Hola, con ustedes el tercer capítulo de Equivocada, espero les guste.
Como saben Candy Candy no me pertenece, escribo esta historia como fin de entretenimiento.
No pasó mucho tiempo para que Candy consiguiera plaza como enfermera, tenía algunas dudas de aceptarlo, ya que según le había comentado el director del hospital "no puedo negarle plaza a un miembro de la familia Andrey, nuestros grandes benefactores". Además estaba el hecho de que el horario de trabajo era de lo más inusual, ya que no tendría que hacer turnos nocturnos y tampoco trabajaría los domingos.
-Deberías aceptar- fue lo que le dijo un joven doctor que presenciaba la entrevista- comprendo tu situación Candy, no me fue fácil aceptar este puesto siendo mi padre el director del hospital.
-yo no quiero preferencias de ningún tipo y este horario es…-
-…es para el puesto que se te ofrece. Candy, tu familia puede ser benefactora del hospital, pero será tu desempeño lo que hablará de ti, la vida de muchos pacientes no sólo depende de los doctores, los cuidados de las enfermeras representan parte de su recuperación.
Y con las palabras del Doctor Issac Levene, Candy decidió aceptar el puesto, se prometió a sí misma demostrar lo que valía como enfermera para que su puesto no esté en duda nunca.
Una de las particularidades de su nuevo puesto era que a diferencia de los demás empleados en el hospital, a ella la llamaban simplemente Candy, muy pocos sabían de su nombre completo, lo que le permitía mantener su identidad en secreto como miembro de la familia Andrey. Este hecho fue bienvenido por Elroy, ella no terminaba de aceptar que Candy volviera a trabajar.
Con el pasar de los días Terry había desistido de comentarle a Susana sobre la propuesta de Robert, y sólo cambió de opinión cuando la tan esperada cena que deseaba realizar Susana llegó.
Ellos iban de compras cuando se cruzaron con Robert y su esposa. Susana, que en secreto sabía las intenciones de Robert en convertir a Terry en Romeo, aprovechó ese inesperado encuentro para poder invitarlos a su casa a cenar. Por su lado Robert también vio venir la oportunidad para terminar de convencer a Terry de audicionar en la obra.
Llegado el día Terry decidió hablar con Susana, a medida que pasaba el tiempo se angustiaba más al no saber cómo se sentiría ella, una Julieta frustrada, ante la idea que él vuelva a reencarnar a Romeo, necesitaba saber qué es lo que pensaba, porque desde que decidió volver con ella decidió hacerla feliz, y si esa obra la deprimía lo mejor era renunciar antes de intentar audicionar.
Terry no quería dejar a un lado el deseo de reencarnar aquel personaje que tanto significaba para él. Susana no lo sabía pero Romeo y Julieta era para Terry el génesis y el climax de su relación con Candy. Sus mejores recuerdos junto a su Tarzán pecoso paseaban por su cabeza; el baile de primavera, las tardes junto a ella en Escocia, y el motivo por la que pudo reencontrarla. Recordó jugar con la idea de vivir con ella luego de estrenar la obra aquel frío invierno, era simplemente imposible no pensar en Candy si la idea de participar en la obra cruzaba por su mente. Se estaba volviendo loco, se negaba a pensarla pero ahí estaba ella en cada recuerdo. No quería aceptarlo pero revivir a Romeo le haría asociar sus emociones con su amor a su rubia Julieta, la pasión le permitiría dar todo en escena. Sin embargo, su realidad (y la señora Marlow) le harían recordar por siempre la tragedia de Susana en aquel ensayo, tragedia que marcaría el destino de los tres.
Terry sabía que estando Robert en casa, insistiría en que participara, por lo tanto el momento de hablar con Susana había llegado, sólo rogaba al cielo porque los recuerdos no pusieran mal a la joven ex actriz.
-Susana, tengo que hablar contigo- se acercó Terry a la habitación de la rubia.
-¿qué sucede? ¿Está todo bien?-preguntó ella
-Antes de que lleguen nuestros invitados, debes saber que desde hace algunas semanas Robert ha estado insistiéndome en audicionar para una obra en particular.
-no entiendo-fingió ella.
-esa obra es Romeo y Julieta-Terry miró directo a los ojos de Susana- Sé lo que esa obra significa para ti y es por eso que no me he decido a audicionar.
-oh Terry, es tan noble de ti…-respondió Susana conteniendo las lágrimas- Sé perfectamente lo que significó esa obra para ti, fue tu primer protagónico, lo harás increíble-le dijo ella tomando sus manos.
-Susana, pero el accidente…
-Esos fueron otros tiempos Terry, si protagonizar nuevamente a Romeo es lo que quieres, yo te apoyaré, ¿quién mejor que tú para ese papel?
