Dudas y determinación


Narrador Akaashi

Iba corriendo a más no poder con la esperanza de llegar a tiempo al entrenamiento matutino.

Rara vez me quedaba dormido pero supongo que quedarme enfrascado en mis pensamientos toda la noche me había jugado una mala pasada, por no mencionar que había tenido una extraña pesadilla donde una pandilla de gatos (curiosamente parecidos a los de Nekoma) secuestraban a Bokuto-san y cuando iba a rescatarlo resultaba ser que el líder de la pandilla gatuna no resultaba ser otro más que Kuroo-san disfrazado de gato y con un cetro maligno en sus brazos.

Si, definitivamente jugar videojuegos y pensar en la extraña relación entre Bokuto-san y Kuroo-rey-maligno-san en la noche estaba mal.

Antes de que me diera cuenta estaba frunciendo el ceño levemente.

Debo agradecer que llegué a la academia antes de que mis pensamientos me hagan divagar nuevamente.

Llegué silenciosamente tratando de pasar desapercibido mi atraso, hasta que una voz seguida de una risita me sorprendió.

-Esto si que es extraño, Akaashi llegando tarde, ¿qué seguirá? ¿Un Bokuto maduro? Jijiji.

Al voltearme pude ver a Shirofuku aguantando la risa, sin embargo al parecer nadie más había notado que acababa de entrar. Hasta el entrenador parecía demasiado concentrado en sus papeles, por lo que le hice gestos para que guardara silencio.

-Shirofuku por favor, si el entrenador se entera es capaz de duplicarme el entrenamiento- Junté mis manos en señal de suplica- Por favor, te daré algunos de los onigiris que preparé.

Eso pareció funcionar, puesto que Shirofuku sonrió como si ya los estuviera saboreando.

-De acuerdo, pero no te olvides de entregármelos más tarde.

-Muchas gracias.

Tras eso me fui sigilosamente a los vestuarios.

Una vez dentro pude suspirar aliviado.

Me costó unos onigiris pero por lo menos me ahorraré la ira del entrenador.

Apenas me estaba empezando a cambiar cuando me pareció escuchar la voz de Shirofuku de nuevo.

-Vaya, se pusieron de acuerdo hoy o es que pasaron una noche muy entretenida entre los dos.

-¿Ah? ¿Los dos? ¿De qué hablas?- Esa voz era realmente inconfundible para mí. Ahora que lo pienso, no lo vi al entrar al gimnasio- No te entiendo, pero por favor no le digas al entrenador, te lo ruego, te daré 300 yenes.

-No puedes chantajear a nadie con 300 yenes, pero supongo que no tengo alternativa. Está bien, no le diré al entrenador, pero tampoco se entretengan tanto tiempo en los vestuarios tortolitos.

Mis mejillas se colorearon al escuchar lo último, aunque ni siquiera tengo muy claro el por qué.

La persona que ya esperaba entró en los vestuarios hablando por lo bajo probablemente tratando de entender lo que Shirofuku le dijo, lo cual, al parecer, entendió de inmediato al verme.

Antes de que pudiera siquiera saludarlo Bokuto-san ya estaba completamente rojo tartamudeando cosas sin sentido.

-A-Akaa-Por-es-tú-ac...-Por lo que pude entender intentó decir algo como: ¿Akaashi por qué estás tú acá?

-Me quedé dormido, Bokuto-san- Dije mientras seguía cambiándome tratando de ignorar los persistentes latidos de mi corazón.

-Ya-ya veo- dijo ya un poco más calmado, mientras también tomaba sus cosas para empezar a cambiarse.

Que silencio...

Fue lo único que se me venía a la mente.

No estaba seguro de que era exactamente lo que había cambiado pero había algo extraño, de ser los de siempre Bokuto-san ya me estaría contando animadamente alguna de sus excentricidades mientras yo simplemente le haría comentarios sinceros sobre lo que pensaba.

Ahora que lo analizaba con más detalle fue él el que lo estuvo evitando el día de ayer y no intentaba alargar las conversaciones.

