¡Hola hola!, os traigo un nuevo capitulo de esta historia, muchas gracias por vuestras reviews, sois muy amables al gastar vuestro tiempo leyendo y comentando. Lo de siempre, espero que os guste y bla bla. Siento mucho no haber subido esto ayer, pero tuve un pequeño bloqueo. Ademas me ha salido un capitulillo un poco mas corto de lo que esperaba. Supongo que la historia avanza despacio pero porque quiero abarcar muchos frentes al mismo tiempo. Ruego que perdonéis mi inexperiencia.
Las lágrimas simplemente no dejaban de brotar. Lucy no podía evitarlo. Se sentía culpable y miserable por aquella terrible situación que estaba viviendo. Levy. Su pequeña y asustadiza Levy. Desaparecida. Lucy pensó que el grueso de la responsabilidad recaía directamente sobre sus hombros. Se le vino el mundo encima. Su primera reacción fue, efectivamente, llamar a Erza. Después de todo ¿Quién mejor que la inspectora con la que trabajaba codo con codo para denunciar la desaparición de su compañera de casa? La vida definitivamente había decidido ponerla a prueba.
Erza no tardó mucho en presentarse en su casa, donde encontró a una alterada Lucy que no era capaz de dejar de llorar.
-No es por desalentar Lucy, pero si no han pasado 48 horas no es denunciable. Además es una mujer adulta.
-Han llamado de la universidad, tenía hoy una charla importante y no ha ido. ¿Como demonios puedo esperar 48 horas hasta denunciar esto?- sollozó. La pelirroja no tuvo más remedio que abrazarla, lo que ocasionó que más lágrimas cayeran sobre los mofletes de Lucy.
-No nos precipitemos...- intentó tranquilizarla. Erza no era el tipo de persona que manejaba bien aquellas situaciones. -Esta noche vamos a descansar. ¿Vale? Mañana por la mañana, si sigue sin aparecer, daremos la voz de alarma. -Lucy asintió. Trató de recomponerse un poco. Cuando estuvo más tranquila Erza se ofreció a hacerle una infusión, un gesto que Lucy agradece mucho.
-Oye... Erza ¿puedes quedarte a dormir? Me sentiría mejor si alguien estuviera conmigo, hace poco que me mude a Nueva Orleans... con lo de cobra... ahora lo de Levy... Yo no puedo tirar más de la situación sola.
-Por supuesto. -dijo inmediatamente la inspectora. Después de todo habían estado trabajando dos noches consecutivas, la última fue especialmente traumática para la inexperta periodista. Erza además llevaba trabajando en turnos de noche varias semanas, desde que Gajeel desapareció sin dar explicaciones. Se sintió, en realidad, aliviada. No le gustaba reconocerlo pero se había estado excediendo en el trabajo últimamente, necesitaba un descanso. -¿Te apetece que pidamos comida a domicilio?
La rubia volvió a asentir. Erza sonrió y agarró el móvil. En media hora ambas mujeres se estaban atiborrando de pizza, mientras consumían cerveza a un ritmo alarmante. El alcohol empezaba a hacer mella en ellas, y eso junto a su constante sensación de cansancio debido al esfuerzo, llevó a una situación difícil de encauzar. No siempre puedes emborracharte con la inspectora de policía ¿O si?
-Venga Erza de un trago
-Para ya, vas a conseguir que vomite- dijo riendo la pelirroja.
-¿Sabes que nos falta? Música. Nos falta música. - balbuceo Lucy
-Nos faltan tíos- suspiro Erza
-¿Ah pero que tu estas soltera?- se sorprendió Lucy- Pensaba que estabas casada o algo
-Si es que estoy casada es con mi trabajo.
-¿Me estas diciendo que estas rodeada de policías buenorros y sigues soltera?- dijo incrédula Lucy
-Los policías son estúpidos. Les doy miedo ¿te lo puedes creer? ¿Como voy a dar miedo yo?
-A ver...- dijo Lucy riendo por lo bajo.- A mi me acojonaste.
