cabello que brillaba como el sol.

- Bueno ya deja de mirarla tanto, ¡sí! es bonita, pero si no hago algo ahora mismo podría morir.

Y corrió lo más rápido que pudo hasta su casa.

- Ma, Ma donde estas

- Que pasa hija, cuáles son esos gritos.

- Mamá encontré a una joven herida.

- Queee, donde

- Cerca del río necesito ayuda

- Ok le diré a tus hermanos que te vallan a ayudar.

- Sí, pero rápido.

- Miquel, Deleen; vengan rápido

- Que pasa mamá, - dice Miquel el mayor de los varones.

- Vallan con Lucia al río al parecer encontró a alguien herido y necesita su ayuda.

- Claro, vamos – dice Sam el segundo hermano.

- Vamos, vamos; rápido – dice una desesperada Lucia.

Así los tres niños más grandes van corriendo al río, Lucia que así se llamaba quien había encontrado a la otra muchacha les indico donde estaba la joven.

- Tengan cuidado – dice Lucia desde arriba de la colina.

Igual como le había sucedido a Lucia anteriormente los niños quedaron anonadados con la belleza de la joven y al escuchar a Lucia hablar fue que se percataron de la situación.

- Esta muy mal herida – dice Miguel

- Si por eso, tengan cuidado – les repite Lucia

Como pudieron los dos niños agarran a la joven para poder subirla por la pendiente, subieron con mucho cuidado ya que tenían miedo de lastimarla más de lo que ya estaba.

Al llegar la colocan sobre las mantas que había traído Lucia ya que esta quería limpiarles las heridas antes de llevarla a casa.

- Tráeme agua en esta vasija, oye Sam te estoy hablando tráeme agua rápido.

- Si claro – y va corriendo hacia el río y regresa con el agua.

Aun ambos niños seguían mirando a la muchacha como si fuera un espejismo. Lucia también estaba impresionada pero necesitaba limpiarles las heridas después podría seguir admirándola.

Pero cada vez que Lucia tocaba la herida que tenía en la frente ella se quejaba.

- Es un ángel – pregunta Sam a sus hermanos

- No, no es un ángel – responde Lucia

- Entonces porque su piel es tan blanca y sus cabellos brillan como el sol - pregunta Miguel que sigue observando a la muchacha.

- No lo sé, lo único que sé es que está muy mal herida y necesita nuestra ayuda, quien sabe desde cuando esta allí, así que vamos ayúdenme a levantarla y a llevarla a casa.

Nuevamente los niños agarraron a la muchacha con mucho cuidado y la llevaron a la casa.

En la casa su madre los estaba esperando afuera y cuando los vio corrió a ver quién era la persona.

- Por Dios santo, pobre niña esta toda golpeada, será que asaltaron su carruaje, pobrecilla rápido éntrenla a la casa. Deleen pondremos a la joven en tu cama ok.

- Si mami, dice la más pequeña de la casa -. Entonces dormiré contigo.

- Si amor, dormirás conmigo ahora ven a ayudarme mientras que tus hermanos se asean.

Mientras que los otros dos se cambiaban y regresaban a sus deberes Deleen, Lucia y su madre se encargaron de seguir atendiendo a la joven.

María la madre de los niños no se sorprendió de la belleza de la joven ni de la peculiaridad de su piel o sus cabellos ya que había visto mucho a la realeza cuando era más joven y sabia que las mujeres de la clases altas eran así, aunque claro su cabello tenía un color diferente sabía que debía de pertenecer a alguna familia de clase alta y de índole extrajera.

Así que se dispuso en asearla lo mejor que pudo, para que las heridas no se le infectaran. Al terminar salió de la habitación y dejo a Lucia para que se cambiara de ropa.

- ¡Mami!, ¿verdad que ella es un ángel? – pregunta Deleen, María solo ríe.

- De donde sacas semejante idea, pequeña.

- Ellos me lo dijeron – dice señalando a sus hermanos.

- No, pero puede ser alguna princesa o pertenece a alguna familia de clase alta – dice su madre para que dejaran de decir tonterías -. Ahora vamos a comer que se enfría la sopa.

- Si mamá – responden en coro

María solo sonríe y les coloca los plato para que empiecen a comer.

- Lucia, ven a comer que se enfría la sopa.

- Si mamá, voy.

Lucia se había terminado de cambiar y se sentó junto a la joven para poder verla mejor lo que más le llamaba la atención era su cabello, era muy hermoso y suave al tacto.

