Disclaimer: Harry Potter, sus personajes, escenarios y hechizo pertenecen a J.K. Rowling; aquí únicamente juego a las marionetas.
Me tardé un poco más en actualizar porque ME GRADUÉ, terminé el colegio, me fui de vacaciones y fueron una semanas muy locas :')
Capítulo dedicado a Bubbles of Colors, a SALESIA, y en mencion especial a mi hermanita quien me dio algunas ideas para este capítulo. Que lo disfruten ^^
Día 2: Cálmate Malfoy
—¡Espera Malfoy! —llamó Theo, alcanzando a Draco en la puerta del salón de Aritmancia.
Era una clase opcional y no demasiadas serpientes de séptimo querían o podían con la materia, por lo que era una clase reducida que incluía a las cuatro casas. Resultaba tan gracioso como triste que tantos estudiantes de 17 años huyeran de la ´magia de los números´, pero quienes tomaban la materia no es que los culparan demasiado por elegir la hora libre.
En esa materia Draco y Theo solían compartir mesa, pero ese día el rubio ni siquiera se había enterado de la presencia del castaño en el salón, quien estaba mucho más callado y discreto que nunca. No podría decir cual de los dos estuvo más distraído ese día: Draco intentaba decidir qué hacer con cierta castaña y Theo decidía qué hacer con cierto rubio, tan parecidos y tan diferentes en sus intenciones.
Malfoy revivía en su mente como una película todo lo que había hecho y dicho la noche anterior, poniendo especial interés en buscar significados ocultos en las respuesta que Hermione le había dado: "..en resumen, sí: creo en las segundas oportunidades y los cambios para mejor... " Escuchaba su voz una y otra vez pronunciando esas palabras, y cada vez una sonrisa traviesa lo asaltaba, sus ojos brillaban al verla unos cuantos asientos más adelante.
Draco se creía el observador cuando más bien era el observado, porque en la última fila Theodoro no se perdía un movimiento. Por un lado buscaba una excusa para no hacer una venganza que consideraba inútil e infantil, y por el otro se retorcía de deliciosa ansiedad para darle una lección al idiota de su amigo. Los dos lados del chico luchando, aunque la decisión ya estuviera tomada, porque Theo no iba a quedar mal cuando era justo él quien había coreografiado este castigo, era un Slytherin e iba a hacer lo que tenía que hacer.
—Hey Nott, no te había visto — respondió Draco cuando el castaño lo alcanzó, comenzaron a caminar juntos. Junto a ellos pasó Hermione Granger a paso rápido y fue demasiado obvio para Theo que el rubio había dejado de atenderlo.
—Cómo no, si estabas demasiado ocupado viendo otras cosas — Susurró Nott por lo bajo, no fue escuchado. Se aclaró la garganta para llamar la atención de Draco. — Por cierto, ¿A qué hora volviste anoche? No te ví llegar.
—Llegué un poco tarde. Estuve… distraído —Típica respuesta de Malfoy.
—¿Acaso Madame Pomfrey te dijo algo preocupante? — Theo se detuvo al principio de las escaleras que debían bajar, hundiendo las cejas en un bien ensayado gesto de preocupación.
—¿Y qué tendría que haberme dicho? Ni siquiera la vi ayer —Draco levantó una ceja a su colega.
—¿Acaso no lo recuerdas? Ayer antes de entrar a transformaciones dijiste que te sentías mal y que ibas a la enfermería— dijo el castaño.
Draco frunció aún más el entrecejo e intentó hacer memoria, y recordó… nada. Absolutamente nada. Su último recuerda era de hablar con las cuatro serpientes y luego despertar en un oscuro y mugroso realidad era que Theo había repasado la historia oficial con Crabbe, Goyle y Zabbini antes de borrar su memoria y dejar que los primeros dos se lo llevaran; obviamente no iba a recordar nada y debían cubrir su pista.