-Venga ya. - Se quejó Erza. -Si soy un encanto
-Exacto, eres un encanto y estas buena- sentenció Lucy, al tiempo que apoyaba otro botellín vacío sobre la mesa. -¿Oye te apetecen unas patatas?
-Si si.- Lucy se levantó del sofá tambaleándose, husmeo un rato en la despensa mientras Erza seguía hablando sobre su vida amorosa- La verdad es que llevo casi desde el instituto sin tener nada con nadie, me da un poco de vergüenza
-¿En serio?
-Pero ¿y tu que? deja de fijarte en mi vida sin mencionar la tuya, zorra- se quejó la joven policía, que también notaba como las cervezas hacían su debido efecto.
-Pues yo iba a casarme.- dijo Lucy, y acto seguido comenzó a reírse- ¿Te puedes creer que me dejo plantada en el altar?
-Oye eso es muy triste, vas a hacer que llore.- Dijo Erza con los ojos vidriosos.
-En verdad es triste, nos íbamos a casar en las vegas, sin decírselo a nadie. El nunca se presentó... No lo sabe nadie aquí. Me mude en cierta parte por eso, quería empezar de cero aquí, mi padre me encontró trabajo en un buen periódico, hice las maletas y me vine...- Erza se estaba abriendo otro botellín mientras Lucy se peleaba con una bolsa de patatas que había cogido del estante de Levy- Oye espera ¡Esa es la última, zorra egoísta!- dijo gritando, al tiempo que la bolsa de patatas reventó y se esparcieron por todo el suelo del salón.
-Tranquila he visto por allí unas botellas de vino
-No da igual... creo que no necesitamos más alcohol, estoy bastante mareada- dijo Lucy desplomándose en el sofá.
-Tienes razón, tú necesitas un polvo.
-Si me dijeras con quien. Llevo aquí ya 5 meses y nada de nada.
-¿Nada de nada?
-Exacto.
-Vamos a solucionar eso, tengo el candidato perfecto.- Erza saco el teléfono y marco un numero que Lucy juro que era aleatorio. -Hey Natsu, amigo... Sh... Sh... ya se que estas de vacaciones... ¿Y que si son las dos de la mañana?... Ah Lucy te va a encantar, es guapa, es divertida, tiene unas tetas gen... Vaya se ha cortado...- Lucy explotó en risas
-¿Crees que tengo unas tetas geniales?
-Las más geniales- afirmó Erza extrañamente seria.
-Eres una cachonda- dijo Lucy apoyándose en su regazo. -Me da vueltas todo por favor vayámonos a dormir- le imploro la rubia. Ciertamente Erza también estaba mas borracha de lo que le gustaría admitir. Sujetándose entre ambas consiguieron subir, de forma patética, los escalones que las separaban de la cama de Lucy.
-¿por qué no puedo dormir en la cama de Levy?- se quejo Erza
-Porque estoy triste y tienes que cuidar de mi. Estoy borracha.- se quejó Lucy mientras se quitaba la ropa.
-¿Piensas dormir desnuda o que?- dijo Erza. Lucy señaló a la cómoda que estaba en frente de su cama.
-Abre ese cajón tengo ahí un pijama, o algo...- Erza se resignó y ayudó a Lucy a vestirse de nuevo. Después ambas se tumbaron el cama de matrimonio.
-Vale, tengo una regla, la cabeza mirando para el otro lado por si vomitas- le advirtió Erza. Lucy asintió entre risas y se dio la vuelta. Erza la imito, estaba apunto de quedarse dormida cuando Lucy balbuceo una última frase:
-Molas mucho, poli- dijo entre risitas. Erza sonrió y rezo para no tener demasiada resaca mañana.
Levy se despertó a su hora habitual, no se sentía cansada pese a haber dormido un par de horas, bastante durmió ya debido al cloroformo. Se apresuró a bajar al salón, desayunar y limpiar aquel desastre que Lucy había montado. "¿por el amor de dios montaste una rave?" pensó. Se sentía algo decepcionada, que hubiera aprovechado que ella no estaba para pasárselo bien en vez de preocuparse le dolía mas de lo que Levy estaba dispuesta a aceptar. Después de todo ella la consideraba su mejor amiga. La casa estaba reluciente, y Levy bastante indignada. Se tomo la libertad de subir al segundo piso para despertar a su compañera de piso. Abrió la puerta de par en par y se dirigió a abrir las persianas. Cuando la luz del sol entró en la habitación Levy se percató de que había dos bultos en la cama de Lucy y no uno.