-¿lo dices en serio?-Susana asintió con la cabeza sonriéndole- imagino que esta noche Robert estará más que contento cuando por fin responda.
-Te apoyaré Terry, y no te preocupes porque lo harás magnífico.
Un par de horas después de esa breve charla llegaron los invitados. Robert estalló de felicidad cuando Terry por fin le dio una respuesta a su participación, ya que para él Grandchester era un excelente actor.
-Entiendo las razones de Terry para no darle una respuesta concreta a Robert, es muy noble de su parte.
-sí, eso mismo le dije. Terry siempre me hace partícipe de sus decisiones- contestó Susana apoyando sus manos en las del pelinegro.
-ustedes son una pareja divina, y ya llevan algunos años juntos ¿han pensado en formalizar su relación?-preguntó la esposa de Robert.
Susana y Terry se miraron por unos segundos, precisamente el tema del compromiso era la razón por la que Terry y la madre de Susana no se llevaban bien, pues ella insistía en que ya debían casarse. Para Susana no era un tema fácil de afrontar, ella sí deseaba casarse con Terry, pero ante la ausencia de interés de este temía que al planteárselo él la dejara, casados o no ella era feliz estando junto a su amado, o eso creía.
-no está en nuestros planes- Terry sonó cortante lo que bastó para que Robert le hiciera una señal a su esposa de no ahondar en el tema, él comprendía la situación de la joven pareja. Grandchester estaba seguro de seguir su vida junto a Marlow, pero casarse y jurarle amor a alguien que definitivamente no amaba, simplemente le parecía imposible. Detestaba admitir que se estaba convirtiendo en un hombre como su padre.
Le parecía irónico que ahora descartara casarse siendo que años atrás si otra hubiera sido su decisión probablemente hasta tendría un hijo como mínimo. Sonrío ante lo delirante que era su imaginación, pero rápidamente decidió despejar su mente ante un imposible; el pasado no se podía modificar.
Habían pasado los días desde la cena, y Terry no podía terminar de sacarse de la cabeza a su musa. Sabía que aceptar participar en la obra era jugar con fuego, aun cuando sus emociones reprimidas estaban canalizadas en darle vida al personaje, por otro lado no había noche en que no dejara de soñarla, él podía manejar sus emociones estando despierto, pero su subconsciente simplemente jugaba con él y la traía en sueños muy vividos.
Era una mañana que Terry y Susana salían del hospital, acababan de visitar a Beatrice Coleman, quien había traído al mundo a su primer bebé. Terry llevaba en brazos a Susana para acomodarla en el auto, se veía contento, una noticia en el diario le había hecho bajar sus defensas y le regaló unos cuantos minutos de felicidad.
"Familias Britter y Cornwell del Clan Andrey, celebran el compromiso de sus jóvenes hijos". Una fotografía acompañaba la noticia.
-La tímida y elegante se casan- pensó Terry, en algún momento de su vida la relación de ese para le era indiferente, sin embargo saber de ellos luego de años le hizo leer el artículo y por ende también ver la foto. Estaban los novios tomados de la mano, de lado de la novia estaban los padres de Annie y unos ancianos que supuso serían sus abuelos. Fue el lado de Archie el que llamó su atención. Ahí estaban dos desconocidos que seguramente eran sus padres, aparecían también Albert, una anciana y ELLA. Totalmente irreconocible para cualquier otro que no fuera él, era su Tarzán pecoso, estaba seguro porque su corazón se lo gritaba y sus ojos no apartaban la vista de su imagen.
Tenía el cabello más largo y lo llevaba recogido de un lado, se le veía muy elegante. El maquillaje y las joyas la hacían ver diferente pero él la reconocería desde lejos. Su mirada era traviesa, pero no con el matiz de niña que la caracterizaba, ella parecía entretenida con algo, o tal vez con alguien.
Debía admitir que la veía bien, y agradecía que así fuera. Durante mucho tiempo intentó no pensarla ni recordarla, pero el simple hecho de verla en esa foto sólo encendió más aquella llama que venía quemándolo desde que la soñó por primera vez luego de tres años.
Terry no lo sabía pero esa misma mujer que él vio en el diario lo miraba a lo lejos mientras él subía al auto, era la misma Candy de la foto pero ahora vestía de enfermera, no llevaba maquillaje y tampoco joyas. Lo miraba con una sonrisa pero invadida por la nostalgia.
Le alegraba saber que ese par se mantenía juntos, los veían sonreír a ambos.
-¿eres feliz Terry?-preguntó para sí misma. Sabía por las noticias que la carrera de Terry estaba en su mejor etapa, sin embargo ignoraba el estado de Susana.
