Entrenando a papá.

Capítulo 2.

Edward

Tengo los ojos cerrados y estoy besando a una mujer demasiado sexi, es una situación muy erótica; pues ella está encima de mí y está besando lentamente toda mi cara. Poco a poco voy sintiendo como me estoy excitando cuando de un momento a otro empiezo a oír un pitido muy extraño que me está desconcentrando.
Lentamente voy bajando de esa nube de erotismo tratando de identificar de dónde viene, para así detenerlo. Abriendo lentamente los ojos, la realidad me golpea en la cara.

"No estoy con ninguna sexy chica, es Spike quien me está lamiendo la cara" Pensé con frustración.

¡Spike, quítate de encima! —Le grito haciendo que él inmediatamente se baje de la cama y salga de la habitación—. Uhmm —resoplo.

Vaya manera de empezar mi día.

—¡NUNCA DIGAS NO! —repito una y otra vez mi frase mientras hago mis ejercicios diarios.

Hoy es un día realmente importante para mí, pues hoy jugamos por un puesto en las regionales.

—Chicos, podemos ganar, así que muy concentrados y hagan todo lo que les diga —después de la charla con los chicos empezamos la formación. Oigo a los comentaristas pendientes de cada movimiento, mientras que yo, al transcurrir el tiempo, empiezo a gritarles a mis compañeros cada jugada y cada vez que veo el marcador correr me voy sintiendo más eufórico; pues nuestra victoria es inminente.

Es el último minuto del partido y veo que Whitlock está desmarcado en la zona de anotación, pero decido hacer el giro Cullen y hacer la anotación por mi cuenta. Cuando veo que se acaba el partido me preparo para hacer mi paso de baile característico y oigo como todos los de la tribuna corean mi nombre:

—CULLEN, CULLEN, CULLEN —y sonrío como siempre, pues sé que soy el Rey.

En la noche, en mi pent-house, hago una fiesta para festejar que hemos ganado y que es fin de año. Invito a todos mis compañeros de equipo y obviamente a unas cuantas chicas para amenizar la noche. Veo que llega Carmen, una de las chicas con las que he estado saliendo, ella es una modelo muy sexi que cada vez que yo la llamo responde de inmediato.

—Disfruta de tu bebida —le digo ofreciéndole un coctel.

—Por nosotros —dice chocando su vaso contra el mío. Así me voy acercando y le doy un beso, yo pensaba que se quedaría y pasaríamos la noche juntos pero ella me aleja, rompiendo el beso y con una sonrisa triste en los labios me dice—. Edward, me han llamado para que vaya a un desfile y tengo que salir esta misma noche a París. Lo siento, corazón, te extrañaré mucho pero cuando vuelva te recompensaré —ronronea en mi oído.

—Yo no quiero que mi reina me extrañe, así que te daré un regalito que compré especialmente para ti, es para que me recuerdes —le dije con una sonrisa y yendo a la despensa, así le digo a la habitación que he destinado para guardar los regalos "especiales". Cuando llego otra vez con ella le digo—: cierra los ojos —cuando lo hace, saco la bolsa detrás de mis manos y se la entrego. Ella abre la boca y los ojos de una manera muy graciosa, pareciera que se le fueran a salir.

— ¡OH, POR DIOS!—Pega un enormegrito—. Es chanal, es genial —muy sutilmente ruedo mis ojos y la corrijo.

—No es chanal, sino CHANEL —varias personas voltean a verme y yo sólo les sonrío, me acerco a darle un beso en los labios y despedirla ya que me estaba incomodando un poco, y no es que no me guste la atención y que me miren, pero ella se está enloqueciendo, así que es mejor que se vaya rápido—. Buen viaje, cuídate —le digo acompañándola a la puerta.

Ahora que Carmen se ha ido, me acerco a los chicos que se están riendo.

—Hola, chicos, de qué se ríen —les pregunto y Whitlock me responde.

—Hace un momento me acerque a McCarty, que estaba hablando con la boca llena diciendo alguna tontería sobre los aros de cebolla, y le dije: "Oye, McCarty. Mira eso ¿ves a la chica guapa del vestido negro? Sí, qué pasa, me respondió. Y yo le dije: "Dice que le encantó tu sonrisa" y el muy tonto pagado de sí mismo me responde: "ES NORMAL, NO VES LO SEXI QUE SOY". Así que le digo que por qué no se acerca y él se levanta de la silla y se va a hablarle, pero yo lo detengo y le doy un colorante diciendo que es para cubrir el mal olor por los aros de cebolla y eso, así que él lo toma y se aplica, y cuando fue a hablarle a la chica ella se río en la cara y se fue. Lo hubieras visto, estuvo increíble —me contó riéndose de la broma y debo decir que fue genial, así no se me haya ocurrido a mí. Nos que damos un rato charlando cuando Whitlock dijo que se iba a ir, yo no lo entendí así que lo detuve.