—No recuerdo una mierda, pero hay algo que me ha estado molestando,— El rubio no había pensado en el incidente desde que había cenado la noche anterior, pero ahora quería explicaciones— ¿No te parece gracioso que haya despertado a medianoche en el armario de escobas de la planta baja y que los últimos con los que hablé fue contigo y compañía por acciones?
—Espera… ¿Despertaste en un armario? ¿En serio? —Theo no cabía en sí de "sorpresa", con la boca semiabierta y los ojos como platos. Luego hizo como si se recuperara de una noticia demasiado fuerte y continuó con voz molesta: —Y no sé que estás insinuando, pero todo entramos en clase desde que te fuiste, tampoco es nuestra culpa que andes cosechando enemigos por ahí.
Draco mantuvo una expresión seria y moduló la voz, quizá había sido injusto al preguntar, pero debía asegurarse.
—¿Estás seguro de eso? —Theo lo miró a los ojos sin un ápice de duda, y le contestó:
—¿En serio es necesario que preguntes?... Quizá deberías considerar a quien has estado jodiendo últimamente, y luego echar un vistazo alrededor para que veas a quienes están de tu lado, idiota.
Theo dio media vuelta y comenzó el descenso por las escaleras, dejando a un estupefacto Draco Malfoy detrás.
Había dado la actuación de su vida con Draco, y al mismo tiempo le estaba dando una última oportunidad para pensar en lo que había estado haciendo últimamente. Quizá había pecado de hipocresía, pero en recompensa la venganza de hoy sería mínima, aunque no menos divertida de ver.
Malfoy se lo había buscado.
Theodore Nott se palmeó el bolsillo de la túnica y sonrió al sentir el az bajo su manga. Draco nunca se la vería venir y absolutamente nada lo comprometería con lo que sucedería.
Tocaba Herbología en el invernadero tres para los estudiantes de séptimo de Slytherin, todos formaron parejas como la maestra Sprout había mandado; se ubicaron detrás de mesas de trabajo donde habían guantes, impermeables, plantas diversas e instructivo de sus cuidados básicos.
Draco lucía avergonzado al alcanzar a Theo, se pasó una mano por el pelo platinado y abrió la boca en un intento de decir algo agradable. Falló y puso una cara fácilmente catalogada de estreñimiento, lo que hizo reír al castaño, todo salía de acuerdo al plan.
—Olvídalo Draco, no digas nada. —El castaño le dio un palmada amistosa en la espalda y comenzó a prepararse— Será mejor que empecemos a trabajar.
Era un bloque de dos horas e iban a la mitad cuando Theo sacó discretamente su varita. Vigiló que Malfoy estuviera distraído e hizo un hechizo en voz baja para alargar hacía su pierna la raíz de una de las plantas al extremo del invernadero. Guardó la varita y palmó la bolsa que ocupaba su bolsillo, desató el suave lazo que la mantenía cerrada y sacó un puñado de polvos que al tacto se volvieron translúcidos.
Con el puño fuera de su túnica dio un cuidadoso paso hacía Malfoy, el tallo en su pierna hizo que perdiera el equilibrio y que cayera "accidentalmente" sobre su compañero. La mitad de los Slytherin vieron la caída, todos escucharon el grito de Theo, pero nadie fue capaz de ver los polvos que cayeron sobre la cabeza rubia de Draco.
—¿Qué está pasando aquí? —La maestra Sprout fue inmediatamente hacia ellos mientras Theo se alejaba rápidamente del rubio.
—Tengo algo enredado en la pierna, ni siquiera sentí cuando pasó, — Comenzó a explicar el castaño mientras señalaba su pierna levantada. Vio que Draco se ponía de pie.—Lo siento Malfoy, no fue adrede.
—¡Ten cuidado de cómo andas imbécil! Mira que arrugar mi túnica tan temprano, ¡serás idiota! —Malfoy estaba rojo de ira, la maestra y las demás serpientes congelados y Theo inclinando la cabeza para que nadie viera su sonrisa. Había hecho efecto.