Su vida había cambiado mucho, se esforzaba día con día para dejar a un lado cualquier pena del pasado, verlo a él era otra historia. Siempre pensó que si lo tenía en frente habría una revolución en su corazón, porque aun cuando pasaran años, Terry era parte de sus mejores recuerdos.
Deseaba correr hacia él y preguntarle cómo estaba, pero temía no poder reprimir sus deseos de abrazarlo. Sólo hasta ese momento fue consciente de que lo extrañaba.
Cada día se había esforzado en sacarlo de su mente, y si veía su imagen en los diarios optaba por agradecer que se encontrara bien, ignoraba si la pareja ya estaría casada pero le tranquilizaba el hecho de que Terry aún cuidara de Susana.
Se sentía bien consigo misma, y era consciente del gran cambio que había tenido su vida, hoy era reconocida como una dama en sociedad y a su vez trabajaba en secreto para un hospital. Su tiempo estaba distribuido entre el trabajo y las reuniones sociales a las que era invitada, pero por sobre todo su prioridad siempre sería tener tiempo para los niños del hogar. Estaba siempre tan ocupada que Terry simplemente no podía cruzar por su mente a menos que lo leyera en una noticia o lo tuviera en la entrada del hospital, como ahora.
Susana's POV
Siento…
Siento que mi futuro se ha limitado.
Todo lo que quise desde pequeña fue convertirme en una gran actriz, hasta que lo conocí…
Hasta que lo conocí… seguía queriendo ser actriz pero también lo quería a él, y tenerlo siempre fue mi prioridad porque lo amo.
Había intentado, durante nuestras giras, llamar su atención. Quería ser parte de su mundo, ese mundo enigmático en el que se perdía luego de los ensayos. Terry había destacado como un excelente actor desde sus inicios, pero su vida personal era un total misterio, parecía que sufría pero a la vez lo sentía feliz cuando actuaba, sin importar que su personaje estuviera sumido en la depresión.
Entenderlo, y saber de él fue lo que me hizo admirarlo y con el tiempo enamorarme de él.
Actuar junto Terry como Romeo y Julieta fue llegar a la gloria, se decía que aquellos que la protagonizaran terminarían juntos, tal como pasó con Robert y su esposa. Pero en uno de los ensayos su vida corrió peligro.
No me importó sacrificarme porque sabía que si él se iba yo tampoco podría seguir viva. Era por eso que cuando supe que él la amaba decidí dejarlos, pero no contaba con que me tomara en brazos y que con su mirada me pidiera vivir, fue ahí cuando supe que él no me dejaría si se lo pedía.
Con el tiempo decidió viajar, él prometió volver así que no tuve problemas en que se marchara. Pasó un tiempo, no quiero recordar cuanto, pero supe que Terry estuvo a punto de perderse.
Un día sin si quiera esperarlo él volvía, su mirada había cambiado. Me pidió perdón y juró no dejarme, no había que pensarlo, lo tenía en frente y lo atraje en un abrazo; él había vuelto por mí, ya nada importaba ahora.
Compró un departamento en la ciudad que contaba con accesos para que me desplazara con comodidad. Han pasado algunos años desde que regresó, vivimos juntos y sé que se esfuerza por complacerme.
Hace unos días mamá volvió a sugerir que nos casáramos. Durante mucho tiempo calle mi interés porque temía perderlo.
Hoy fuimos a conocer al bebé de Beatrice, una hermosa criatura llegaba a iluminar el mundo de sus padres. Fue ahí donde me vi y pregunté: "¿cuáles eran mis objetivos, ahora?"
Mi sueño de ser actriz se truncó a raíz del accidente pero mi vida junto a Terry es una realidad. Yo no tenía que luchar por él porque ya lo tenía, o eso creía, ahora me pregunto: ¿Hacia dónde vamos?, ¿Por qué luchamos?, ¿Tenemos metas juntos?
Para nosotros no había más que amaneceres en el ayer, pues cada día era igual que el anterior. Quiero cambiarlo, quiero darle una motivación a nuestras vidas, deseo una familia con él.
He temido planteárselo, sin embargo luego de nuestra visita a Beatrice lo encontré alegre, quizás él también notó aquello que nos faltaba.
Gracias por llegar hasta aquí.
Como les prometí según mi disposición de tiempo escribo y publico.
Me alegra mucho lo que me han escrito, confieso que me volví un poco loca cuando en review me dijeron de la novela "Final Story", al inicio no lo entendí y hasta me quitó el sueño, ya después indagué y me enteré de toda la controversia.
Gracias por agregar a alertar y favoritos. Espero nuevamente sus comentarios
Disfruten su semana. Un fuerte abrazo. =)
