Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos en mi estado de aburrimiento.

La trama es mía.

Canción recomendada: Lullaby – Sia.

Triste Melodía:

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Aquí estaba yo, con todas mis maletas, claro que a Alice no le había parecido mucho la idea.

-¡¿Qué?! – grito cuando le comente que me mudaría con él.

-No, no, no, te quedas acá – me tendió su móvil – ten, llama y renuncia.

Le explique que era mi trabajo y bla, bla, bla. Pareció entenderlo a duras penas.

Toqué el timbre y me abrió un sonriente Mike. Le salude con un asentimiento de cabeza, me guió hasta mi nueva habitación. Era grande, debo decir. De paredes moradas, edredón azul, y prácticamente, todo combinaba. Puse mi ropa en el armario.

Me dirigí a la cocina a preparar el desayuno; huevos, tocino, jugo natural de naranja y waffles– ordenes de Cullen – tenía todo listo, Mike me informo que Edward tomaba su desayuno en su estudio de música. Cuando llevaba su bandeja, una melodía tan triste venía de ese cuarto.

-I know one day you come back and love me – cantaba Edward acompañado de una melodía de piano.

Sollozó.

-I'll wait as I have always done, since you left, my heart is a disaster – cantaba con la voz quebrada.

Sollozó de nuevo.

-The stars tell me that you're fine, but do not want to believe it. – la música dejó de sonar y la puerta se abrió abruptamente.

-¡¿Qué haces tú aquí?! – grito, noté que sus ojos estaban hinchado y rojos.

-Yo..Yo venía a dejarle el desayuno...- susurré con miedo.

-Pues llévatelo, no tengo hambre – asentí y salí a paso apresurado del lugar.

Llegué a la cocina y dejé las cosas.

-¿Qué paso?- me pregunto un preocupado Mike.

-Nada, sólo me corrió del lugar, nada importante – en realidad no le di mucha importancia.

-Estaba tocando una triste canción...- musité.

-Ah, esa canción, es la canción de...- pero un repetitivo toqué de timbre, lo alertó, dejándome sola.

-¡¡Hola, familia!! – una ronca voz me hizo saltar de asiento. Volteé para encontrarme con un muchacho de unos veintisiete años, cabello negro y rizado, unos ojos azules muy aniñados y una sincera sonrisa acompañada de lindos hoyuelos.

-¡Soy Emmett Cullen! – dijo el fortachón hombre, y vaya que era musculoso.

-Bella Swan...- dije tímida. ¿Cullen?... tal vez es el hermano de Edward.

-¿Sabes donde está el pequeño Eddie? – no quise reírme ante el apodo.

-Está...en su cuarto de música – musité triste.

-Lo voy a golpear – dijo muy seguro.

-¿Por qué? – pregunte asustada.

-Es muy obvio que esta en su momento depresivo; y te trato mal, lo sé – me sonrió como tratándome de darme un poco de apoyo.

-No lo hagas, se encontraba muy mal, yo no debí ir a molestarlo...- el suspiró rendido y se fue; no si antes despedirse.

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-¿Por qué me dejaste...? – susurré con la voz quebrada. Estaba ovillado en un rincón de la habitación de música.

La puerta se abrió, mostrando al enorme Emmett. Su expresión era de tristeza al verme en este estado, odiaba que me tuvieran lastima.

-¿Qué...quieres? – mi voz estaba más quebrada que antes. No dijo nada sólo se sentó a mi lado y me abrazo.

Lloré toda la tarde, las únicas personas que me habían visto llorar, eran Esme, Carlisle, Emmett, y mi hermana Alice. Está última ya no me hablaba desde que era famoso, nuestra relación se volvió tan podrida, que usa un apellido falso. Alice Brandon.

Te extraño... te necesito...te quiero aquí...junto a mi.

Las oscuridad en mis ojos fue haciendo presencia, dejándome en un estado de ausencia.


¡Hola! Aquí esta el tercer capítulo de los MINI fics. En el próximo sabran la historia tras la canción, y quizás que sucedió con Alice.

Gracias por sus RR. Y Nos leemos.

Liah.