—Ya me disculpé Malfoy, no tienes que ser tan pesado —Le respondió serenamente, desenredó la raíz de su pierna y se puso de pie.
—¿Y tu te crees que una patética disculpa me sirve de algo? ¿Quién coño me sacudirá la tierra de encima? —Una vena había comenzado a inflarse en el cuello de Draco.
—Señor Malfoy, ese no es un lenguaje adecuado para referirse a su compañero. Le aconsejo que se calme. —La maestra tenía los ojos desmesuradamente abiertos, sorprendida por tal comportamiento.
—Tu te callas vieja sin gusto, yo hablo como me dé la regalada gana. A MI NADIE ME DICE QUE HACER —Había comenzado a gritar y ahora era el turno de la maestra de ponerse roja.
—Señor Malfoy, controlece. 5 puntos menos a Slytherin, esa no es manera de hablar con su maestra.
—¿Por qué no se jubila de una vez y deja de fastidiar? ¿Acaso no ve que los años no le han favorecido? —Draco apuntaba a la profesora mientras ella retrocedió, todos allí observaban la discusión cual partido de tenis.
—10 PUNTOS MENOS PARA SLYTHERIN, Y SE VA DE MI CLASE YA —Gritó por fin Sprout.
—Uy que sensible son las señoras de ahora, —Dijo Malfoy mientras se quitaba los guantes, el impermeable y salía de invernadero— como si esta basura de clase me sirviera de algo.
La clase quedó en un incómodo silencio cuando Draco desapareció de la vista de todos, la maestra respiraba violentamente y apretaba los labios; Theo también apretaba los suyos, sólo que no por la mismas razones.
El trío de oro más famoso de Hogwarts caminaba apurado hacia Historia de la Magia. La joven castaña encabezaba el trayecto, resonaba el bajo tacón de sus zapatos y eran un espectáculo las ondulaciones de la falda, su uniforme lucía tan perfecto y libre de arrugas que resultaba gracioso el contraste con su descontrolado pelo, más de uno se preguntaba si algún día lograría domarlo.
Unos pasos atrás Harry Potter el-niño-que-vivió-y-por-suerte-sigue-vivo y su inseparable amigo Ronald, la seguían resollando por el ejercicio innecesario.
—¿Por qué vas tan rápido Herms? no entiendo por qué estás tan apurada —Fue el pelirrojo quien habló, mientras el moreno sólo asentía, estando de acuerdo aunque ella no pudiera verlo.
—Porque vamos tarde —Ahí estaba. Ese tono. Ese tono de "las cosas son obvias y tu eres la única persona que no las comprende" que siempre usaba con él. Pero ni modo, pensó, era imposible no quererla igual.
—Hermione —Llamó esta vez Harry sacando su reloj de bolsillo—, en realidad vamos temprano, puedes relajarte.
Hermione paró en seco y se giró hacia ellos, quienes casi la atropellan. De seguro tenía una respuesta para ellos, una muy inteligente y lógica que explicara su ansiedad a llegar a la clase más aburrida de Hogwarts. Pero si la tenía la perdió, junto con su concentración cuando Draco Malfoy pasó junto a ellos, ni siquiera los vio concentrado como estaba en caminar dando pisotones. Harry y Ron también lo vieron, es más, hasta comentaron tal cual vecinas chismosas.
—Ese pesado de Malfoy, ahora resulta que quiera grabar sus pisadas como si los pasillos fueran suyos.—Era Harry.
—Y no sólo eso, sino que se cree tan importante como para pasar de nosotros, ese niño consentido no vale nada— Ese era Ron.
—No lo creo, él no es tan malo. —Y esa era Hermione, pero tengo para decir que aun le hubieran salido cuernos y un tercer ojo, sus amigos no la hubieran mirado tan alarmados como lo hicieron.
¿Dónde se había metido Malfoy?