-¿Pero qué cojones...?- La sorpresa de Levy fue mayor cuando se percató de que la persona que acompañaba a Lucy no era un hombre, si no la chica pelirroja con la que trabajaba. -La hostia...
-¡Mis ojos!- gruño Lucy- ¿Erza que estas...?- cuando recuperó la visión y se encontró a su querida compañera de piso delante de ella y con los brazos cruzados a Lucy casi se le saltaron las lágrimas. Salto de la cama inmediatamente para abrazarla y cubrirla de besos. -Oh dios mio estas bien, estas aquí. Estábamos muy preocupadas por ti de verdad. Erza seguía gruñendo, no llevaba muy bien lo de la luz... ni lo del sonido.
-¿Que te tenia preocupada? ¿Pero tú has visto cómo estaba el salón? ¿Que montaste aquí el macrobotellón? ¿Y desde cuando estas saliendo con Erza?
-¿Saliendo...? Oh no espera no es lo que parece...
-Me da igual, como sea... Además ella me cae bien... ¡Eso es lo de menos!
-Oye Levy no hicimos nada, ella vino para consolarme, me había puesto dramática y necesitaba compañía.
-Es cierto- intervino una cuasi afónica Erza- ella quería denunciar la desaparición. Por desgracia tienes que esperar 48 horas para hacerlo. Menos mal que no nos precipitamos.
-Oh... no tenían de que preocuparse chicas...
-¿A donde coño fuiste?- le preguntó Lucy notablemente enfadada.
-Me surgió una cosa muy importante fuera de la ciudad, un coleccionista privado quería que examinar un objeto que compró en una subasta. -Levy se enorgullece de lo factible y realista que era esa mentira. Lucy, por su parte se sintió avergonzada por todo el numerito que montó anoche por nada.
-Vale está bien, vamos a abajo. Pero vosotras os dais una ducha que apestáis a alcohol.-Sentenció Levy mientras salía del cuarto- Yo os voy preparando el café- añadió.
Natsu se despertó de mal humor. Anoche su jefa tuvo la bondad de molestarle cuando claramente estaba ebria. Había dormido poco y mal. Pensó que seria una venganza por dejarla colgada con el caso. Pero él no iba a dejar que tratasen a su amigo como un criminal. Llevaba unos días patrullando de noche en su busca. Pero viajar en coche por la ciudad no era la mejor forma de encontrar a nadie. Gajeel además había cortado cualquier forma de comunicación con ellos. No cogía el teléfono, no contestaba correos y Juvia aseguró que su casa se encontraba cerrada a cal y canto.
No era un escenario alentador. Pero Natsu se negaba a rendirse. Recordó, entonces, los sucesos del día anterior:
Aparcar en aquella zona de Nueva Orleans era un infierno. Se recordó mentalmente que no volvería a dejar que Juvia eligiese. Al final se presentó media hora tarde, pese a haber salido con mucha antelación, y un estomago dispuesto a devorar el mas sabroso gumbo. Juvia estaba sentada en una mesa cerca de la ventana, enfundada en su habitual abrigo azul y leyendo una libreta mientras esperaba a Natsu. El local era un restaurante mediocre que servía comida casera sureña. Natsu era un gran amante de la comida y nunca desaprovecha ninguna ocasión. Cuando se hubo sentado un camarero se acercó a tomarles los pedidos.
-Para mi solo agua
-Yo quiero una cerveza y un plato de gumbo criollo.- dijo Natsu extendiendo la carta de vuelta.
Una vez el camarero les trajo las bebidas Juvia dejó de lado su pequeña libreta y miro a Natsu con una actitud reprobatoria.
-¿Y bien?- preguntó ella esperando a que su acompañante dijera algo- ¿Dónde están tus modales?
