¡Holas!
Aquí traigo un nuevo capítulo que, por cierto, me parece muy interesante (está mal que yo lo diga, lo sé ¬¬). Tengo muchos de estos one shot ya escritos jiji y he decidido que en cuanto me libere un poco me voy a apuntar a las tablas de los 30 vicios. He tomado como inspiración cosas de la tabla de los vicios y de la tabla básica, por lo que creo que tendré que empezar otro fic para repartirlos entre este y el otro de forma que queden más o menos ordenados. Además, reunirlos todos en un solo fic daría lugar a algo tan insoportable como un fic de 60 capítulos y como que no XD.
Supongo que mientras leáis el capítulo os preguntaréis qué pinta Near en este one shot. Pues pinta mucho XD jejeje.
Tengo mucho que comentar sobre este capítulo, lo haré mejor al final.
Personajes: 1. Mello 2. Matt 3. Near.
Género: General.
Rating: K
Argumento: El reencuentro entre Mello y Matt no fue una casualidad.
Ahora sí, os dejo con el capítulo. Ya sabéis, cualquier duda o pregunta, yo estaré encantada de responderla.
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TABACO
Una bocanada de humo se elevó, girando hasta desaparecer dentro de la densa nube que envolvía el ambiente de aquel local de mala muerte. Una atmósfera cargada e impregnada de toques a alcohol bastante similar a la que se repetía constantemente en las reuniones con la mafia.
El humo del tabaco, su olor, el escozor que producía en sus ojos y su nariz cuando se concentraba en grandes cantidades, era algo que le desagradaba pero que, como otras tantas cosas, había acabado por tomar como algo habitual.
Alargó la mano hasta el paquete que descansaba sobre la mesa para coger un cigarrillo y encenderlo. Inspiró una profunda calada que luego fue soltando con lentitud.
No solía fumar, sólo lo hacía en contadas ocasiones, como cuando ya llevaba demasiado alcohol en las venas, cuando se sentía especialmente nervioso y necesitaba tranquilizarse, o cuando le sobrevenía un ataque de nostalgia.
Y esa ocasión era una de ellas, una que podía clasificarse dentro de la tercera opción.
Era ese olor, ese sabor en concreto el que lo hacía totalmente diferente a los demás, el que le recordaba aquella época de escapadas furtivas en las que se escondían detrás de un árbol a fumar a escondidas, a tontear con el tabaco jugando a ser mayores, con el inocente y placentero cosquilleo de intranquilidad que les suponía estar haciendo algo que no debían y que luego trataban de disimular comiendo toneladas de chicles.
Era la misma marca barata de cigarrillos, la única que se podían permitir, comprada a medias, de manera que aún así les quedara algo de dinero para gastar en golosinas, aquella que sólo podían encontrar en la tienda de un viejo sin escrúpulos que vendía tabaco a unos niños de trece años.
- Vaya, no me digas que ahora fumas.- dijo Matt, observándolo con asombro desde el otro lado de la mesa.
Mello hizo un sonido extraño que se tornó en tos. La risa se le había atragantado junto al humo en la garganta. De haber llegado a salir, habría sido una risa amarga. Tenía cierta gracia que se sorprendiera por verlo fumar, como si aún siguieran siendo unos niños, que su vida como criminal se viera eclipsada por un acto tan común. Una frase como "Vaya, no me digas que ahora te dedicas a secuestrar gente" habría sido mucho más inteligente.
- En realidad, no. Es sólo por los viejos tiempos.- dijo Mello, tomando un sorbo de su copa de vodka.
Matt no había cambiado nada, como bien demostraba aquella marca de tabaco a la que había seguido siendo fiel pese al paso del tiempo. Había crecido, eso era evidente, pero aún conservaba ese aire infantil que le recordaba a aquel niño tímido que se descolocaba momentáneamente las gafas para frotarse los ojos cansados después de horas jugando al mismo videojuego y así poder continuar la partida por varias horas más.