Varias personas se hacían la misma pregunta desde distintos puntos del castillo: Blaise, Theo, Vincent y Gregory desde la mesa las mazmorras; Severus Snape desde la mesa de maestros y Hermione Granger camino a la biblioteca. Era obvio el por qué lo buscaban los primeros, y también que Snape no estaba demasiado contento con la perdida de puntos de Slytherin los últimos días, pero la suerte o desgracia de encontrarlo fue de Hermione.
Lo vio al doblar una esquina en el cuarto piso y casi corre a abrazarlo, pero la detenía el hecho de que eso resultaba irracional ¿Por qué le importaba tanto que nuevamente faltara a la clase de transformaciones? o ¿Por qué no dejaba de pensar en la noche pasada? Eran preguntas a las que no encontraba respuesta.
Se controló un poco y caminó hacia él. Las clases ya habían terminado y ella realmente sólo quería sacar unos libros de las biblioteca.
—¿Malfoy? —Llamó la atención del rubio que hasta entonces había estado apoyado en la pared.
—¿Qué? —Ladró mas que contestó el rubio, lucía acalorado y su uniforme estaba suelto y desarreglado.
—Oye, calma, yo sólo saludaba.
—No no no, no me pidas que me calme, ESTOY HARTO DE QUE ME PIDAN QUE ME CALME —Había iniciado en un susurro y terminado gritando como poseso. Se alejó de la pared para acercarse a ella que lo veía desconcertada.
—Está bien, entonces sigo mi camino y tú puedes hacer lo que te dé la gana — No confesaría que la actitud del chico había logrado un aguijonazo en su pecho, pero tampoco tenía ánimos de discutir.
—¿Ahora puedo hacer lo que me da la gana? ¿Qué te pasa mujer indecisa? Es una cosa o la otra, no puedes tenerlo todo—Hablaba con un tono de superioridad que no lograba terminar de darle sentido a sus frases, pero sí que Hermione se pensara lo de discutir un rato.
—¿Qué es lo que pasa contigo Malfoy? Pareciera que tuvieras la menopausia.
—¿La meno-qué? ¡Ahora intentas confundirme! ¿Quién te crees?
—No, ¿Quién demonios te crees tu para estar armando escándalo por nada? — El tono de él era altanero y el de ella el tono Granger certificado. Cada vez que alguno hablaba avanzaban, quedando cada vez más cerca uno del otro.
—¿Cómo que por nada? yo no hago nada por nada —Un paso más.
—Entonces ¿Por qué me estás gritando? —Otro paso.
—NO LO SÉ— Y estaban a tan sólo centímetros ahora, las caras rojas y los ojos brillantes.
—No puedo creer que acabas de decir que no lo sabes—Hermione hervía de rabia, el rubio la atacaba sin ninguna razón y se excusaba diciendo que no sabía por qué. Eso sí que la enojó, tanto como para lograr que hiciera magia involuntaria en forma de ondas de viento frío que inundaron la habitación. Y de seguro que él respondió con alguna idiotez, pero ella no le presto atención a sus palabras cuando vio unos polvos cayendo de su cabeza.
Frunció el ceño y sacó la varita.
—Malfoy, haz el favor de estarte quieto un segundo.
—Ahora me ordenas que hacer, que bonito.
—Ventus — Ignorándolo conjuró unas ráfagas de viento directo al rubio, una capa de polvo abandonó tanto su cabeza como sus hombros y al instante su rostro y su expresión se relajaron notablemente.
Pero aún tenía un problema, y era que Malfoy estaba muy cerca de ella, ambos habían inclinado ligeramente sus cabezas en la discusión y estaban demasiado cerca.
Él la miró fijamente, sus ojos más claros y hermosos que nunca, el gris helado convertido en ardiente mercurio; estaba tan cerca que podía notar las motitas azules rodeando sus pupilas. Y sus labios, Hermione temía mirar hacia abajo porque sabía que los vería demasiado cerca como para poder razonar.