-¿Y bien qué?- pregunto extrañado el chico mientras le daba un trago a la cerveza.- ¿"Hola Juvia que tal estas"?
-Ug dejalo- gruño ella- Si te he llamado es porque tengo noticias.
-¿Has conseguido hablar con Gajeel?- pregunto Natsu.
-No exactamente... pero se de un lugar en el que buscar pistas. No te va a gustar la idea per...
-¿Hay que hacer algo ilegal?
-Más o menos... A ver, si, pero es por una buena causa no creo que el se moleste después...
-¿El?
-Gajeel- dijo Juvia fingiendo que aquella respuesta era obvia.- He pensado que lo mejor que podríamos hacer para empezar nuestra investigación es mirar en su casa.
-Parece algo muy lógico. ¿Cómo planeas hacerlo? ¿Vas a falsificar una orden o que?
-Seguimos de vacaciones, eso no es una opción.- le recordó la chica.- No te preocupes, sé forzar cerraduras, estaremos bien.
-Esto me da mala espina Juvia, no creo que debamos colarnos en su casa...
-Me dijiste que me ibas a ayudar.- terció Juvia.- Tenemos que encontrarle, es posiblemente mi único amigo. Si tengo que allanar su casa para encontrarlo puedes estar seguro de que lo haré.- Natsu se quedo en silencio ante la determinación de su compañera. El también pensaba que Gajeel era inocente y quería terminar con esto lo antes posible. Antes de que el muchacho pudiera dar una respuesta concluyente el camarero regresó con un humeante plato de arroz y gumbo.
-Esta bien, lo haremos a tu manera. -Dijo, empezando a comer.- Pero yo no tengo ni idea de donde vive, tienes que llevarme tu.
-Claro- dijo Juvia más relajada.
Finalmente Juvia se pidió unos buñuelos con miel, ya que no pudo resistir la tentación. Cuando hubieron terminado pagaron la cuenta y salieron. Natsu la guió hasta su aparcamiento.
-¿Dónde demonios has aparcado, cabezón?- se quejó ella por el camino.
-Perdona princesa- se burló sarcástico Natsu- Esto es tú culpa. Podrías elegir algo menos céntrico la próxima vez.
-Pero la comida estaba increíble- dijo con cierto matiz infantil.
-Bueno, como sea.- Natsu apretó la llave de su coche que se iluminó entre el resto. Ambos se subieron y comenzaron a moverse por Nueva Orleans. La joven policía de cabellos azul y ojos intensos era la que guiaba a Natsu por toda las serpenteantes calles hasta llegar a una calle llena de edificios cargados con apartamentos. Parecía un barrio problemático, los graffitis abundaban entre los callejones y no se veía ni un alma por la calle. Natsu dejo el coche donde Juvia le indicio, y ambos se acercaron a la que, según la chica, era su destino.
-Oye no se yo si es una buena idea hacer esto a plena luz del día.- dijo Natsu cuando estuvieron en el ascensor.
-Tonterías Natsu esta bien, no tardaré ni un minuto si alguien nos ve creerá que tenemos unas llaves.- Le contestó Juvia, muy segura de sí misma.
Efectivamente, la chica metió unas ganzúas en la cerradura de la forma más discreta posible y en unos segundos la puerta cedió completamente, dejando el paso libre a los dos policías. Natsu se quedó impresionado con las habilidades de su amiga.
-Recuerdame que no me lleve mal contigo nunca.- Le dijo al entrar. La chica le respondió con una sonrisa. El apartamento era viejo, estaba sucio y desordenado y, en definitiva, parecía el tipo de lugar en el que Gajeel viviría. El salón estaba conectado directamente con la entrada, y en él reinaba el más absoluto caos. Había montañas de cajas de cartón apiladas unas encima de otras repletas de papeles. Aquello lucía, de por sí sospechoso. Juvia dedujo que su amigo se había metido en alguna especie de investigación extracurricular, justo como ellos andaban haciendo.
-Esto es siniestro.- comentó Natsu acercándose a una de las cajas. El chico se agacho para poder ojear mejor los papeles. En aquella caja se encontraban un montón de papeles y artículos científicos.- Las películas malas de la tele nos deberían haber enseñado que esto huele a psicopatía.