-Akaashi, ¿ya estás listo?- La voz de su capitán lo sacó de su ensimismamiento, cosa que es curiosa porque fue la misma persona la que lo metió ahí.

-Si, ya estoy listo.

Ambos salimos sigilosamente de los vestuarios para meternos cautelosa y calladamente (palabras que para nada calzan con Bokuto-san pero el miedo a los castigos del entrenador hacen sus milagros) en el grupo de calentamiento que para nuestra suerte habían recién empezado con el trote.

-Esto si que es muy extraño, lo entiendo de Bokuto puesto que siempre duerme de más los fines de semana, pero Akaashi tu eres bastante puntual.- Konoha se me había acercado mientras trotaba, Bokuto-san ya me había sacado un buen trecho de ventaja por lo que no escuchó el insulto a su escaso sentido horario.

-Tuve problemas para conciliar el sueño, solo eso.

-Mmmm...-Al parecer Konoha no parecía muy satisfecho con la respuesta pero no lo hizo ver.

Después de unos segundos simplemente sonrió.

-Bueno, me alegra que al parecer ya hayan echo las pases.

Eso si me desconcertó.

-¿De qué hablas? Yo no estaba peleado con Bokuto-san.- Su cara mostraba auténtica sorpresa.

-¿No estaban peleados? Pues realmente lo parecían, ayer casi no hablaron. Bueno, no es como si tú seas muy hablador, pero no escuchamos tanto el griterío de Bokuto como todos lo días.

Ahora era yo el sorprendido.

Así que no era solo yo el que había notado la extraña aura que nos rodeaba cuando estábamos juntos.

Un raro sentimiento de culpabilidad nació y me puse a pensar que tal vez no haya tratado de manera justa a Bokuto-san ayer.

Procuraría arreglarlo tratando de estar más tiempo junto a él hoy, después de todo ya ni siquiera recordaba el por qué había estado evitándolo ayer.

-Muy bien, una vez hayan terminado el trote, elijan parejas para empezar a practicar pases.- Dijo el entrenador.

Ahí está mi oportunidad de arreglar las cosas. Tomé mi botella con agua y fui a buscar a Bokuto-san, el cual se encontraba conversando con Komi.

-Boku-

-¡¿Eh?! ¿Entonces dices que no llegaste tarde porque te quedaste dormido?- La voz de Komi apagó mis palabras.

Tal vez sea mejor esperar a que terminen de hablar para decirle.

-Ya les dije que no, ¡Por dios! ¿Que clase de confianza le tienen a su capitán?- Una sonrisa surcó mis labios al ver a Bokuto-san con su típica cara enfurruñada.

-¿Entonces por qué llegaste tarde?

-¡Es culpa de Kuroo! No había caso que pudiera sacarlo del futón...

La sonrisa desapareció de inmediato y fue cambiada por el ya acostumbrado ceño fruncido.

-¡Además!...¡Ah, Akaashi!- Se acercó a mi dando saltitos- ¿Te gustaría que hiciéramos los ejercicios juntos?

Parecería realmente avergonzado solo por preguntármelo, a decir verdad ni siquiera yo entiendo muy bien el por qué de mi repentino enojo.

-Lo siento mucho Bokuto-san, pero ya me había comprometido a hacerlos con Konoha.-Se escuchó una exclamación de sorpresa por parte del aludido, pero evité que dijera cualquier cosa que lo contradijera, llevándomelo arrastrado por el brazo al otro lado del gimnasio.

Sentía la mirada de Bokuto-san puesta en mi, sin embargo no volteé, si lo hubiera hecho probablemente no hubiera podido alejarme de él.

-Akaashi, ¿estás seguro?- La mirada de Konoha más que confundida se mostraba triste, como si él pudiera ver algo que yo no.

-No- Fue lo único que respondí y fue lo más sincero que había salido de mi boca en estos días.


Narrador Bokuto

Di un gran suspiro, el cual no pasó desapercibido para Komi, quien por cierto fue el que terminó haciendo la práctica de pases conmigo.

-¡Oh vamos, Bokuto! Sé que probablemente quisieras que fuera Akaashi pero ya no hay nada que hacer ¿no?