Ella respiraba pesada y superficialmente, su corazón martillaba su pecho cuando Draco decidió acabar con la expectación cerrando las distancias de una vez. Ella instintivamente cerró los ojos al sentir aquellos suaves labios sobre los suyos, al principio era sólo un delicado roce y luego una presión que hizo escapar de su mente todo pensamiento lógico. Sus cuerpos se acercaron y ella enlazó sus brazos en el cuello masculino, él la tomó por la cintura mientras profundizaba el beso, la quería tan cerca como fuera posible e incluso imposible.
Todo fue maravillosos hasta que una alarma gritó en la cabeza siempre lógica de Hermione, haciendo que se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Y por primer vez en siete años, Hermione Granger se permitió ser una cobarde. Cortó el contacto con aquellos finos y dulces labios y lo alejó empujando su pecho. Sus ojos no podrían haber estado más abierto ni sus manos más temblorosas mientras caminaba de espaldas.
Y cuando Draco intentó hablarle se permitió nuevamente ser una cobarde y huyó. Corrió y corrió, subió escaleras al trote y antes de darse cuenta estaba en un Sala Común. Siguió corriendo hasta estar bajo el cobijo de las sábanas de su cama, y sólo ahí en su lugar seguro permitió que sus sentimientos la aplastaran. Porque los tenía, no habían surgido de la nada, simplemente se habían negado a ser ignorados un segundo más; tenía sentimientos por Draco Malfoy, el Draco Malfoy a quien había besado y abandonado.
Hermione sintió que se asfixiaba ante todo lo que acaba de reconocer, intentó calmar su respiración mientras aceptaba lo que había estado justo delante de sus narices. No había forma de que fuera tan sencillo, pero lo era: Se sentía atraída por Draco… y lo había dejado tirado.
¿Y ahora qué iba a hacer?
Draco seguía en el mismo lugar en el que Hermione lo había dejado. Se tocó los labios y su mente se volvió un caos, había sentido que ese beso era lo más correcto que había hecho en mucho tiempo. Lo deseaba, deseaba más… pero ella se había ido.
Bajó ambas manos y las volvió puño, estaba enojado con su apellido, estaba enojado con la castaña que lo había dejado ahí y estaba enojado con él mismo sólo por ser él. No era justo, no era justo que estuviera aquí y no era justo que ella se hubiera largado sin darle una explicación; Aunque ¿Quién era él siquiera para pedirla?
Se sentó en el suelo apoyando la espalda en la pared del pasillo, demasiado alterado para ir a ningún lado, se quedaría un rato… Tenía demasiado que pensar.
Lo que acababa de ver no era a Draco Malfoy y Hermione Granger besándose. Debía estar alucinando, porque definitivamente el chico que golpeaba el piso con sus puños no era el Draco Malfoy que él conocía.
Theo dio media vuelta y se dirigió a las mazmorras, sorpresivo o no nada de lo que había visto era asunto suyo y su amigo ahora necesitaba estar solo.
Había sido divertido al principio y luego muy revelador el giro que había dado su jugarreta con feromonas tratadas con magia... Se detuvo en su camino con el vello de punta:
¿Qué se suponía que haría Zabbini?
Disculpen, pero mi vocabulario ha sido arruinado por la saga de libros que estoy devorando en estos momentos xD
Nota a Salesia: No usaste ninguna cuenta así que te respondo por aquí. Tuve planeado desde el principio que el conjunto de travesuras aquí terminara en Dramione, porque este fic es más bien una explicación de otro que tengo llamado Álbum de Fotos, pero igual adoro haber cumplido tu deseo. Espero que te haya gustada este capi como los que faltan y seguir viéndote por aquí. Gracias por los review's ^^
-No me odien por favor, que desde que llegué comencé a escribir, dadme cariño :c Gracias por los review, favoritos y follow, animan un montón :D
Un beso
Bibum
pd: puede que el siguiente sea el último capítulo.