Se preguntaba si Matt habría pensado lo mismo de él. Volver a ver a Matt le había devuelto una realidad que casi había olvidado. No tenía ni idea de qué había sido de su vida en esos años puesto que el contacto que habían mantenido había sido muy esporádico, nada más que varios mensajes al móvil y alguna que otra llamada intrascendental. Se preguntaba a qué se dedicaría, si el cambio de su aspecto también se debía a intentar parecer más adulto de lo que era.
Sentía curiosidad por saber si, a ojos de los demás, su propio rostro también mostraba esa sensación de estar aún indefinido, si su peculiar estilo de vestir lograba disimular el rastro de una adolescencia aún inacabada. Había vivido tan rápido que había olvidado que sólo tenía diecinueve años.
- ¿Y qué te trae por Los Ángeles?- preguntó Mello, intrigado por la ocupación de Matt.
- Me han encargado un software para una importante empresa que tiene la sede principal aquí. Tendré que estar un tiempo mientras especificamos todas las necesidades del programa.- dijo Matt.
- Así que el pequeño Matt es todo un hombre de negocios.- apuntó Mello con cierto tono jocoso.- Por la pinta que tienes cualquiera lo diría. Yo habría pensado que regentabas una de esas tiendas para frikis o que robarías coches, no sé, cualquier cosa menos programador de software para grandes empresas.
Matt le devolvió una mirada recriminadora a través de aquellas extrañas gafas que llevaba, seguramente graduadas, totalmente distintas a las gafas de pasta que usaba de pequeño y que ahora le daban un aire bastante más atrevido y original. Sin embargo, la sonrisa esbozada por su antiguo compañero no acompañaba a aquella mirada, era divertida y cómplice.
- Y tú vistes como una puta, ¿qué debería pensar entonces de ti?- le soltó Matt, como un dardo envenenado, seguido de una carcajada.
- Touché.- dijo Mello, aceptando que Matt respondiera a su caústico comentario con otro de intención similar.- Son gajes del oficio, aunque no de ese oficio exactamente. ¿Tenías que ser tan extremista?, ¿no pudiste pensar que es que soy cantante de rock o algo así?
- Conociendo tu pésimo oído y lo mal que cantas, ni se me pasó por la cabeza.- dijo Matt.- Ahora en serio, ¿a qué te dedicas tú?
Mello pasó el brazo por el respaldo de la silla, acomodándose, mientras se tomaba su tiempo en responder, haciendo círculos de humo y viéndolos desintegrarse en la densidad del ambiente.
Iba a contarle la verdad. De hecho, para eso habían quedado allí.
Lo que en principio podría haber sido una más de esas llamadas triviales, había acabado por convertirse en un plan. Cuando semanas atrás recibió la llamada de Matt, apenas si le prestó atención ya que había otras cosas mucho más importantes de las que preocuparse. Ni pensó que aquella extraña coincidencia fuera una señal del destino.
Porque, por supuesto, no tenía motivos para sospechar que la oportuna visita de Matt a Los Ángeles tuviese algo que ver con el hecho de haber secuestrado a Takimura y Sayu Yagami.
En aquellos años, las veces que había hablado con Matt, éste siempre se encontraba en distintas partes del mundo. Washington, Singapur, París, Hong Kong… Que ésta vez hubiera recaído en Los Ángeles no era de extrañar. También conocía sus hábitos, y podía asegurar que llevaba una vida simple y sin preocupaciones, donde su mayor aspiración sería pasar su tiempo libre jugando con la videoconsola o navegando por internet. No hablaban de Kira ni nada que pudiera estar relacionado, por lo que Mello dudaba mucho que intentar atraparlo se hubiera convertido en un repentino objetivo para él. En realidad, ni siquiera pensaba que se hubiera enterado de los secuestros y mucho menos que llegara a relacionarlos con él.