Eso solo hizo que mi suspiro fuera más grande.

Ahora que sabía la causa de los síntomas era aún más doloroso el ver como Akaashi lo evadía y, más aún, se iba con Konoha.

-Ne, Bokuto, ¿me estás escuchando?- Komi se dedicaba a golpearme levemente la cabeza con la pelota mientras yo trataba de superar mi tristeza haciendo círculos en el suelo. Pero no importaba lo que hiciera, la imagen de Akaashi tomando del brazo a Konoha y alejándose de mi simplemente no se iba.

-Ahora que lo pienso- Komi simplemente siguió hablando, haciendo caso omiso a mi escena de sufrimiento- ¿por qué es que ayer estuviste tanto tiempo con Kuroo?, no solo lo fuiste a ver a su escuela en tiempo de clases, sino también se fue a dormir a tu casa. Lo mires como lo mires es sospechoso.

Los colores de mi cara simplemente subieron sin poderlo evitar.

-No...bueno...es solo que...-Me rasqué la nuca nervioso- solo quería hacerle algunas preguntas sobre...bueno...

-Déjame adivinar, ¿Akaashi?- Dijo Komi con una sonrisa burlesca.

Yo simplemente abrí mi boca en una gran "O".

-¿C-cómo es que...-Dije realmente confundido.

-Jajajaja ¿realmente pensabas que no nos habíamos dado cuenta de lo que sentías por Akaashi?- Mi boca se abrió aún más acompañado de un rojo en toda mi cara- ¡oh vamos! Era bastante obvio, todos en el equipo se dieron cuenta, a excepción de, bueno, Akaashi.

-¡¿EH?!- Mi grito fue tanto que todos se giraron a mirarnos, incluida la persona más involucrada en la conversación aparte de mi: Akaashi.

A cambio solo recibí un golpe en la cabeza de parte de Komi.

-¿Qué haces Bokuto?- Ahora susurraba- Si sigues así no solo el equipo estará enterado sino todo el país.

-Lo siento- También intentaba hablar más bajo, los demás simplemente siguieron con sus actividades, incluyendo a Akaashi- es que realmente me sorprendiste, después de todo yo me enteré de verdad de lo que sentía nada más ayer.

Komi simplemente sonrió.

-Bueno, realmente no me sorprende, sin embargo ahora es cuando viene lo realmente importante ¿no?- La sonrisa de Komi se ensanchó- No te preocupes Bokuto, todo el equipo te estará apoyando.

-¿Eh? ¿Apoyando? ¿Para qué?- Mi mente era verdaderamente un lío.

-Tu sabes- me guiñó el ojo- para declararte a Akaashi.

Antes de que pudiera dar un grito como el de antes, me lanzó la pelota de volley.

-Aunque lo mejor por ahora será regresar a practicar, antes de que el entrenador se enfade con nosotros.

Vi por el rabillo del ojo que el entrenador nos estaba observando y asentí fuertemente para hacerle saber a Komi que tenía razón.

Mientras practicábamos no podía sacarme de la cabeza lo dicho por Komi y por Kuroo, de alguna manera ambos concluían en lo mismo: Tenía que declararle mis sentimientos a Akaashi.

Mi cuerpo temblaba de solo pensarlo, era como si hubiera un bloqueador gigante que se interpusiera entre mi remate y el suelo.

Tienes que calmarte Bokuto Kotarou, un bloqueador no puede detenerte, el amor no le ganará a uno de los mejores rematadores del país y al as de Fukurodani.

Volteé a mirar a Akaashi que se encontraba bebiendo tranquilamente de su botella, probablemente ya cansado de hacer tantos pases. El sudor adornaba su frente y hacía que se le pegara un poco la polera al cuerpo.

Un sonrojo involuntario nació, pero cuando se trataba de Akaashi ya me estaba acostumbrando.

Ya verás, Akaashi Keiji, no importa cuánto esfuerzo y tiempo me tome, haré que te enamores de mi no importa qué...

Y cuando eso pase, prometo por todos los dioses que te pusieron en mi camino...

que te haré el hombre más feliz del mundo.

¡No subestimen a un búho enfermo de amor!