Pasaron dos días y la joven no despertaba y nadie había venido a preguntar por ella, María trataba de mantenerle la fiebre a raya colocándole pañitos de agua fría sobre la frente, pero las heridas que más le preocupaban era la de su cabeza y su brazo derecho, que al parecer era el que había utilizado para amortiguar su caída, y había recibido todo el peso de su cuerpo.

Lucia la había escuchado hablar entre medio de su delirio por la fiebre y le dijo a su madre que había mencionado una palabra.

- Y que era, era el nombre de alguien o algún lugar.

- No sé, no parecía un nombre, ni tampoco un lugar que allá escuchado antes, pero su voz era muy dulce parecía que cantara.

- Lucia, que decía, tal vez eso nos dé una pista para poder averiguar algo en el pueblo.

- Ah, sí decía eskay, no sé lo qué significa – le dice la joven a su madre, ella le dice la forma en que la muchacha mencionaba esa palabra, Lucia no podía saber que en realidad ese era un nombre el nombre de la última persona que había visto ella antes de caer en ese barranco.

- Bueno, suena como una palabra en ingles, que significa cielo, pero yo tampoco sé que podría ser, podría ser cualquier cosa. Hay no estoy preocupada Dios quiera que no le pase nada -. Dice su madre y mira a la joven dormida en la cama.

Al día siguiente, como todas las mañanas María se levantaba temprano su prioridad ahora era ver como estaba la joven y hacerles el desayuno a los niños, que salían temprano a trabajar en el campo.

Desde que había quedado viuda ella se había encargado de la granja, pero apenas Miguel cumplió 14 y Sam 12 empezaron a trabajar en ella así que ahora ella solo tenía que ocuparse de Deleen y de darle de comer a los animales aunque hasta eso ya Lucia y Deleen se encargaban. Así que ella ahora tenía a esta extraña joven que sus hijos cariñosamente la habían bautizado Ángel y hasta ella le decía así para atenderla, le hablaba se quedaba con ella leyendo un libro en voz alta mientras Deleen jugaba adentro o fuera de la casa intentaba mantenerla cómoda, revisaba sus heridas de dos a tres veces por día. Le estaba cogiendo mucho afecto a la misteriosa joven.

Ya había pasado una semana y la bella durmiente como le había dicho Sam un día a su madre iba mostrando mejoría, pero aun no despertaba. Eso la tenía muy preocupada, pero al ver que sus heridas sanaban bien tenia aun la esperanza que la joven despertara.

Esa tarde tenía que ir al mercado a comprar algunas cosas así que se fue con Sam y dejo a Miguel en el campo y a Lucia que se encargara de los quehaceres de la casa y de la joven.

- Lucia, puedo ir a leerle al Ángel – dijo la pequeña Deleen

- Está bien, pero recuerda hazlo como mamá - le dijo

- Si, está bien – y se fue rumbo al cuarto de la joven.

- Hola Ángel, hoy te voy a leer yo porque mamá llega tarde, espero que te guste es mi libro favorito y empezó a leerlo.

Lucia dejo a Deleen sola, mientras se disponía a hacer la cena, su madre le había dicho que se demoraría un poco ya que iba a tratar de investigar si alguien conocía a la joven o tenían información de alguna mujer desaparecida.

Mientras preparaba la cena no se percato que un pequeño visitante entraba a la casa era un pequeño perrito de color negro y llego hasta allí guiándose por su nariz, pero al ver a Lucia se asusto y termino dentro de la habitación donde estaba la pequeña y la joven dormida.

Deleen fue la primera en verlo y empezó a perseguirlo por la habitación.

- Ven pequeño, no te voy a hacer nada.

Lucia empezó a escuchar los ladridos dentro de la habitación.

- Deleen que pasa aquí, que haces, donde estas – dijo en voz baja

La pequeña salió con el pequeño perrito entre sus manos debajo de la cama.

- Mira Lucia, no crees que esta bonito.

- Si es bonito, pero vamos afuera, hiciste demasiado ruido, si mamá hubiera estado aquí te hubiera regañado, recuerda que no hay que molestar al Án…

Pero no siguió hablando ya que al mirar hacia la cama vio que la joven estaba sentada y miraba por la ventana parecía que llevaba un buen rato despierta.

Lucia no podía creerlo, los rayos del sol que se colaban por la ventana hacían brillar mas su piel y sus largos cabellos de oro parecían confundirse con el resplandor del sol, le daba el aspecto de ser una aparición una hermosa aparición.

Lucia llevo sus manos a su boca y cayó de rodillas de la impresión, la joven volteo la cabeza y la miro, al fin las dos niñas pudieron ver sus ojos que eran tan azules como el cielo.

Continuara…