Ocupado como había estado con todo aquel tema, había dejado casi en el olvido la presencia de Matt en la ciudad. Sólo fue dos días antes a la cita cuando fue consciente de la ventaja que ofrecía esa oportunidad. Acababan de mudarse a otro lugar después del fallido ataque de las fuerzas americanas a su antiguo refugio, era consciente de que, si quería contactar con Matt, debía aprovecharse de la situación y hacerlo cuanto antes. Seguramente no tardarían en localizar su nuevo paradero.
El mismo día en que se trasladaron, le devolvió la llamada a Matt, sugiriéndole encontrarse en persona en un viejo bar de carretera. Ahora que tenía en su poder la Death Note, no podía permitir que se la arrebatasen. Era cuestión de tiempo que tuviera lugar un ataque similar por parte de la policía para hacerse con ella. Pero ya había aprendido la lección. Lo primero que hicieron en el nuevo refugio fue colocar bombas por cada rincón. Y Mello había trazado su propio plan de defensa. Si tenían que morir todos, morirían, si tenía que derrumbar el edificio, lo haría, pero él tenía que ser el último que quedase con vida para llevarse el cuaderno con él. Por eso necesitaba a Matt, una persona anónima y ajena a la mafia que le ayudase a escapar si aquello sucedía.
Pero aquella no era la única ventaja ni la única razón por la que Mello había decidido confiar en Matt. Había sido el destino el que había querido que el tercer sucesor de L hubiera aparecido en su camino en aquel preciso momento. ¿Qué mejor aliado podía buscar para ganarle a Near?
Seguía haciendo círculos de humo mientras todo aquello se sucedía en su mente. Entonces recordó a Near y en cómo la carrera entre ellos ya había comenzado. No le había defraudado, había captado perfectamente la señal que había dejado para él; el ruido exagerado al morder el chocolate mientras hablaba con Soichiro Yagami. Aquel día, un cigarrillo se consumía en un cenicero a la vez que hablaba con el vicedirector. Era una señal para Near, y Near siempre le hacía sentir nervioso y nostálgico.
Mello apagó el cigarro a medio terminar antes de responder a la pregunta de Matt.
Últimamente estaba fumando demasiado.
- Matt… Confío en ti y sé que no dirás a nadie nada de lo que voy a contarte.- comenzó Mello.
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La madrugada del 11 de Noviembre, Near recibió una llamada a su teléfono privado.
- Vamos hacia Nueva York.- dijo Matt mientras conducía llevando a Mello tumbado en el asiento trasero del coche.- Está inconsciente, la explosión le ha producido quemaduras graves.
- Sigue las instrucciones que te he dado. Ni se te ocurra llevarlo a ningún hospital. Nadie salvo yo debe saber donde está.- dijo Near.
- De acuerdo.
Tras colgar la llamada, Near esbozó una sonrisa mientras enredaba los dedos en su cabello. En unas horas Mello estaría en Nueva York. Todo había salido como había planeado. No se había equivocado al contactar con Matt.
Tuvo sus dudas, pues no les unía una relación demasiado estrecha y no habían vuelto a hablar desde que dejó el orfanato, pero intuía que si se trataba de salvar la vida de Mello, colaboraría.
Desde el momento en que el director de la policía japonesa fue secuestrado, Near sospechó de que Mello podía estar detrás. ¿Quién sino él iba a hacer algo semejante por obtener el cuaderno asesino? Fue en ese momento cuando decidió, a través de Roger, contactar con Matt para preguntarle si sabía dónde se encontraba Mello actualmente.
El chico, que no parecía sospechar nada de lo que estaba ocurriendo, no vio por qué no contestar a la pregunta, así que sin saberlo le facilitó a Near un dato muy importante, que Mello se encontraba en Los Ángeles.
El hecho de que se anunciara que Takimura había muerto exactamente en esa ciudad, no hizo más que confirmar las sospechas de Near, quien se apresuró a asegurarse de que todo lo que estuviera relacionado con él en Wammy's House debía ser destruido por su propio bien. Los datos obtenidos de la conversación entre Soichiro Yagami y el secuestrador le habían dejado claro el mensaje oculto que Mello trataba de hacerle llegar.