Juvia ignoró a su compañero, pues ella había encontrado algunos libros en aquel montón de desorden que le llamaron la atención. "Historia de la península Arábiga" "Arqueología sumeria" "Babilonia y su religión" los títulos eran variados, pero parecen compartir una temática clara. "¿Que puñetas estás tramando, Gajeel?" se dijo para sí misma. -Parece que Gajeel está estudiando algo en la universidad... o esta intrigado por algún tema en concreto.
-Sinceramente, no me imagino a Gajeel estudiando. Y menos esto ¿Qué puñetas es "numismática básica"?- Juvia se encogió de hombros. Pero en aquel preciso instante a ambos se les congeló la sangre pues escucharon ruidos al otro lado del apartamento.
-¿Esta aquí?- susurro con cierta preocupación Juvia
-Dios mio nos va a matar...- se lamentó Natsu.
Ambos escucharon una voz desde el pasillo:- Oye te dije que no volvieras aquí hasta que se calmaran las cosas.- La voz se distanciaba mucho del grave y ronco timbre de Gajeel. Juvia dio un respingo "¿Será que vive con su novia?" Justo entonces una de las puertas del salón se abrió dejando ver a un hombre de la edad de Natsu a medio vestir. El corazón de Juvia dio un vuelco, si que era atractivo aquel chico. Su pelo oscuro estaba desordenado y le tapaba una parte de la frente, su pecho estaba descubierto y dejaba a la vista unos perfectos abdominales que hicieron que a la policía se le volviera la boca agua "Contrólate niñata, que no tienes 15 años y esto es malo" se dijo mentalmente, guardando la compostura.
Los tres mostraban la misma confusión en su cara, pero el recién llegado fue el primero en romper el silencio:-¿Quienes sois vosotros y como habéis entrado aquí?
-Somos de la polici...
-Somos amigos de Gajeel.- le cortó Juvia. -Estamos preocupados por el.- El chico de pelo oscuro soltó una carcajada.
-No creía que Gajeel tuviera amigos
-¿Tu que eres su pareja?- pregunto Juvia
-Ts no. Soy su compañero de piso. Y vosotros os habéis colado en una casa ajena. Debería llamar a la policía...- el chaval no acabó la frase.
-Somos de la policía, al igual que tu compañero de piso.- Explico Natsu.- Y el lleva desaparecido unas semanas queríamos saber qué pasa.
-Realmente estamos preocupados por el- añadió Juvia.
-El simplemente se cogió unas vacaciones, eso es todo.-Dijo sin más el chico.- ¿Quienes decíais que erais?
-Me llamo Juvia y el es mi amigo Natsu.
-Lo que pensaba, Gajeel no os ha mencionado ni una sola vez. Dudo que él os considere amigos, así que en mi opinión lo que deberíais hacer es dejarle tranquilo y quitaos del medio.
Juvia se sintió ultrajada. Aquel chico parecía saber dónde estaba y que ocurría y su única preocupación era cómo echarles rápido del piso. Se negaba rotundamente. Juvia se dejó caer pesadamente en uno de los polvorientos sofás.- Obligame. -dijo desafiante.
-Juvia por favor... - le imploro Natsu, quien realmente empezaba a creer las palabras de aquel otro chico.- Esto era una mala idea desde el principio.
-Hasta que este idiota exhibicionista no me diga donde esta mi amigo he decidido quedarme aquí.- dijo ella muy segura.- Él no ha amenazado con llamar a la policía aunque hayamos forzado su cerradura, claramente tiene asuntos que resolver y algunos cargos. No puedes impedirlo Natsu.
El chico pelirrosa iba a quejarse cuando volvió a sonar su móvil. Miro el número y vio que se trataba de Erza. Colgó y miró una vez más a su amiga:- Juvia se razonable- Natsu casi suplicaba.
-Si, no se que pretendes al quedarte aquí puedo cogerte y echarte en cualquier momento- añadió el otro chico muy tranquilo.
-Todas las veces que lo intentes volver a entrar. Seré peor que un grano en el culo.
-Estás chalada.