—Oye, Whitlock, ¿Por qué te vas? ¿Debes dormir temprano? —le digo riendo a lo que él me responde:

—No, pero resulta que es año nuevo y voy a pasarlo con mi mujer y mis hijos.

—Bueno, ok, de todos modos gracias por venir y feliz año nuevo, nos veremos en el próximo entrenamiento —le digo "dándole un abrazo" pero en realidad lo hice para quitarle la billetera y quitarle el carnet de hombre, pero al parecer su mujer Alice ya se la confiscó.

—Dame la billetera, Cullen —me dice enojad—, no me parece gracioso.

—Ya, hombre, toma, aquí tienes. Era sólo una broma —le digo pasándole la billetera—, tienes que relajarte y vivir la vida, pasarla bien.

— ¿Tu llamas a esto vida? ¿Andar con una y con otra mujer, de fiesta en fiesta? Eso no es vida, Edward —me dice yéndose. La verdad no sé qué le pasa pero que se vaya con su familia y que no me venga a mí con esos cuentos.

Me duele un poco la cabeza y no es para menos, ya que anoche después que se fue el amargado de Whitlock los demás chicos y yo seguimos la fiesta rodeados de chicas realmente hermosas. Aunque no estuve sexualmente con ninguna, sí me besé con una o dos, no lo recuerdo muy bien. El caso es que la pase muy bien. Me levanto y veo a Spike al pie de la puerta esperando que salga, así que me agacho y le digo:

— ¡hola, Spike! ¡Camarada! no te vi en toda la noche pero dime ¿tú si sabes quién es el mejor quarterback del mundo? —Él me responde con un ladrido de afirmación, él realmente es un gran perro y muy inteligente así que yo aplaudo y le digo—: quería saber si lo sabías ¡juntémonos! —pongo mi frente en la frente de Spike—. ¿Lo sientes? ¿Lo hueles? ¿Lo crees? ¡Dieciséis Mississippi a las 3! Necesitamos un balón de galleta —corro a la cocina y Spike me sigue—. Cullen retrocede, se acercan los defensores. ¡Ruta al poste, Spike! ¡Lanza! Y ¡touchdown! —levanto mis manos en señal de triunfo como si realmente estuviésemos en la cancha. Spike se come su galleta y ladra en repetidas ocasiones celebrando la atrapada. En ese momento suena el timbre, voy a abrir y son los de la agencia de limpieza, los he llamado para que vinieran ya que mi pent-house quedó hecho un desastre, normalmente los hago venir cuando estoy ya que no soy muy confiado y me gusta supervisar que todo quede realmente limpio. Después de tres horas de tener a los de la limpieza andando de un lado para el otro, han terminado, así que me despido y les deseo que tengan un buen día.

Voy a sentarme en el sillón al lado de donde Spike está acostado y mientras le rasco la cabeza le pregunto—: ¿Qué vamos a hacer hoy, Spike? Es un año nuevo ¿quieres jugar futbol? ¿Quieres dar un paseo? ¿O quieres ver el nuevo programa de la ESPN sobre Edward Cullen? Yo sé que sí. Yo también.

Puse el canal y vemos a un tipo pelado hablando:

—"Dotado de gran fuerza y de una agilidad ridícula…" —frunzo el ceño ante esa palabra—. "Edward Cullen podía haber triunfado sólo con su talento. Pero lo que distingue a este gran futbolista es su pasión por el juego y nadie lo expresa mejor que Edward Cullen en persona" —ahí ruedan un video en el cual yo había dado una entrevista

—"Lo que dije fue que la vida me da muchos placeres pero nada, nada, se compara con la emoción de jugar en esa cancha. El fútbol es mi vida. Más allá del campo no importa nada más" —en ese momento cortan el video y sale nuevamente el presentador.