Y Near supo que debía actuar. Mello ya había ido demasiado lejos con los secuestros, matando a los miembros de la SPK, era cuestión de tiempo que cometiera alguno de sus clásicos y estúpidos errores, y las cosas habían llegado a un extremo en que el más mínimo fallo podía tener consecuencias irreparables.
Por esa razón, Near volvió a contactar con Matt, reclamando su presencia en Los Ángeles para que provocase un contacto directo entre él y Mello. Lo que éste último no sabría era que Matt ya era, a su vez, un aliado secreto de Near.
No le gustaba demasiado recurrir a semejantes artimañas, mucho menos cuando se trataba de una especie de operación personal al margen de la SPK. Pero era la única forma de asegurar la vida de Mello, y por qué no, una forma de acercarle a él. Una vez estuviera en Nueva York, todo sería más sencillo.
Buscaría el cebo, la trampa, para atraerle, porque sabía que una vez se encontraran, no podrían volver a separarse.
El anzuelo ya había sido lanzado y había sido mordido por la presa. Ahora sólo le quedaba recoger el sedal y hacerse con el premio para evitar que volviera a escapar.
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¿Qué tal? Espero que os haya gustado y por fis, espero vuestros comentarios. Seguro que ahora todo el mundo me salta al cuello diciendo que mi argumento es una idiotez XD.
Yo estoy convencida de que Near sabía dónde estaba Mello, que conociendo sus métodos y los errores que comete, se aseguró de borrar cualquier rastro de él. Además está claro que Near se las ingenia para que Mello acabe contactando con él. Es una idea que se repetirá mucho en mis historias. Creo que ha quedado claro los puntos del canon en los que me he basado para argumentar esta idea, pero si alguien quiere más aclaraciones, que me lo diga y se lo explicaré en privado XDD, si no esta nota de autor sería interminable.
Otra cosa es que después de la explosión, Mello aparece en Nueva York (y creo que sólo transcurre una semana entre una cosa y otra, cosa muy extraña, porque en una semana las quemaduras de Mello no se habrían curado ¬¬). Además, pienso que Mello contaba con algún tipo de ayuda para escapar si algo así ocurría, alguien sin nada que ver con la mafia. Si tenemos en cuenta que Mello no acude a ningún hospital ni nada parecido, no puedo dejar de pensar que hubo alguien con él durante esa semana.
Mi idea es esa aunque tengo también otra teoría diferente a que fuera Matt quien le ayudó. De todas formas, me pareció una buena forma de dar sentido a la aparición de Matt, sobre todo teniendo en cuenta que éste aparece con Mello una vez están en Nueva York.
Tuve que inventar un argumento que no hiciera a Mello sospechar que Near estaba detrás de todo eso, porque sinceramente, si lo hubiera sabido no habría aceptado la colaboración de Matt. Y otra cosa es que bueno, no se sabe hasta que punto Matt y Mello fueron amigos en su infancia, de lo que estoy segura es de que si Mello decidió contactar con él es porque era el tercer sucesor de L. Algo así como si Mello NearL entonces por esa regla de tres Mello MattNear XDDD.
Otro detalle es lo del aspecto de Matt. Se me hace difícil pensar que desde pequeño llevara las goggles XDD, sería un niño muy friki entonces XD. En el nuevo cap de DN que ha salido, aparece una imagen de Matt en Wammy's y parece ser que las lleva (es q no se ve muy bien, la verdad), incluso lleva la camiseta de rayas y los guantes. Creo que lo pusieron así para identificarlo fácilmente, porque ninguna persona normal vestiría así siendo tan pequeño y mucho menos no cambiar de estilo ni así pasen los años (bueno, sólo Near tiene estilo para llevar el perenne pijama XD). Ya tenía este capítulo escrito cuando vi el capítulo nuevo, y no he querido cambiarlo.
Así que bueno, después de esta enorme lista de aclaraciones, espero vuestros comentarios más que nunca, please. Espero que os haya gustado.
Besitos
Ak