-No me pienso mover de aquí.- dijo mientras se cruzaba de brazos.
Natsu se resignó y se sentó a su lado:-¿Piensas estar aquí sin comer dormir ni ducharte indefinidamente?
-Solo hasta que él colabore- dijo muy seria.- Además, pienso usar sus cosas y comerme su comida.
-En serio tienes que ir al medico estas muy mal de la cabeza, chica.- se quejó el otro.
-Ya que vamos a vivir juntos un tiempo... me gustaría saber tu nombre.
-No pienso vivir contigo. Esta no es tu casa, es la mía.
-Pues colabora con nosotros- dijo la joven policía con una sonrisa en la cara.- Natsu tu puedes irte, puedo manejar a este tío yo sola.
Natsu dudo. Sinceramente no quería quedarse en aquel asco de apartamento ni un minuto más, y aquel chico le parecía sospechoso. Pero tampoco quería dejar a Juvia sola. "Es policía, estará bien" se recordó a sí mismo, después de todo ella tenía más experiencia que él en el cuerpo.
-Esta bien Juvia, voy a resolver unas cosas. Si te pasa algo avísame.- Natsu se fue dejando la puerta cerrada y al compañero de piso de Gajeel con la boca abierta.
-Oye...- se intentó quejarse ante el panorama. Volvió a mirar a la chica que estaba tirada en su sofá con incredulidad. Aquello no le podía estar pasando a él, una policía encadenada a su casa. Se rindió finalmente y con un bufido le dijo a la chica.- Me llamo Grey y no te pienso decir nada de Gajeel.
-No te preocupes, lo averiguaré yo solita... Por cierto tengo hambre ¿Que vas a hacer de cena?
-No pienso hacerte la cena ni darte de comer.- dijo muy serio Grey.
-Venga, vamos a llevarnos bien... Parece que me voy a quedar aquí bastante tiempo.- le contestó suavemente la policía.
Grey finalmente se sentó al lado de la policía. Estaba resultando un pulso muy difícil, y aquella chica tenía todas las papeletas de ganar.
-¿Sabes que vas medio desnudo por ahí?
-¿Sabes que "por ahí" es mi casa?- le reprocho Grey.
-Mmm visto de esa forma. ¿Por qué no puedes llamar a la policía?- le preguntó abiertamente.
-¿Que más te da?
-Pues que no puedes llamar a la policía pero vives con uno.
-Parece ser que tengo uno de okupa también.- dijo increíblemente molesto. -¿Realmente te vas a quedar aquí toda la noche?
-Si, ¿por que no?
-Para empezar yo me voy en un rato.
-¿A donde?- le cortó Juvia.
-¿Como que a donde?
-Si, que a dónde vas ¿puedo ir?
-¿Que? ¡No! No puedes venir, y te quedaras aquí sola. Es un barrio peligroso.
-Soy policía desde hace 5 años. Tengo una pistola en el abrigo y permiso para usarla. ¿De verdad crees que vas a asustarme?- Grey le echo un ojo a la chica por primera vez desde que entró en el salón. A pesar de sus alocados cabellos color turquesa y su cara dulce era una mujer normal. Menuda, no muy alta y de constitución atlética, por lo que se dejaba intuir a pesar de aquel ceñido abrigo azul. Sin duda a uno se le olvidaría que es policía. Grey se sorprendió a sí mismo pensando que aquella chica realmente le parecía atractiva. Alejo esos pensamientos de su cabeza, ya que aquella mujer tan atractiva era policía y estaba entorpeciendo algo que Gajeel y él habían preparado desde hace muchísimo tiempo. Pensó si realmente era amiga de Gajeel. Sí era una sutil invitación a colaborar con ellos. Fuese como fuese las defensas de Grey estaban bajas y decidió contarle una pequeña parte.
-Supongo que estarás aquí por la supuesta relación entre la desaparición de tu amigo y la fuga de Cobra ¿No?- Juvia asintió.- De momento solo te diré que él no tiene nada que ver con ese asunto, pero está tratando de mmm... ayudar a un familiar que le necesita. Solo que no es un asunto fácil y necesita estar libre de su trabajo un tiempo. ¿Eso te parece bien?