—"Si no le importa nada más ¿Por qué el anillo de campeonato elude a Edward Cullen?" —Pongo mala cara, todo iba bien hasta ahí y lo que está diciendo no me gusta para nada, pero aun así lo dejo y no cambio el canal—. "Algunos expertos dicen que es por ser demasiado egoísta, sólo piénsenlo…" —no soporté más y quité ese canal, ese presentador es un imbécil que lo único que tiene son celos de mí. Además que hable de mí cuando tenga una figura de acción de él como yo tengo la mía.

Estaba despotricando al estúpido, arrogante, petulante presentador cuando suena el teléfono.

—¿Sí?

—Disculpe, señor Cullen, tengo una visita en la recepción. Es Esme Platt, señor.

—No conozco a ninguna Esme.

—Es una joven señorita.

—¿Es linda?

—Muy lindo, señor.

—Entonces qué esperas, Tony, mándala, dile que suba —me levanté inmediatamente del sillón para abrir la puerta mientras iba cantando: Yo soy el rey. Muchas gracias . Oigo el timbre de la puerta y la abro con mi sonrisa patentada marca Cullen—. Hola —digo con un ronroneo, pero no veo a nadie. Bueno, ella se lo pierde, voy a cerrar la puerta cuando un "oye" me detiene. Abro nuevamente la puerta mirando hacia abajo, encontrándome con una niñita. Pongo mala cara, seguro que es una de esas niñitas exploradoras o una fanática que viene por un autógrafo—. Mira, niña, no compro galletas no puedo tener abdominales como estos comiendo galletas —le dije acariciando mis abdominales para darles más énfasis a mis palabras —. Adelante, pégame, vamos trata —le dije para que ella misma sintiera lo duro que los tengo, ella me dio un puñito con su manita que lo único que me causo fue gracia—. ¿Es ridículo, no? —le dije refiriéndome al intento de puño que me dio—. Adiós —le dije dándome la vuelta para cerrar la puerta nuevamente. Cierro la puerta y doy un paso cuando vuelve a sonar el timbre, esto ya no me está pareciendo gracioso al parecer no me entendió y tendré que dejárselo más claro, así que retrocedo y abro la puerta de nuevo—. No sé qué estés vendiendo pero tengo uno de cien —le dije sacándome el dinero del pantalón.

—Yo no quiere ese billete, quiero… —me dice la niña y yo la interrumpo, pues ya sé lo que quiere.

—Ya sé lo que quieres, lo que todo el mundo quiere: el autógrafo de Edward Cullen. Lo quieren desde los ancianos hasta los niños, quizá lo vendas pero yo te lo daré gratis —le dije dándome la vuelta para sacar una foto mía autografiada, queriendo que cuando se la dé se vaya pronto y no moleste más. Como decía me doy la vuelta para traer la foto cuando escucho un fuerte grito.

—¡TIENES UN BULLDOG! ¡VEN ACA PERRITO! —entró corriendo a coger a Spike.

—Oye, oye ten cuidado con el perro que te muerde. Es un perro de ataque muy cruel —le dije para que soltara a Spike, pero el muy traidor lo único que hace es empezar a lamerle la cara.

—Sí, ya veo que me va a matar a lamidas —me responde la niñita.

—No puedes meterte así en la casa de los extraños. Hay mucha gente rara en el mundo ¿No te enseñó eso tu mamá? —Al decirle esto ella baja la cabeza.

—Sí —susurró.

—¿Dónde está tú mamá?

—En un avión —me responde todavía cabizbaja.

—¿y si ella está en un avión, entonces tú con quién estás? —Le pregunto queriendo saber quién es la persona irresponsable que dejó sola a esta niña.

—Con mi padre —me responde.

—Pues vete con él, seguro te estará buscando —pero ella niega con la cabeza y responde:

—No, él no me está buscando.

—¿Y tú cómo lo sabes? —pregunté, a lo que ella responde mirándome directo a los ojos.

—Porque me está mirando —me desconcierta su respuesta—. ¿A qué te refieres? —le pregunto.

—Hola, tú y yo no nos conocemos. Tú estuviste viviendo con mi mamá Charlotte Platt, eran novios —me dijo todo mirándome a los ojos como esperando por mi reacción—. Mi nombre es Esme Platt. Soy tu hija.

En este momento siento que la sangre se aleja de mi cara y que voy a desfallecer: ¡UNA HIJA! ¡YO TENGO UNA HIJA!


Mil gracias a las personas que leen esta historia.

Y mil y una gracias a Ivis martinez por ser mi Beta, quien es una gran persona y ademas tambien escribe aqui les dejo el link para que pasen y lean u/1658066/Ivis-Cullen