-Ocultas cosas. Yo no pienso irme hasta saber todos los detalles, Grey. - Grey por su parte comenzaba a impacientarse, se había citado con Gajeel en un par de horas para investigar a la doctora que podría ayudarles con su investigación.- No me importa quedarme aquí sola, hay mucho material que inspeccionar. - añadió después.
Grey se rindió por fin:- Está bien puedes quedarte, pero por favor no armes jaleo. Si te entra hambre mira a ver si en la nevera hay algo. Volveré por la noche... probablemente.- Dijo, para sorpresa de la chica. Mientras Juvia asimilaba lo que acababa de ocurrir, el chico se levantó sin mediar palabra y se dirigió a la puerta principal.
-Oye- le llamó la chica suavemente.
-¿Que? ¿Ya me echas de menos?- dijo él, en tono burlón.
-No, es que te vas a ir medio desnudo.
Grey noto como su cara se enrojeció levemente. Era una persona olvidadiza, le pasaba mas de lo que le gustaba admitir. Desapareció en busca de una camiseta y una chaqueta y, esta vez con los zapatos puestos, salió del apartamento, dejando a Juvia allí sola.
La joven policía parecía estar confusa. Si, había encontrado ciertas pistas y la situación había devenido en una especie de pulso entre dos voluntades; la de Grey por mantenerla a raya de los asuntos de su amigo y la voluntad de Juvia por ayudar Gajeel. Sin embargo Juvia era una persona resolutiva y persistente, se había decidido y no podía perder. Decidió entonces que, ahora que el perro guardián de Gajeel estaba fuera, era su momento para ganarle la partida. Lo primero que hizo fue una inspección rápida al apartamento. El salón estaba conectado por una puerta a un pasillo en el que se distribuían el resto de las habitaciones. Comprobó, bastante asqueada, que el resto del piso estaba en una situación de desorden y suciedad similar al salón. Lo primero que miro fue la comida de la nevera. Varias pizzas, muchos botellines de cerveza y nada de color verde. Juvia suspiro. Aquello no iba a ser tan fácil como había planeado en principio. El baño le quitó la poca hambre que tenía: estaba asqueroso, y el lavadero estaba lleno de pelos de lo que Juvia espero que fuesen la barba de alguno de los dos inquilinos.
"Asqueroso. Valiente pocilga en la que te has metido Juvia" pensó para sus adentros. La habitación que supuso que pertenecía a Gajeel estaba llena de más cajas y libros extraños de diversas temáticas. La de Grey estaba mucho más limpia y ordenada. Juvia decidió que dormiría en esa. Después de aquel rápido chequeo, de comprobar que no tenía sitio donde ducharse ni donde comer, y que los muebles y el buen gusto brillaban por su ausencia decidió hacer algo al respecto. Por lo que sabía aquel chico volvería tarde, tenia un margen de tiempo.
Salió del apartamento decidida a volver. Pero con algunas provisiones. La joven policía regresó a su pequeño apartamento en el barrio francés en taxi. Se dio prisa en coger lo esencial para sobrevivir: algo de comida, un litro de lejía, una muda de ropa limpia, un pequeño neceser, unas toallas y un juego de sábanas limpio. Lo metio todo en una bolsa que tenia para ir al gimnasio y regreso en taxi al apartamento de Gajeel y Grey. Ella tenía coche propio, pero le daba bastante miedo dejarlo por aquella zona, supuso que si lo dejaba aparcado enfrente del piso de Gajeel amaneciera sin ruedas y con las ventanillas rotas. Esa era una opción más segura. Juvia apreciaba mucho la paz mental que le había traído vivir en el barrio francés, uno de los más turísticos, y por tanto, seguros de Nueva Orleans. Echaba de menos el suave ronroneo de los turistas peinando la zona. Lo primero que hizo cuando llegó fue sacar la poca comida que había en la nevera y limpiarla por dentro. Después colocó todas las cosas de nuevo en su sitio y añadió las suyas propias: algunas verduras, carne de pollo, salsa de soja... etc. Después con su fiel botella de lejía se dirigió al baño. No planeaba ser una versión armada de Blancanieves y hacer de ama de casa, pero aquella situación la exasperaba. Le daba asco, no podía pasar por alto aquella deplorable falta de limpieza. Cuando hubo acabado con el baño había dejado un suave olor antiséptico y la taza del váter parecía brillar. Por último, colocó su juego de sábanas limpio en la cama de Grey y dejó las suyas tomadas por el suelo. "Total esto ya está todo sucio". Cuando hubo acabado ya estaba bien entrada la noche y el tal Grey no había vuelto. Juvia decidió que era el momento de investigar aquel montón de documentos que la esperaban en el salón. Se tomo la libertad de abrirse una cerveza para hacer las cosas más llevaderas.
Lo primero que hizo bue apilar todos los libros de texto que encontró y dividirlos en categorías. Encontró curioso que todos se relacionarán con tres áreas principales: historia, arqueología y religiones. En total Gajeel había logrado reunir 18 tomos enormes. "Vaya vaya alguien es muy friki" se dijo. "Está ayudando a un familiar" Recordó las palabras de Grey. Juvia barajó la posibilidad de que aquellos libros pertenecieran a ese tal familiar en vez de a Gajeel. Aquello tenía más sentido porque le resultaba complicado imaginarse a su amigo teniendo este interés tan genuino en la formación académica. Juvia se empezaba a encontrar cansada, así que decidió irse a dormir, porque ni Grey ni Gajeel parecen tener la intención de regresar pronto. Se metió en la cama del tal Grey tomando ciertas "precauciones" para evitar futuros malentendidos.
-Bueno... entonces Gajeel te llevara a casa. Se me hace tarde y no me puedo ocupar de ti ahora, tengo otros asuntos entre manos. Se que da mal rollo, pero es buena gente. No te hará nada te lo prometo.- Dijo Grey y, por algún motivo que no alcanzo a comprender, Levy decidió confiar en su palabra.
...
-¿Y bien?- le pregunto a Grey cuando les vio salir.
-Todo en orden Redfox.- Dijo el chico dirigiéndose a una de las motos que estaban aparcadas en frente de la casa. -Tengo que irme ya, cuídala ¿vale?
Grey condujo todo lo rápido que se pudo permitir. Había sido un día trágico. Primero dos policías consiguen entrar en su casa. Luego una de ellos decide quedarse allí indefinidamente hasta averiguar que demonios hacia Gajeel, y para colmo cuando se reunió con él, se encontró con la arqueóloga inconsciente por culpa del cloroformo. Afortunadamente su buen carácter le había permitido manejar aquella situación, y una vez el tema de McGarden se hubo solucionado solo había una cosa que perturbaba la tranquilidad de Grey: La okupa. Realmente no tenía ni idea de cómo lidiar con la situación. Finalmente había decidido que, después de estudiarla un tiempo, le comunicaría sus asuntos con Gajeel, pues seguramente tener aliados en el cuerpo policial sería una buena ayuda una vez todo aquello acabase.
Cuando Grey regreso el piso estaba oscuro. "Vaya así que se ha ido" pensó, y una sonrisa se virtualizó en su cara. Pero su dicha duró poco al ver el botellín vacío en la mesa del salon, las torres de libros en el suelo y una pequeña bolsa de viaje en el sofá. "¿Qué demonios ha hecho?". Grey revisó su casa cuidadosamente. Se encontró con una nevera que no olía mal, llena de cosas frescas; un baño limpio y un cartel en la puerta de su habitación en el que se podía leer "NO ME MOLESTEN MIENTRAS DUERMO".
Bueno, vamos a dejar la historia hasta aquí. En este capitulo entran en juego dos lineas temporales, La de Lucy, Erza y Levy -y Natsu un tiempo- Y la de Juvia y Grey. ¿Que os ha parecido? Tenia ganas de meter ya un poquito de Gruvia -la loca de las OTPs...- y de esperar que una vez presentados y colocados todos los personajes la historia comience a funcionar. Intentare subir el ritmo un poquito en los capítulos venideros. Un abrazo (¡Y gracias por leerme!)
